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| Marx, de vuelta • Al autor de 'El Capital' debemos el haber descubierto la relación entre la economía y la política Marx ha vuelto, de momento, a las librerías. Se reeditan los textos más políticos, salen del almacén ejemplares empolvados de El Capital y los escritores que husmean la dirección del viento llenan páginas preguntándose ¿qué Marx vuelve? No el que se fue por la puerta trasera de la historia disfrazado de comunista, revisionista, luxemburguista o gramsciano. Durante un siglo la humanidad ha tenido tiempo de experimentar con alguna de esas fórmulas cómo vencer al capitalismo, y no ha habido manera. La caí- da del muro de Berlín dio caza al fantasma que recorría Europa, ese comunismo tras el que, como dice el Manifiesto comunista, corrían "el papa y el zar, Metternich y Guizot, radicales franceses y policías alemanes": es decir, todos los poderes fácticos. Se han cobrado la pieza y los manifestantes andan disueltos. NO VUELVEun Marx alternativo, sino otro mucho más cercano a nuestros propios demonios, alguien capaz de decir en este momento una palabra verdadera sobre la crisis que nos invade. Esa palabra no es fácil de pronunciar. Estamos asistiendo al sorprendente espectáculo de que hablan los que tienen que callar y callan los que deberían hablar. Hablan, en efecto, políticos muy viajados, economistas de prestigio o dirigentes mundiales que desde sus puestos de mando no se han enterado de por dónde venía el peligro y que ahora nos abroncan por no poder pagar una hipoteca que ellos nos pusieron en la mano. O son unos incompetentes, por no saber, o si sabían y callaron, unos desalmados. Debe- rían callarse y dejar el espacio libre para que hablen quienes nacieron como alternativa al capitalismo. Son estos los hijos, sobrinos o nietos de Marx, esos mismos que no supieron dar con la fórmula alternativa y por eso no dicen nada. Ese marxismo ambicioso no vuelve. Vuelve, sí, el Marx que fue capaz de ver como nadie las tripas del capitalismo y que como todos nosotros quedó fascinado por la vida burguesa y por el poder creador/destructor del capitalismo. Al autor de El Capital debemos el haber descubierto la relación entre economía y política, por tanto, que la economía debe estar dirigida desde la política, una tarea hercúlea y a contracorriente porque "el modo de producción de la vida material domina en general el desarrollo de la vida social, política e intelectual", es decir, que el dinero tiende a convertirse en poder. Suya es también la idea de que en la fábrica hay algo más que el dinero y la voluntad del patrón, a saber: el capital del amo, el trabajo de los obreros y la confianza de los compradores. También nos transmitió la idea de crisis periódica. La producción tiene que ser competitiva, de ahí la necesidad de revolucionar los sistemas de producción y de reducir costes salariales. Al debilitarse la capacidad adquisitiva del trabajador, aumentan los estocs de mercancías, con toda la secuencia que tan bien conocemos. En diseccionar al monstruo, Marx es incomparable. A él eso no le bastaba. Quería darle cumplida réplica ofreciendo un plan alternativo. Tuvo entonces que echar mano de previsiones o profecías que no se han cumplido. Eso lo damos por descontado. Lo que ahora nos fascina es leer sus críticas al capitalismo no en el contexto de una estrategia alternativa, sino como la cara de una moneda cuya cruz es la fascinación por ese mismo capitalismo. En el citado Manifiesto, Marx mete el estilete en las entraña del sistema --"la burguesía ha ahogado en la aguas heladas del cálculo egoísta los estertores sagrados de la piedad feudal. Redujo la dignidad personal al valor de cambio, y en lugar de las muchas libertades duramente conquistadas colocó la única e indiferente libertad del comercio"-- para decir a continuación que "la burguesía ha jugado en la historia un papel eminentemente revolucionario; esta conmoción constante de la producción, esta permanente sacudida de todo el sistema social, esta agitación y constante provisionalidad es lo que distingue a la época burguesa de todas las anteriores". No se sabe qué admirar más, si la radicalidad de la crítica o el entusiasmo, rayano en la apología, del