|
|
Tweet |
| | Herramientas | Desplegado |
| ||||
| Capítulo 14. Las provisiones que cargué en la chalupa no nos permiten una travesía muy larga. Por eso, en cuanto al despertar hemos visto asomarse el perfil brumoso de una isla, hacia allá hemos puesto rumbo, no sin las dificultades propias de nuestras escasas artes marineras. Pero si llegar nos ha costado más que a Lokeno escribir una frase gramaticalmente correcta, desembarcar ya sí que ha sido una proeza: todos tenemos la idílica imagen de playas con olas tranquilas a las que el naufrago llega agotado pero ya seguro. Lejos de eso, la isla está rodeada de acantilados, y sólo donde estos se rebajan en forma de pendientes pedregosas, se abre un escaso frente rocoso donde a duras penas hemos podido saltar a tierra firme y sortear el batir furioso de las olas contra los farallones. Por supuesto, no ha habido manera de amarrar nuestra barquichuela, de la que nos despedimos con la nostalgia del amigo que emigra a Alemania o del forero que abandona. El caso es que, una vez recuperados del susto, nos dirigimos al interior de la isla, donde se levantan varias colinas alrededor de un espeso bosque. En la cima de la más cercana se recorta la figura de un chamizo, al que nos dirigimos con las precauciones propias de un depredador jurásico. Tisdalín tiene su honda armada, mientras que el Socio ha sacado su abridor de cerveza “El Águila”. - No mata, pero enternece, -se disculpa parafraseando a Gila ante nuestra mirada de sorna-. Pero el recibimiento que nos espera no es hostil: un tipejo flacuzo ensaya la postura del Loto pero intentado agacharse lo máximo posible. El esfuerzo le impide apercibirse de nuestra llegada. - ¡Joder!, ¡nunca lo conseguiré!, -farfulla entre dientes para sí mismo-. Cuando nos ve, se sobresalta y se tapa sus vergüenzas con la estera mugrienta en la que está sentado. Entonces me doy cuenta de que está intentando chuparse la polla, pero a estas alturas del Mad Max estas cosas ya no me causan sonrojo alguno. - No temas, no vamos a hacerte daño -le dice el Socio mientras guarda su reliquia-. Tras la sorpresa inicial, Ciudadano de Espartinas, que así se llama el personaje, nos invita a pasar a su cabaña. No es más que un cuchitril de chapas y uralitas viejas rematado con ramas secar. Por supuesto, no nos ofrece nada de comer, pero accede a intercambiar un jugoso pepino que traíamos a cambio de información. La situación de la isla es la siguiente: en la colina 1, que es la que está a nuestra derecha, vive Samzer retirado del mundanal ruido. Como todos los habitantes de la isla, se trata de un exiliado. La de la derecha, llamada convencionalmente “Colina 3” y poéticamente “El pezón”, por su forma de Idem. Está habitada por Sleepwalk. Le siguen, en sentido contrario a las agujas del reloj, las colinas 4, 5 y 6, en las que habitan Montekarmelo, Misky Moment y Nos_Trasladamus. CdE sospecha, no obstante, que hay intercambios nocturnos entre las colinas tres y seis. El habitante de la cinco, por su parte, trajina bultos en dirección a la dos y Samzer, también vende de contrabando plumas de loro, abundantes en su territorio. El problema, nos explica, es que el comercio, así como cualquier otra fuente de riqueza, está prohibido en la isla. La interconexión de los negocios de sus vecinos es evidente, y durante un largo rato nos explica las evidencias que acreditan la conexión entre sus respectivos negocios, y como la venta de hojas de erecta aurea, valiosas para usos higiénicos por su excepcional suavidad, financiaba la compra de ramas de castaño, necesarias para hacen trampas para pájaro. Y así sucesivamente hasta acabar en los harapos altivamente emplumadas de su vecino Como hacía rato que estábamos perdidos en tan compleja trama, decidimos cambiar de tema y preguntarle por el