Los 14 Signos Zodiacales
Hace mucho tiempo, allá cuando la Tierra no tenía mas que tres continentes, la gente se preocupaba por el futuro y trataba de averiguar una forma de conocerlo por anticipado.
Se inventó una forma de predecir el futuro con base en las estrellas, que se movían, y como estaban en el cielo nocturno, debían ser divinas y tener alguna influencia en los pobres hombres que vivían en esta olla de grillos que llamamos Tierra.
Y se dijo que a los humanos los gobernaban 12 constelaciones, que por ser todas animales le daban características especiales a nuestra personalidad. Y se le llamó Zodiaco (“El Camino de los Animales”).
Y nadie se fijó que el Zodiaco no era un Zodiaco porque un signo no concordaba con el nombre.
No hablaré ahora de la astrología, que es un tema que, por absurdo, no me interesa tocar en éste artículo. Me interesa hablar del Zodiaco. Así, con Zeta mayúscula, porque tengo un tic nervioso que me obliga a escribir la última letra del alfabeto latino en mayúscula cuando es la primera letra. Ignoro por qué…
El Zodiaco es una banda estrecha en el cielo, que mide 17 grados de ancho, centrada en la eclíptica. La eclíptica, por si no llegaron a tiempo a esa clase en el kinder, es el plano trazado por la Tierra en su órbita alrededor del Sol. Si nos vamos a los tiempos en que la Tierra era el Centro del Universo, la eclíptica es el viaje del Sol alrededor del Cielo en el lapso de un año. Como es natural, todos los planetas del Sistema Solar se mueven en una órbita muy cercana a la eclíptica, su movimiento es lo que define esa franja llamada Zodiaco. Esa franja es atravesada por constelaciones. Hace unos tres mil años había doce constelaciones: el Carnero, el Toro, los Gemelos, el Cangrejo, el León, la Virgen, la Balanza, el Escorpión, el Centauro, la Cabra, el Aguador y Los Peces. Si contamos las constelaciones, tenemos trece animales presentes y un objeto fabricado. Libra, la Balanza, es el signo que no concuerda con el Zodiaco, pero en Grecia, en Mesopotamia, en la India y en Roma les importó un carajo y lo incluyeron. Los nombres actuales de las constelaciones, Aries, Tauro, Geminis, Cancer, Leo, Virgo, Libra, Escorpio, Sagitario, Capricornio, Acuario y Piscis, nos llegaron cortesía de los romanos, que, como ya lo sabía Obelix y lo confirmaba Ásterix, estaban locos.
Para los antiguos habitantes de este sufrido planeta, era muy importante el hecho de que fueran doce signos los que existían en la banda Zodiacal. Porque, desesperados por obtener una explicación de las cosas que les pasaban, buscaban ciclos, y notaron que eran doce signos, como las doce lunaciones y los doce meses del año. Por eso era mágico el número siete, pues eran siete las virtudes, siete los pecados, siete los planetas y siete los enanos de Blanca Nieves. Luego llegó la ciencia a echar a perder todo eso, pero que por intentos no queden. El Zodiaco inicia por Aries, de la misma manera que el año romano iniciaba en marzo. ¿Por qué? Sencillo. A veces el Sol cruza el Ecuador celeste. Cuando eso ocurre, el día y la noche tienen la misma duración. Se le llama a ese curioso y raro fenómeno “Equinoccio.” Sólo ocurre dos veces al año (¡maravíllense de dicho suceso!). Más raros aún son los Solsticios, ya que sólo ocurren una vez al año: una cuando el Sol está en su punto más alto de la eclíptica (y el día dura más que la noche: el solsticio de verano) y otra cuando está en su punto más bajo de la eclíptica (y la noche dura más que el día: el solsticio de invierno). Da la casualidad de que Aries solía estar presente en el punto en que el Sol llegaba a su primer equinoccio. Llegaba el equinoccio, llegaba Aries, llegaba la primavera, y con ella, la promesa de una nueva vida y una nueva cosecha en el siguiente equinoccio. ¿Coincidencias? ¡No, serendipias!
Lamentablemente, los pobres sabios de Grecia, Asiria, Babilonia, Mesopotamia, Roma, India, Etcétera y Demás no supieron que el Cielo se movía. Más bien, que el cielo se movía y que la Tierra se movía y que el sol se movía y hasta la hierba se movía (a esto último le llamaban con el eufemístico nombre de explosión demográfica) y lamentablemente, hasta el Zodiaco se movía.
