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Antiguo 10-ene-2009, 12:35
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Una nueva burbuja a punto de estallar
@S. McCoy - 10/01/2009
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Muchos inversores aún no se han dado cuenta, pero el 2009 viene marcado en el calendario financiero internacional como el Año del Bono. Por mucho que los estrategas se empeñen en seguir jugando a la lotería de los pronósticos, y traten de establecer con el mayor grado de exactitud posible los niveles a los que cerraran los distintos índices bursátiles mundiales en el ejercicio que ahora comienza, el campo de batalla en el que se va a decidir qué carteras resultan victoriosas al cabo de doce meses no va a ser el del mercado de acciones, sino el de la renta fija y, en especial, en el de la deuda soberana, donde puede haber notables sorpresas. Se inicia un curso financiero en el que la preservación del patrimonio, tras lo vivido en 2008, va a ser clave. Hay que evitar a toda costa contratiempos inesperados. Y el bono estatal puede convertirse, sin lugar a dudas, en la mayor fuente de ellos para todos aquellos que tienen que hacer ajustes periódicos, a precios de mercado, de sus posiciones. Tomen nota.

Y es que son cada día más las voces que advierten de la construcción de una burbuja en los instrumentos emitidos por los distintos gobiernos de los países desarrollados, con particular referencia al estadounidense. Sobrevaloración que sería consecuencia de las compras masivas de estos activos financieros en los últimos meses, adquisiciones que impulsan sus precios y minoran los retornos a obtener. No hay que olvidar que los bonos del tesoro norteamericanos lo han hecho, ni más ni menos, que un 53% mejor que las acciones en 2008. Casi nada. La extrema aversión al riesgo, con su consecuente huida hacia la calidad, y la amenaza deflacionaria que se cerniría sobre la economía mundial estarían detrás de esta fiebre por lo aparentemente seguro que amenaza ahora con mostrar su cara más oscura.

Tal y como recordáramos el pasado 13 de noviembre en este mismo Valor Añadido (“Obviedades McCoy, los Bonos del Tesoro son activos de riesgo”), “la deuda soberana con la mejor calificación crediticia es un activo teóricamente sin riesgo a vencimiento. Pero con una incertidumbre brutal de tipos de interés y, por ende, valoración, durante su vida. Y más cuando se acude a ella en periodos de cotizaciones aparentemente extremas (que no digo que no estén justificadas) como el actual”. Pues bien, este mensaje de cautela de hace un par de meses ha ido ganando cuerpo con el paso de los días.

Hay para todos los gustos. Desde el sensacionalismo de la última edición de Barron’s que, fiel al estilo que le caracteriza, ha lanzado un contundente Get out now! a sus lectores, advirtiendo de notables minusvalías en sus posiciones en caso de permanecer invertidos en renta fija soberana, hasta la elegancia con que John Hussman lo describe en su siempre instructiva carta semanal a sus clientes al concluir que “con la rentabilidad del 30 años por debajo del 2,5% y del 10 años cerca del 2%, es difícil de creer que los tenedores de los bonos no tengan en mente poder colocarlos a un tercero antes de que los precios caigan”. Bonito eufemismo para describir una burbuja que podría conducir a “pérdidas del 10% en el 10 años y por encima del 20% en el 30 años en un periodo muy corto de tiempo”. Minusvalías que podrían ser mucho mayores si se cumple una de las 10 predicciones establecidas por Byron Wien, antiguo estratega de Morgan Stanley, para 2009: a cierre del año, el Treasury rondará el 4%.

¿Es inevitable?

