Burbuja Económica > Foros > Burbuja Inmobiliaria > Artículos de S. McCoy - Hilo Oficial
Respuesta
 
LinkBack Herramientas Desplegado
  #16 (permalink)  
Antiguo 29-nov-2008, 01:02
Avatar de Fraga II
Grandísimo Gurú burbujista
 
Fecha de Ingreso: 10-agosto-2008
Ubicación: Una tierra cada vez más cerca de África y lejos de Europa
Mensajes: 3.621
Gracias: 6.418
3.031 Agradecimientos de 1.102 mensajes
No gracias: 0
0 No gracias en 0 Posts
Banca Estado, S.A. - cotizalia.com



Banca Estado, S.A.




@S. McCoy - 29/11/2008





La nacionalización total de la banca está encima de la mesa. No como una posibilidad remota para un supuesto excepcional. Sino como algo con visos de certeza en un futuro no muy lejano. El argumento ha dejado de ser la solvencia de las entidades y la necesidad de soportarlas a través de inyecciones de capital. O el deseo de transmitir a la opinión pública la seguridad de que el Estado garantiza por completo sus depósitos, a la vez que, por cierto, se asegura el control de los recursos financieros en un momento en el que estos escasean. Qué va. La razón última sería que, en un mercado como el del crédito, en el que hay prestamistas y prestatarios, los primeros no estarían cumpliendo su papel. Paradoja de un crecimiento sustancial de las cifras globales de suministro crediticio y una simultánea merma sustancial de la financiación a la economía real. Las instituciones supranacionales o locales de carácter oficial aportarían una liquidez que estaría siendo guardada celosamente en su balance por la banca privada, reacia a ponerla en circulación y cumplir con su papel de ligazón entre ahorradores e inversores. Cuando la esencia del negocio bancario, la que le da justificación, desaparece, el sector pierde su carácter diferencial y se iguala con otras industrias necesitadas de la mirada cariñosa de la administración. Su ayuda asumiría, para el común de la ciudadanía, un carácter arbitrario, con el consecuente coste que ningún político quiere asumir. Pero la necesidad de su existencia obligaría al Estado a suplir inevitablemente su actividad. En ese punto del debate es en el que hoy nos encontramos.


La discusión se ha abierto en varios frentes a lo largo de la semana que ahora concluye. Fue el miembro del Banco Central Europeo, Lorenzo Bini Smaghi, quien el martes, en una conferencia pronunciada en Madrid, vinculó el éxito de las distintas políticas expansivas acordadas por los gobiernos de la Eurozona a la realización simultánea de un programa de recapitalizaciones bancarias “abundante y generalizado”, tal y como recogió el WSJ. Por su parte Mervyn King, gobernador del Banco de Inglaterra, daba un paso más allá el mismo martes al señalar ante el Comité del Tesoro de la Cámara de los Comunes que “el principal reto al que se enfrenta la política económica británica es la normalización del crédito bancario” y que “no descarto una nacionalización completa del sector si fuera necesario”. Pero, junto a los reguladores, numerosos analistas han llegado a la misma conclusión. Destaca, por lo contradictorio, Willem Buiter en Financial Times ya que, tras señalar hace menos de diez días el peligro que para las finanzas de Reino Unido se derivaba de la intervención de Estado en el sector, tal y como recogimos en este mismo Valor Añadido, ahora se descuelga con la propuesta de hacer pública toda su banca. Sin embargo -y aquí es donde creo que se columpia por lo inviable de su propuesta, que persigue justificar una cosa y su contraria- manteniendo la responsabilidad limitada de las entidades (¿con un accionista con recursos teóricamente ilimitados? No me lo creo). Sólo así, concluye Buiter, se podrá evitar una nueva Gran Depresión.


Bien, más allá de los vaivenes intelectuales del bloguero, no lo tomen en sentido peyorativo, lo cierto es que el autor se está limitando a reflejar una situación que hoy, de facto, existe en las Islas. Lean si no el primer párrafo de la pieza de John Kay el miércoles en el propio FT. La intervención administrativa en las entidades de aquél país cuenta con pocas y sonadas excepciones, como Santander-Abbey y Barclays, ambas en el disparadero en las últimas semanas. Reconoce Kay el dudoso éxito de experiencias similares en el pasado y apunta a una cuestión que merece mayor detenimiento: la reciente y preocupante convergencia en el modo de actuación de gobernantes y banqueros en los años inmediatamente anteriores a la crisis que se iniciara, de un modo formal que no real, en agosto de 2007. No en vano, no es difícil encontrar características comunes en el comportamiento tanto de unos como de los otros. Destaquemos, entre otras, las siguientes:




1. No hay, salvo contadas excepciones, una estructura de propiedad concentrada dada la amplitud de la base electoral o accionarial.

2. Ambos gestionan principalmente recursos de terceros, ciudadanía o ahorradores.

3. Su rendición de cuentas es a corto plazo, anual o en virtud de cada elección, respectivamente, y a ella está vinculada su remuneración en términos de poder económico o político.

4. Precisamente por ello ambos son late cyclicals de forma tal que donde hay un duro a ganar o un voto a rascar, ahí están poniendo pasta, sólo diferenciándose, teóricamente, en el mayor o menor altruismo de su actuación.

5. Ambos se necesitan, lo que hace que se apalanquen en el otro para alcanzar sus respectivos objetivos. Las medidas contra ciclo sólo pueden venir impuestas por un tercero teóricamente independiente a ambos, si es que llegan.

6. Recopilación de lo anterior: se asume tanto riesgo como los supervisores o controladores dejan en la certeza de que si las cosas salen bien hay recompensa sustancial pero si salen mal serán otros los que asuman las consecuencias.





Desde ese punto de vista cabría argumentar que, en definitiva, la entrada en escena del Estado supondría, en el peor de los casos, una continuidad respecto a las políticas desarrolladas por muchas entidades con anterioridad con la ventaja de la salvaguarda pública y la defensa del interés colectivo en forma de cauces de financiación. Me río yo de los peces de colores. Creer a estas alturas de la vida en el altruismo político cuando hay dinero de por medio es un ejercicio de ingenuidad infantil y más en un momento recesivo de la economía como el actual. ¿Es necesaria la nacionalización de la banca? No, mientras existan otras alternativas que impidan elevar el riesgo privado a público y nos limitemos a la cuestión que hoy aquí se aborda: la banca no presta. ¿Cuáles? Un sistema de avales públicos a la operaciones de financiación presentadas por las entidades privadas que cumplan con unas determinadas condiciones de solvencia del prestatario, capacidad de repago y garantías aportadas, por un importe inferior a la totalidad de la cuantía solicitada para que la banca asuma un riesgo no cubierto y ajuste sus predicciones, en plazo limitado y renovable en función de la evolución de las circunstancias de la economía y a un tipo preferente que el banco puede repercutir sobre el cliente toda vez que la garantía pública reduciría los diferenciales. El efecto sobre el mercado resultaría similar pero la acción administrativa sería menos costosa para el contribuyente, supondría un menor riesgo futuro, mantendría la competencia privada, incentivaría la búsqueda de la rentabilidad y evitaría la arbitrariedad. Siempre será mejor, digo yo, que matar moscas a cañonazos. Su turno.

__________________

Fecha de Ingreso: Apr 2007. Baneado por Facundo
___________________________________________




Más pobres, treinta años después

El Insostenible modelo de crecimiento económico español.



Mexicano superviviente del "Efecto Tequila":


http://www.youtube.com/watch?v=Xb_NA6r0BLo


Responder Citando
  #17 (permalink)  
Antiguo 06-dic-2008, 17:14
Avatar de El_Presi
El Padrino II Reloaded
 
Fecha de Ingreso: 30-junio-2006
Ubicación: Barcelona
Mensajes: 23.281
Gracias: 2.150
8.229 Agradecimientos de 2.927 mensajes
No gracias: 0
0 No gracias en 0 Posts
Más dinero, es la guerra - cotizalia.com

Más dinero, es la guerra

@S. McCoy - 06/12/2008

La locura se ha instalado definitivamente entre la clase política y los principales responsables de los bancos centrales alrededor del mundo. La adopción de políticas fiscales y monetarias extraordinariamente expansivas persigue demostrar a la ciudadanía que son capaces de hacer en tres meses todo lo que fueron incapaz de prever en los ocho años anteriores. Menuda desfachatez. Son como el gestor poco diligente que autoriza la construcción de viviendas en el curso de un río bajo el argumento de que no se ha desbordado en 50 años. Y lo que era una barriada marginal se convierte, con el paso del tiempo, en un núcleo importante de población. Nunca pasa nada, hasta que pasa. Y cuando la riada finalmente llega y destruye sueños, cercena ilusiones y trunca vidas, sólo entonces, se establece un Plan Urgente de Actuación para evitar que tales calamidades se repitan en el futuro a través de medidas mediáticamente exageradas y económicamente ineficientes, con el consecuente coste para una ciudadanía que, ante la gravedad de lo YA ocurrido, asiente compungida al expolio de la riqueza colectiva o a la hipoteca de su futuro. Se trata de restablecer la confianza, por encima de todo. Como en el caso actual. El olvido de que siempre la prevención es mejor y más barata que la curación precipitada tiene estas servidumbres. Qué se le va a hacer.

