No a todos les va mal en época de vacas flacas. La crisis, que obliga a muchas empresas a aplazar pagos o directamente no realizarlos, incrementa el trabajo de quienes han hecho de la gestión de deudas su objetivo empresarial. La empresa gijonesa Intercobros S. L. es un buen ejemplo. Su director, Enrique Rodríguez, se esfuerza por destruir algunos mitos en torno a este mundo. Primero, «muchos se escudan en la crisis para no hacer frente a sus deudas»; segundo, el gran protagonista de esta película «no es el empresario en mala racha sino más bien el moroso profesional que vive de aprovecharse de otros»; tercero, «la deuda se da en todos los sectores»; y cuarto, «puede recuperarse en gran medida, invirtiendo tiempo y medios».
De hecho, Intercobros, que tiene abiertos en este momento 6.000 expedientes, mantiene un nivel de recuperación de deuda de un 75%. Su sede central está en Gijón aunque cuenta con una delegación en Barcelona y una red de gestores de cobros y colaboradores en España y Portugal, próximamente en Francia.
-¿Son ustedes la alternativa al juzgado de guardia?
-La justicia es lenta y costosa, el empresario al que le deben dinero no puede esperar dos años por una sentencia que diga que tiene razón. Eso él ya lo sabe y para entonces su moroso es insolvente. Nosotros lo que ofrecemos a las empresas, a través de un contrato de arrendamiento, es el servicio de gestión de recuperación de sus impagados. Asignamos un gestor al caso y nos encargamos de solucionarlo de forma judicial o extrajudicial.
-¿Trabajan exclusivamente por un porcentaje de la deuda cobrada?
-Hay dos sistemas: con desembolso inicial del cliente y o sin él; según el modelo, el porcentaje cambia.
-¿Cómo se convence a un moroso para que pague?
-Con la fuerza de la razón. El cliente no tiene tiempo ni medios para cobrar deudas. Su moroso cerró un negocio aquí y abrió otro allí; le pierde la pista. Nosotros cruzamos bases de datos, seguimos al deudor, le localizamos y le visitamos. Los morosos se repiten, tanto en su identidad como en su dinámica de trabajo, les conocemos bien, por eso sabemos que no se consigue nada enviando cartas o llamando por teléfono, que es lo que hacen otras empresas, nosotros le visitamos, eso es fundamental. Para empezar no suele gustarles ver nuestro coche serigrafiado con la expresión «cobro de morosos» aparcado en su empresa porque necesitan preservar su imagen: viven de estafar a otros y les preocupa que no se sepa el rosario de deudas que dejan detrás.
-¿Qué fuentes de información manejan para ese trabajo?
-Bases de datos públicas, como la de Registro Mercantil donde tenemos información valiosa sobre la constitución de cada sociedad, su capital social, balances, socios? y también informes comerciales elaborados por empresas externas o por la nuestra, como un servicio de análisis de riesgos y prevención de la morosidad.
-Pues estarán ustedes haciendo ahora mucha prevención con la actual situación de crisis?
-La crisis está en la calle, hay menos dinero, de todas formas, muchas empresas se escudan en la crisis para no pagar. Y no lo detectamos nosotros, lo percibe también el cliente. Si supiera que su deudor no tiene de dónde sacar el dinero, no nos contrataría para recuperarlo. Precisamente, se siente engañado porque sabe que el moroso tiene su trabajo, su nivel de vida, su casa, su coche, sus vacaciones?
-¿De qué morosos estamos hablando: del estafador, del empresario arruinado??
-Hay que entender en primer lugar que muchas deudas se contraen por exceso de confianza. El cliente y su futuro deudor han tenido una buena relación y por eso al primero le cuesta exigir lo que es suyo al segundo. Nosotros somos neutrales, solventamos el asunto con mayor facilidad. Básicamente nos enfrentamos a la figura del moroso profesional, delincuentes económicos que viven de aprovecharse de la buena fe de otros. Yo le podría contar casos sangrantes, por ejemplo el de un empresario gallego al que la empresa de la que era proveedor le ha dejado una deuda de más 400.000 euros y eso le ha supuesto el cierre. Aunque no lo crea, a todo esto ayuda cierta mentalidad que tenemos los españoles.
-No me diga que hay un modelo de «morosidad hispana».
-Sí, algo así. En España aceptamos como algo normal pagar tarde y mal. Y esto es una forma de autofinanciarse a costa de otros. En Francia, por ejemplo, donde yo he trabajado en este mismo sector, es impensable.
-¿Pues ustedes acabarán financiado muchas veces a los propios morosos para poder cobrar?
-A veces sí. Fraccionamos los pagos y el gestor se encarga de cobrar mes a mes el dinero que el moroso se ha comprometido a devolver.
-¿Se han encontrado ustedes antiguos clientes en el papel de morosos de otros?
-Pocos, la verdad. Posiblemente en el entorno actual empecemos a verlo más, debido a los impagados.
-¿No es duro exigir el pago de una deuda a un empresario que atraviesa un mal momento?
-Claro, por eso tenemos un departamento de «aparcados». Dejamos paralizado el expediente durante seis meses o un año y luego lo retomamos, a la espera de que la empresa recupere.
-¿Qué deuda es más difícil de cobrar?
-Cada deuda es un mundo. Para nosotros todo es en principio cobrable, siempre y cuando esté debidamente documentado.
-Tendrán ustedes un anecdotario interminable?
-Pues sí, vivimos situaciones curiosas. Por ejemplo, nos ocurre con frecuencia que visitamos a un moroso, él mismo nos abre la puerta pero nos dice que la persona que buscamos no vive allí desde hace años. Recuerdo que una vez nos vino a visitar un deudor a la oficina de A Coruña, tenía mal aspecto, la verdad, con los pantalones rotos y los zapatos desgastados. Al bajar, el portero nos dijo que había dejado abandonada una bolsa; dentro de ella estaba los pantalones y los zapatos que se puso para entrevistarse con nosotros.
-¿Qué perfil se requiere para ser un eficiente gestor de cobros?
-Hay que conocer muy bien el mundo de la empresa y de la banca, también tenemos contratados profesionales que han trabajado en agencias de detectives privados.
-¿A ustedes se les puede aplicar el refrán «en casa del herrero, cuchillo de palo» o predican con el ejemplo y no tienen morosos?
-No tenemos morosos sencillamente porque somos nosotros los que cobramos el dinero.
Enrique Rodríguez Naves nació en Bélgica en 1965, hijo de una familia de emigrantes asturianos. Estudió Empresariales en Bélgica y vino a España con 23 años; enseguida empezó a trabajar en una multinacional del sector de la gestión de cobros. De Madrid le destinaron a París y en 2001 regresó a nuestro país para instalarse definitivamente en Gijón, donde se incorporó a Intercobros S.L. como director. Su tiempo libre lo dedica a su familia y a sus pasiones, esencialmente viajar y practicar deporte: «Hace años, el fútbol; ahora corro, voy al gimnasio y me gusta la bici el fin de semana, en familia».
2006: First, they ignore you (phase 1)
2007: Then, they laugh at you (phase 2)
200 Then, they fight you (phase 3)
2009: Then, you win (phase 4)
2010: Now, capitulación
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