crítico por el capitalismo. NO ES MÁSpróximo ese Marx. Con él somos conscientes del peligro de un sistema que envenena las aguas, contamina el aire y desertiza la tierra. Y como él vivimos seducidos por un modo de vida gratificante para quien lo disfruta, con el excitante añadido de poner a prueba cada día la capacidad revolucionaria de nuestros conocimientos científicos. Incluso nos resulta cercano el Marx histórico --el Moro, como le motejaban en su tiempo-- escindido entre el trabajo teórico realmente visionario y la lucha por la existencia, por cómo llegar a final de mes. Lo que ahora nos dicen sus intérpretes es que nunca se propuso acabar con el sistema, tan solo hacerle coherente y racional. Quien en todo caso se enfrente críticamente al capitalismo no podrá pasar de Marx, pues, como dice otro Marx, el obispo de Múnich, en su libro también titulado El Capital, "Carlos Marx no está muerto y hay que tomarle en serio". Marx, de vuelta | El Periódico de Catalunya | Opinión
__________________ El foro, como la crisis, cada vez está peor. No merece la pena perder más tiempo viendo el criterio que tienen los administradores en el principal. Sin nosotros el foro no es nada. Me cansé de colaborar. Qué lo hagan ellos Gracias a todos/as por haber compartido este tiempo. Haz click aquí para ver el "Spoiler" Mariano Rajoy nos sacará de la pobreza; eso sí, para hundirnos en la más absoluta de las miserias. |
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| Hola: El «marxismo tradicional» aborda el capitalismo básicamente, en términos de relaciones de clase estructuradas por una economía de mercado y por la propiedad privada de los medios de producción. Las relaciones de dominación son entendidas fundamentalmente en términos de dominación y explotación de clase. Dentro de este marco general, el capitalismo se caracterizaría por una creciente contradicción estructural entre las relaciones sociales básicas de dicha sociedad (entendidas como propiedad privada y mercado) y las fuerzas productivas (entendidas como el modo de producción industrial). La naturaleza del análisis crítico del capitalismo por parte del marxismo tradicional se ha revelado igualmente inadecuada. Ya no resulta convincente proclamar que el socialismo representa la respuesta a los problemas del capitalismo, cuando por ella entendemos, simplemente, la introducción de la planificación centralizada y la propiedad estatal. La teoría del valor de Marx nos brinda la base para un análisis del capital en tanto que forma, socialmente constituida, de mediación y riqueza cuya principal característica es su tendencia a una expansión sin límites. El tipo de mediación constitutivo del capitalismo da lugar, en consecuencia, a un nuevo modo de dominación social abstracto: un modo de dominación social que somete a las personas a imperativos y constricciones estructurales impersonales y crecientemente racionalizadas. Es la dominación de las personas por el tiempo. La dinámica histórica del capitalismo genera incesantemente lo «nuevo», al mismo tiempo que regenera lo «idéntico». Esta interpretación de la compleja dinámica del capitalismo permite realizar un análisis crítico y social (más que tecnológico) de la trayectoria del crecimiento y de la estructura productiva en la sociedad moderna. El plusvalor, concepto clave en Marx, no sólo indica, como han insinuado las interpretaciones tradicionales, que el excedente es producido por la clase trabajadora, sino que muestra también que el capitalismo se caracteriza por una modalidad determinada y ciega de «crecimiento», una modalidad que conlleva la destrucción acelerada del medio ambiente. En este marco de análisis, el problema del crecimiento económico en el capitalismo no reside únicamente —como ha sido frecuentemente enfatizado por los enfoques marxistas tradicionales— en el hecho de que se encuentre gobernado por las crisis. Por el contrario, es la forma de crecimiento, en sí misma, la que resulta problemática. De acuerdo con esta perspectiva, la trayectoria del crecimiento sería diferente si el objetivo último de la producción consistiera en incrementar las cantidades de bienes en lugar del plusvalor. En otras palabras, la trayectoria de expansión propia del capitalismo no debería equipararse con el «crecimiento económico» per se. Se trata de una trayectoria específica, que genera una tensión creciente entre las consideraciones ecológicas y los imperativos del valor en tanto que forma de riqueza y de mediación social. Para saber más: Marx reloaded. Repensar la teoría crítica del capitalismo. Moishe Postone. salud y alegría |