Nuestra particular corriente violenta de agua tiene el verde color de la abundante liquidez monetaria sobre la que se habían construido sueños crediticios de cambio de paradigma y extinción de ciclos. Una expansión sin precedentes de la oferta monetaria que igualó a todos los activos, reales y financieros, por el arriesgado exceso de apalancamiento y que ha conducido, finalmente, a que sea imposible hacer distinción real entre unos y otros, toda vez que el factor deuda les hace bajar de la mano a las tinieblas de la espiral destructiva de sus respectivos precios. ¿Dónde estaba el endeudamiento en las sofisticadas planillas del asset allocation de las principales gestoras? La fuerza destructora del líquido elemento ha pillado por sorpresa a aquellos que salían todos los días al balcón a regar los geranios de su rentabilidad, florecidos sobre endebles raíces. Y ha dejado boquiabiertos a los que atribuyéndose el mérito político y supervisor de la ficción que, sobre la economía, tal ilusión monetaria provocaba, no estaban preparados para enfrentarse a una bofetada de realidad como la que se ha producido en los últimos 16 meses.

La política fiscal ha de ser selectiva.

Resulta, cuando menos, digna de estudio la uniformidad de las medidas de tipo fiscal adoptadas por naciones de muy distinto perfil en cuanto a la calidad de sus cuentas públicas y a su dependencia de la financiación exterior. No hay distingos cuando de hablar de miles de millones se trata. Permítanme que enarque las cejas. Estamos en un entorno de escasez. La liquidez se ha convertido, para sus tenedores, en un preciado tesoro que les servirá para encarar el incierto futuro con mejores garantías. La financiación a terceros brilla, por tanto, por su ausencia. En un entorno en competencia como el descrito, la captación de los recursos necesarios para llevar a cabo los ingentes programas de actuación pública comprometidos, provocará un encarecimiento de los diferenciales a ofrecer en la deuda soberana, especialmente en países extraordinariamente dependientes de los recursos foráneos como España, realidad que ya reflejan los seguros de cobertura del riesgo país. Se emiten más bonos a un coste mayor para los respectivos Tesoros. Se incrementan por tanto los costes financieros de la Administración, partida adicional a añadir al apartado de pagos. A la vez que se reducen los ingresos impositivos por la coyuntura económica. Lo que incide aún más en el déficit público. Y, ¿entonces?

El gran problema de las actuaciones financieras de la Administración es que se agotan en sí mismas; no generan un retorno directo que permita amortizar su coste. Son un gasto hoy ligado a un potencial ingreso indirecto futuro vía cánones o impuestos. Cuando se incurre en déficit, este viene para quedarse una temporada. Me estoy refiriendo a la inversión directa, no al mecanismo de avales, a mi juicio, mucho más acertado. El Estado, en sus distintas vertientes, debe tender a instaurar reformas estructurales que faciliten una mejora de la productividad y la competitividad o a establecer proyectos plurianuales que permitan capear el ciclo de la mejor manera posible hasta que el sector privado tome el relevo y permita ir reequilibrando el balance presupuestario. Es fundamental ser selectivo porque, al contrario de lo que ocurría cuando cada estado manejaba su propia moneda, y cabían devaluaciones competitivas de la misma, la oferta monetaria no es ilimitada y está condicionada al apetito de demanda de los potenciales adquirentes de deuda. Precisamente por eso han sido tal disparate ideas de bombero como las de los 400 euros y son igualmente rechazables aquellas medidas que persiguen perpetuar las causas que han conducido a la situación actual: hiperconsumo y exceso de endeudamiento.

Si la actividad particular no toma el relevo, la recesión se convierte en depresión y entonces, Houston, tenemos un problema serio de verdad. Porque lo malo de las deudas es que hay que pagarlas y los déficits no dejan de ser consumos que superan las ventas en una hipotética tienda nacional, esto es: financiación de terceros. En ese caso, la situación requiere soluciones dramáticas: una contracción salvaje de la economía del bienestar, incapaz de cumplir con las obligaciones que tiene comprometidas, o una subida masiva de impuestos. Y aún así. Cada vez más se impone la corriente de pensamiento de que lo que sacó a Estados Unidos de la terrible década de los 30 fue el aumento de demanda global que provocó la Segunda Guerra Mundial. Un argumento que podría ser válido en tiempo de paz si se concretan las necesidades de lo que muchos identifican hoy con la llamada burbuja verde o inversión-por-la-supervivencia-del planeta. En cualquier caso, estamos en un punto crítico. Un exceso de acción pública, en competencia con el sector privado de la economía, puede provocar la paradoja de que gran parte del ahorro se destine, mediante la compra de bonos, a la financiación del Tesoro a la vez que la desigual competencia por la financiación acaba provocando lo contrario de lo que se pretende: una merma de la acción de los ciudadanos y empresas sobre la economía. El llamado efecto crowding out. Un difícil equilibrio que ningún gobernante debería perder de vista mirando, si la miopía aún no ha hecho estragos, al medio plazo.

La política monetaria ha de evitar la hiperinflación y la trampa de liquidez.

Respecto a la actuación de los bancos centrales se trata, como ya hemos señalado al inicio de esta pieza, de una mera inyección de confianza. Los gobernadores conocen de sobra que el mecanismo de transmisión de la política monetaria está roto, en el sentido que el menor precio del dinero no implica su mayor rotación, esto es: no se traduce en nuevo crédito. Es el back to the basics de la crisis actual: mientras la caída de los precios, fundamentalmente inmobiliarios, no se estabilice, ni concluya el masivo proceso de ajuste de la economía financiera a la real que actualmente se está llevando a cabo -cuya virulencia, si acelera el proceso, bienvenida sea-, los bancos no van a soltar un duro. Está en juego su propia supervivencia. De ahí que haya sido tan grave el error de actuar sobre las entidades bancarias y no a través de ellas, diferencia sustancial que les hubiera permitido mantener su actividad mientras se ordenaba un proceso simultáneo y global de liquidación conjunta de posiciones con contrapartida. Reducción simplista, por supuesto, pero intuitiva. Con 200.000 empleos al mes destruidos en España y 500.000 en los Estados Unidos, las mejoras de renta disponible que traen consigo las bajadas de tipos de los últimos meses se van a destinar a repago de deuda y aumento de la tasa de ahorro. Su vecino no va a hacer nada distinto a lo que haga usted. El ajuste de los estándares de consumo a la realidad económica de las familias es un proceso extraordinariamente doloroso pero inevitable para la solución de la crisis actual. Y cuanto antes se produzca, mejor para todos.

Es imprescindible tener esta perspectiva crítica acerca del impacto que el abaratamiento radical del precio del dinero, combinado con el aumento de la oferta monetaria que provoca la emisión masiva de deuda pública, traen consigo para evitar tres de los grandes riesgos que de la acción conjunta de ambas se deriva. Uno, el incurrir en la pérdida de confianza de los ciudadanos en el valor de su efectivo, valor que es meramente fiduciario, es decir: de confianza al no estar respaldado por contrapartida física alguna como ocurría con el patrón oro. La sobreoferta de cualquier bien tiende a minorar su precio hasta un nuevo punto de equilibrio. Algunos autores (Fernando Suárez y su Teatro del Dinero de los viernes, entre otros) empiezan a cuestionarse el por qué no puede ocurrir lo mismo con el dinero: unidad de cuenta, depósito de valor y medio de cambio. Dos, y ligado con lo anterior, la puesta en circulación de ingentes cantidades de liquidez podría traer consigo un proceso hiperinflacionario que, por una parte, actuaría de forma confiscatoria sobre una ciudadanía que aún no habría despertado del sueño de la crisis y, por otra, ahondaría, indirectamente, en la quiebra de los parámetros actuales del sistema monetario. Por último, cabría que ocurriera justamente lo contrario, situación propia de lo que hemos descrito en el párrafo anterior: que nos enfrentáramos a lo que los autores han bautizado como la trampa de la liquidez; una abundancia de dinero que no incentiva el consumo ni fomenta la inversión productiva. Situación similar a la que lleva inmersa Japón en los últimos casi veinte años.

Conclusión

No estoy diciendo que no se actúe, Dios me libre. Simplemente creo que lo sensato es poner un poco de cordura en medio de la locura que parece haber envuelto a las instituciones políticas y monetarias a lo largo de las últimas semanas. No sólo en España, donde salimos a plan definitivo por semana, sino en los mismos Estados Unidos de Norteamérica, país en el que ya no se sabe para qué sirve ese TARP de 700.000 millones de dólares que tanto costó aprobar en las Cámaras. La resolución de esa crisis exige, por supuesto, medidas de corte dinerario y fiscal. Estoy de acuerdo dado que mi nivel de idiocia se mantiene estable en el tiempo. Pero su enorme dimensión y las importantes consecuencias que las acciones presentes pueden tener sobre el futuro de nuestra sociedad, tal y como hoy la tenemos concebida, advierten de los riesgos aparejados a cualquier tentación de precipitación, gloria mediática u oportunismo político. Errores de bulto, como los que se vienen cometiendo, cuestionan la necesidad de organismos ajenos al mercado para fijar el precio básico de un bien, como el dinero, que en él se negocia. Y más cuando sus equivocaciones del pasado son las que han conducido a los desequilibrios del presente. Está a la vuelta de la esquina la pregunta: ¿para qué sirve un Banco Central? Seguro. Y sólo cabrá una respuesta: para supervisar y poco más. Pero es que la discusión va más allá: ¿existe Europa fuera de la unidad que da el euro? La crisis de la Unión está viéndose ocultada por la inmediatez de los acontecimientos. Pero la cuestión aflorará, como quien dice, pasado mañana. Y todo lo que une, separa. Cuidado con los nacionalismos.
__________________

V DE VIVIENDA - HIPOTECAS BARATAS - OCASO INMOBILIARIO 2008 - EXPLOSIÓN DE LA MOROSIDAD 2009


Responder Citando
Estos 2 usuarios dan las gracias a El_Presi por su mensaje:
  #18 (permalink)  
Antiguo 10-dic-2008, 06:29
Avatar de DrOtis
Burbujista obsesivo
 
Fecha de Ingreso: 19-julio-2007
Ubicación: Barcelona
Mensajes: 2.064
Gracias: 561
1.189 Agradecimientos de 377 mensajes
No gracias: 0
0 No gracias en 0 Posts
Adios a los petrodólares: ¿vuelve el petróleo, pierde el dólar?

