|
| ||||||
![]() |
| | LinkBack | Herramientas | Desplegado |
| ||||
| LA BURBUJA SOCIAL Lo que a estas alturas es evidente es que el juego de la globalización ha fracasado estrepitosamente, tanto en el plano financiero como en el comercial. En un mundo globalizado, en el que los americanos y los europeos tenemos hegemonías monetaria —dólar/petrodólar y euro/petroeuro—, se puede dar la paradoja de que: —Una sociedad financiera paquetice derivados tóxicos y se los enchufe a chinos o hasta a suizos con total impunidad, y con el beneplácitos de S&P, Moddy´s y Ficth. —En una gasolinera del primer mundo, un litro de agua mineral cueste más que un litro de gasolina. —Podamos cerrar las factorías de textil españolas, puesto que es más rentable importar zapatos chinos a 3 euros y luego venderlos con unas plusvalías para la cadena de intermediación de un 1000%. También en ese mundo globalizado podemos poner a todos los desempleados del sector textil a trabajar en sectores que generan tanta riqueza y superávit comercial como es la construcción, y que a su vez dinamiza el sector financiero y el interbancario, e inclusive podemos subvencionar a esos trabajadores desempleados, puesto que los gobiernos pueden emitir deuda pública que compran esas naciones emergentes que han fabricado el textil. Todo forma parte de una gran comedia que no se sostiene por ningún lado, salvo, claro está, que entendamos que todo forma parte de un gran juego en el que el sistema ha conseguido sacar a millones de chinos de los campos y les ha puesto a producir, pasando de comer un cuenco de arroz, a un cuenco de arroz con achiperris. Lo grave de todo esto es que la globalización ha pegado un cambio sustancial. En la época del imperialismo, los británicos fueron grandes precursores del modelo de las rutas comerciales, tomando el control de rutas y enclaves estratégicos, como el Canal de Suez. Pero por aquel entonces, el modelo se basaba en la explotación de las materias primas y en la capacidad de coerción militar. Lo verdaderamente acongojante es que, en 100 años, se ha producido lo que se llama el proceso de expansión capitalista, justo hasta que los americanos —que no dejan de ser ingleses disfrazados— rompieron con el patrón oro. Desde el año 71 hasta la actualidad, mucho ha avanzado el modelo en el plano financiero y comercial. En ese sentido, nos podemos encontrar con que las reservas mundiales no dejan de ser cromos —dólar/petrodólar en un 66% y euro/petroeuro en un 18% aproximadamente—. ¡Pero qué pillines somos los occidentales, unos reyes midas de la economía, ya que nuestros cromos son como el metal precioso puro! Llevamos 40 años jugando al juego del Monopoly occidental y, en esa partida, España ha sido capaz de jugar sus cartas y coger hasta algo de protagonismo, y ha conseguido posicionar a multinacionales en el plano Internacional: en el sector financiero (BBVA y Santander), Telecomunicaciones (Telefónica) y Energía (Repsol, Endesa, Técnicas reunidas, Iberdrola), y todo partiendo de un país que tiene un poco de petróleo en Burgos, y algo de uranio en Salamanca. Yo creo que, en ese sentido, podemos estar orgullosos de tener empresas peleando a ese nivel, figurando en el EuroStoxx 50. Y no debemos de olvidar que todo forma parte de un juego en el que España goza de hegemonía monetaria por estar en la eurozona, y mantiene un riesgo—país bajo para que sus multinacionales inviertan en el exterior, precisamente por estar en el marco en el que estamos. Pero ¿qué es lo que ocurre en el plano comercial? ¿Dónde nos están llevando los norteamericanos? Desde principios de los años setenta, y a raíz de la reducción de las tensiones geopolíticas, se ha dado un vuelco al proceso de globalización comercial en el que los británicos fueron los grandes precursores. El primer conato lo tuvimos en los modelos de nearshoring (producción por proximidad), que fue lo que permitió a España tomar algo de presencia industrial; eso sí, sacrificando parte