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Marx, de vuelta No olvidemos las palabras, acertadísimas de Lenin, acerca de este tipo de comentarios que la burguesía (burguesía en este caso) podría realizar sobre revolucionarios como Marx: Ocurre hoy con la doctrina de Marx lo que ha solido ocurrir en la historia repetidas veces con las doctrinas de los pensadores revolucionarios y de los jefes de las clases oprimidas en su lucha por la liberación. En vida de los grandes revolucionarios, las clases opresoras les someten a constantes persecuciones, acogen sus doctrinas con la rabia más salvaje, con el odio más furioso, con la campaña más desenfrenada de mentiras y calumnias. Después de su muerte, se intenta convertirlos en iconos inofensivos, canonizarlos, por decirlo así, rodear sus nombres de una cierta aureola de gloria para "consolar" y engañar a las clases oprimidas, castrando el contenido de su doctrina revolucionaria, mellando su filo revolucionario, envileciéndola. En semejante "arreglo" del marxismo se dan la mano actualmente la burguesía y los portunistas dentro del movimiento obrero. Olvidan, re legan a un segundo plano, tergiversan el aspecto revolucionario de esta doctrina, su espíritu revolucionario. Hacen pasar a primer plano, ensalzan lo que es o parece ser aceptable para la burguesía. Textos - UJS
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| Con mi comentario anterior quiero decir que la burguesía (convenimos que El Periódico es un órgano de expresión de los burgueses, ¿no?) por supuesto puede recordar a Marx, pero al mismo tiempo que lo hace, se olvida de recordar igualmente el espíritu de su obra. Espíritu que se deriva del propio contenido de su obra de análisis científico: no es que Marx simplemente soñara con la superación del capitalismo. Y de hecho, este artículo del panfleto burgués que nos ocupa es un ejemplo de castración del contenido revolucionario de la obra de un revolucionario, en este caso uno de tanto calado como Karl Marx. Jamás El Periódico recomendará a sus lectores la lectura de Historia de la Revolución Rusa, por ejemplo. Eso sí: sí podrá, y en este artículo lo hace, recomendar tácitamente su no lectura, pues ¿para qué leerla? "Ya os la resumimos nosotros" Este artículo destila reacción por los 4 costados. No se podía esperar otra cosa cuando el capital habla de su más acérrimo enemigo.
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| Por cierto, para leer a Marx y a posteriores autores que han pretendido desarrollar la teoría y la práctica (caso de Lenin, por ejemplo), nada mejor que esta página, muy buena: Marxists Internet Archive - Sección en Español - Archivo General de Autores PD: y dejémonos de El País, El Mundo, La Razón, Salsa Rosa, QMD y demás droga cancerígena para la mente que ya pulula en demasía por el aire mismo.
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| Terminos como "burguesia" o "proletariado" estan obsoletas. La clase obrera actual no tiene nada que ver con la que contemplaba Marx y el patrono, tampoco. Es un discurso anacronico, y lo seguirá siendo por mucho que algunos se empeñen. El capital tiene algo menos de un siglo, tenia sentido en su momento, pero necesita una revision a fondo. Lo peor de todo es que ahora los socialistas van montados en audi a8 y viven en chalets. |
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Terminos como "burguesia" o "proletariado" estan obsoletas. La clase obrera actual no tiene nada que ver con la que contemplaba Marx y el patrono, tampoco. Simplemente una puntualización. "El Capital" fue escrito entre 1864 y 1877. Marx sólo publicó en vida el primer Libro de El Capital en 1867. Los dos libros restantes, publicados entre 1885 y 1894, fueron editados a partir de los manuscritos de Marx por su amigo y colaborador Friedrich Engels. Evidentemente hace más de un siglo. Saludos.
