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| | Herramientas | Desplegado |
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| Yo conozco Caritas Diocesana y puedo dar fe de que hacen cuanto está en su mano para alimentar, vestir, cobijar y buscar trabajo a quien lo necesite. Las dos ucranianas que conozco consiguieron su primer trabajo cuando no sabían ni hablar español gracias a caritas. La bulgara que conozco estuvo un año sin encontrar trabajo y tres meses sin nada de dinero. Fueron los muchachos de caritas los que se ocuparon de alimentarla cada día y de darle cobijo cuando había alojamiento disponible. |
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Yo conozco Caritas Diocesana y puedo dar fe de que hacen cuanto está en su mano para alimentar, vestir, cobijar y buscar trabajo a quien lo necesite. Si puedes por favor reporta este aviso de Google cuando intentas visitar la página desde sus búsquedas: ![]() la página de Google con la información: Página de diagnóstico de navegación segura de Google para www.caritasmadrid.org/800x600.
__________________ Recopilando imágenes en: Fotografías para una Crisis ¿Qué pretende esa horda de esclavos, de traidores, de reyes conjurados? ¿Para quién son esas innobles trabas, y esas cadenas tiempo ha preparadas? |
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| La crisis empuja cada vez a más ciudadanos a rebuscar en la basura Trabajadores en paro. Mujeres separadas que se han quedado sin trabajo. Inmigrantes que no llegan a final de mes. Padres de familia que cada noche se tragan su orgullo para buscar la comida de sus hijos en cubos de basura. Ciudadanos a los que nunca se les había pasado por la cabeza que acabarían rebuscando comida entre desechos. Cada vez son más, lo aseguran ellos mismos. Lo aseguran los responsables de los establecimientos a los que acuden cada noche. Es, recoge La Vanguardia en un interesante reportaje de Luis Benvenuty y Raúl Montilla, la otra Barcelona. La de la gente que no pide ni siquiera ayuda y a la que le dan igual los adornos navideños. Son ciudadanos anónimos a los que la necesidad empuja a rebuscar entre los contenedores de basura a las puertas de los supermercados. Reconocen que a eso uno nunca se acostumbra. Es demasiado humillante. La estampa se repite cada noche en muchas esquinas de Barcelona. Mónica - si hubiera podido elegir su nombre al nacer se llamaría así-tiene 58 años. Está divorciada. Se esconde del frío y de la vergüenza en un portal de calle Escocia, cerca de la avenida Meridiana. “Es que si alguien se entera de lo que estoy haciendo me muero. De verdad que me muero”. Asegura que la mejor basura es la de los supermercados Lidl, precisamente el que está esperando que cierre. “Yo vengo un par de veces a la semana, desde hace unos nueve meses, para echar una mano a una mujer mayor vecina mía que tiene una pensión de 300 euros y artrosis. La pobre no se puede levantar ni siquiera de la cama”, añade. Los productos, prosigue, están a tres días de caducar, separados, en contenedores fregados, todo limpio. “También cojo cosas para mí, algún salchichón, un bidón de detergente, una lata de tomate… Cosas que cuestan dinero. Mis hijos tienen novia y trabajan en una empresa química ¿Qué dirían sus compañeros de la oficina si supieran que su madre hurga en la basura? ¿Y sus novias?”. Mónica se ganaba la vida limpiando casas y oficinas, pero una neumonía la mantuvo 18 meses de baja. Cuando se recuperó a medias, el mundo ya estaba en crisis. “La gente ahora no tiene dinero, prefiere limpiarse su casa. Tengo una pensión de 300 euros, y el alquiler me cuesta 200 ¡Si mis vecinos se enteran de esto me muero!”