¿Cuál puede ser el catalizador para un movimiento de ese calibre? Los distintos analistas encuentran una profusión de razones tal que se hace prácticamente imposible no creer que se vaya a tratar de una profecía de inevitable cumplimiento. Yendo de lo genérico a lo específico, bastaría, en primer lugar, con que mejorara la propensión al riesgo de los inversores, lo que les llevaría a deshacer el camino andado y sustituir estos activos gubernamentales por otros menos seguros. Igualmente, si la economía norteamericana va recuperando tracción a lo largo del ejercicio, modificando las expectativas sobre inflación y tipos de interés, las ventas podrían llegar en cascada al mercado de renta fija soberana. Como ocurriría si el ingente aumento de la masa monetaria en circulación cogiera velocidad de circulación.

Si, por el contrario, el entorno continuara siendo débil, sería el exceso de oferta de papel para financiar los planes públicos de actuación los que se llevarían por delante los precios y harían subir las rentabilidades. Eso por no hablar de la necesidad de retornos más atractivos para captar dinero en un entorno de competencia por los recursos escasos (miren, si no, el resultado de la subasta del miércoles en Alemania, desierta en una tercera parte ante el poco más del 3% de retorno ofertado, o la aparente reticencia de China a seguir financiando el déficit US, que recoge este revelador artículo del NYT de ayer mismo). Un tema, por cierto, extraordinariamente bien estudiado en este extenso análisis del Financial Times publicado esta semana. Por último, si el dólar empieza a ser castigado con dureza ante el riesgo de impago de Estados Unidos, la amenaza de pérdida de valor de lo invertido traería inevitablemente de la mano una fuerte liquidación de posiciones. Sería un salto del Return on Investment al Return of Investment al que hacíamos referencia en el primer párrafo de este artículo sabatino.

No todos están de acuerdo.

Sin embargo, no todos los estrategas comparten esta visión. De hecho, la distinta opinión sobre esta cuestión ha provocado la primera discrepancia de opiniones en ocho años entre James Montier, estratega de Societe General muy seguido en el mundo anglosajón, y su alter ego en el banco Albert Edwards, cuyas tesis son compartidas, entre otros, por David Rosenberg de Merrill Lynch (¿o he de decir BoA?). De hecho el banco de inversión norteamericano está apreciando, entre sus clientes más acaudalados, una importante demanda de oro físico como cobertura. En cualquier caso, en el debate de los franceses, recogido por FT Alphaville, cada uno da sus argumentos. Mientras que Montier señala, parafraseando a ese Benjamin Graham que ha inspirado entre otros a Warren Buffet, que la deuda estatal estadounidense se podría mantener con carácter especulativo pero no es una inversión en términos de diferencial precio-valor, Edwards se centra, es poco consuelo, en el elemento deflacionario de la ecuación toda vez que espera muevas escenas de pánico financiero y económico en el primer semestre de este ejercicio. Se trata, por tanto, de un debate abierto en que la balanza parece, no obstante, inclinarse hacia las tesis de Montier.

Concluye el extenso artículo de Barron´s con una larga enumeración de activos alternativos de renta fija que ofrecerían a los precios actuales notables rentabilidades: estamos hablando de bonos corporativos, cuyos diferenciales determinarán en primera instancia la credibilidad o no de los movimientos al alza en el mercado de acciones, obligaciones convertibles, bonos municipales, acciones preferentes o los propios TIPS o activos soberanos cuyo principal se encuentra protegido ante el potencial repunte de los precios y que actualmente descuentan inflación cero cada uno de los próximos diez años. Una lista que, por cierto, sospechosamente coincide con la recogida en el último artículo de Bill Gross colgado en la página web de PIMCO. Lleguen a los párrafos finales y verán. Pieza, por cierto, imprescindible, que no duda en afirmar cómo el exceso de oferta monetaria no dejaba de ser un esquema piramidal en toda regla -tesis defendida igualmente por Fernando Suárez en su Teatro del Dinero de ayer- que ha terminado por estallar. Cualquier cosa menos la deuda estatal. Porque, mi amor ya tu sabes, cuando algo ofrece poca rentabilidad y mucho riesgo es de todo de todo menos un activo seguro, por mucho que se venda como tal. Y es que el Año del Bono, soberano, amenaza disgustos. Cuidadín


