Burbuja.info - Foro de economía > > > 1870. Manifestacion de la iglesia contra el matrimonio civil
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  #1  
Antiguo 18-jun-2005, 18:00
dino dini
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Los muchos rabos del diablo
La Iglesia ya combatió en 1870 la legalización de todo matrimonio
civil, tachándolo de "inmoral concubinato y escandaloso incesto"

JUAN G. BEDOYA - Madrid


"El matrimonio civil no será jamás otra cosa que un inmoral
concubinato o un escandaloso incesto". Esto dijeron los 41 obispos españoles
cuando en 1870 tuvieron noticia de que el Gobierno de la época preparaba un
proyecto de ley de matrimonio civil que, manteniendo todavía la
indisolubilidad, traía a España el modelo napoleónico de matrimonio civil
obligatorio. "La ley de la mancebía", argumentaron los prelados, reunidos en
Roma por el papa Pío IX para el Concilio Vaticano I. La pretensión del
Estado no era, como predicaban los clericales, la de suprimir el matrimonio
religioso, sino complementarlo con un contrato ante el juez o funcionario
municipal. "La adquisición y el ejercicio de los derechos civiles y
políticos son independientes de la religión que profesen los españoles",
sostenía el texto legal.
Apenas ha transcurrido siglo y medio y la Iglesia romana mantiene sus
tesis: tampoco ahora el Estado puede legislar sobre el matrimonio de parejas
del mismo sexo, ni sobre otras muchas cosas. Sólo la Iglesia, sólo Dios,
según el cardenal de Madrid, Antonio María Rouco. "¿Hay forma de mayor
arrogancia que la que pretende desde el poder regular el derecho a la vida,
el trabajo, el matrimonio, la familia, la sociedad, la patria, como si Dios
no existiese?", se preguntó ayer durante la misa de acción de gracias por la
elección del cardenal Joseph Ratzinger como papa Benedicto XVI.

La tesis eclesiástica es que el matrimonio tiene origen divino y es
un contrato natural instituido con anterioridad a la sociedad civil. Por
tanto, es un asunto que queda lejos del alcance del Estado. En el caso del
matrimonio gay, la Conferencia Episcopal añade que el Gobierno socialista
"no puede legislar sobre derechos inexistentes". Además de negar al Estado
capacidad para intervenir en la organización de la sociedad, los obispos han
llamado a la desobediencia con apelaciones como la del cardenal emérito de
Barcelona, Ricard Maria Carles, que equipara la obediencia en la aplicación
de esta reforma con el "obediente" exterminio de personas en Auschwitz.

La historia demuestra que, a veces, este tipo de execraciones severas
contra el Estado obtienen resultados positivos. En el caso concreto del
matrimonio civil, su primera legalización, en 1870, tuvo corta vida: menos
de cinco años, los que duró el régimen liberal de la época tras la
proclamación papal de que "el liberalismo es pecado", lanzada por un Pío IX
que acababa de autoproclamarse infalible. El 15 de enero de 1875, el
restaurado rey Alfonso XII firmó la supresión del matrimonio civil -"salvo
para los que no profesando la religión de nuestros padres estén
imposibilitados de santificarlo con el sacramento"-, y restringió la
consideración de "hijos legítimos" para los nacidos del canónico. "En una
nación católica no cabe el derecho al error", había clamado ante el rey el
cardenal arzobispo de Santiago, Miguel García Cuesta.

No era la primera vez que Roma se ponía en pie de guerra contra el
Estado, en defensa de monopolios sacramentales o para imponer visiones de un
mundo que se deshacía como azucarillo en agua hirviendo, pese a los
esfuerzos, con frecuencia violentos, de la Santa Inquisición. Tampoco sería
la última, con guerras calificadas a veces como "cruzada" en defensa de una
visión clerical de la nación, o tachando como enemigo de la Iglesia -hombres
con "el rabo del diablo", según los clericales del siglo XIX- a cuanto
político intentó la modernización del Estado con reformas tenidas más tarde
como prudentes y necesarias incluso por la propia Iglesia mediante el
Concilio Vaticano II, como la ley de libertad religiosa y de conciencia, la
separación Estado-Iglesia o, como consecuencia de estas medidas, la
legalización del matrimonio civil y el reglaje de su disolución.

"Que la ira de Dios caiga sobre España si la República persevera",
clamó el cardenal Pedro Segura en 1931, llamando a la rebelión contra el
Gobierno reformista de Manuel Azaña. Los argumentos de entonces -laicismo
agresivo, tierra de misión, persecución religiosa- se han reiterado ahora
contra el Ejecutivo socialista, pero también se alzaron cuando el Gobierno
de Adolfo Suárez, de centro, promovió la Constitución de 1978 y, poco más
tarde, la Ley del Divorcio. Una parte muy señalada del episcopado,
encabezada por el primado de España, el cardenal Marcelo González Martín,
pidió el no en el referéndum de 1978 con el argumento de que la Constitución
hoy vigente era "atea, anticlerical y contraria al derecho común".

El fallecido Juan Pablo II pidió perdón cien veces por los
sufrimientos causados en el pasado a pueblos e individuos. También
rehabilitó a algunas de las víctimas, como Galileo. Para salvarse de ser
quemado vivo, este sabio hubiera afirmado que la luna estaba hecha de queso
verde, tal era su miedo a la inquisición. Motivos tenía. Galileo contaba 36
años cuando el papado ordenó quemar a Giordano Bruno por insistir en que
había otros mundos además de la Tierra. "Creer que no existen otros planetas
que los que conocemos no sería más razonable que opinar que no vuelan más
pájaros que los que vemos pasar asomándonos a una ventana", sostenía Bruno.

Quemándolo vivo tras espantosos suplicios, Roma quiso escarmentar en
Bruno a los científicos y filósofos libres. Uno de ellos, René Descartes,
tenía entonces cuatro años, pero le alcanzó la temible advertencia guardando
para sí algunos de sus pensamientos, como antes Copérnico, hasta que estuvo
bajo la protección de la reina de Suecia. Juan Pablo II, en su libro Memoria
e identidad, publicado en marzo pasado, aún insistió en que los males de
Europa comenzaron cuando Descartes dijo aquello tan famoso de "pienso, luego
existo".

