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Cereales, pan, galletas, fruta y un bocadillo de embutido es la dieta diaria que 350 personas todos los días y cien familias más los fines de semana, incluidos un centenar de niños, reciben gratuitamente en el comedor de 'San Simón de Rojas' en Móstoles. Y seguimos con el mismo numero de pobres que hace 10 años,que verguenza,y dicen que son socialistas,mas bien chorizistas. |
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| La crisis toca fondo... de armario A las puertas de la parroquia madrileña de Santa Gema Galgani, una veintena de personas aguardan impacientes para entrar a una sala que las voluntarias de Cáritas han estado preparando durante horas a modo de ropero. Inmigrantes, indigentes, extranjeros con bebés… van tapados hasta media cara para protegerse del frío de noviembre. Pero entre ellos algunos aguardan cabizbajos intentando separarse de la hilera como si no quisieran llamar la atención; escondiéndose de las miradas ajenas como si sintieran vergüenza. No son extranjeros. “Desde hace unos meses, más o menos desde el verano, han empezado a venir españoles a por ropa entregada a la beneficencia –explica Lucía, que lleva 20 años colaborando con Cáritas en esta iglesia–. Aunque la mayoría siguen siendo extranjeros, que normalmente vienen a por ropa sobre todo para bebés y niños, la crisis nos está trayendo españoles que, por lo que nos cuentan, jamás se hubieran imaginado verse en una situación así. Entran con vergüenza, casi como si se sintieran humillados”. En Cáritas Diocesana de Alcalá de Henares (Madrid) han observado un aumento de la demanda a partir del verano, que relacionan sobre todo con la crisis económica que se está sufriendo a nivel mundial. La media de atención en 2007 era de entre diez y veinte personas, mientras que a partir de septiembre de este año el número se ha duplicado. Pero no sólo ha variado la afluencia, el perfil de quienes acuden al servicio de ropero también ha cambiado: ahora son muchas más las familias españolas que recurren a ellos. “Es como rebajarse” Juan Miguel Trujillo, de 56 años, lleva sólo un mes sin trabajo, el tiempo suficiente para verse, como él cuenta, “sin un duro”. Durante tres años trabajó de Guardia Civil y hasta hace un mes estaba contratado en una empresa de seguridad. “No tengo trabajo por la maldita crisis. El año pasado se necesitaba gente de seguridad, ahora es imposible –dice Juan–. He venido sólo dos veces al ropero, pero para mí esto es como rebajarme. Jamás pensé que fuera a pasar por algo así”. Juan se siente extraño, aunque afirma no poder permitirse otra cosa. “Esta vez me llevo dos camisas y dos pantalones, para poder ir bien vestido si me surge una entrevista de trabajo”, explica mientras guarda la ropa en una bolsa ante la atenta mirada de las otras personas que han ido seleccionando en montones las prendas que les interesan. Una de las más de veinte inmigrantes que hay en la sala exclama: “¡Aquí hay que ser rápida, porque la ropa buena vuela!”. La iglesia de San Manuel y San Benito, situada frente al parque de El Retiro de Madrid, abre su ropero de beneficencia los martes y jueves de diez y media de la mañana a doce. A sus 80 años, Aurora es una de las voluntarias más veteranas de Cáritas: lleva 15 años en la parroquia, pero lo que está pasando ahora la tiene sorprendida. “Hacía mucho que no veíamos venir a tanta gente –asegura–. Desde verano hemos notado que se dona mucha más ropa, mucha más que otros años, pero también viene mucha más gente. Es peculiar que con la crisis se esté donando más. Quizá la gente esté más concienciada de las necesidades de los demás”. Aurora y sus compañeras coinciden en que la situación es nueva e incómoda para los españoles que acuden a las parroquias: “Vienen como con vergüenza, sin exigencias, explicando mil y una veces que lo que les trae hasta aquí es la necesidad. Siempre excusándose”. La mayoría oscila entre los 30 y los 40 años y, a diferencia de los extranjeros, buscan ropa para ellos mismos. “Los inmigrantes vienen sobre todo a por ropa para los pequeños –explica Aurora–. Los españoles, sin embargo, se llevan cosas para ellos, casi siempre camisas y pantalones”. Un ahorro de 200 euros Ana Antezana es precisamente una de esas inmigrantes que acuden a la beneficencia; en su caso, para vestir a su hija Abigail, de 4 años. La mochila que le han regalado en la parroquia de San Manuel y San Benito, en el madrileño barrio de Salamanca, tiene a la pequeña totalmente entusiasmada. “En este barrio dan ropa muy buena –dice Ana–. La ropa de niños está casi nueva. Para mí no cojo casi nada. La niña crece muy rápido y no puedo dejarme tanto dinero. Ni mi marido ni yo tenemos trabajo”. Lilia Carolina Reyno es de Ecuador y lleva seis años en España. A sus 23 años tiene una hija de siete que vive con sus suegros en su país y un bebé de tres meses que nació en Madrid. “Tal y como están las cosas, tengo que economizar –cuenta mientras espera su turno en la iglesia de Nuestra Señora de Covadonga–. Viniendo aquí ahorro entre 150 y 200 euros al mes, y últimamente parece que muchos españoles se han dado cuenta de ello, porque antes apenas se veía a ninguno y ahora coincido con bastantes”. Sin embargo, lo que tiene asombrada a Irene Gómez de Blas, coordinadora de Cáritas de Nuestra Señora de Covadonga, es cómo han aumentado las donaciones de ropa en comparación con el año pasado: “Es un hecho que tenemos más ropa que nunca. Es más, la mandamos a otras parroquias