. Algunos supermercados cuentan con un servicio especial de recogida de desperdicios. Los desechos duermen dentro de sus locales esperando los camiones que llegan a la mañana. Pero la gran mayoría de los supermercados de Barcelona opta por dejar sus restos en la calle de la mejor manera posible para los que los puedan aprovechar. Normalmente no es política de empresa. Son los encargados, los mozos, los reponedores o las cajeras los que se preocupan para que el trance sea lo menos repugnante posible. Algunos establecimientos de restauración hacen lo propio, caso del Viena de la calle Pelai. Cada noche sus trabajadores dejan una bolsa llena de bocadillos y ensaladas para quienes lo necesiten a eso de las dos de la madrugada. Unos diez minutos después ya no queda ni rastro. Siempre ha habido gente buscando en la basura. Siempre. Aunque los que llevan años sacándola al cierre nunca habían visto a tantos, y tan diferentes. De todas las edades. Procedencias y, normalmente, ordenados. Los de cada supermercado suelen conocerse. Traban amistad. Mónica conoce muy bien a la anciana que tiene a su marido enfermo en la cama. A la mujer china, que apenas habla castellano, que hace un par de meses se quedó sola cuando su marido se quedó sin trabajo y regresó a su país. También a la pareja de extranjeros que da mucho miedo yque esta noche no ha venido. Yala pareja de estonios. “A veces buscar comida es una locura. La gente se lanza y hay peleas”, explica Krants, de 22 años, el estonio, en perfecto inglés. “A pesar de que hay comida para todos”, agrega su novia. Están en paro. Hace quince meses que buscan comida entre los restos. “Vamos cambiando de sitio, buscando los más tranquilos”, aseguran. En otro punto de la ciudad, en la calle Llull, la persiana metálica del Sorli Discau asciende con un estruendo. “Son familias normales que lo están pasando mal por la crisis. A todos nos puede tocar”, explica un empleado empujando los cubos. Antes de que el trabajador haya entrado de nuevo en el supermercado, las sombras de cuatro adultos y dos niños con carritos de la compra y bolsas de plástico se abalanzan sobre los contenedores. El silencio es ensordecedor. “No es nada agradable. Soy soldador, cobro mil euros. Tengo dos hijos y mi mujer ahora no trabaja. Sólo por el piso pago 850 euros ¿Qué voy a hacer? ¿Morirme de hambre?”, explica un hombre con rasgos sudamericanos. No quiere decir su nombre, ni su país de origen siquiera, por si se entera algún compatriota. “Es humillante, pero tengo que pensar en mis hijos”. Lleva cinco años en Barcelona. Mete su cuerpo en cubos de basura desde hace pocos meses. Su único pensamiento es poder salir a la luz cuanto antes. A pocos metros, en la avenida Marina, poco antes de las diez de la noche, Abdul busca pescado en buen estado en una bolsa de basura abierta en canal. Está llorando. Aparta las hamburguesas de cerdo. Es musulmán. Marroquí. Diez años en España, los dos últimos con papeles. Trabajaba de vigilante de seguridad en obras, para una de esas empresas abanderadas por una rueda de carromato bicolor, hasta que le echaron hace ocho meses. Desde hace dos busca comida en contenedores. “No puedo volver a Marruecos, porque allí no me queda familia. Hace poco murieron mi padre y mi madre. Estoy de alquiler en una habitación y pago 300 euros”, explica. “Yo era electricista -dice el palestino Rachid Ridan-y también mecánico, y tengo un hijo de ocho meses”. Todo transcurre en apenas cinco minutos, el tiempo necesario para separar en la acera la comida en condiciones de la que da asco, repartírsela y dejarlo todo impoluto, como si no hubiera pasado nada. No les gusta dejar huella. “La mejor basura que he visto es la de un Caprabo cerca de la Sagrada Família - retoma la mujer a la que habría gustado llamarse Mónica-,allí pueden encontrarse hasta gambas. Lo que pasa es que por allí va una mujer rubia que está loca, una que le dejó el marido y se le fue la cabeza. Una vez vi cómo le tiraba una bolsa de alcachofas a un chino a la cabeza… Y luego le pegaba entre las piernas con una barra de hierro. Prefiero mi Lidl. Lo único malo que tiene es que a veces tardan mucho en sacar los contenedores, y pasas frío esperando”. Los trabajadores del Caprabo de Sagrada Família reconocen que las peleas eran habituales hasta hace pocos meses. Que cuando los desperdicios eran pocos preferían guardarlos en su almacén a fin de evitar discusiones. Que en ocasiones los repartían ellos mismos en bolsas para que nadie se pegara. “Pero la rubia aquella que daba tantos problemas ya no se deja ver -añaden los empleados-. El perfil de las personas que vienen ha cambiado mucho desde que empezó la crisis. Son gente educada y muy necesitada, de aquí y de allá, no tienen pintas de tener la casa llena de bolsas de basura, lo único que tienen es hambre”. “Sí, estos chicos del supermercado son muy majos”, dice una mujer de avanzada edad, barcelonesa, que se protege de la lluvia con una toalla en la cabeza. “A este señor no hace falta que le preguntes porque no habla nada”. El anciano sonríe y muestra las palmas de las manos. “No sé si es mudo o inglés. Pero así nos llevamos mejor. Porque han sido las perrerías de los hombres las que me han llevado a esta situación. Yo antes vivía bien”.Los peatones aceleran el paso porque la lluvia aprieta. La mujer, lúcida y sensata, prefiere no dar detalles. Prefiere protegerse con ironías. “No, si yo esto lo hago para conocer gente, en realidad soy multimillonaria, pero meter la cabeza en la basura es más divertido que ir de compras ¡Una pizza!”