Entre otros avances de la ciencia y el pensamiento, el Vaticano
también se opuso a la anestesia y al parto sin dolor -la sentencia bíblica
de "parirás con dolor", pese a que según ese libro Dios habría dormido a
Adán para quitarle la costilla-; y repudia toda investigación con embriones
con fines terapéuticos. También execró contra el pararrayos de
Franklin -tesis: si Dios quiere fulminar a alquien, quién era Franklin para
oponerse a sus designios-; el control de la natalidad o los profilácticos
sexuales; la liberación de la mujer e incluso del evolucionismo darwiniano,
en la creencia de que el género humano empezó con la creación de Adán y el
nacimiento costillar de Eva







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  #2  
Antiguo 18-jun-2005, 18:07
Joselito
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La iglesia cristiana, al igual que las demás religiones, siempre será
jurásica...peor para ellos. Luego, al cabo de los siglos, vendrán a pedir
perdón.



"dino dini" <[email protected] .es> escribió en el mensaje
news:[email protected] ster.auna.com...
>
> Los muchos rabos del diablo
> La Iglesia ya combatió en 1870 la legalización de todo matrimonio
> civil, tachándolo de "inmoral concubinato y escandaloso incesto"
>
> JUAN G. BEDOYA - Madrid
>
>
> "El matrimonio civil no será jamás otra cosa que un inmoral
> concubinato o un escandaloso incesto". Esto dijeron los 41 obispos
> españoles cuando en 1870 tuvieron noticia de que el Gobierno de la época
> preparaba un proyecto de ley de matrimonio civil que, manteniendo todavía
> la indisolubilidad, traía a España el modelo napoleónico de matrimonio
> civil obligatorio. "La ley de la mancebía", argumentaron los prelados,
> reunidos en Roma por el papa Pío IX para el Concilio Vaticano I. La
> pretensión del Estado no era, como predicaban los clericales, la de
> suprimir el matrimonio religioso, sino complementarlo con un contrato ante
> el juez o funcionario municipal. "La adquisición y el ejercicio de los
> derechos civiles y políticos son independientes de la religión que
> profesen los españoles", sostenía el texto legal.
> Apenas ha transcurrido siglo y medio y la Iglesia romana mantiene
> sus tesis: tampoco ahora el Estado puede legislar sobre el matrimonio de
> parejas del mismo sexo, ni sobre otras muchas cosas. Sólo la Iglesia, sólo
> Dios, según el cardenal de Madrid, Antonio María Rouco. "¿Hay forma de
> mayor arrogancia que la que pretende desde el poder regular el derecho a
> la vida, el trabajo, el matrimonio, la familia, la sociedad, la patria,
> como si Dios no existiese?", se preguntó ayer durante la misa de acción de
> gracias por la elección del cardenal Joseph Ratzinger como papa Benedicto
> XVI.
>
> La tesis eclesiástica es que el matrimonio tiene origen divino y es
> un contrato natural instituido con anterioridad a la sociedad civil. Por
> tanto, es un asunto que queda lejos del alcance del Estado. En el caso del
> matrimonio gay, la Conferencia Episcopal añade que el Gobierno socialista
> "no puede legislar sobre derechos inexistentes". Además de negar al Estado
> capacidad para intervenir en la organización de la sociedad, los obispos
> han llamado a la desobediencia con apelaciones como la del cardenal
> emérito de Barcelona, Ricard Maria Carles, que equipara la obediencia en
> la aplicación de esta reforma con el "obediente" exterminio de personas en
> Auschwitz.
>
> La historia demuestra que, a veces, este tipo de execraciones
> severas contra el Estado obtienen resultados positivos. En el caso
> concreto del matrimonio civil, su primera legalización, en 1870, tuvo
> corta vida: menos de cinco años, los que duró el régimen liberal de la
> época tras la proclamación papal de que "el liberalismo es pecado",
> lanzada por un Pío IX que acababa de autoproclamarse infalible. El 15 de
> enero de 1875, el restaurado rey Alfonso XII firmó la supresión del
> matrimonio civil -"salvo para los que no profesando la religión de
> nuestros padres estén imposibilitados de santificarlo con el sacramento"-,
> y restringió la consideración de "hijos legítimos" para los nacidos del
> canónico. "En una nación católica no cabe el derecho al error", había
> clamado ante el rey el cardenal arzobispo de Santiago, Miguel García
> Cuesta.
>
> No era la primera vez que Roma se ponía en pie de guerra contra el
> Estado, en defensa de monopolios sacramentales o para imponer visiones de
> un mundo que se deshacía como azucarillo en agua hirviendo, pese a los
> esfuerzos, con frecuencia violentos, de la Santa Inquisición. Tampoco
> sería la última, con guerras calificadas a veces como "cruzada" en defensa
> de una visión clerical de la nación, o tachando como enemigo de la
> Iglesia -hombres con "el rabo del diablo", según los clericales del siglo
> XIX- a cuanto político intentó la modernización del Estado con reformas
> tenidas más tarde como prudentes y necesarias incluso por la propia
> Iglesia mediante el Concilio Vaticano II, como la ley de libertad
> religiosa y de conciencia, la separación Estado-Iglesia o, como
> consecuencia de estas medidas, la legalización del matrimonio civil y el
> reglaje de su disolución.
>
> "Que la ira de Dios caiga sobre España si la República persevera",
> clamó el cardenal Pedro Segura en 1931, llamando a la rebelión contra el
> Gobierno reformista de Manuel Azaña. Los argumentos de entonces -laicismo
> agresivo, tierra de misión, persecución religiosa- se han reiterado ahora
> contra el Ejecutivo socialista, pero también se alzaron cuando el Gobierno
> de Adolfo Suárez, de centro, promovió la Constitución de 1978 y, poco más
> tarde, la Ley del Divorcio. Una parte muy señalada del episcopado,
> encabezada por el primado de España, el cardenal Marcelo González Martín,
> pidió el no en el referéndum de 1978 con el argumento de que la
> Constitución hoy vigente era "atea, anticlerical y contraria al derecho
> común".
>
> El fallecido Juan Pablo II pidió perdón cien veces por los
> sufrimientos causados en el pasado a pueblos e individuos. También
> rehabilitó a algunas de las víctimas, como Galileo. Para salvarse de ser
> quemado vivo, este sabio hubiera afirmado que la luna estaba hecha de
> queso verde, tal era su miedo a la inquisición. Motivos tenía. Galileo
> contaba 36 años cuando el papado ordenó quemar a Giordano Bruno por
> insistir en que había otros mundos además de la Tierra. "Creer que no
> existen otros planetas que los que conocemos no sería más razonable que
> opinar que no vuelan más pájaros que los que vemos pasar asomándonos a una
> ventana", sostenía Bruno.
>
> Quemándolo vivo tras espantosos suplicios, Roma quiso escarmentar en
> Bruno a los científicos y filósofos libres. Uno de ellos, René Descartes,
> tenía entonces cuatro años, pero le alcanzó la temible advertencia
> guardando para sí algunos de sus pensamientos, como antes Copérnico, hasta
> que estuvo bajo la protección de la reina de Suecia. Juan Pablo II, en su
> libro Memoria e identidad, publicado en marzo pasado, aún insistió en que
> los males de Europa comenzaron cuando Descartes dijo aquello tan famoso de
> "pienso, luego existo".
>
> Entre otros avances de la ciencia y el pensamiento, el Vaticano
> también se opuso a la anestesia y al parto sin dolor -la sentencia bíblica
> de "parirás con dolor", pese a que según ese libro Dios habría dormido a
> Adán para quitarle la costilla-; y repudia toda investigación con
> embriones con fines terapéuticos. También execró contra el pararrayos de
> Franklin -tesis: si Dios quiere fulminar a alquien, quién era Franklin
> para oponerse a sus designios-; el control de la natalidad o los
> profilácticos sexuales; la liberación de la mujer e incluso del
> evolucionismo darwiniano, en la creencia de que el género humano empezó
> con la creación de Adán y el nacimiento costillar de Eva
>
>
>
>
>





