La posibilidad de que la agencia de calificación Standard & Poor’s (S&P) pueda quitarle el ráting de máxima solvencia al Reino de España, AAA, ha sentado como un jarro de agua fría en el mercado. La decisión, anunciada el lunes, ha causado daños colaterales, tanto en la prima de riesgo de la deuda pública española, como en la del sector financiero nacional. No en vano, buena parte de la financiación de la banca para este año depende de los avales otorgados por el Gobierno.
La deuda a diez años del Tesoro Español alcanzó ayer un diferencial de 1 punto porcentual sobre el alemán, un nivel nunca visto desde el nacimiento del euro en 1999. A mayor riesgo percibido por el mercado, más interés se exige a las emisiones y, por tanto, más cara sale la financiación.
Ayer se notaron los primeros efectos, cuando el Instituto de Crédito Oficial, respaldado por el Estado, emitió bonos a cinco años por 1.000 millones de euros a un tipo de interés del 3,5%. Esto supuso un diferencial sobre el bono alemán de 1,3 puntos porcentuales. El viernes pasado este diferencial estaba un 40% por debajo, en 0,8 puntos.
Protección del riesgo
Esta misma tendencia quedaba reflejaba ayer en los Credit Default Swaps (CDS) o derivados de crédito, instrumentos que contratan los inversores para protegerse ante el posible impago de la deuda de una entidad. El CDS para cubrir el riesgo de impago de deuda pública española ha subido un 10,94% desde que la agencia americana puso el ráting AAA de España en la lista de revisión con implicaciones negativas, desde los 98,7 puntos básicos del viernes a los 109,5 puntos de ayer.
Todo ello se produjo a pesar de que otra de las grandes firmas de calificación, Fitch Ratings, reafirmó ayer el ráting AAA de España.
Una de las peculiaridades de esta crisis es que un deterioro de la solidez financiera de los estados soberanos tiene automáticamente un impacto en la solidez financiera de la banca.El pasado mes de octubre, los Gobiernos de las mayores economías se comprometieron a respaldar sus sistemas bancarios nacionales y a rescatar a cualquier entidad cuya quiebra pusiera en peligro al sistema.
Por ello, la posibilidad de que S&P recorte el ráting de España también tiene un impacto en la percepción de los inversores sobre el riesgo de las entidades.
El precio de los CDS de los bancos españoles se ha disparado desde que S&P publicara la noticia. El CDS de Santander, entidad que además se vio afectada por la posibilidad de que la fiscalía le esté investigando por el caso Madoff (ver pág.21), registró ayer la mayor subida de entre los principales emisores mundiales, de 78,9 a 91,6 puntos básicos, según datos de la firma CMA.Los CDS de BBVA también se situaron entre los diez que más se ampliaron, desde 77 a 85 puntos básicos, movimiento que también se reflejó en el resto de la banca mediana.
Las dudas también se han extendido al resto de miembros de la eurozona, cuyos diferenciales de rentabilidad con la deuda alemana también se dispararon ayer, consolidándose en niveles máximos desde que existe la eurozona.
Deterioro generalizado
No en vano, ya son tres los países que tienen su ráting en la lista de revisión negativa (Portugal, Grecia y España) y uno, Irlanda, conserva su triple A, pero con una perspectiva negativa. La diferencia entre estar en la lista de revisión negativa o tener la perspectiva negativa es una cuestión de plazo.
En el primer caso, la decisión sobre el ráting es inminente, en el segundo, puede tardar hasta dos años. Pero según S&P, los riesgos se están incrementando en todos los países, incluido EEUU. José Luis Martínez, estratega en España de Citi afirma que “posiblemente habrá nuevas revisiones para otros países en los próximos meses”.
El euro fue otro de los grandes perjudicados por la incertidumbre que se enquistó ayer en el mercado. Los inversores castigaron la divisa, por el riesgo del deterioro de las finanzas públicas de los miembros de la eurozona y de la economía de la región, que podría forzar a la institución monetaria a bajar los tipos de interés. La divisa comunitaria llegó a depreciarse un 1,34% frente a la divisa estadounidense, desde los 1,3476 dólares por euro del lunes, hasta los 1,3183 a los que se cambiaba al cierre de esta edición.
La estadística apunta a la pérdida del ‘AAA’S&P ha puesto el ráting de España en la lista de revisión con implicaciones negativas. Y lo más probable es que acabe con un recorte de ráting. O, como mínimo, con una revisión de la perspectiva.
Aunque el presidente de la CECA, Juan Ramón Quintás, diga que la decisión de “no es un nuevo paso a peor”. O que fuentes del Ministerio de Economía aseguraran el lunes a EFE que la acción no supone “en ningún caso” un paso previo a la rebaja de la calificación.
Según los propios datos de S&P, un 64% de los emisores que entran en la lista de revisión con implicaciones negativas, salen de ella a los pocos meses con un recorte de ráting.
En el caso de aquellos que entran en la lista, pero con implicaciones positivas, son un 70% los que reciben una subida de ráting. Y aunque S&P reconoce que una vez que un emisor se incorpora a estas listas, el recorte -o la subida- no es inevitable, la estadística dice que sí es la opción más probable.
2006: First, they ignore you (phase 1)
2007: Then, they laugh at you (phase 2)
200 Then, they fight you (phase 3)
2009: Then, you win (phase 4)
2010: Now, capitulación