bosque que se extiende al pie de las colinas, un lugar, coincidimos todos, mucho más apropiado para la vida humana que no los inhóspitos promontorios a los que se habían apartado. La sola mención al bosque hace que el semblante de Ciudadano se torne tenso, sombrío y desconfiado. “El bosque”, “los trolls”, recita como poseído por un miedo atávico. Pero, de repente, concluye su letanía, nos mira detenidamente y nos advierte: - “Si entráis en el bosque, os destruirán”. Y esas son sus últimas palabras: nuestro pepino no nos da derecho a una sílaba más. CdE se retira a comérselo con fruición mientras celebramos un pequeño cónclave. Tenemos poca comida y ningún medio para escapar de esta isla. Así que nuestra prioridad debe ser explorarla para acabar de avaluar la situación. Tras despedirnos de Ciudadano, prometiendo volver para escuchar sus nuevos descubrimiento sobre la conexión “pelo de mono”. Dedicamos la tarde completa a recorrer la isla, aunque sin internarnos en el bosque ni subir ninguna de las demás colinas. Lo cierto es que cada ver que nos acercamos sentimos un extraño temor, un pálpito inexplicable que nos avisa de un peligro cierto pero desconocido. La noche empieza a caer cuando una sombra se cruza delante de nosotros. Lleva un capazo con tres huevos grandes, que cubre con sus manazas como si de un tesoro se tratase. No mira huraño pero Tisdale lo reconoce, le da un zanks y le pide permiso para dormir en su colina. Pero Montekarmelo le responde con una sonora carcajada: - ¿Acaso creéis que los troles no abandonan el bosque para dar por culo en nuestros dominios? ¿Pensáis acaso que estáis seguros si os alejáis de bosque? Pasad la noche donde queráis, en mi colina o en la de ese jodido pegartículos de Sleepwalk, pero si quieren, os alcanzarán. No se puede escapar de los troles de esta isla: no son ciberpepiños disfrazados, ni los mongotroles de Calopez. Son seres destructivos, capaces de hundir un hilo del mismísimo –ir en segundos. Son inmunes al baneo y al olvido. Se alimentan del odio y de la ignorancia. Si queréis seguir vivos en esta jodida isla, haced que os eviten. - ¿Y cómo se hace eso? –pregunta oportuno Tisdale-. - Nunca contestéis nunca a uno. El consejo no parece difícil de seguir, sobre todo para el Socio y para mí, que no somos foreros muy activos. Y con esa seguridad, montamos nuestro campamento en un montículo al pie de la colina de Montekarmelo que nos resguarda de un viento que ya sopla frío. Sin embargo, cuando empezamos a coger el sueño, una voz se levanta. Al principio eran murmullos indescifrables, pero poco a poco, las palabras nos llegan nítidas. Nos invitan a mongojuegos, a participar en chorriencuestas, a opinar sobre temas de lo más absurdos. Aunque a mí y al socio no nos tienta, es molesto para dormir. El problema es para Tisdale, que se revuelve inquieto, como si tuviera mono. Antes de que se me ocurra atarlo, se levanta como un poseso y se lanza hacia la espesura gritando “allá vooooooooy!” Se le ve ridículo corriendo desnudo con sus patejas finas mientras agita la honda. Algo me dice que será la última vez que lo veamos. |
| ||||
| jojojojoj ya echaba de menos nuevos capítulos ![]() |
| Estos usuarios dan las gracias a Tisdale por su mensaje: | ||
![]() |
| Herramientas | |
| Desplegado | |
| |
Temas Similares | ||||
| Tema | Autor | Foro | Respuestas | Último mensaje |
| Saga de la fundación | unmediocremas | Guardería | 24 | 30-mar-2012 11:01 |
| Memorias post-Mad Max | destroyo | Guardería | 375 | 05-mar-2011 12:10 |
| Memorias post-Mad Max II: la saga continua Ideas | marbruck | Guardería | 55 | 23-jun-2010 21:39 |
| CALOPEZ COÑOOOOO Memorias post-Mad Max | un marronazo | Guardería | 1 | 04-jun-2010 09:50 |
| El niño más tonto del mundo -La Saga- | andion | Guardería | 2 | 06-mar-2009 17:02 |