@S. McCoy - 10/12/2008

Reconozco que me equivoqué a la hora de predecir el curso que iba a tomar a lo largo de este ejercicio el precio del crudo. Y de qué manera. Aunque contemplaba un escenario de debilitamiento de la economía mundial como consecuencia de la crisis financiera, nunca imaginé que su impacto sobre el coste del petróleo fuera a ser tan dramático. Más bien creía, y sigo creyendo, que, en la medida en que no haya fuentes de energía alternativas, carencia más necesidad equivalen, por definición, a niveles elevados en las transacciones de la materia prima de que se trate. Es más, el cambio sustancial que se ha producido en mi modo de pensar de entonces a ahora es que, si hace unos meses intuía que habíamos visto el máximo de las reservas de oro negro a nivel global (peak oil) pero no habíamos alcanzado los máximos de consumo (peak power), sigo sin tener dudas de lo primero pero la situación actual hace que me cuestione severamente lo segundo, al menos en el corto y medio plazo.

Dado que no creo que vaya a haber una contracción brutal de la demanda de petróleo, y más con programas fiscales expansivos de la dimensión que ahora hay sobre la mesa, considero tan irracional el barril a 140 como a 40. Y si me preguntan qué es lo que debería pasar a un año vista, mi opinión sería sinceramente más alcista que bajista. Probablemente porque, como ya se sabe, el hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra. Y porque, además, y yendo a razones serias, existen a mi juicio dos justificaciones adicionales que lo refrendan: una, basta ver el número de posiciones vendidas que hay sobre el crudo, gracias a informes como los de Merril Lynch que afirman que los 25 dólares serán el suelo de este mini ciclo, para darse cuenta de que esos terribles especuladores que escandalizaron al mundo con sus compras financieras masivas han tardado dos telediarios en situarse en el campo contrario, sin convocatoria política ni repercusión mediática de por medio, magnificando la caída. Cualquier noticia seria por el lado de la oferta puede revertir violentamente el movimiento; dos, porque lo que está en juego es la supervivencia financiera de numerosos países productores que, a los precios actuales, incurren en severos déficits fiscales dada la contracción que se ha producido en sus ingresos y los programas expansivos de gasto que tienen comprometidos.

En este sentido les traigo hoy a colación la pieza que, uno de los blogueros más relevantes de los Estados Unidos, Brad Setser, ha publicado sobre el particular. Bajo el encabezamiento que da título a este mismo artículo, el autor recoge los niveles de equilibrio presupuestario de la mayoría de las naciones exportadoras de crudo y la conclusión a la que llega es la expuesta a final del párrafo anterior: o hay un repunte sustancial a corto plazo de los precios de esta materia prima, en cuantía suficiente para compensar la única vía a través de la cual se puede lograr a día de hoy, esto es: recortes de producción, o estos países, como ya se ha ido conociendo, lo van a pasar mal pero que muy mal. Se trata de una información muy relevante que debería servirnos de punto de partida a la hora de analizar los verdaderos motivos que se encuentran detrás de las intenciones que públicamente manifiestan los productores de petróleo a la hora de justificar su actuación.

Así, Arabia Saudí, que es la única con verdadera abundancia de oferta, requiere de precios alrededor de los 60 dólares por barril, un nivel similar al del resto de los países del Golfo, para no incurrir en déficit fiscal. Es decir, niveles un 50% por encima de los actuales. Y pese a que la amenaza de un desequilibrio superior al 20% de su PIB se encuentra a la vuelta de la esquina, sería aún así de las naciones más saneadas. Mientras que Argelia y Libia se encontrarían en 56 y 47 dólares respectivamente, Rusia, que acaba de ver cómo le rebajan el rating soberano, encontraría su break-even alrededor de los 70 dólares. Casi nada. Echen cuentas de su vulnerabilidad financiera y encontrarán parcial justificación a su beligerancia exterior. De ahí su búsqueda desesperada por comprar reservas “baratas” fuera de sus fronteras. ¿Les suena? Termina Setser señalando que, a estos precios, sólo Noruega disfrutaría de superávit presupuestario.

La conclusión a la que llega el autor es evidente: olvídense de los petrodólares por una temporada. No hay dinero para veleidades fuera de las propias fronteras cuando la situación interna resulta tan complicada. Y menos, como anunciara la propia China la semana pasada, para el sector bancario que tantos disgustos ya ha causado. ¿Y qué pasa con el dólar y las ingentes necesidades de financiación de la economía norteamericana? A corto plazo, no habría cambios toda vez que la teórica menor demanda de bonos se vería compensada por la también menor factura importadora de los Estados Unidos como consecuencia del más reducido coste de la energía. De hecho, la subasta de letras mensuales de ayer al CERO por ciento (0%) contó con una notable participación de los bancos centrales extranjeros, tal y como se recoge en esta información de Bloomberg. Sin embargo, si la realidad interna de estas naciones continúa con su deterioro la venta forzada de posiciones en moneda extranjera podría conducir a fuertes oscilaciones en el mercado de divisas. Para muchos analistas el dólar ya ha tocado techo. Bueno, si sumamos a todo lo dicho hoy, la voluntad encubierta de China de depreciar su moneda para mantener su ventaja exportadora, lo que empeora automáticamente la de Estados Unidos, quizá la única manera que tiene la primera potencia del mundo de corregir sus desequilibrios, toda vez que los tipos de interés permanecen a niveles irrisorios, sea vía billete verde. Suena razonable. Ustedes mismos.

Adios a los petrodólares: ¿vuelve el petróleo, pierde el dólar? - cotizalia.com


Responder Citando
Estos 2 usuarios dan las gracias a DrOtis por su mensaje:
  #19 (permalink)  
Antiguo 10-dic-2008, 20:38
Avatar de AnotherBrickInTheWall
Agarrao a las kalandrakas
 
Fecha de Ingreso: 21-septiembre-2007
Ubicación: Ladrillos norteños
Mensajes: 1.774
Gracias: 478
828 Agradecimientos de 328 mensajes
No gracias: 0
0 No gracias en 0 Posts
Dado lo interesante del artículo, me tomo la libertad de reflorarlo.
__________________



Responder Citando
  #20 (permalink)  
Antiguo 11-dic-2008, 12:37
Grandísimo miembro de la élite burbujista
 
Fecha de Ingreso: 09-junio-2006
Mensajes: 4.218
Gracias: 15
173 Agradecimientos de 72 mensajes
No gracias: 0
1 No gracias
¡Ay, el amero!


¿Sólo los locos dicen la verdad? Una nueva divisa gobernará el mundo

@S. McCoy - 11/12/2008

Vivimos tiempos convulsos, no cabe duda. Momentos de incertidumbre provocados, paradójicamente, por la toma de conciencia colectiva de que se está escribiendo un capítulo de la Historia del que nadie quería ser protagonista. Baja revuelto el río de la información, lleno de sedimentos de malas noticias y ramas de incertidumbre. Cunde la desorientación ante la pérdida de referencias. Ausencia de confianza, pánico. Campo de cultivo idóneo para los mensajes apocalípticos. Mi correo electrónico da buena fe de ello, termómetro de las preocupaciones de todos ustedes. En octubre la mayoría de sus cuestiones iban encaminadas a conocer la seguridad jurídica de la que disfrutaban sus ahorros, una inquietud temporalmente zanjada con el aumento de la garantía estatal sobre el dinero depositado en las entidades financieras. Menos mal. No pocos sesudos profesionales pidieron consejo a este advenedizo de las finanzas sobre si era mejor el efectivo debajo del colchón o en la caja fuerte. Cualquier sitio mejor que en el banco. Hasta ese nivel de paroxismo habíamos llegado. No salía de mi asombro, la verdad. Quedé preocupadamente sorprendido de la capacidad que tiene el ser humano de empatizar en lo irracional y entendí, reflexión aparte, el poder de manipulación que muchos ejercen sobre amplias bolsas de población. Es lo que en mi pueblo se llama ganancia de pescadores.