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| Hola: El marxismo - desde donde se lanzaron advertencias sobre las condiciones de la miseria humana que generaba el sistema capitalista - es un producto del siglo XIX, y por lo tanto está condicionado por la visión positiva de la evolución histórica y del desarrollo tecnológico predominante por aquel entonces. El marxismo, basado en una concepción materialista de la historia (la Naturaleza como proceso de producción material), poseía la aspiración de la desaparición de las clases y la instauración del comunismo, mediante la acción del proletariado industrial, aunque esta clase social posee unos intereses, capacidades y calificaciones que están en función de las fuerzas productivas y funcionales de la racionalidad capitalista. En el socialismo real que se dio en diferentes países, se desarrolló un sistema de división del trabajo donde las personas quedaban presas de la maquinaria productiva conducidas por una burocracia que gestionaba y planificaba el modelo comunista. La economía comunista careció al igual que la economía capitalista o de libre mercado de una visión entrópica de la relación con el medio, ya que no tiene en cuenta las implicaciones que sobre el ‘desarrollo de las fuerzas productivas’ tiene el agotamiento de los recursos y el impacto sobre el entorno ambiental del modelo productivo. El marxismo adolece de una visión económica que da por bueno el ‘progreso’ y el ‘crecimiento’, donde la tecnología hace posible la acumulación ilimitada de riqueza. La Naturaleza es ‘producción material’ mediada y transformada por actividad humana social. Tras el colapso de los países del Este la ideología marxista y la izquierda en general está en crisis, es necesaria un reformulación de las teorías emancipadoras, liberadoras y de transformación, se necesita superar una visión histórica desarrollista que acepta un sistema ecónomico generado por la burguesía. salud y alegría |
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| Marx escribió sus obras producto del análisis materialista de la historia, a su vez basado en la Dialéctica (alejado por tanto de todo idealismo y misticismo) hace más de un siglo. Quien afirma que sólo debido a este dato el análisis materialista de la evolución de la sociedad humana es "anticuado" o erróneo hoy día, no deja a la luz más que su sectarismo, su análisis falto de toda crítica objetiva y fundada. En resumen, es una muy mala carta de presentación para el que lo suscriba. Decidle si no al bueno de Newton (decidle a vuestra propia madre que no tenga miedo de bajar la escalera a trompicones) que hoy las manzanas flotan en el aire, y que sólo caían hacia el piso en su día. Obviamente hoy todo el mundo cree poder hablar de lo que sea sin tener la menor idea. Sólo hay que ver la cantidad de mensajes de tantos foristas de aquí y su contenido. El marxismo sigue tan vigente como siempre, es más, el marxismo en cuanto a doctrina científica nunca podrá quedar relegado como herramienta de análisis de la sociedad al basarse en la dialéctica, que no tiene fecha de caducidad. Ahora bien, ¿era el análisis marxista simplemente positivista? Obviamente no, tan sólo descubrió que las contradicciones del sistema de clases es el motor de la historia. Eso no implica que el desarrollo pueda ser materialmente infinito. Sí era poisible un gran desarrollo en su época, no sólo cuantitativamente, sino sobre todo cualitativamente, y lo sigue siendo hoy día, al transformar los medios de producción en armas de desarrollo social y despojarlos de las limitaciones a las que están sometidos bajo la propiedad burguesa. Por cierto: Decrecimiento, una aproximación revolucionaria Decrecimiento, una aproximación revolucionaria | En lucha El marxismo sólo es incompatible con los dogmas. Y para dogma el llamar comunista a la sociedad soviética que vivió desde los años 20 en adelante. Y sectario al que así lo afirme, saltando por encima de la realidad material en que nació. Ninguna de esas afirmaciones puede ser más que antimarxista.
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