Dado que ni el Sol, ni la Tierra, ni la Luna ni las estrellas en general se quedan quietos, el Zodiaco se mueve. Ligeramente. Si bien hace unos 2000 años Aries era quien dominaba la escena, empezó a perder terreno a favor de Piscis. Se tiene la teoría de que los peces en cuestión eran pirañas, pero lo dudo mucho, dado que ellos, si bien dominan la escena en estos días, pierden terreno con alarmante velocidad a favor del Waterboy Zodiacal, el aguatero que es Acuario, con lo que se supone que más que aguador es en realidad pescador en barril, pero no se le ha comprobado nada aún y se rehúsa a conceder entrevistas.
Esto no pasó totalmente desapercibido. Hiparco, allá por el 150 antes de nuestra era, había percibido que el punto de inicio de Aries se movía ligeramente cada año. Se supone que un astrólogo babilonio conocido como Kidinnu de Sippar (que, por una serendipia afortunada, se llamaba Kidinnu y era del pueblo de Sippar) había dicho lo mismo en el año 350 A.N.E. Éste fenómeno es mundialmente desconocido como la Precesión de los Equinoccios y se debe al hecho simple y sencillo de que la Tierra gira sobre su eje, y el eje de rotación está inclinado. El eje describe un círculo en el espacio, círculo que tarda aproximadamente 26000 años en trazarse (minuto más, minuto menos). Es evidente que mientras no enderecemos el eje de rotación de la Tierra (cosa que veo bastante difícil, porque el centro de servicio más cercano está en poder de los vogons, y no nos llevamos muy bien con ellos en estos días…) el asuntito de la precesión moverá siempre el Zodiaco. Tomando en cuenta nuestras doce constelaciones originales, podemos dividir el espacio entre las doce y descubrir que de los 360 grados que tiene el Zodiaco, a cada signo le tocaban 30 grados. Un rápido cálculo y nos daremos cuenta que tomaría unos 2160 años para que el honor de presidir el Zodiaco le toque a otra constelación.
Hay otras consideraciones qué hacer al respecto del Zodiaco. El Sol, que se movía a través del Cielo, marcaba el inicio y el fin de un signo en el calendario. Si el Sol corría por el espacio que le tocaba a Tauro, es que Tauro dominaba nuestros destinos. Si lo hacía por Virgo, es que Virgo dominaba. Si lo hacía por Capricornio, es que era Capricornio el que llevaba las de ganar. Los astrólogos se quemaron las pestañas (y las retinas) hasta asignarle a cada signo aproximadamente un mes de dominación total, absoluta y dictatorial sobre nuestros destinos. Así, en nuestro calendario actual, los signos Zodiacales recaen en los siguientes días:
ARIES: 21 de marzo a 20 de abril.
TAURO: 21 de abril a 21 de mayo.
GÉMINIS: 22 de mayo a 21 de junio.
CANCER: 22 de junio a 23 de julio.
LEO: 24 de julio a 23 de agosto.
VIRGO: 24 de agosto a 23 de septiembre.
LIBRA: 24 de septiembre a 22 de octubre.
ESCORPIÓN: 24 de octubre a 22 de noviembre.
SAGITARIO: 23 de noviembre a 21 de diciembre.
CAPRICORNIO: 22 de diciembre a 19 de enero.
ACUARIO: 21 de enero a 19 de febrero.
PISCIS: 20 de febrero a 20 de marzo, incluyendo el 29 de febrero en años bisiestos.
O cuando menos recaían. Recordemos que estas fechas datan de cómo se veía el Zodiaco hace 2000 años. Cada uno de los signos representa a alguien. Así, para los griegos y los romanos, Aries era en realidad Crisómalo, el carnero del vellocino de oro. Tauro es Zeus cuando raptó a Europa en forma de toro para hacer cosas que el pudor, la moral y las buenas costumbres (y la amenaza de excomunión ipso facto por la Pía Sociedad de Sociedades Pías) me impiden transcribir en esta página. Geminis son Castor y Polux, nacidos de un huevo. Cancer es el cangrejo que trataba de pellizcar los dedos de los pies de Hércules cuando éste luchaba contra la Hidra, parece que Hércules lo mandó a volar de una patada. Leo es el gran león de Nemea, a quien Hércules también le dió chicharrón. La virgen ya no sé a quién representa, porque cada vez quedan menos en este mundo. Posiblemente sea Astrea, la Justicia, lo que explicaría por qué está Libra ahí, que es precisamente la balanza de la justicia. Más probablemente es la sacerdotisa que custodiaba el vellocino de oro. Escorpio es el escorpión con el que Orión lleva peleado ya mucho tiempo. Sagitario es Quirón, el centauro fundador de la primera universidad griega. Capricornio sería una cabra marina sacrificada en honor a Zeus, que le tenía cierto gustillo a que le hicieran sacrificios y a echarse una canita al aire de tanto en tanto. Acuario sería en realidad Ganímedes, que estaría ayudando a Venus y a Cupido a escapar de Tifón. La teoría de Tifón sirve para explicar una discrepancia más adelante.