Responder Citando
  #3  
Antiguo 18-jun-2005, 18:23
juan ignacio
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Mensajes: n/a
O sea que a los comunistas y demás componentes de la tiranía os faltan
siglos para pedir perdón




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  #4  
Antiguo 18-jun-2005, 18:48
Joselito
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Mensajes: n/a
Cómo le llama usted a atacar la ampliación de derechos de algún colectivo
sin menoscabo de los demás derechos. ¿Será eso misericordia cristiana?. Por
favor no nos salve tanto, deje que nos condenemos a gusto mientras no le
obliguemos a usted. Por cierto, ¿de qué deduce usted que soy un tirano? ¿se
ha mirado usted al espejo?

"juan ignacio" <[email protected]> escribió en el mensaje
news:[email protected] news-reader.eresmas.com...
>O sea que a los comunistas y demás componentes de la tiranía os faltan
> siglos para pedir perdón
>
>





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  #5  
Antiguo 18-jun-2005, 20:58
quien sabe
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Mensajes: n/a
No compare usted el matrimonio civil, con el mal llamado matrimonio entre
gays y lesbianas, el matrimonio civil es algo natural, mientras el de gays
y lesbianas es algo antinatural.
Que lo dejen en uniones de hecho o de derecho y sin derecho a adoptar,
fijese en Rusia no dan niños a ninguna pareja(hombre-mujer), que no están
casados.


dino dini wrote:

>
> Los muchos rabos del diablo
> La Iglesia ya combatió en 1870 la legalización de todo matrimonio
> civil, tachándolo de "inmoral concubinato y escandaloso incesto"
>
> JUAN G. BEDOYA - Madrid
>
>
> "El matrimonio civil no será jamás otra cosa que un inmoral
> concubinato o un escandaloso incesto". Esto dijeron los 41 obispos
> españoles cuando en 1870 tuvieron noticia de que el Gobierno de la época
> preparaba un proyecto de ley de matrimonio civil que, manteniendo todavía
> la indisolubilidad, traía a España el modelo napoleónico de matrimonio
> civil obligatorio. "La ley de la mancebía", argumentaron los prelados,
> reunidos en Roma por el papa Pío IX para el Concilio Vaticano I. La
> pretensión del Estado no era, como predicaban los clericales, la de
> suprimir el matrimonio religioso, sino complementarlo con un contrato ante
> el juez o funcionario municipal. "La adquisición y el ejercicio de los
> derechos civiles y políticos son independientes de la religión que
> profesen los españoles", sostenía el texto legal.
> Apenas ha transcurrido siglo y medio y la Iglesia romana mantiene
> sus
> tesis: tampoco ahora el Estado puede legislar sobre el matrimonio de
> parejas del mismo sexo, ni sobre otras muchas cosas. Sólo la Iglesia, sólo
> Dios, según el cardenal de Madrid, Antonio María Rouco. "¿Hay forma de
> mayor arrogancia que la que pretende desde el poder regular el derecho a
> la vida, el trabajo, el matrimonio, la familia, la sociedad, la patria,
> como si Dios no existiese?", se preguntó ayer durante la misa de acción de
> gracias por la elección del cardenal Joseph Ratzinger como papa Benedicto
> XVI.
>
> La tesis eclesiástica es que el matrimonio tiene origen divino y es
> un contrato natural instituido con anterioridad a la sociedad civil. Por
> tanto, es un asunto que queda lejos del alcance del Estado. En el caso del
> matrimonio gay, la Conferencia Episcopal añade que el Gobierno socialista
> "no puede legislar sobre derechos inexistentes". Además de negar al Estado
> capacidad para intervenir en la organización de la sociedad, los obispos
> han llamado a la desobediencia con apelaciones como la del cardenal
> emérito de Barcelona, Ricard Maria Carles, que equipara la obediencia en
> la aplicación de esta reforma con el "obediente" exterminio de personas en
> Auschwitz.
>
> La historia demuestra que, a veces, este tipo de execraciones
> severas
> contra el Estado obtienen resultados positivos. En el caso concreto del
> matrimonio civil, su primera legalización, en 1870, tuvo corta vida: menos
> de cinco años, los que duró el régimen liberal de la época tras la
> proclamación papal de que "el liberalismo es pecado", lanzada por un Pío
> IX que acababa de autoproclamarse infalible. El 15 de enero de 1875, el
> restaurado rey Alfonso XII firmó la supresión del matrimonio civil -"salvo
> para los que no profesando la religión de nuestros padres estén
> imposibilitados de santificarlo con el sacramento"-, y restringió la
> consideración de "hijos legítimos" para los nacidos del canónico. "En una
> nación católica no cabe el derecho al error", había clamado ante el rey el
> cardenal arzobispo de Santiago, Miguel García Cuesta.
>
> No era la primera vez que Roma se ponía en pie de guerra contra el
> Estado, en defensa de monopolios sacramentales o para imponer visiones de
> un mundo que se deshacía como azucarillo en agua hirviendo, pese a los
> esfuerzos, con frecuencia violentos, de la Santa Inquisición. Tampoco
> sería la última, con guerras calificadas a veces como "cruzada" en defensa
> de una visión clerical de la nación, o tachando como enemigo de la Iglesia
> -hombres con "el rabo del diablo", según los clericales del siglo XIX- a
> cuanto político intentó la modernización del Estado con reformas tenidas
> más tarde como prudentes y necesarias incluso por la propia Iglesia
> mediante el Concilio Vaticano II, como la ley de libertad religiosa y de
> conciencia, la separación Estado-Iglesia o, como consecuencia de estas
> medidas, la legalización del matrimonio civil y el reglaje de su
> disolución.
>
> "Que la ira de Dios caiga sobre España si la República persevera",
> clamó el cardenal Pedro Segura en 1931, llamando a la rebelión contra el
> Gobierno reformista de Manuel Azaña. Los argumentos de entonces -laicismo
> agresivo, tierra de misión, persecución religiosa- se han reiterado ahora
> contra el Ejecutivo socialista, pero también se alzaron cuando el Gobierno
> de Adolfo Suárez, de centro, promovió la Constitución de 1978 y, poco más
> tarde, la Ley del Divorcio. Una parte muy señalada del episcopado,
> encabezada por el primado de España, el cardenal Marcelo González Martín,
> pidió el no en el referéndum de 1978 con el argumento de que la
> Constitución hoy vigente era "atea, anticlerical y contraria al derecho
> común".
>
> El fallecido Juan Pablo II pidió perdón cien veces por los
> sufrimientos causados en el pasado a pueblos e individuos. También
> rehabilitó a algunas de las víctimas, como Galileo. Para salvarse de ser
> quemado vivo, este sabio hubiera afirmado que la luna estaba hecha de
> queso verde, tal era su miedo a la inquisición. Motivos tenía. Galileo
> contaba 36 años cuando el papado ordenó quemar a Giordano Bruno por
> insistir en que había otros mundos además de la Tierra. "Creer que no
> existen otros planetas que los que conocemos no sería más razonable que
> opinar que no vuelan más pájaros que los que vemos pasar asomándonos a una
> ventana", sostenía Bruno.
>
> Quemándolo vivo tras espantosos suplicios, Roma quiso escarmentar
> en
> Bruno a los científicos y filósofos libres. Uno de ellos, René Descartes,
> tenía entonces cuatro años, pero le alcanzó la temible advertencia
> guardando para sí algunos de sus pensamientos, como antes Copérnico, hasta
> que estuvo bajo la protección de la reina de Suecia. Juan Pablo II, en su
> libro Memoria e identidad, publicado en marzo pasado, aún insistió en que
> los males de Europa comenzaron cuando Descartes dijo aquello tan famoso de
> "pienso, luego existo".
>
> Entre otros avances de la ciencia y el pensamiento, el Vaticano
> también se opuso a la anestesia y al parto sin dolor -la sentencia bíblica
> de "parirás con dolor", pese a que según ese libro Dios habría dormido a
> Adán para quitarle la costilla-; y repudia toda investigación con
> embriones con fines terapéuticos. También execró contra el pararrayos de
> Franklin -tesis: si Dios quiere fulminar a alquien, quién era Franklin
> para oponerse a sus designios-; el control de la natalidad o los
> profilácticos sexuales; la liberación de la mujer e incluso del
> evolucionismo darwiniano, en la creencia de que el género humano empezó
> con la creación de Adán y el nacimiento costillar de Eva




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  #6  
Antiguo 18-jun-2005, 21:28
dino dini
Guest
 
Mensajes: n/a
La iglesia declaraba, y cito textualmente, que "el matrimonio civil es
anti-natura, lo mismo que el divorcio."