. Guarda toda la comida, ordenadamente. La mujer se pone otra vez la toalla liada en la cabeza y se marcha bajo la lluvia a paso lento. Las nubes negras auguran que tardará en amainar. “Yo ya no celebro la Navidad”, grita empequeñeciéndose al final de la calle. La crisis empuja cada vez a más ciudadanos a rebuscar en la basura : Actualidad |
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Independientemente de la motivación primaria (si se hacen las cosas pensando en la salvación, en que fulanita o menganito nos miren bien, en la aceptación social, en la gratitud, o en la simple satisfacción de hacer las cosas como uno entiende que están bien hechas), el móvil básico de toda acción humana es el egoísmo. No hay agradecimiento más caro que el del balance automático al final del dia. "... la simple satisfacción de hacer las cosas como uno entiende que están bien hechas." ¿simple?... puede que sea muy simple, pero es inmensamente gratificante, sobre todo cuando no necesita de intención, voluntad o propósito porque se ha internalizado desde la más tierna infancia (o desde el vientre de la madre). |
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| Los progres ya no necesitaran la ayuda de caritas, les basta con las subvenciones y el canon digital. La gente normal puede acabar en un comedor de caritas en cualquier momento. Tranquilos, a pesar de todo os recibiran como al hijo prodigo, no importara que hayais votado a ZP, nadie os preguntara. Noticias Vigo, Noticias Galicia, Noticias Vivienda, Noticias Inmobiliarias, Obra nueva: De nuevos ricos a nuevos pobres en Vigo, Con viviendas y sin comida en Vigo En vigo se habla de una nueva clase social, los nuevos pobres, en contraposicion a la ya conocida expresion nuevos ricos referida de una forma mas o menos despectiva hacia quienes hacian dinero sin tener demasiada educacion. Los nuevos pobres aumentan en Vigo dia a dia segun un articulo publicado en el faro de Vigo. Por nuevos pobres se refieren a gente de clase media que por efecto de la crisis se han empobrecido y que tras pagar las facturas de hipoteca, letras del coche etc etc no tienen para comer. Gente joven que tiene pisos y coches pero que las facturas les impiden llegar a fin de mes y llenar sus neveras para poder comer. Lo de no tener para comer no es una expresion metaforica sino real, ya que segun los datos de la noticia publicada en el Faro de Vigo estos nuevos pobres se unen a los indigentes habituales que acuden a por el ya casi olvidado plato de sopa que ofrecen los comedores de caridad en Vigo. Al margen de los "habituales" de este tipo de instituciones -pensionistas, indigentes o enfermos-, desde hace meses no es extraño ver haciendo cola a la una y media en los comedores del Berbés, Teis o Manuel de Castro a personas "relativamente jóvenes, bien vestidas, que tienen vivienda fija pero a las que el sueldo no les da para comer", apuntan desde Sal de la Tierra, asociación que gestiona el último de estos comedores. Allí sirven cada día entre 30 y 35 comidas diarias y en sus mesas se puede comprobar el cambio de perfil de los usuarios. Entre ellos figuran ya una decena de personas "con trabajos mal pagados que antes llegaban apretados a final de mes pero a los que ahora no les salen las cuentas", explica una de las voluntarias del inmueble , donde el doble turno de comida ya no es una excepción . Una monja de uno de los comedores de caridad de Vigo asegura que le duele que a sus "incondicionales" se unan ahora "nuevos usuarios, muchos jóvenes, cada vez más, e incluso hombres que vienen de descargar barcos en el Puerto o que tienen empleos temporales que les dan para dormir pero no para comer bien".