Porque verán ustedes, aunque todo lo anterior presenta una cierta lógica, no es completa ni total, ya que hay excépticos involucrados. Los excépticos son una división particular de los escépticos, que además de ser escépticos son unos malvados incrédulos impíos que tienen el poder de impedir que las cosas supernaturales funcionen simplemente al acercarse. Y los malvados arpíos excépticos se pusieron a verificar las constelaciones en la eclíptica y descubrieron cosas bastante interesantes. Lo primero que descubrieron es que en el Zodiaco actual aparecen otros dos animales. De manera subrepticia y sin que se dieran cuenta, se metieron Cetus, la Ballena (y mira que es difícil para una ballena entrar sin que nadie la note) y Ofiuco, el Serpentario (el cual tiene cierto sentido, yo no me arriesgaría a que el desgraciado ordene a su víbora de cascabel que me ataque). Cetus está ubicada entre Aries y Piscis, mientras que Ofiuco está entre Escorpión y Sagitario. Puro animal peligroso hay en esa Zona, el que no tiene veneno carga flechas puntiagudas.
En segundo lugar se pusieron a medir el espacio ocupado por las constelaciones en la eclíptica. Y lo que descubrieron terminó por tirar a la basura los 4000 años de himbestigaciones hechas hasta el momento. Porque las catorce constelaciones no cabían en los 360 grados disponibles si en realidad ocupaban 30 grados cada una, era obvio que las constelaciones debían medir menos. Y se pusieron a medirlas. Y lo que descubrieron es que dentro de la eclíptica, las constelaciones zodiacales se ordenan de la siguiente manera:
ARIES: 18 de abril a 13 de mayo, 24.5º de ancho de banda.
TAURO: 13 de mayo a 20 de junio. 36.5º
GÉMINIS: 20 de junio a 19 de julio, 28.5º
CÁNCER: 19 de julio a 9 de agosto, 20º
LEO: 9 de agosto a 15 de septiembre, 35.5º
VIRGO: 15 de septiembre a 30 de octubre, 44º
LIBRA: 30 de octubre a 22 de noviembre, 23º
ESCORPIÓN: 22 de noviembre a 29 de noviembre, 7º
OFIUCO: 29 de noviembre a 15 de diciembre, 18º
SAGITARIO: 15 de diciembre a 19 de enero, 33.5º
CAPRICORNIO: 19 de enero a 16 de febrero, 29.5º
ACUARIO: 16 de febrero a 11 de marzo, 22.5º
PISCIS: 11 de marzo a 27 de marzo, 37.5º CETUS: 27 de marzo (a eso de las 2 de la tarde) a 28 de marzo (a las 2 de la mañana), 0.01º
NADA: 28 de marzo a 18 de abril, 22.49º
Obsérvese bien que los 14 signos son 15, porque no hay ninguna constelación en la eclíptica del 28 de marzo al 18 de abril. ¡Las personas en esas fechas estarían libres de influencias zodiacales! Técnicamente, dada la longitud de arco que tiene Piscis, Cetus irrumpiría brevemente (no más de 12 horas) y Piscis volvería a reinar en la eclíptica… lo malo es que se sale para no volver. Es por eso que hay 22 grados que no tienen signo.
Hay más, por supuesto. Siguiendo la tradición de darle a cada constelación un representante más terrenal pero no por ello menos mitológico, Ofiuco estaría representando a Esculapio, el legendario médico, que resultó tan buen doctor que dejó sin trabajo a Hades. Cuando éste fue a darle la queja a Zeus de que la economía del inframundo estaba a punto de colapsarse por culpa de Esculapio, a quien señalaba, Zeus estornudó. En el proceso se le escapó un rayo, que dió de lleno en el pobre Esculapio, matándolo. Dado que Esculapio nunca había hecho daño a nadie, sino todo lo contrario, Zeus lo convirtió en constelación y lo puso en el Cielo para que sirviera como patrono, advertencia y recordatorio a todos los médicos. Hay otro hecho muy importante. Dado que no hay nada en abril, esto implica que Tifón sopla con bastante fuerza o que Venus y Cupido nadan a toda velocidad para alejarse de Cetus, que pretende comérselos. Algunas personas han identificado a Cetus con la ballena Josefina, pero estas fuentes no son de fiar. Otras la identifican con algún monstruo marino, pero la tripulación del Seaview no ha tenido tiempo de confirmarnos esta versión.....   Los 14 Signos Zodiacales*|*Bro's Bar&Grill
¿Haber si los cráteres del Yucatan no son de impactos de meteoritos sino de "bocaos" de Cetus?
¿Y si después de Piscis no viene Acuario? Vienes Cetus el monstruo vortice con ganas de devorar y en un plis plas nos mueve 23,5º y nos lleva a la nada durante unos miles de años
Última edición por Perturbado; 11-jul-2011 a las 23:08 |