"quien sabe" <[email protected]> escribió en el mensaje
news:i9_se.1481503$I96.1786978 @telenews.teleline.es...
> No compare usted el matrimonio civil, con el mal llamado matrimonio entre
> gays y lesbianas, el matrimonio civil es algo natural, mientras el de gays
> y lesbianas es algo antinatural.
> Que lo dejen en uniones de hecho o de derecho y sin derecho a adoptar,
> fijese en Rusia no dan niños a ninguna pareja(hombre-mujer), que no están
> casados.
>
>
> dino dini wrote:
>
>>
>> Los muchos rabos del diablo
>> La Iglesia ya combatió en 1870 la legalización de todo matrimonio
>> civil, tachándolo de "inmoral concubinato y escandaloso incesto"
>>
>> JUAN G. BEDOYA - Madrid
>>
>>
>> "El matrimonio civil no será jamás otra cosa que un inmoral
>> concubinato o un escandaloso incesto". Esto dijeron los 41 obispos
>> españoles cuando en 1870 tuvieron noticia de que el Gobierno de la época
>> preparaba un proyecto de ley de matrimonio civil que, manteniendo todavía
>> la indisolubilidad, traía a España el modelo napoleónico de matrimonio
>> civil obligatorio. "La ley de la mancebía", argumentaron los prelados,
>> reunidos en Roma por el papa Pío IX para el Concilio Vaticano I. La
>> pretensión del Estado no era, como predicaban los clericales, la de
>> suprimir el matrimonio religioso, sino complementarlo con un contrato
>> ante
>> el juez o funcionario municipal. "La adquisición y el ejercicio de los
>> derechos civiles y políticos son independientes de la religión que
>> profesen los españoles", sostenía el texto legal.
>> Apenas ha transcurrido siglo y medio y la Iglesia romana mantiene
>> sus
>> tesis: tampoco ahora el Estado puede legislar sobre el matrimonio de
>> parejas del mismo sexo, ni sobre otras muchas cosas. Sólo la Iglesia,
>> sólo
>> Dios, según el cardenal de Madrid, Antonio María Rouco. "¿Hay forma de
>> mayor arrogancia que la que pretende desde el poder regular el derecho a
>> la vida, el trabajo, el matrimonio, la familia, la sociedad, la patria,
>> como si Dios no existiese?", se preguntó ayer durante la misa de acción
>> de
>> gracias por la elección del cardenal Joseph Ratzinger como papa Benedicto
>> XVI.
>>
>> La tesis eclesiástica es que el matrimonio tiene origen divino y
>> es
>> un contrato natural instituido con anterioridad a la sociedad civil. Por
>> tanto, es un asunto que queda lejos del alcance del Estado. En el caso
>> del
>> matrimonio gay, la Conferencia Episcopal añade que el Gobierno socialista
>> "no puede legislar sobre derechos inexistentes". Además de negar al
>> Estado
>> capacidad para intervenir en la organización de la sociedad, los obispos
>> han llamado a la desobediencia con apelaciones como la del cardenal
>> emérito de Barcelona, Ricard Maria Carles, que equipara la obediencia en
>> la aplicación de esta reforma con el "obediente" exterminio de personas
>> en
>> Auschwitz.
>>
>> La historia demuestra que, a veces, este tipo de execraciones
>> severas
>> contra el Estado obtienen resultados positivos. En el caso concreto del
>> matrimonio civil, su primera legalización, en 1870, tuvo corta vida:
>> menos
>> de cinco años, los que duró el régimen liberal de la época tras la
>> proclamación papal de que "el liberalismo es pecado", lanzada por un Pío
>> IX que acababa de autoproclamarse infalible. El 15 de enero de 1875, el
>> restaurado rey Alfonso XII firmó la supresión del matrimonio
>> civil -"salvo
>> para los que no profesando la religión de nuestros padres estén
>> imposibilitados de santificarlo con el sacramento"-, y restringió la
>> consideración de "hijos legítimos" para los nacidos del canónico. "En una
>> nación católica no cabe el derecho al error", había clamado ante el rey
>> el
>> cardenal arzobispo de Santiago, Miguel García Cuesta.
>>
>> No era la primera vez que Roma se ponía en pie de guerra contra el
>> Estado, en defensa de monopolios sacramentales o para imponer visiones de
>> un mundo que se deshacía como azucarillo en agua hirviendo, pese a los
>> esfuerzos, con frecuencia violentos, de la Santa Inquisición. Tampoco
>> sería la última, con guerras calificadas a veces como "cruzada" en
>> defensa
>> de una visión clerical de la nación, o tachando como enemigo de la
>> Iglesia
>> -hombres con "el rabo del diablo", según los clericales del siglo XIX- a
>> cuanto político intentó la modernización del Estado con reformas tenidas
>> más tarde como prudentes y necesarias incluso por la propia Iglesia
>> mediante el Concilio Vaticano II, como la ley de libertad religiosa y de
>> conciencia, la separación Estado-Iglesia o, como consecuencia de estas
>> medidas, la legalización del matrimonio civil y el reglaje de su
>> disolución.
>>
>> "Que la ira de Dios caiga sobre España si la República persevera",
>> clamó el cardenal Pedro Segura en 1931, llamando a la rebelión contra el
>> Gobierno reformista de Manuel Azaña. Los argumentos de entonces -laicismo
>> agresivo, tierra de misión, persecución religiosa- se han reiterado ahora
>> contra el Ejecutivo socialista, pero también se alzaron cuando el
>> Gobierno
>> de Adolfo Suárez, de centro, promovió la Constitución de 1978 y, poco más
>> tarde, la Ley del Divorcio. Una parte muy señalada del episcopado,
>> encabezada por el primado de España, el cardenal Marcelo González Martín,
>> pidió el no en el referéndum de 1978 con el argumento de que la
>> Constitución hoy vigente era "atea, anticlerical y contraria al derecho
>> común".
>>
>> El fallecido Juan Pablo II pidió perdón cien veces por los
>> sufrimientos causados en el pasado a pueblos e individuos. También
>> rehabilitó a algunas de las víctimas, como Galileo. Para salvarse de ser
>> quemado vivo, este sabio hubiera afirmado que la luna estaba hecha de
>> queso verde, tal era su miedo a la inquisición. Motivos tenía. Galileo
>> contaba 36 años cuando el papado ordenó quemar a Giordano Bruno por
>> insistir en que había otros mundos además de la Tierra. "Creer que no
>> existen otros planetas que los que conocemos no sería más razonable que
>> opinar que no vuelan más pájaros que los que vemos pasar asomándonos a
>> una
>> ventana", sostenía Bruno.
>>
>> Quemándolo vivo tras espantosos suplicios, Roma quiso escarmentar
>> en
>> Bruno a los científicos y filósofos libres. Uno de ellos, René Descartes,
>> tenía entonces cuatro años, pero le alcanzó la temible advertencia
>> guardando para sí algunos de sus pensamientos, como antes Copérnico,
>> hasta
>> que estuvo bajo la protección de la reina de Suecia. Juan Pablo II, en su
>> libro Memoria e identidad, publicado en marzo pasado, aún insistió en que
>> los males de Europa comenzaron cuando Descartes dijo aquello tan famoso
>> de
>> "pienso, luego existo".
>>
>> Entre otros avances de la ciencia y el pensamiento, el Vaticano
>> también se opuso a la anestesia y al parto sin dolor -la sentencia
>> bíblica
>> de "parirás con dolor", pese a que según ese libro Dios habría dormido a
>> Adán para quitarle la costilla-; y repudia toda investigación con
>> embriones con fines terapéuticos. También execró contra el pararrayos de
>> Franklin -tesis: si Dios quiere fulminar a alquien, quién era Franklin
>> para oponerse a sus designios-; el control de la natalidad o los
>> profilácticos sexuales; la liberación de la mujer e incluso del
>> evolucionismo darwiniano, en la creencia de que el género humano empezó
>> con la creación de Adán y el nacimiento costillar de Eva