porque aquí ya no nos cabe”. Al igual que su compañera de San Manuel y San Benito, dice ver “cada vez más españoles de entre 30 y 40 años. Todos sin trabajo. Y todos diciendo que es la primera vez que vienen, que jamás se hubieran imaginado verse en un ropero, que sólo lo hacen porque lo necesitan… Y todos lo achacan a la crisis”. Las caras de todas estas personas son las que nunca enseñan estudios como el del Instituto Nacional de Estadística (IPC), según el cual la ropa fue lo que más se encareció el pasado mes de octubre. La de mujer subió un 9,2 por ciento; la de hombre, un 8,3. “Si te quedas sin trabajo y tienes que comer, pagarte una casa y encima comprar ropa, que cada día está más cara, el dinero no te da”, dice con resignación uno de los españoles que aguardan discretamente en la cola. interviu - portada
__________________ El Gobierno tiene dos opciones: reducir su abultado gasto o robar al ciudadano. Evidentemente, la segunda opción siempre es la preferida de cualquier Gobierno |
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| Más razón que un santo y eso que no soy creyente
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| En fin, quizás si la época de vacas flacas dura lo suficiente la gente empezará a separar partidismos y su fobia a la iglesia para empezar a entender lo que es esta bien o lo que esta mal. |
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| ¿Para dar de comer a la gente no hay reuniones con Bush ni 150.000 millones de €? |
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| Es que la gente que va a Cáritas por necesidad no queda bien en las fotos, no son del agrado de los asesores de imagen. El dinero que puede ir a estos menesteres está mucho mejor gastado en Cúpulas de los derechos humanos, dónde va a parar. |
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| La crisis obliga a los voluntarios a atender nuevas demandas sociales La crisis económica ha llevado a miles de personas a una situación de riesgo de exclusión o marginalidad que exige una respuesta inmediata. Los voluntarios españoles se han visto obligados a abrirse a estas nuevas realidades sociales y reclaman la implicación de los ciudadanos en general y de los afectados en particular, para hacer frente a la problemática derivada de ellas. Esta es una de las conclusiones del Congreso Estatal de Voluntariado celebrado en Mérida, para analizar el estado de un sector que en España goza de buena salud y se está diversificando. "El umbral de exclusión se ha abierto a otras capas sociales: Los excluidos ya no son sólo los de toda la vida, sino gente que ha perdido su casa y su trabajo y que no imaginó que llegaría a encontrarse en la calle", explica la presidenta de la Plataforma del Voluntariado de España, Carmen Laviña. A estas personas se les presta acogida en centros, ayuda alimentaria y atención especializada. "La labor de los voluntarios se centra en la cercanía, en el asesoramiento jurídico y en la ayuda psicológica. Los técnicos de organismos públicos y de ONG son los encargados de resolver sus problemas", apunta Laviña. La pobreza en España no es algo nuevo. Ocho millones de persones sufren sus consecuencias desde hace una década, según el último Informe Foessa de Cáritas. Pero la crisis ha visibilizado su drama. Cabe destacar que, entre los nuevos miembros de la 'clase baja' se generan vínculos solidarios. "Quienes logran mejorar su situación ayudan al resto. Esto podría incrementar el voluntariado en un futuro, ya que a los beneficiarios este apoyo puede servirles como acicate para ayudar a otros, sostiene Laviña. Enfrentamientos por los recursos sociales No obstante, el aumento del número de familias en situación de extrema pobreza ha generado una feroz competencia por los recursos asistenciales. Estos, tradicionalmente, han sido destinados a inmigrantes, indigentes u otros colectivos necesitados. "Están surgiendo graves problemas, e incluso enfrentamientos, porque muchos españoles reclaman este tipo de ayudas", sostiene Laviña. Aunque no hay cifras oficiales, según los datos de la Plataforma Estatal del Voluntariado y otras ONG, en la actualidad hay 1.100.000 personas que invierten parte de su tiempo de forma altruista en acción social. El 68% de ellas son mujeres de entre 25 y 35 años, con formación universitaria. Pero en los últimos años, mayores y jóvenes se han sumado a este 'ejército de la solidaridad'. Las áreas donde más se necesita de su generosidad son, precisamente, las relacionadas con la exclusión, la pobreza y la igualdad. "Hacen falta mediadores sociales, psicólogos, economistas, juristas..., pero también personas mayores, cuya experiencia personal aporta soluciones de gran eficacia. Esta opinión es compartida por Cruz Roja, una ONG con más más de 175.000 voluntarios. "La mayor demanda de servicios sociales y los nuevos problemas emergentes, como los vinculados al deterioro medioambiental, hacen necesaria una mayor incorporación de voluntarios", afirma el presidente de la organización, Juan Manuel Suárez del Toro. Coincidiendo con la celebración del 60º aniversario de la Declaración de los Derechos Humanos, el próximo 10 de diciembre, la Plataforma del Voluntariado reclama su cumplimiento. Pide a los ciudadanos que se impliquen y no dejen los problemas únicamente en manos de las instituciones. Por su parte, a través del recientemente creado Instituto de la Calidad de las ONG, se compromete a velar por la transparencia y la calidad de los servicios que éstas prestan.