Una nueva burbuja a punto de estallar - cotizalia.com


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Antiguo 12-abr-2009, 04:46
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Fuerte incremento en el número de impagos de Bonos Corporativos

Por Gurus Hucky el Abril 11th, 2009



Mientras los meses de Marzo y Abril han sido muy positivos para la evolución de las bolsas y la subida de los mercados parecen que van ligadas a la ausencia de malas noticias. Sin embargo, me temo, que en la economía real, las cosas están bastante lejos de mejorar, prueba de ello lo tenemos en la reciente evolución en los impagos en el mercado de Bonos Basura Corporativos.

Según Moodys, el pasado mes de Marzo, en el que 35 compañías impagaron sus emisiones de bonos, ha sido el peor desde la Gran Depresión de los años 30. La tasa de impagos de bonos en los EEUU ha pasado del 4,5% a finales del 2008 al 7,4% a finales del primer trimestre del 2009 y lo peor es que las previsiones apuntan a que a finales del 2009 se situará en un 14,6%.

Si las cosas parecen estar mal en el mercado de bonos norteamericano, parece que en Europa pueden ir bastante peor. En el último trimestre los impagos de deuda corporativa en Europa han pasado del 2% al 4,8%, y Moodys estima que alcanzarán el 21% a finales del 2009.

Si hasta ahora, principalmente, la morosidad en la banca estaba básicamente ligada al sector inmobiliario con las subprime como epicentro del maremoto, los efectos secundarios causados, restricción del crédito y depresión económica, parece que están haciendo mella en la solvencia de las empresas y los datos de impago de deuda corporativa nos podría indicar se que acerca una segunda ola que puede ser devastadora.

Así que creo que deberemos seguir teniendo muchas precauciones a la hora de invertir en renta variable.

Fuerte incremento en el número de impagos de Bonos Corporativos


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Antiguo 12-abr-2009, 06:27
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Ya lo decía Estulin hace años. Vamos a ver la bancarrota de numerosos estados durante estos próximos años (incluido este).
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Iniciado por aldono Ver Mensaje
Estoy muy enfermo y apenas puedo escribir, es probable que muera en pocos meses.

Adiós.



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Antiguo 12-abr-2009, 08:58
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La inestabiliadad de los estados por el aumento del riesgo de estos, también es un factor de bajada de precios.
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24-06-09 442.240 M€ 1 año 1.121 bancos
20-12-11 489.000 M€ 3 años 523 bancos
2o-02-12 ? La de Dios...........

"¡Pues claro que los bancos son los culpables!, pero no por aplicar el sistema, sino por crearlo"

15 de agosto de 1971 : ¡ Nixon la cagaste !


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Antiguo 12-abr-2009, 09:49
Avatar de Samzer
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La deuda pública pierde atractivo: A las letras ya no les cuadran las cifras

La rebaja de los tipos de interés no sólo repercute en el euribor. Los efectos secundarios son mucho más variados, y entre ellos figura el descenso de la rentabilidad de las alternativas de inversión más seguras. La evolución de las letras del Tesoro así lo atestigua.

Turno de José. Por 50, ¿qué letra elige?...". Éste es uno de los reclamos publicitarios con los que el Tesoro Público, el brazo del Ministerio de Economía encargado de las emisiones de deuda gubernamental en España, pretende empujar a los ahorradores a que inviertan en letras, los títulos a más corto plazo que lanza este organismo.

Sin embargo, la realidad es menos gratificante. Por mucho entusiasmo que transmita la campaña publicitaria, a las letras ya no les cuadran los números. La continuada caída de la rentabilidad en el último medio año se ha encargado de ello.

Un rendimiento del 4,29%

En la subasta del pasado 17 de septiembre, las letras a doce meses -las más populares- llegaron al bolsillo de los inversores con un rendimiento del 4,29%. Este resultado sonaba a música celestial en un momento en el que los cimientos financieros no dejaban de temblar.