En estos primeros días de diciembre estoy reviviendo parte de ese momento “alucinación” que padecí hace apenas un par de meses. Y, como entonces, me invade una extraña sensación de estupefacción. Qué se le va a hacer; está visto que el sentido común es cada vez más el menos común de los sentidos. Sobre una nueva reflexión legítima, la posibilidad de que el valor fiduciario del dinero caiga como consecuencia de la terrible expansión de la oferta monetaria, el abrazo al pirado de turno, palabra de dios. Cada vez que entra en mi mail el video de Hal Turner hablando sobre el amero, con toda su parafernalia de teorías conspiratorias, depósitos secretos en China y el refugio de los francos franceses, se me abren las carnes. Pero ¿alguien se ha parado en mirar en la Wikipedia la legitimidad de este tipo para pronunciar un discurso como ése? ¿Nadie se da cuenta de la chapucería de su video, ahogado parcialmente en su final por el ruido de camiones? ¿Cómo se puede dar tal predicamento a un chiflado que sólo busca hablar de su libro? ¿Tan difícil resulta ver que una moneda como la descrita no resuelve el problema de confianza al carecer de respaldo metálico? Es momento de que todos nos paremos a pensar un poquito en qué mensajes estamos comprando y a quién, no vaya a ser que acabemos tarumbas antes de tiempo. El amero, en efecto, es un proyecto de unión monetaria en el seno del Nafta. Pero de ahí a construir una película como la que se monta Turner media un abismo. Y eso que, en el fondo, este tipo puede tener un punto de verdad en lo que dice. Veamos por qué.

La política monetaria norteamericana ha entrado en lo que se llama quantitative easing. Para entender este concepto les recomiendo este corto y clarificador post de Willem Buiter en su Maverecon de Financial Times. En esencia, para el autor consistiría en un aumento del balance de la Reserva Federal generado por un incremento de la base monetaria en circulación. Sería un fenómeno complementario al qualitative easing que ya se está llevando a cabo y que supondría para Buiter un cambio en el perfil de los activos que figuran en el balance del banco central sin que implique, de partida, un crecimiento del mismo. Tal distinción no resulta tan evidente para el Wall Street Journal, que equipara a ambos en su pieza ¿Qué debe de hacer la FED?, publicada ayer. Pero más allá de las disquisiciones teóricas, el “abuso” que se ha venido realizando de ambas formas de expansión monetaria habría dejado a la FED exhausta de recursos en un momento en el que, además, el déficit comercial de los Estados Unidos sigue a niveles cercanos a los máximos y, con él, su dependencia de la financiación exterior. La situación habría llegado a un punto en el que la Reserva Federal se estaría incluso planteando incluso emitir su propia deuda y competir con el Tesoro por los recursos escasos del mercado. Un mercado, por cierto, que ya valora el riesgo de impago soberano del país en 67 puntos básicos contra los 49 de Alemania o los 59 de Francia, por abajo, y los 115 de Reino Unido o los 189 de Italia por arriba. España está en 115 tras subir un 58% en un mes.

Y llegamos de este modo al quid de la cuestión. Empieza a surgir entre los analistas independientes de los Estados Unidos la idea de si la intención de la Reserva Federal con esta propuesta no es sino preparar el terreno para el nacimiento de un nuevo dólar, siendo su definitiva independencia en la creación de dinero lo que facilitaría la transición. Cogido con pinzas probablemente. Pero fíjense: tal y como señala Buiter al inicio de su breve comentario, el tipo de cambio puede jugar un papel esencial como herramienta de la política monetaria cuando no queda más remedio. Y una devaluación competitiva del dólar permitiría a aquella nación, más allá del shock psicológico mundial que esto provocaría, matar tres pájaros de un tiro: reducir el valor de su deuda, romper paridades artificialmente establecidas que distorsionan el comercio mundial y mejorar su posición competitiva minorando su déficit. ¿Una revolución impensable? Bueno, tómenlo como quieran. Estos van a velar, primero y principalmente, por lo suyo. Y luego por lo de los demás. Mejor tomar el toro por los cuernos antes de que no se pueda parar una embestida que parece inevitable. Cuestión de confianza.

De este modo, y como por arte de birlibirloque, llegaríamos de nuevo al famoso amero del fundamentalista Turner. La excusa de la adecuación del billete verde a una nueva divisa de carácter transfronterizo podría servir para la realizar el movimiento que hemos comentado de forma indirecta, mediante el establecimiento de un tipo de conversión artificialmente depreciado. Cualquiera deja pasar una oportunidad como ésa, ¿no creen? Gallo de otro cantar es que interese a día de hoy esa Unión Norteamericana que el carácter estadounidense haría inviable, a mi entender, en circunstancias normales. Pero recuerden cómo empezábamos nuestro recorrido dialéctico de hoy: vivimos tiempos convulsos. Y es que al final va a ser cierto eso de que sólo los locos y los borrachos dicen la verdad. O no. Debate apasionante que dejo en sus manos.

Recomendación gastronómica de los jueves. Había que ir aunque sólo fuera para contrastar la opinión vertida por El Mundo y El País en sus ediciones del pasado viernes. Pedro Espina, que fuera sushiman de Suntory y socio tanto de Tsunami como de Hanami, ha vuelto con Soy en la calle Viriato, 58. Comida de martes después de puente sin problemas para reservar pese a las alharacas colectivas y la escasez de aforo potencial. No es de extrañar, el sitio pasa completamente desapercibido. Ni una señal exterior de su existencia. Hará falta una segunda visita pero la primera deja indiferente, bien es verdad que el partenaire era poco dado a la comida japonesa. Los clásicos, como siempre, sin sorpresa alguna que llame la atención. Ni la tempura, ni el teppanyaki de pollo (no había solomillo) o el yakisoba, tallarines que llegan fríos a la mesa. Tampoco los rolls hacen suspirar. Sencillos como el bankin o el crunchy que, sin embargo, recuerdan demasiado a otras épocas. De hecho la presentación de los platos, que llegan desordenados a la mesa, es exactamente la misma que en sus restaurantes anteriores. Ni un guiño al cambio. Curioso. Mi sensación personal es de apertura precipitada, algo peligroso en los tiempos que corren. Dicho esto: volveré. De la mano de Espina descubrí la comida japonesa en su día. Y si alguien merece para mi mucho más de una oportunidad es, sin duda, él.

Mucho ojito a la posibilidad de que la FED emita su propia deuda.

Última edición por charliness; 11-dic-2008 a las 12:41


Responder Citando
  #21 (permalink)  
Antiguo 11-dic-2008, 15:45
Avatar de AnotherBrickInTheWall
Agarrao a las kalandrakas
 
Fecha de Ingreso: 21-septiembre-2007
Ubicación: Ladrillos norteños
Mensajes: 1.774
Gracias: 478
828 Agradecimientos de 328 mensajes
No gracias: 0
0 No gracias en 0 Posts
Nunca he creído en el amero, y soy muy escéptico con el default gringo, no obstante parece que esos vaticinios de 'lunáticos' cada vez se vuelven más plausibles, recordad que también eran 'lunáticos' los pocos que avisaron del crack 2008.
__________________



Responder Citando
  #22 (permalink)  
Antiguo 06-ene-2009, 08:54
Avatar de El_Presi
El Padrino II Reloaded
 
Fecha de Ingreso: 30-junio-2006
Ubicación: Barcelona
Mensajes: 23.281
Gracias: 2.150
8.229 Agradecimientos de 2.927 mensajes
No gracias: 0
0 No gracias en 0 Posts
¿Y si Obama no llega a tiempo? - cotizalia.com

¿Y si Obama no llega a tiempo?

@S. McCoy - 06/01/2009

Llego al New York Times de la mano de Michael Lewis y David Einhorn que han publicado un muy interesante artículo, servido en dos entregas, acerca del final del orbe financiero en su concepción actual y las posibles bases sobre las que se tendría que asentar su futuro. Su pieza, que ha encontrado extraordinario predicamento al otro lado del Atlántico, propicia mi reencuentro con Paul Krugman al que le tenía perdida la pista prácticamente desde que la academia sueca le concediera el Nobel de Economía. Como resulta habitual, su opinión no deja ni mucho menos indiferente. No tanto por la novedad de su discurso, que es nula en la medida en que continúa rechazando las tesis monetaristas en un entorno de recesión como el actual y sigue abrazando como única tabla de salvación la keynesiana acción pública, cuanto por su percepción del riesgo de que los estímulos fiscales no lleguen a tiempo. Todo un jarro de agua fría para los muchos que habían iniciado el curso financiero con un In Obama we trust en la creencia de que las grandes magnitudes que se manejan, y que alcanzan ya los dos billones de dólares, tendrían inmediata aplicación una vez que el todavía candidato llegara al poder.

Básicamente Krugman lo que viene a poner sobre la mesa es una realidad de la política norteamericana que ya hemos recogido de forma colateral en este Valor Añadido en otras ocasiones y que debería convertirse en una de las reivindicaciones fundamentales de esa aletargada sociedad civil española a la que la crisis empieza a desperezar: la necesaria muerte del sistema de partidos y su imprescindible sustitución por un modelo de elección de personas que respondan ante sus electores de su mayor o menor diligencia en la defensa de sus intereses. Un proceso en el que vamos hacia atrás como los cangrejos, toda vez que el único ámbito en el que se ha explorado tal posibilidad, el Senado, ha perdido su justificación como Cámara de Representación Territorial española tal y como prueba la negociación bilateral sobre la financiación autonómica que el Presidente está llevando a cabo con cada uno de los presidentes regionales, pasándose el ámbito legislativo de discusión por donde yo les diga.