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| PLASENCIA Cáritas incrementa las comidas para llevar y los vales de compra de alimentos Más de una veintena de personas no habituales en el Centro de Acogida Temporal (CAT) acuden a diario desde los últimos quince días para recoger comida y llevársela a casa. Cáritas Interparroquial, con el mismo objetivo que el CAT, ha incrementado en los últimos meses el número de vales de alimentos. Los que acuden a las parroquias de cada barrio para demandar la ayuda. «A los que nosotros les entregamos los vales para que los intercambien en los diferentes comercios de los barrios que colaboran con nosotros por alimentos de primera necesidad», explica el director de la Interparroquial, Pablo Vicente. Asegura que en los últimos meses han detectado un incremento de peticiones y opina que el aumento continuará en lo sucesivo. «La necesidad ya está aquí». El director de Cáritas Diocesana, Félix Macías, afirma que tal como se preveía las consecuencias de la crisis económica se empiezan a notar con dureza en la capital del Jerte. En previsión de estas malas consecuencias y a iniciativa del obispo de la Diócesis, Amadeo Rodríguez Magro, una comisión de Cáritas busca espacio en la zona centro placentina para abrir un comedor benéfico. Un nuevo servicio con el que la acción social de la Iglesia persigue paliar en la medida de lo posible las consecuencias de una crisis que se vaticinaba que llegarían con dureza a finales de este año y a comienzos de 2009 en especial. «Así está sucediendo, porque desde Cáritas estamos detectando que cada vez más nuevas caras recurren a nosotros, estamos hablando de personas, de familias que antes no requerían esta ayuda». Ahora acuden a la oenegé para comer. Y la organización materializa la ayuda a través de los dos servicios con los que cuenta en la ciudad para atender esta necesidad básica: el CAT y los vales para compra de alimentos. El primero depende de Cáritas Diocesana y el segundo de Cáritas Interparroquial. Ambos equipos constatan que la necesidad comienza a asentarse en Plasencia. «Por ello el comedor benéfico que se ha anunciado lo vamos a abrir; es más, estará en servicio antes de Navidad», promete Félix Macías. La realidad es que la comisión de Cáritas que trabaja en la iniciativa no ha encontrado aún el espacio en el que abrir el comedor. «Hemos visitado cuatro lugares y los hemos descartado todos hasta el momento porque ninguno reúne las condiciones precisas por estar ocupados o por el mal estado en que se encuentran», argumenta el director de Cáritas Diocesana. La sede es lo único que resta para la apertura del comedor. «Contamos con el presupuesto de inicio, con el que podemos dar en torno a una treintena de comidas diarias durante unos meses», detalla Macías. También con los voluntarios necesarios y con las comidas, puesto que Cáritas ya tiene en sus instalaciones de Santa Bárbara un servicio de catering. De hecho la organización no descarta abrir el comedor en estas instalaciones si al término de la próxima semana continúa sin sede en la zona centro. Para encontrarla ha pedido ayuda a todos los párrocos del área, «porque entendemos que facilitaríamos el acceso». Pero si no es posible, el servicio arrancará en la periferia. «Lo único claro es que el comedor abrirá porque la necesidad ha llegado a Plasencia», zanja Macías.
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Si puedes por favor reporta este aviso de Google cuando intentas visitar la página desde sus búsquedas: si esto es asi, hay que denunciar inmediatamente a Google por falsedad,,, O es que ya Google lo controlan los ecopijoprogres, que desprecian la Iglesia,,, pero NO dan de comer a los necesitados???? Pese a quine pese, si esto se agaunta un poco es por Caritas, que estan al limite, jamas he dado dienro a ongs que despues se ha visto que eran fraudes, pero este año voy a dar dinero a la Iglesia, Y con TODO EL ORGULLO Y HONOR DEL MUNDO,,, se que se administraran bien, y no se lo gastaran en cupulas millonarias de gotele. Esto ha dolido pijprogres suciatas??? Muchas gracias por vuestro voto |
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