>
>






Responder Citando
  #7  
Antiguo 18-jun-2005, 23:39
quien sabe
Guest
 
Mensajes: n/a
No compare usted, el matrimonio civil con el mal denominado matrimonio entre
gays y lesbianas.


dino dini wrote:

>
> Los muchos rabos del diablo
> La Iglesia ya combatió en 1870 la legalización de todo matrimonio
> civil, tachándolo de "inmoral concubinato y escandaloso incesto"
>
> JUAN G. BEDOYA - Madrid
>
>
> "El matrimonio civil no será jamás otra cosa que un inmoral
> concubinato o un escandaloso incesto". Esto dijeron los 41 obispos
> españoles cuando en 1870 tuvieron noticia de que el Gobierno de la época
> preparaba un proyecto de ley de matrimonio civil que, manteniendo todavía
> la indisolubilidad, traía a España el modelo napoleónico de matrimonio
> civil obligatorio. "La ley de la mancebía", argumentaron los prelados,
> reunidos en Roma por el papa Pío IX para el Concilio Vaticano I. La
> pretensión del Estado no era, como predicaban los clericales, la de
> suprimir el matrimonio religioso, sino complementarlo con un contrato ante
> el juez o funcionario municipal. "La adquisición y el ejercicio de los
> derechos civiles y políticos son independientes de la religión que
> profesen los españoles", sostenía el texto legal.
> Apenas ha transcurrido siglo y medio y la Iglesia romana mantiene
> sus
> tesis: tampoco ahora el Estado puede legislar sobre el matrimonio de
> parejas del mismo sexo, ni sobre otras muchas cosas. Sólo la Iglesia, sólo
> Dios, según el cardenal de Madrid, Antonio María Rouco. "¿Hay forma de
> mayor arrogancia que la que pretende desde el poder regular el derecho a
> la vida, el trabajo, el matrimonio, la familia, la sociedad, la patria,
> como si Dios no existiese?", se preguntó ayer durante la misa de acción de
> gracias por la elección del cardenal Joseph Ratzinger como papa Benedicto
> XVI.
>
> La tesis eclesiástica es que el matrimonio tiene origen divino y es
> un contrato natural instituido con anterioridad a la sociedad civil. Por
> tanto, es un asunto que queda lejos del alcance del Estado. En el caso del
> matrimonio gay, la Conferencia Episcopal añade que el Gobierno socialista
> "no puede legislar sobre derechos inexistentes". Además de negar al Estado
> capacidad para intervenir en la organización de la sociedad, los obispos
> han llamado a la desobediencia con apelaciones como la del cardenal
> emérito de Barcelona, Ricard Maria Carles, que equipara la obediencia en
> la aplicación de esta reforma con el "obediente" exterminio de personas en
> Auschwitz.
>
> La historia demuestra que, a veces, este tipo de execraciones
> severas
> contra el Estado obtienen resultados positivos. En el caso concreto del
> matrimonio civil, su primera legalización, en 1870, tuvo corta vida: menos
> de cinco años, los que duró el régimen liberal de la época tras la
> proclamación papal de que "el liberalismo es pecado", lanzada por un Pío
> IX que acababa de autoproclamarse infalible. El 15 de enero de 1875, el
> restaurado rey Alfonso XII firmó la supresión del matrimonio civil -"salvo
> para los que no profesando la religión de nuestros padres estén
> imposibilitados de santificarlo con el sacramento"-, y restringió la
> consideración de "hijos legítimos" para los nacidos del canónico. "En una
> nación católica no cabe el derecho al error", había clamado ante el rey el
> cardenal arzobispo de Santiago, Miguel García Cuesta.
>
> No era la primera vez que Roma se ponía en pie de guerra contra el
> Estado, en defensa de monopolios sacramentales o para imponer visiones de
> un mundo que se deshacía como azucarillo en agua hirviendo, pese a los
> esfuerzos, con frecuencia violentos, de la Santa Inquisición. Tampoco
> sería la última, con guerras calificadas a veces como "cruzada" en defensa
> de una visión clerical de la nación, o tachando como enemigo de la Iglesia
> -hombres con "el rabo del diablo", según los clericales del siglo XIX- a
> cuanto político intentó la modernización del Estado con reformas tenidas
> más tarde como prudentes y necesarias incluso por la propia Iglesia
> mediante el Concilio Vaticano II, como la ley de libertad religiosa y de
> conciencia, la separación Estado-Iglesia o, como consecuencia de estas
> medidas, la legalización del matrimonio civil y el reglaje de su
> disolución.
>
> "Que la ira de Dios caiga sobre España si la República persevera",
> clamó el cardenal Pedro Segura en 1931, llamando a la rebelión contra el
> Gobierno reformista de Manuel Azaña. Los argumentos de entonces -laicismo
> agresivo, tierra de misión, persecución religiosa- se han reiterado ahora
> contra el Ejecutivo socialista, pero también se alzaron cuando el Gobierno
> de Adolfo Suárez, de centro, promovió la Constitución de 1978 y, poco más
> tarde, la Ley del Divorcio. Una parte muy señalada del episcopado,
> encabezada por el primado de España, el cardenal Marcelo González Martín,
> pidió el no en el referéndum de 1978 con el argumento de que la
> Constitución hoy vigente era "atea, anticlerical y contraria al derecho
> común".
>
> El fallecido Juan Pablo II pidió perdón cien veces por los
> sufrimientos causados en el pasado a pueblos e individuos. También
> rehabilitó a algunas de las víctimas, como Galileo. Para salvarse de ser
> quemado vivo, este sabio hubiera afirmado que la luna estaba hecha de
> queso verde, tal era su miedo a la inquisición. Motivos tenía. Galileo
> contaba 36 años cuando el papado ordenó quemar a Giordano Bruno por
> insistir en que había otros mundos además de la Tierra. "Creer que no
> existen otros planetas que los que conocemos no sería más razonable que
> opinar que no vuelan más pájaros que los que vemos pasar asomándonos a una
> ventana", sostenía Bruno.
>
> Quemándolo vivo tras espantosos suplicios, Roma quiso escarmentar
> en
> Bruno a los científicos y filósofos libres. Uno de ellos, René Descartes,
> tenía entonces cuatro años, pero le alcanzó la temible advertencia
> guardando para sí algunos de sus pensamientos, como antes Copérnico, hasta
> que estuvo bajo la protección de la reina de Suecia. Juan Pablo II, en su
> libro Memoria e identidad, publicado en marzo pasado, aún insistió en que
> los males de Europa comenzaron cuando Descartes dijo aquello tan famoso de
> "pienso, luego existo".
>
> Entre otros avances de la ciencia y el pensamiento, el Vaticano
> también se opuso a la anestesia y al parto sin dolor -la sentencia bíblica
> de "parirás con dolor", pese a que según ese libro Dios habría dormido a
> Adán para quitarle la costilla-; y repudia toda investigación con
> embriones con fines terapéuticos. También execró contra el pararrayos de
> Franklin -tesis: si Dios quiere fulminar a alquien, quién era Franklin
> para oponerse a sus designios-; el control de la natalidad o los
> profilácticos sexuales; la liberación de la mujer e incluso del
> evolucionismo darwiniano, en la creencia de que el género humano empezó
> con la creación de Adán y el nacimiento costillar de Eva