Pues bien, tras este breve paseo por los Cerros de Úbeda, volvamos a nuestro amigo Krugman. A juicio del autor, muchos de los congresistas republicanos pueden restringir la dimensión del Plan de Obama al tratar de encontrar justificación al mismo desde una óptica meramente mercantil, basada más en los principios de riesgo rendimiento que en los de urgente necesidad. Desde ese punto de vista, y ante la enorme batería de medidas que serían susceptibles de pasar por el tamiz parlamentario, nos podríamos encontrar con un retraso sustancial en tiempo y un recorte radical en forma que provocarían que los potenciales riesgos de materialización de un entorno más depresivo que recesivo se concretaran. Un componente éste que se encuentra fuera de la agenda intelectual de muchos analistas alrededor del globo pero que no deja de ser un factor de riesgo real. Y más en la medida en la que se multiplican las voces que recuerdan el impacto que, sobre el futuro, pueden tener determinadas soluciones expansivas que proponen hoy como remedo a lo que en su día hiciera Frankiln Delano Roosevelt.

No sólo existen dudas acerca de la idoneidad de las políticas expansivas cuando dos de los requisitos fundamentales para su éxito, temporalidad (la propia Yellen, de la FED, se pregunta si alguien ha previsto una salida a tanta vorágine prestamista estatal) y adecuación previa de la oferta productiva a niveles racionales, no son ni mucho menos evidentes, sino que adicionalmente se cuestiona incluso la supervivencia de la hegemonía económica estadounidense, bien desde la profecía nacionalista, como ocurre con los vaticinios de este profesor ruso que anticipa la desintegración del país en 2010 tal y como informa WSJ, bien desde el rigor academicista que se supone a uno de nuestros viejos amigos, Willem Buiter. El profesor, en su último post en FT que traigo de la mano interpretativa de Naked Capitalism, no duda en afirmar la “debilidad financiera, económica, moral y política” acumulada por Estados Unidos en los últimos ocho años, los de Bush, que en su opinión ha provocado un deterioro sustancial de su credibilidad exterior lo que conducirá, en un plazo entre dos y cinco años, a una venta masiva de activos denominados en dólares. Un mensaje que empieza a encontrar preocupante acomodo en uno de los principales tenedores de renta fija norteamericana: Japón. Mala señal tanto para el dólar como para los bonos soberanos. Pero no se vayan todavía que aún hay más: para Buiter, cuya reflexión es extensa y no tiene desperdicio, ésta es la mejor de las alternativas. La peor lleva el deshonroso apellido de impago de la deuda. Ups.

Ya sé, el agorero de McCoy ha vuelto para amargarnos el día de Reyes en este comienzo de año. No sean malos porque no es verdad. Simplemente creo que, tal y como señala el artículo de Lewis y Einhorn citado al inicio de esta pieza, uno de los grandes problemas en la identificación de los síntomas y la determinación de las soluciones de la crisis actual ha sido la ausencia de perspectiva o visión circular para comprender la dimensión del problema, acostumbrados como estábamos al acortamiento de los ciclos, la eficacia monetaria y la consecuente acumulación de desequilibrios sobre los que el día a día de la bonanza económica pasaba por encima. No es momento de incurrir en los mismos errores. La acción ahora tiene consecuencias mañana. Importantes efectos diría yo. Pasar por encima de ellos como si no tuvieran relevancia es sentar las bases para un desastre aún mayor. Piensen, reflexionen y si obtienen una conclusión mejor, no dejen de compartirla con nosotros. La puerta queda abierta.
__________________

V DE VIVIENDA - HIPOTECAS BARATAS - OCASO INMOBILIARIO 2008 - EXPLOSIÓN DE LA MOROSIDAD 2009


Responder Citando
  #23 (permalink)  
Antiguo 10-ene-2009, 00:56
Avatar de El_Presi
El Padrino II Reloaded
 
Fecha de Ingreso: 30-junio-2006
Ubicación: Barcelona
Mensajes: 23.281
Gracias: 2.150
8.229 Agradecimientos de 2.927 mensajes
No gracias: 0
0 No gracias en 0 Posts
Una nueva burbuja a punto de estallar - cotizalia.com

Una nueva burbuja a punto de estallar

@S. McCoy - 10/01/2009

Muchos inversores aún no se han dado cuenta, pero el 2009 viene marcado en el calendario financiero internacional como el Año del Bono. Por mucho que los estrategas se empeñen en seguir jugando a la lotería de los pronósticos, y traten de establecer con el mayor grado de exactitud posible los niveles a los que cerraran los distintos índices bursátiles mundiales en el ejercicio que ahora comienza, el campo de batalla en el que se va a decidir qué carteras resultan victoriosas al cabo de doce meses no va a ser el del mercado de acciones, sino el de la renta fija y, en especial, en el de la deuda soberana, donde puede haber notables sorpresas. Se inicia un curso financiero en el que la preservación del patrimonio, tras lo vivido en 2008, va a ser clave. Hay que evitar a toda costa contratiempos inesperados. Y el bono estatal puede convertirse, sin lugar a dudas, en la mayor fuente de ellos para todos aquellos que tienen que hacer ajuste a precios de mercado periódicos de sus posiciones. Tomen nota.

Y es que son cada día más las voces que advierten de la construcción de una burbuja en los instrumentos emitidos por los distintos gobiernos de los países desarrollados, con particular referencia al estadounidense. Sobrevaloración que sería consecuencia de las compras masivas de estos activos financieros en los últimos meses, adquisiciones que impulsan sus precios y minoran los retornos a obtener. No hay que olvidar que los bonos del tesoro norteamericanos lo han hecho, ni más ni menos, que un 53% mejor que las acciones en 2008. Casi nada. La extrema aversión al riesgo, con su consecuente huida hacia la calidad, y la amenaza deflacionaria que se cerniría sobre la economía mundial estarían detrás de esta fiebre por lo aparentemente seguro que amenaza ahora con mostrar su cara más oscura.

Tal y como recordáramos el pasado 13 de noviembre en este mismo Valor Añadido (“Obviedades McCoy, los Bonos del Tesoro son activos de riesgo”), “la deuda soberana con la mejor calificación crediticia es un activo teóricamente sin riesgo a vencimiento. Pero con una incertidumbre brutal de tipos de interés y, por ende, valoración, durante su vida. Y más cuando se acude a ella en periodos de cotizaciones aparentemente extremas (que no digo que no estén justificadas) como el actual”. Pues bien, este mensaje de cautela de hace un par de meses ha ido ganando cuerpo con el paso de los días.

Hay para todos los gustos. Desde el sensacionalismo de la última edición de Barron’s que, fiel al estilo que le caracteriza, ha lanzado un contundente Get out now! a sus lectores, advirtiendo de notables minusvalías en sus posiciones en caso de permanecer invertidos en renta fija soberana, hasta la elegancia con que John Hussman lo describe en su siempre instructiva carta semanal a sus clientes al concluir que “con la rentabilidad del 30 años por debajo del 2,5% y del 10 años cerca del 2%, es difícil de creer que los tenedores de los bonos no tengan en mente poder colocarlos a un tercero antes de que los precios caigan”. Bonito eufemismo para describir una burbuja que podría conducir a “pérdidas del 10% en el 10 años y por encima del 20% en el 30 años en un periodo muy corto de tiempo”. Minusvalías que podrían ser mucho mayores si se cumple una de las 10 predicciones establecidas por Byron Wien, antiguo estratega de Morgan Stanley, para 2009: a cierre del año, el Treasury rondará el 4%.

¿Es inevitable?

¿Cuál puede ser el catalizador para un movimiento de ese calibre? Los distintos analistas encuentran una profusión de razones tal que se hace prácticamente imposible no creer que se vaya a tratar de una profecía de inevitable cumplimiento. Yendo de lo genérico a lo específico, bastaría, en primer lugar, con que mejorara la propensión al riesgo de los inversores, lo que les llevaría a deshacer el camino andado y sustituir estos activos gubernamentales por otros menos seguros. Igualmente, si la economía norteamericana va recuperando tracción a lo largo del ejercicio, modificando las expectativas sobre inflación y tipos de interés, las ventas podrían llegar en masa al mercado de renta fija soberana. Como ocurriría si el ingente aumento de la masa monetaria en circulación cogiera velocidad de circulación.

Si, por el contrario, el entorno continuara siendo débil, sería el exceso de oferta de papel para financiar los planes públicos de actuación los que se llevarían por delante los precios y harían subir las rentabilidades. Eso por no hablar de la necesidad de retornos más atractivos para captar dinero en un entorno de competencia por los recursos escasos (miren, si no, el resultado de la subasta del miércoles en Alemania, desierta en una tercera parte ante el poco más del 3% de retorno ofertado, o la aparente reticencia de China a seguir financiando el déficit US, que recoge este revelador artículo del NYT de ayer mismo). Un tema, por cierto, extraordinariamente bien estudiado en este extenso análisis del Financial Times publicado esta semana. Por último, si el dólar empieza a ser castigado con dureza ante el riesgo de impago de Estados Unidos, la amenaza de pérdida de valor de lo invertido traería inevitablemente de la mano una fuerte liquidación de posiciones. Sería un salto del Return on Investment al Return of Investment al que hacíamos referencia en el primer párrafo.

No todos están de acuerdo.