Apenas dos días antes se había producido la quiebra del banco estadounidense Lehman Brothers y en la jornada posterior se articuló el multimillonario rescate de la aseguradora AIG.

En ese contexto, en el que cada novedad alimentaba las ventas en los parqués y en el que la inflación comenzaba a dar muestras de flaqueza, la deuda pública se destapaba como una alternativa de inversión segura en la que guarecerse. Más en concreto, eran los títulos a corto plazo -y las letras lo son, ya que su vida es inferior a los dos años- los que destacaban.

Al rebufo de los tipos

A parte de un entorno tumultuoso que resaltaba su atractivo, estos activos contaban a su favor con unos tipos de interés que en la eurozona aún no habían empezado a descender y que se encontraban en el 4,25%.

Pero este pilar empezó a tambalearse el 8 de octubre, fecha en la que el Banco Central Europeo (BCE) dio su brazo a torcer. Ese día abarató el dinero hasta el 3,75%, un movimiento al que por ahora le han seguido cinco más, que han situado los intereses en el 1,25%, el nivel más reducido de todos los tiempos.

Este tijeretazo no ha pasado desapercibido para las letras, cuyo atractivo ha menguado al rebufo de las decisiones del BCE. Así, los tipos oficiales no son los únicos que caminan por las cotas más bajas de la historia, ya que los rendimientos de la deuda pública española a corto plazo nunca habían sido tan reducidos.

Títulos a doce, seis y tres meses

En el caso de los títulos a tres y seis meses, que el Tesoro ha pasado a emitir mensualmente en 2009, su rentabilidad se ha situado por debajo del 1% en las colocaciones de marzo y abril.

Hace doce meses, su rendimiento era incluso superior al de las letras a un año y rozaba el 4%, y en los próximos meses no se esperan repuntes relevantes. Sobre todo, porque el presidente del BCE, Jean-Claude Trichet, reconoció en la última reunión que aún hay margen para seguir recortando los intereses. "Esperamos que los reduzca otro cuarto de punto en mayo", vaticina Jürgen Michels, analista de Citi.

El panorama pinta similar para los títulos a doce meses. Desde septiembre, cuando se subastaron a un rendimiento superior al 4%, han ido perdiendo atractivo: en octubre se emitieron al 3,3%; en noviembre, al 2,5%; en diciembre, al 2,2%; en enero, al 1,4%; y en febrero, al 1,25%. Esta secuencia se interrumpió en marzo, cuando se lanzaron al 1,27%.

Pero todo indica que fue un espejismo y que los descensos regresarán en la siguiente subasta, que tendrá lugar el 14 de abril. Por el momento, y como anticipo de lo que puede ocurrir en dicha emisión, la rentabilidad de los títulos a un año se encuentra en el mercado en el 1,1%, cuando hace doce meses ascendía al 3,88%. Además, el rendimiento de las letras lanzadas en marzo ha bajado ya en el mercado secundario del 1,27% al 1,06%.

Coste de oportunidad

Por tanto, la fotografía actual muestra unas rentabilidades que oscilan entre el 0,75% y el 1,1% en los diferentes plazos, unos premios que aún permiten superar la subida del coste de la vida -el dato provisional de inflación de marzo arrojó un dato interanual del -0,1%-, pero que reducen su gancho como alternativa de inversión.

Dan seguridad, aunque no lustre, a la cartera. Así, dentro de la deuda pública los analistas de Banif fijan su punto de mira "en el tramo intermedio de la curva", es decir, en títulos a no muy corto plazo. En este sentido, los bonos españoles a dos, tres y cincos años ofrecen ahora un 1,8%, un 2,4% y un 3,1%, respectivamente.

La deuda pública pierde atractivo: A las letras ya no les cuadran las cifras - 1157794 - 10/04/09 - elEconomista.es
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Cuando al fin encontramos las respuestas, cambiaron las preguntas.


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