Responder Citando
  #8  
Antiguo 19-jun-2005, 02:42
Unknown
Guest
 
Mensajes: n/a
dino dini wrote:
> Los muchos rabos del diablo
> La Iglesia ya combatió en 1870 la legalización de todo matrimonio
> civil, tachándolo de "inmoral concubinato y escandaloso incesto"
>
> JUAN G. BEDOYA - Madrid
>
>
> "El matrimonio civil no será jamás otra cosa que un inmoral
> concubinato o un escandaloso incesto". Esto dijeron los 41 obispos españoles
> cuando en 1870 tuvieron noticia de que el Gobierno de la época preparaba un
> proyecto de ley de matrimonio civil que, manteniendo todavía la
> indisolubilidad, traía a España el modelo napoleónico de matrimonio civil
> obligatorio. "La ley de la mancebía", argumentaron los prelados, reunidos en
> Roma por el papa Pío IX para el Concilio Vaticano I. La pretensión del
> Estado no era, como predicaban los clericales, la de suprimir el matrimonio
> religioso, sino complementarlo con un contrato ante el juez o funcionario
> municipal. "La adquisición y el ejercicio de los derechos civiles y
> políticos son independientes de la religión que profesen los españoles",
> sostenía el texto legal.
> Apenas ha transcurrido siglo y medio y la Iglesia romana mantiene sus
> tesis: tampoco ahora el Estado puede legislar sobre el matrimonio de parejas
> del mismo sexo, ni sobre otras muchas cosas. Sólo la Iglesia, sólo Dios,
> según el cardenal de Madrid, Antonio María Rouco. "¿Hay forma de mayor
> arrogancia que la que pretende desde el poder regular el derecho a la vida,
> el trabajo, el matrimonio, la familia, la sociedad, la patria, como si Dios
> no existiese?", se preguntó ayer durante la misa de acción de gracias por la
> elección del cardenal Joseph Ratzinger como papa Benedicto XVI.
>
> La tesis eclesiástica es que el matrimonio tiene origen divino y es
> un contrato natural instituido con anterioridad a la sociedad civil. Por



Así es, el matrimonio civil carece de valor ante la iglesia y por lo
tanto ante dios, lo que me parece intolerable es que a pesar del
esfuerzo hecho por la iglesia en evangelizar a todo el mundo tan sólo
haya 1000 millones de cristianos y no todos católicos, de modo que hay
más de 5000 millones de personas en el planeta que viven en pecado, y lo
que es peor, de los 4 a 7 millones que tenemos de antigüedad según la
ciencia o de los 6000 años según la biblia, tan sólo 2000 años hayamos
vivido con el matrimonio cristiano, todo el tiempo anterior nuestros
antepasado vivieron con un matrimonio que carece de valor, algún día
habá que pedirle cuentas a dios por este agravio.




> tanto, es un asunto que queda lejos del alcance del Estado. En el caso del
> matrimonio gay, la Conferencia Episcopal añade que el Gobierno socialista
> "no puede legislar sobre derechos inexistentes". Además de negar al Estado
> capacidad para intervenir en la organización de la sociedad, los obispos han
> llamado a la desobediencia con apelaciones como la del cardenal emérito de
> Barcelona, Ricard Maria Carles, que equipara la obediencia en la aplicación
> de esta reforma con el "obediente" exterminio de personas en Auschwitz.
>
> La historia demuestra que, a veces, este tipo de execraciones severas
> contra el Estado obtienen resultados positivos. En el caso concreto del
> matrimonio civil, su primera legalización, en 1870, tuvo corta vida: menos
> de cinco años, los que duró el régimen liberal de la época tras la
> proclamación papal de que "el liberalismo es pecado", lanzada por un Pío IX
> que acababa de autoproclamarse infalible. El 15 de enero de 1875, el



Juna Pablo II también se declaró infalible.


> restaurado rey Alfonso XII firmó la supresión del matrimonio civil -"salvo
> para los que no profesando la religión de nuestros padres estén
> imposibilitados de santificarlo con el sacramento"-, y restringió la
> consideración de "hijos legítimos" para los nacidos del canónico. "En una
> nación católica no cabe el derecho al error", había clamado ante el rey el
> cardenal arzobispo de Santiago, Miguel García Cuesta.



Recoredemos que ahora no vivimos en una nación católica pero que el PP
es un partido católico.