Sin embargo, no todos los estrategas comparten esta visión. De hecho, la distinta opinión sobre esta cuestión ha provocado la primera discrepancia de opiniones en ocho años entre James Montier, estratega de Societe General muy seguido en el mundo anglosajón, y su alter ego en el banco Albert Edwards, cuyas tesis son compartidas, entre otros, por David Rosenberg de Merrill Lynch (¿o he de decir BoA?). De hecho el banco de inversión norteamericano está apreciando, entre sus clientes más acaudalados, una importante demanda de oro físico como cobertura. En cualquier caso, en el debate de los franceses, recogido por FT Alphaville, cada uno da sus argumentos. Mientras que Montier señala, parafraseando a ese Benjamin Graham que ha inspirado entre otros a Warren Buffet, que la deuda estatal estadounidense se podría mantener con carácter especulativo pero no es una inversión en términos de diferencial precio-valor, Edwards se centra, es poco consuelo, en el elemento deflacionario de la ecuación toda vez que espera muevas escenas de pánico financiero y económico en el primer semestre de este ejercicio. Se trata, por tanto, de un debate abierto en que la balanza parece, no obstante, inclinarse hacia las tesis de Montier.

Concluye el extenso artículo de Barron´s con una larga enumeración de activos alternativos de renta fija que ofrecerían a los precios actuales notables rentabilidades: estamos hablando de bonos corporativos, cuyos diferenciales determinarán en primera instancia la credibilidad o no de los movimientos al alza en el mercado de acciones, obligaciones convertibles, bonos municipales, acciones preferentes o los propios TIPS o activos soberanos cuyo principal se encuentra protegido ante el potencial repunte de la inflación y que descuentan inflación cero cada uno de los próximos diez años. Una lista que, por cierto, sospechosamente coincide con la recogida en el último artículo de Bill Gross colgado en la página web de PIMCO. Lleguen a los párrafos finales y verán. Pieza, por cierto, imprescindible, que no duda en afirmar cómo el exceso de oferta monetaria no dejaba de ser un esquema piramidal en toda regla -tesis defendida igualmente por Fernando Suárez en su Teatro del Dinero de ayer- que ha terminado por estallar. Cualquier cosa menos la deuda estatal. Porque, mi amor ya tu sabes, cuando algo ofrece poca rentabilidad y mucho riesgo es de todo de todo menos un activo seguro, por mucho que se venda como tal. Y es que el Año del Bono, soberano, amenaza disgustos. Cuidadín.
__________________

V DE VIVIENDA - HIPOTECAS BARATAS - OCASO INMOBILIARIO 2008 - EXPLOSIÓN DE LA MOROSIDAD 2009


Responder Citando
  #24 (permalink)  
Antiguo 12-ene-2009, 09:06
Avatar de Jesucristo Burbuja
Miembro del BCE
 
Fecha de Ingreso: 03-noviembre-2008
Mensajes: 549
Gracias: 90
309 Agradecimientos de 138 mensajes
No gracias: 0
0 No gracias en 0 Posts
McCoy es el nuevo jefe

Alberto Artero (S.McCoy), nuevo director de Cotizalia - elConfidencial.com

Alberto Artero, 37 años, licenciado en ICADE, ha sido nombrado director de la pagina financiera COTIZALIA, en la que desde hace dos años y medio escribe una columna diaria, titulada “VALOR AÑADIDO”, bajo el seudónimo de S.McCoy. Casado y padre de cuatro hijos, antes de incorporarse a EL CONFIDENCIAL trabajó durante una década en los mercados financieros, fundamentalmente en áreas de intermediación de renta variable y banca privada de grandes patrimonios, en entidades como BCH, Argentaria y Deutsche Bank.

Esta decisión de la compañía editora de EL CONFIDENCIAL responde al deseo de dar un nuevo impulso a la información financiera y de calidad, en un momento en que adquiere una relevancia especial a cuenta de la crisis económica en curso. En esta línea, tanto EL CONFIDENCIAL como COTIZALIA ampliarán la nómina de expertos dedicados al análisis, la información y la opinión de lo que ocurre en los mercados financieros, con la incorporación de nuevas firmas de prestigio.

Artero compatibilizará este cargo con las funciones de Director General de Titania Compañía Editorial que, además de COTIZALIA, publica VANITATIS Y EL CONFIDENCIAL, el diario digital más leído exclusivamente en Internet. La sociedad editora ha decidido también la incorporación a su departamento comercial de David Grijalba. Licenciado en Ciencias de la Información en la rama de Publicidad, ha realizado funciones comerciales en OndaCero, El País y en los últimos tiempos como Director Comercial de El Economista. Se suma ahora al equipo que dirige Manuel Tereixa.

__________________

Yo, minoria absoluta.


Responder Citando
  #25 (permalink)  
Antiguo 13-ene-2009, 14:11
Avatar de Sargento Highway
Becario de Trichet
 
Fecha de Ingreso: 22-junio-2008
Mensajes: 331
Gracias: 53
165 Agradecimientos de 70 mensajes
No gracias: 0
0 No gracias en 0 Posts
Por qué me encanta esta crisis
@S. McCoy - 13/01/2009



Hoy cambiamos de tercio y vamos a darle al tema un sesgo medianamente optimista, que ya va siendo hora. Premisa principal: esta crisis va a traer mucho más bueno que malo a nuestro país. No les quepa ni la menor duda. Tengo la más que firme convicción. Casi como el puedo prometer y prometo de Adolfo Suárez durante los primeros años de democracia. El argumentario que les propongo es, seguramente, discutible, matizable; hasta censurable. O no. Pero en cualquier caso, pretende simplemente establecer un punto de partida, una primera toma de conciencia de la tarea tan apasionante que tenemos por delante: recuperar el valor de la sociedad como motor de cambio… a mejor, cosa que no siempre ocurre. El resto del discurso, a favor o en contra de esta modesta tesis, lo construirán ustedes con sus aportaciones, as usual. No se corten: valor y al foro, que es todo suyo.

¿En qué me baso? Miren ustedes, creo sinceramente que se va desmontar en España la fantasía que atribuía al “tener” el liderazgo en la escala de valores colectiva. Una riqueza que se ha probado efímera, coyuntural, volátil. Íbamos a lo Di Caprio en la proa del Titanic pensando que el envoltorio garantizaba nuestra seguridad. Y el choque contra el iceberg de la crisis ha puesto de manifiesto que el casco estaba construido con tornillos de mala calidad, como ocurriera por otra parte en la realidad. Era todo una gran mentira. Y esa constatación de la verdadera situación, y de su impacto sobre nuestras vidas, esa muerte de lo circunstancial y el reencuentro con lo esencial, va a traer consigo muchas y muy buenas consecuencias.

¿Cuáles? En primer lugar, una fulgurante recuperación de la austeridad como modo de vida. Es un concepto mucho más amplio que el de frugalidad, contención impuesta o no a la hora de tomar decisiones de gasto y/o consumo. Una reducción semántica lícita, en cuanto refleja de modo inmediato el efecto de la incertidumbre o la carencia sobre el ciudadano, pero excesivamente restrictiva, a juicio de quien esto escribe. La austeridad no es únicamente privación, sino que va más allá. Es reconocer el valor de las cosas, apreciar el esfuerzo necesario para obtenerlas y tener la disponibilidad de ánimo de conservarlas. Es, en definitiva, adecuar las necesidades de cada uno a los parámetros de la normalidad. Vivir según las propias posibilidades. Poner cada cosa en su sitio. Se dice tradicionalmente que no es más feliz quien más tiene sino quien menos necesita. Permítanme que les diga una cosa: es una verdad como un templo. Y ojalá que, aunque pueda venir impuesta al principio, la austeridad llegue para quedarse. Ha llegado la hora de dejar de mirar al vecino y vivir la propia realidad.

En segundo término, va a resurgir la figura de la autoridad. Mientras es el hombre el que gobierna su propio barco, sobran los consejos. Pero en medio de la tempestad, cuando la nave parece que zozobra, se pone de manifiesto la necesidad de una guía adecuada que ayude a capear la borrasca. No me estoy refiriendo a lo que a primera vista pueden entenderse por pre******ores. Políticos, medios de comunicación e incluso jueces han perdido, salvo contadas excepciones, su papel como tales a través del proceso de degeneración de intereses que ha contaminado su actividad en los últimos años. Estoy hablando, por el contrario, de esas figuras que tradicionalmente han contribuido a fijar la escala de valores de la sociedad. Padres y profesores, fundamentalmente. Volverá a estar de moda, como figura emergente en los próximos meses e incluso años, un monosílabo olvidado: no. El pilar de cualquier educación. Y se redescubrirá la libertad no como la posibilidad de elegir entre las múltiples alternativas que pueden determinar mi rumbo vital sino como la coherencia que se deriva de aquél que, sabiendo dónde quiere llegar, toma las decisiones correctas.