de la industria desarrollada durante la dictadura. Pero, a escala global, los Estados Unidos comenzaron su andadura con naciones como Méjico, cuyo modelo terminó por cascar con la crisis del tequila. No obstante, el modelo perdura en la estrategia del librecomercio del NAFTA. Pero los norteamericanos siempre han estado en un proceso de innovación especulativa, en la que apostó en paralelo por la deslocalización a distancia de procesos (offshoring) en economías como las de los tigres asiáticos. Ese modelo terminó por cascar también hacia el fin de la década pasada. Y ahora entran en la escena internacional naciones emergentes como China e India —que entre las dos suman 2.500 millones de personas—, que se han posicionado como las grandes factorías industriales e incluso de servicios (muchos de los servicios de soporte telemáticos de habla inglesa están deslocalizados en la India). Lo grave es que hemos pasado de un modelo en el que Occidente tenía la capacidad de ostentar el desarrollo de las manufacturas a uno en el que el sector manufacturero también esta deslocalizado, por lo que nos estamos adentrando en otro juego, que es el Monopoly comercial, que, a su vez, se soporta por el financiero, porque el modelo se basa en el trueque de producción de esas naciones por cromos. Y precisamente ahí es donde está el problema; es decir, en la degeneración del econosistema, y en la que todo el modelo se sustenta en un único hilo, al igual que puede hacerlo una gran tela de araña. Y ese hilo es la energía. El mundo de los cromos es un mundo virtual y, al igual que Matrix, pueden existir los paraísos fiscales (donde está el 30% de la masa monetaria), pueden existir las firmas de capital riesgo y los hedge funds u otros instrumentos que suelen tener la sede social en dichos paraísos fiscales... Pero, sin energía, “Game Over”. Ahora el mundo se encuentra en la tesitura de que se ha descapitalizado, de que no hay tecnócratas con capacidad para coger el toro por los cuernos, en la que no sólo hay que dotar nuevas estructuras financieras —al igual que con la Bretton Woods se creó el FMI y el Banco Mundial— y nuevas estructuras comerciales (la OMC ha resultado ser un auténtico fiasco). El sistema tiene que reinventarse, pero desde los marcos económicos con cierto grado de permeabilidad comercial. Para ello, en lo que nos tiene que preocupar, Europa tiene que avanzar en las teorías de especialización, y en las que exista un organismo de planificación estratégica (al igual que el BCE lo es en el ámbito financiero), que vele por las teorías de la ventaja comparativa (teoría Ricardiana). Que si los españoles somos buenos en textil, turismo y gerontología, nos tenemos que especializar en ello, al igual que los Alemanes en lo suyo. En línea con ese punto, todavía no sabemos qué están maquinado los americanos con la estrategia NAFTA/Amero. Una de las consignas del circo del G-20 fue que no se iban a adoptar medidas proteccionistas, y ahí quedo la cosa. ¡Pero cómo se va a llegar a una alineación internacional si ni tan siquiera los europeos estamos alineados entre nosotros! Lo patético del modelo es que toda la recuperación mundial se sustenta en que los Estados Unidos se saneen financieramente con sus chamanes, y en que sigan consumiendo y endeudándose. Y mientras tanto, está a puntito de desaparecer unos de los grandes baluartes de la economía norteamericana como es el sector de la automoción, para que, a partir de ahora, se importen vehículos exóticos como los Tata. La burbuja comercial y la financiera (que vendrían a ser como la materia y la antimateria) se encuentran embebidas en una burbuja muy superior, que es la social. Y precisamente ésa es la "Madre de todas las Burbujas". Fuente |
| La publi | ||||
| |
| ||||
| hacia tiempo que no leia un post tan bueno, aunque no por estos lares... |
![]() |
| Tags |
| pp = hambre, pp = miseria, uhmmm...¿el jabón?, zp = hambre, zp = miseria |
| Herramientas | |
| Desplegado | |
| |