Con permiso lo cito íntegro y con la gráfica incluída: Dos anomalías de mercado: el oro y los beneficios empresariales esconden el riesgo deflacionista - Cotizalia.com EN EXCLUSIVA Dos anomalías de mercado: el oro y los beneficios empresariales esconden el riesgo deflacionista
Hay cosas que no cuadran. Van contranatura. Como que el aceite fluya por debajo del agua o que llueva en dirección al cielo. En los mercados también pasa, hasta que se rompe la situación y las aguas vuelven a su cauce. Contra la razón también choca que la curva de tipos de interés estuviese invertida, esto es, que el dinero a corto plazo valga más que a largo -que sólo por el horizonte temporal tiene más riesgo-, como sucedió en la época conundrum -enigma- de Alan Greenspan. Finalmente, la inversión de dicha curva ha desembocado en una recesión económica, como ya ocurriera en 2000 y en otras cinco ocasiones desde los años 60. EEUU pisó la semana pasada el terreno de la contracción economica, una línea que viene bordeando desde septiembre de 2007. De la misma manera, dos indicadores financieros se están moviendo en un terreno que no les corresponde desde el verano pasado.
Se trata del oro y de los beneficios empresariales de los grupos cotizados, que se encuentran infravalorados por el riesgo incipiente de deflación sobre la economías occidentales. El comportamiento del vil metal dorado es el más evidente en las pantallas. Al oro se le considera el termómetro de la incertidumbre financiera, del miedo, el activo refugio por excelencia... Pero también tiene otro sobrenombre para los inversores: el escudo contra la inflación. En pleno tsunami bancario el pasado mes de septiembre, con la quiebra de Lehman Brothers y las intervenciones sobre Merrill Lynch, AIG, Wachovia y WaMu, la onza de oro no sólo no se fue para arriba -siguiento la lógica del dinero-, sino que se vino abajo. Lejos quedan los más de 1.000 dólares por onza troy que alcanzó en el primer semestre d 2008.
Ahora se mueve ligeramente por encima de los 720 dólares por onza troy, el equivalente a unos 28 gramos. "Como el último depósito de valor, creemos que tres variables pueden explicar los cambios sufridos en el precio del oro: el riesgo, la moneda y los precios de las materias primas", explica Francisco Blanch, estratega jefe de commodities para Merrill Lynch en un informe reciente. Partiendo de este marco, el analista cree que el oro se encamina hacia los 1.500 dólares en tres etapas.
"En primer lugar, el estallido de la crisis de crédito en agosto de 2007 ha empujado inicialmente al alza al oro. Una segunda etapa que se vinculará a un proceso de debilidad del dólar. Finalmente, cuando los mercados de divisas se estabilicen, la tercera etapa en la apreciación del oro podría estar dirigida por una recuperación del precio de la energía", dice Blanch, que termina curándose en salud advirtiendo del gran riesgo para que su escenario tipo no se cumpla. "Una muy amplia y duradera recesión mundial, con una espiral deflacionista que podría reducir el atractivo del oro", concluye. Hasta ahora, los inversores compraban oro para cubrirse de la inflación, especialmente, los estadounidenses o aquellos que operan con el dólar como divisa base. La correlación entre el billete verde, primera divisa reserva, y oro, activo reserva por excelencia, todavía no se ha roto, pero puede que lo haga en el futuro si se cumple el escenario deflacionista que se viene descontando desde octubre. La bolsa, barata por beneficios empresariales, barrunta la desaceleración
La extraña pareja del oro en las anomalías de mercado es la cotización que los beneficios empresariales están teniendo en bolsa. La caída próxima al 50% que han llegado a sufrir numerosos índices nacionales de acciones, caso del Ibex 35, ha dejado a las acciones excesivamente baratas en la relación entre precio y beneficios esperados, el ratio PER (price earning ratio), que recoge el número de veces que el beneficio queda recogido en la cotización. Previamente al reciente rally bursátil, que se inició el pasado miércoles, la bolsa cotizaba con un PER de 10 veces en el caso del S&P 500, según estimaciones de Thomson Reuters, que en el caso del Ibex 35 también se situaban cerca de ese nivel de 10 veces.
"En este momento, la previsión para el cuarto trimestre del ratio PER se mantiene en torno a 10 veces, que se encuentra por encima de las semanas anteriores (9,2 veces) y por debajo de la media anual prevista para el cuatro trimestre de 13,5 veces", señala en un informe John Butters, director de Thomson Reuters en EEUU. Históricamente, la relación entre beneficios y valoración en bolsa se sitúa en el entorno de 15-16 veces. Desde este punto de vista, la bolsa está barata. Muy barata.
Incluso, muchas compañías cotizan por debajo de su 'valor en libros', una cifra base de valoración base que se corresponde con la suma del capital social, las reservas; menos el importe de las emisiones preferentes a precio de liquidación; y dividido entre el número de acciones de la sociedad. Es el también denominado más coloquialmente como precio base, de saldo o de venta forzada. En el caso del mercado español, grandes compañías como Repsol, Gas Natural, Santander o Acciona se encuentran en el nivel de valor en libros, pese a que sus beneficios siguen creciendo.
Sin embargo, los expertos auguran que se mantenga la desaceleración de beneficios o entrada en pérdidas de muchas empresas. Es el caso del sector financiero del S&P 500, en el que el ritmo de caída de ganancias supera en este trimestre el 80% debido a las pérdidas extraordinarias de numerosas entidades. La bolsa, excesivamente pesimista, descuenta un escenario en el que los resultados empresariales actuales no son sostenibles y se sigan reduciendo conforme el reloj de la recesión corre. Y ya está en marcha. |