Por último, y estoy seguro que esto daría para una mayor profusión de ideas, la pérdida de la gravitación de la vida sobre la propia persona y la incapacidad de actuar sobre ella como el hombre quisiera, va a traer consigo una vuelta de la trascendencia. No entro en el discurso materialista de la mayor o la menor alienación que esto supone o puede dejar de suponer; ni tampoco en el concepto de autoengaño consolador que puede llevar implícita para algunos esta constatación. Lo que subrayo es que hay determinadas preguntas en el hombre que le persiguen desde que toma conciencia de su ser hasta que se muere, cuestiones que se ven periódicamente ahogadas por la apariencia de control sobre la propia vida, ilusión que ayuda a pasar por encima de ellas. Yendo al ejemplo católico, las iglesias están en muchas ocasiones llenas de la utopía de la juventud, dependiente, y de la necesidad de cubrir el riesgo de eternidad de los mayores, dependientes. Y es que la dependencia es, sin duda, una puerta abierta a la trascendencia. Y la apertura madura a la trascendencia, en cualquiera de sus manifestaciones espirituales, supone una gota de agua adicional en el rescate de muchos valores que se encontraban acumulando moho en el trastero de la sociedad o que, presentes en el día a día, habían perdido su acepción original, manoseadas por intereses espúreos.

Crisis como la que estamos viviendo, debido a las causas que las fundamentan y a los espejismos de autosuficiencia que generan, requieren de mecanismos correctores de calado que, desgraciadamente, se han de prolongar en el tiempo para que pongan de manifiesto sus efectos. Sin embargo, son absolutamente necesarios como modo incluso de evitar la destrucción de los pilares que sustentan la estructura de la sociedad. Una sociedad pendular, la que vivimos, para la que esto sí que va a suponer un auténtico cambio de paradigma en relación con el modo de entender la propia existencia y su relación con el medio estos últimos años. Un proceso necesario del que, esperemos, seamos capaces de extraer lo mejor de nosotros mismos en términos de contención, recuperación de la autoridad y rescate de los valores morales. Un trabajo individual o familiar con indudable repercusión colectiva. Eso o la desesperación, la xenofobia y la inseguridad. ¿Entienden ahora por qué me encanta esta crisis?



Fuente: http://www.cotizalia.com/cache/2009/...ta_crisis.html
__________________

Muy bien, Colitis..., Cojones..., Profilactico..., Pontebragas..., Mariconetti..., sois guapísimos!!!


Responder Citando
Estos usuarios dan las gracias a Sargento Highway por su mensaje:
  #26 (permalink)  
Antiguo 13-ene-2009, 14:19
Avatar de mixtables
Agarrao a las kalandrakas
 
Fecha de Ingreso: 22-julio-2008
Mensajes: 1.612
Gracias: 715
525 Agradecimientos de 243 mensajes
No gracias: 0
0 No gracias en 0 Posts
Felicidades por el hilo.

Al final este es el IR-, no¿?
__________________



Responder Citando
  #27 (permalink)  
Antiguo 13-ene-2009, 14:27
Avatar de Skizored
Burbujista abducido
 
Fecha de Ingreso: 16-agosto-2007
Ubicación: Barcelona
Mensajes: 2.946
Gracias: 151
732 Agradecimientos de 409 mensajes
No gracias: 0
0 No gracias en 0 Posts
Iniciado por mixtables Ver Mensaje
Felicidades por el hilo.

Al final este es el IR-, no¿?

No se sabe, hay quien piensa que si (me incluyo) hay quien piensa que son estilos muy diferentes, cosa comprensible si quería mantener el anonimato.

Tambien hay quien dice que pueden ser varios los que utilicen el nick de PP. CC.
__________________

La historia de un pueblo no es lo que ese pueblo ha vivido, sino lo qué ese pueblo recuerda y cómo lo recuerda.


Responder Citando
  #28 (permalink)  
Antiguo 13-ene-2009, 14:59
Avatar de AnotherBrickInTheWall
Agarrao a las kalandrakas
 
Fecha de Ingreso: 21-septiembre-2007
Ubicación: Ladrillos norteños
Mensajes: 1.774
Gracias: 478
828 Agradecimientos de 328 mensajes
No gracias: 0
0 No gracias en 0 Posts
El artículo es tan recomendable que merecería hilo propio. Por otra parte, la demolción de Construcciones España S.A., será un proceso traumático. Me gustaría pensar como McCoy, y que la travesía por el desierto de la deflación nos hará recuperar valores que tiramos a la basura en estos últimos años (así nos va), una bofetada de dura realidad que nos bajará de las nubes y la prepotencia. Pero también está la posibilidad de sumergirnos en una depresión; pobeza, emigración (sí, con E,) desquebrajamiento de la democracia (en realidad plutocracia) ante una crisis política y social, fruto de una sociedad ignorante, irresponsable, pasota y adormecida, amén de una clase política corruptocrática, alérgica a la meritocracia, grosera, corrompida, sin valores ni ideología mas que el lucro personal. Violencia, delincuencia, resurgimiento de extremismos ya olvidados, choques interétnicos etc etc. Yo del españolito no espero mucho, de ahí mis preocupaciones y angustia.
__________________



Responder Citando
  #29 (permalink)  
Antiguo 17-feb-2009, 06:54
Avatar de El_Presi
El Padrino II Reloaded
 
Fecha de Ingreso: 30-junio-2006
Ubicación: Barcelona
Mensajes: 23.281
Gracias: 2.150
8.229 Agradecimientos de 2.927 mensajes
No gracias: 0
0 No gracias en 0 Posts
Uy, uy, uy... los propios keynesianos tiran la toalla - cotizalia.com

Uy, uy, uy... los propios keynesianos tiran la toalla

@S. McCoy - 17/02/2009



Recordarán muchos de ustedes una pieza que está llamada a convertirse en un clásico de la literatura económica contemporánea. La recogió El País, traducida al castellano, en su edición dominical del pasado 19 de octubre. Su autor, el Nobel de Economía Paul Krugman. Su titular, ¿Quién era Milton Friedman? El artículo ensalzaba a Keynes como ese Lutero que había llegado a romper con la hegemonía hasta la Gran Depresión del libre mercado, a la vez que criticaba al padre de los monetaristas, Friedman, al que identificaba como el San Ignacio de Loyola que propugnaba la vuelta a la errada ortodoxia tradicional, doctrina que con el paso del tiempo volvería a imponerse. Siguiendo con el símil religioso, el colaborador de NYT concluía su extenso comentario afirmando que “cuando Friedman inició su trayectoria como intelectual público, había llegado la hora de llevar a cabo una contrarreforma contra el keynesianismo, y todo lo que eso conllevaba. Pero lo que el mundo necesita ahora, diría yo, es una contra-contrarreforma”. En definitiva, como neokeynesiano de pro, Krugman defendía, en un entorno como el actual, y ante la ineficacia de la política monetaria, la intervención estatal a gran escala en la economía.

El cadáver de Lehman Brothers aún reposaba caliente sobre la estupefacta conciencia de la mayoría de los analistas a nivel mundial. Lo que no podía ocurrir, mejor dicho: lo que no debía ocurrir, había sucedido. Fue entonces cuando el consenso del mercado tomó una doble decisión. Uno, olvidar el pasado. Nadie se paró a pensar hasta qué punto las decisiones políticas habían conducido a un descalabro como el que se acababa de materializar. El caso de la intervención encubierta, -seis meses antes, que se dice pronto-, de Bear Stearns a través de JP Morgan, se convertirá, con el paso del tiempo, en símbolo de las prisas por atajar cuestiones individuales antes que la problemática de fondo que afectaba a todo el sistema. Dos, poner el futuro en manos de esas mismas autoridades cuya escasa diligencia anterior clamaba al cielo: había quedado demostrado que la libertad de actuación de las fuerzas del mercado era perversa y se podía llevar por delante el conjunto de la economía financiera. Era momento de actuar desde la talaya pública. ¿Qué hubiera ocurrido si todos hubiéramos tenido un poquito más de perspectiva globalizada? Desgraciadamente, ya nunca lo sabremos.

El abrazo de las Tesis de Keynes propugnada por Krugman pareció entonces inevitable. Se requería del recurso al Estado para sacar las castañas del fuego, cadencia que erróneamente se estructuró en dos estadios: primero, las finanzas; después la economía. Pocos recordaron en aquel momento la evidente interrelación entre ambas. Sólo cuando la brutal caída de la producción y la destrucción masiva de empleo han irrumpido con una fuerza inusitada, muchos han recordado que la convergencia de la realidad financiera a la causa que la justifica, que es la actividad productiva, lleva irremediablemente aparejada, como así ha sido, una ralentización salvaje de la segunda en ausencia de la primera. Las desesperadas llamadas al crédito de instituciones de todo pelaje no hacen sino reafirmar tal opinión. Siguen en Babia. El caso es que Keynes entraba por nuestra puerta y se convertía en un compañero necesario para el duro viaje que nos tocaba acometer. No importaban los déficits fiscales: el fin justificaba los medios. Como el teatrero Obama se ha encargado de representar, siguiendo el legado catastrofista (¿o habría que decir realista?) de Bush: o esto o el desastre.

Claro que había un pero que los apóstoles del keynesianismo no tomaban en consideración. La experiencia ha demostrado que las propuestas del británico requieren para su final feliz de la convergencia de dos factores: por una parte, la temporalidad. La intervención del Estado en un sistema capitalista ha de ser excepcional y limitada en el tiempo. El comienzo de este impagable análisis de Willem Buiter, de principios de año, es muy revelador sobre la cuestión. Según las estimaciones de los analistas, los sucesivos planes de incentivo económico en Estados Unidos van a suponer un agujero presupuestario equivalente al 13,5% de su PIB. El margen de maniobra que tal importe permite, ante posibles errores en el tiro de la acción pública, es muy limitado: se requiere de iniciativas que generen actividad futura y no que consoliden el gasto presente para que tales desequilibrios puedan corregirse el día de mañana. Pero es que, además, los costes de financiación que la masiva emisión de deuda soberana lleva aparejados pueden alcanzar, según Moody´s, un 10% de los ingresos fiscales de aquél país. A más, a más que dirían los catalanes. Cuidado.