__________________ Noticias burbuja inmobiliaria Pisos Alquiler pisos Madrid Pisos Vigo Venta Pisos Madrid Vivienda 2012 AVISO IMPORTANTE A FANBOYS DE UNO Y OTRO LADO : ESTE FORERO NO PERTENECE NI VOTA A NINGUN PARTIDO......SI MI OPINION NO LE GUSTA ECHEME A MI LA CULPA PERO POR FAVOR NO ME LLAME BORREGO , piense que no todos somos de un partido como usted y necesitamos un lider que nos haga de guia Última edición por zuloman; 29-nov-2008 a las 19:06 Razón: amen zp |
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| Vete tú a comer a casa de Paloma Gómez Borrero o algún hijoputa facha. Yo soy socio de Cáritas, imbécil, pero Rouco, por suerte, es la mierda de iglesia de la que fachas como tú os vanagloriáis. Por cierto, eres un facha patético, a mí Almodovar o el ppSOE ME PARECEN LA MISMA MIERDA, PERO A VOSOTROS LOS FACHAS CUANDO SE CITA A LA IGLESIA OS PONÉIS CACHONDOS. A mí, cuando se habla de algo injusto, aunque sea de izquierdas, me la refanfifla y soy el primero en criticarlo. Mira a ver si tu amigo Marianito o el Losantos( MÁS O MENOS FACHAS) tieneN cojones de criticar a la iglesia. NUNCA Cuando veremos en este país fachas laicos, envidia de La France (y no me habléis de Sarko como si fuera un meapilas). Última edición por dabuti; 29-nov-2008 a las 19:51 |
| Estos 2 usuarios dan las gracias a dabuti por su mensaje: | ||
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Vete tú a comer a casa de Paloma Gómez Borrero o algún hijoputa facha. No te estreses, esta escoria se pone nerviosa cuando se habla del Kaiser Rocco Vaporlaspelas, no tienen ni idea de la existencia de una iglesia progre y pobre, ni han oído hablar de la teoría de la liberación. Hay fachas cristianos, cristianos de derechas, de izquierdas, y los hay hasta chinos. Cáritas hace una gran labor social, los que critican lo hacen sin razón. |
| Estos 4 usuarios dan las gracias a Viernes_negro por su mensaje: | ||
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| La verdad, con la pasta que se sacan de canon con los CDs y otro material, se podrían dar de comer a muchas personas.
__________________ ![]() Si es que no encuentras la alegría en esta tierra búscala, hermano, más allá de las estrellas |
| Estos 4 usuarios dan las gracias a Visillera por su mensaje: | ||
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| Creo que deberías de editar. Con la pasta que nos sacan con el canon actual, y la que nos sacarán con el canon digital en breve. Me extraña mucho que a un socio de Cáritas le moleste que se publicite la labor que esta y otras organizaciones cristianas realizan en nuestro país. Pero, claro, en internet sale gratis decir que uno es una cosa u otra. |
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No te estreses, esta escoria se pone nerviosa cuando se habla del Kaiser Rocco Vaporlaspelas, no tienen ni idea de la existencia de una iglesia progre y pobre, ni han oído hablar de la teoría de la liberación. Es que si la teoria de la liberación fuera la rama fuerte de la iglesia, ibamos a ser católicos hasta los ateos |
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