Junto a esta primera consideración, que no es baladí, se encuentra la segunda y más importante. El keynesianismo sirve de estímulo a la demanda para un entorno de oferta adecuada. Es lo que permite incentivar la creación de empleo y reactivar el consumo. Sin embargo, lo que ha ocurrido en los últimos años en el propio Estados Unidos, en un proceso similar al de España, es una inflación salvaje en el precio de los activos que ha conducido a un consumo desaforado que se ha financiado desde el interior y el exterior. La consecuencia ha sido un exceso de capacidad, inmobiliaria y productiva, que ahora tiene que purgar sus excesos y que se encuentra como contrapartida con unos compradores ahogados por las deudas. Mientras que el valor ilusorio de sus bienes se ha colapsado, la realidad de las obligaciones de los consumidores respecto a terceros sigue plenamente vigente. Necesitan ahorrar, repagar deudas y vender activos.

La crisis simultánea de oferta y demanda es un escenario ignoto que ha provocado que los propios keynesianos arrojen la toalla. El propio Krugman habla en su post de ayer de una década pérdida. Y no se refiere precisamente a la pasada. Todos sabemos que, más allá de disquisiciones intelectuales, lo que convierte una recesión en depresión es la permanencia de aquella en el tiempo. Tal y como recuerda el Nobel, no es posible la convivencia entre un masivo endeudamiento privado, como el actual, y un ingente apalancamiento público como el que se nos viene encima. En ese entorno, el estímulo no funciona por ninguno de los elementos de la ecuación. De ahí que esté tan de moda el desapalancamiento. Algo que, desde el principio, era tan evidente ha tardado ni más ni menos que cerca de dos años en constatarse fehacientemente. Sólo para concluir que, a lo peor, con tanto plan público nos estamos precipitando. Japón parece a la vuelta de la esquina. Dios nos coja confesados.
__________________

V DE VIVIENDA - HIPOTECAS BARATAS - OCASO INMOBILIARIO 2008 - EXPLOSIÓN DE LA MOROSIDAD 2009


Responder Citando
Estos usuarios dan las gracias a El_Presi por su mensaje:
  #30 (permalink)  
Antiguo 25-jun-2009, 10:21
Avatar de Fraga II
Grandísimo Gurú burbujista
 
Fecha de Ingreso: 10-agosto-2008
Ubicación: Una tierra cada vez más cerca de África y lejos de Europa
Mensajes: 3.621
Gracias: 6.418
3.031 Agradecimientos de 1.102 mensajes
No gracias: 0
0 No gracias en 0 Posts
La Depresión que niega Fidelity - cotizalia.com



La Depresión que niega Fidelity





@S. McCoy - 24/06/2009







Ayer me dedicó una buena parte de su atareada mañana uno de los brokers con mejor predicamento dentro del mercado financiero español. Especializado en acciones norteamericanas, ha sido recientemente promocionado a puestos de mayor responsabilidad en la casa donde trabaja. Aunque el encuentro era completamente off-the-record creo no vulnerar ningún tipo de norma no escrita si hago referencia al optimismo que me transmitió sobre la previsible evolución del mercado bursátil en los próximos doce meses, apuesta que, personalmente, no comparto. Una conversación llena de matices y tremendamente enriquecedora… espero que para ambas partes.

Su visión positiva giraba alrededor de tres ejes: uno, recuperación del sector bancario, cuya debacle restó 100 puntos a un S&P 500 que debería encontrar su nuevo suelo, por tanto, un 15% por encima del anterior de 666; dos, la existencia de historias individuales que, por su relevancia, pueden tirar del mercado, como sería el caso de Telefónica en su vertiente tanto operativa como financiera; tres, un renovado interés por el mercado de acciones dada la ausencia de alternativas para el dinero ante la falta de rentabilidad de los productos retail y el infra posicionamiento en este activo de gran parte de los inversores institucionales.

Pues bien, no he podido evitar pensar en la larga conversación mantenida al leer el artículo que, en la edición digital de Financial Times, publicaba igualmente ayer el responsable de Asignación de Activos o Asset Allocation de Fidelity, gestora que no ha podido escapar de esa transición del estrellato al estrépito que ha afectado a algunos ilustres miembros del a industria en los últimos dos años, consecuencia tanto de las salida de efectivo de sus fondos como del mal comportamiento de los mercados financieros. En su pieza, Trevor Greetham se apunta a la tesis de “lo peor ha pasado” e identifica la subida en la rentabilidad de los bonos, el incremento en el precio de las materias primas y la expansión de los múltiplos de bolsa con un proceso de vuelta a la normalidad (en este último caso porque el consenso descuenta un escenario de resultados demasiado pesimista, a su juicio). Ese wall of worry que configuran estos tres elementos será felizmente escalado por los principales selectivos bursátiles, concluye.

La semana pasada, y más concreto el martes, servidor asumía la apuesta contraria, aun a riesgo de equivocarse. Señalaba entonces que era un ejercicio de riesgo confiar en que la misma economía financiera sobredimensionada que ha sido la causante, en gran medida, de la crisis que padecemos, fuera la que anticipara la recuperación de la actividad real. Afirmación discutible, sin duda. Aún así, sigo en mis trece y creo que hay una enorme confusión entre los deseos de la contaminada clase inversora, que ve en juego sus propios puestos de trabajo y su riqueza y necesita desesperadamente que la confianza retorne cuanto antes, y la realidad que viven diariamente ciudadanos, banca y empresas. A día de hoy prefiero pecar en mis interpretaciones por defecto que por exceso. Creo que algunos no se han dado todavía cuenta de qué es lo que está pasando, la verdad, ni de las dificultades que lleva aparejada la vuelta a la senda del crecimiento que no va a ser, en ningún caso, cuestión de un par de añitos o tres desde el inicio de la recesión.


No entran en tal categoría Barry Eichgreen y Kevin O’Rourke que han procedido, en la siempre interesante Vox, a actualizar su comparativa entre la situación actual y la vivida por la economía mundial durante la Gran Depresión. El post no tiene desperdicio, fue récord del site en su día, y está revisado a junio. Su conclusión no puede ser menos interpretativa: el parecido entre la evolución de la crisis en el momento presente –producción industrial, comercio mundial y bolsas, donde ha habido una divergencia reciente- y lo que ocurriera hace ahora 80 años es sorprendente y, por tanto, no sería erróneo concluir que estamos ya en depresión. Un mensaje que los autores atemperan posteriormente al reconocer que la respuesta tanto monetaria como fiscal por parte de las principales autoridades ha sido mucho más rápida que entonces, lo que acrecienta las posibilidades de contención de la crisis primero y de la potencial recuperación posterior. En cualquier caso, los gráficos que incorporan son extraordinariamente reveladores del exceso de capacidad que hay en el sistema, algo que no se corrige de la noche a la mañana y que requiere de aumento de la demanda pero también de racionalización de la oferta.

Nos movemos entre polos extremos, aunque alguno podrá alegar que los más optimistas ya han rechazado, como no podía ser de otra manera, cualquier inmediata evolución en V de la trayectoria macro. Estamos, por tanto, hablando de besar el cielo o tocar el suelo. Sin embargo, se trata a mi juicio de un debate baldío. En mi modesta opinión, anticipar a día de hoy por fundamentales la evolución de prácticamente cualquier activo financiero es casi una quimera (crecimiento o depresión, deflación o hiperinflación, dólar a paridad o a dos contra el euro…, ¿qué inputs incorporar?). Sí que no es difícil concluir, de un modo siquiera intuitivo, que en el hipotético caso de que lo peor haya ya pasado, para vislumbrar lo mejor queda un doloroso camino por delante que se materializará en hitos advertidos hasta la saciedad, relativos al sistema bancario o a economías completas, que no terminan de concretarse. Entre tanto, jueguen los rangos (880-950 del S&P 500), sean prudentes y cuando encuentren brotes verdes en sus bolsillos, apúntense al carro ganador. Mientras tanto, que inviertan otros…

__________________

Fecha de Ingreso: Apr 2007. Baneado por Facundo
___________________________________________




Más pobres, treinta años después

El Insostenible modelo de crecimiento económico español.



Mexicano superviviente del "Efecto Tequila":


http://www.youtube.com/watch?v=Xb_NA6r0BLo


Responder Citando
Respuesta

Etiquetas
!burbus muertos de hambre, cotizalia, ktini infantiloide, liberalismo=populismo, mccoy, mccoy=ir-, valor añadido

Herramientas
Desplegado

Normas de Publicación
No puedes crear nuevos temas
No puedes responder mensajes
No puedes subir archivos adjuntos
No puedes editar tus mensajes

Los Códigos BB están Activado
Las Caritas están Activado
[IMG] está Activado
El Código HTML está Activado
Trackbacks are Activado
Pingbacks are Activado
Refbacks are Activado



La franja horaria es GMT +1. Ahora son las 21:10.


Content Relevant URLs by vBSEO 3.3.2