> No era la primera vez que Roma se ponía en pie de guerra contra el
> Estado, en defensa de monopolios sacramentales o para imponer visiones de un
> mundo que se deshacía como azucarillo en agua hirviendo, pese a los
> esfuerzos, con frecuencia violentos, de la Santa Inquisición. Tampoco sería
> la última, con guerras calificadas a veces como "cruzada" en defensa de una
> visión clerical de la nación, o tachando como enemigo de la Iglesia -hombres
> con "el rabo del diablo", según los clericales del siglo XIX- a cuanto
> político intentó la modernización del Estado con reformas tenidas más tarde
> como prudentes y necesarias incluso por la propia Iglesia mediante el
> Concilio Vaticano II, como la ley de libertad religiosa y de conciencia, la
> separación Estado-Iglesia o, como consecuencia de estas medidas, la
> legalización del matrimonio civil y el reglaje de su disolución.
>
> "Que la ira de Dios caiga sobre España si la República persevera",
> clamó el cardenal Pedro Segura en 1931, llamando a la rebelión contra el
> Gobierno reformista de Manuel Azaña. Los argumentos de entonces -laicismo
> agresivo, tierra de misión, persecución religiosa- se han reiterado ahora
> contra el Ejecutivo socialista, pero también se alzaron cuando el Gobierno
> de Adolfo Suárez, de centro, promovió la Constitución de 1978 y, poco más
> tarde, la Ley del Divorcio. Una parte muy señalada del episcopado,
> encabezada por el primado de España, el cardenal Marcelo González Martín,
> pidió el no en el referéndum de 1978 con el argumento de que la Constitución
> hoy vigente era "atea, anticlerical y contraria al derecho común".
>
> El fallecido Juan Pablo II pidió perdón cien veces por los
> sufrimientos causados en el pasado a pueblos e individuos. También
> rehabilitó a algunas de las víctimas, como Galileo.



Pues nos debería haber pedido perdón a todos los españoles porque aquel
juicio sumió en el retraso a todas las naciones católicas.


Para salvarse de ser
> quemado vivo, este sabio hubiera afirmado que la luna estaba hecha de queso
> verde, tal era su miedo a la inquisición. Motivos tenía. Galileo contaba 36
> años cuando el papado ordenó quemar a Giordano Bruno por insistir en que
> había otros mundos además de la Tierra. "Creer que no existen otros planetas
> que los que conocemos no sería más razonable que opinar que no vuelan más
> pájaros que los que vemos pasar asomándonos a una ventana", sostenía Bruno.



Bruno es el mayor visionario de todos los tiempos, no hablaba de otros
planetas sino de otros mundos, infinitos mundos, a finales de los años
90, cuando se pudo aislar un sólo fotón para hacer experimentos se
comprobó que podían existir Universos paralelos, algo que como
interpretación de la Mecánica Cuántico ya había dicho Hugh Everett en
los años 50, los mundos de Bruno son los Universos paralelos que Tegmark
ha clasificado como de tipo I. Para Bruno el Universo era infinito y de
nos ser así sería la distribución de lo que está contenido en el
Universo lo que tendría que que limitar de algún modo el alcance del
espacio, esta es la idea central de la Relatividad General de Einstein,
Bruno también se dió cuenta de que el Universo es determinista, que los
sucesos suceden sin que nosotros seamos observadorers externos sino
parte de eso Universo sometido a evolución y por lo tanto no libres de
nuestros actos, la idea de simetría impregna su pensamiento en el libro
en que se exponen todas estas ideas "Del Universo, El Infinitio y Los
Mundos", si aquí hay vida la debe haber en todas partes porque las leyes
son las mismas en todas partes y nada hace especial a este planeta.


> Quemándolo vivo tras espantosos suplicios, Roma quiso escarmentar en
> Bruno a los científicos y filósofos libres. Uno de ellos, René Descartes,
> tenía entonces cuatro años, pero le alcanzó la temible advertencia guardando
> para sí algunos de sus pensamientos, como antes Copérnico, hasta que estuvo
> bajo la protección de la reina de Suecia. Juan Pablo II, en su libro Memoria
> e identidad, publicado en marzo pasado, aún insistió en que los males de
> Europa comenzaron cuando Descartes dijo aquello tan famoso de "pienso, luego
> existo".
>
> Entre otros avances de la ciencia y el pensamiento, el Vaticano
> también se opuso a la anestesia y al parto sin dolor -la sentencia bíblica
> de "parirás con dolor", pese a que según ese libro Dios habría dormido a
> Adán para quitarle la costilla-; y repudia toda investigación con embriones
> con fines terapéuticos. También execró contra el pararrayos de
> Franklin -tesis: si Dios quiere fulminar a alquien, quién era Franklin para
> oponerse a sus designios-; el control de la natalidad o los profilácticos
> sexuales; la liberación de la mujer e incluso del evolucionismo darwiniano,
> en la creencia de que el género humano empezó con la creación de Adán y el
> nacimiento costillar de Eva
>
>
>
>
>



Responder Citando
  #9  
Antiguo 19-jun-2005, 08:22
dino dini
Guest
 
Mensajes: n/a
> No compare usted, el matrimonio civil con el mal denominado matrimonio
> entre
> gays y lesbianas.


Para la iglesia es igual de blasfemo. No existe matrimonio fuera de la
iglesia, de hecho, la propia iglesia no reconoce los matrimonios civiles
como legales.

"quien sabe" <[email protected]> escribió en el mensaje
news:aw0te.1483958$I96.1789172 @telenews.teleline.es...
>
>
> dino dini wrote:
>
>>
>> Los muchos rabos del diablo
>> La Iglesia ya combatió en 1870 la legalización de todo matrimonio
>> civil, tachándolo de "inmoral concubinato y escandaloso incesto"
>>
>> JUAN G. BEDOYA - Madrid
>>
>>
>> "El matrimonio civil no será jamás otra cosa que un inmoral
>> concubinato o un escandaloso incesto". Esto dijeron los 41 obispos
>> españoles cuando en 1870 tuvieron noticia de que el Gobierno de la época
>> preparaba un proyecto de ley de matrimonio civil que, manteniendo todavía
>> la indisolubilidad, traía a España el modelo napoleónico de matrimonio
>> civil obligatorio. "La ley de la mancebía", argumentaron los prelados,
>> reunidos en Roma por el papa Pío IX para el Concilio Vaticano I. La
>> pretensión del Estado no era, como predicaban los clericales, la de
>> suprimir el matrimonio religioso, sino complementarlo con un contrato
>> ante
>> el juez o funcionario municipal. "La adquisición y el ejercicio de los
>> derechos civiles y políticos son independientes de la religión que
>> profesen los españoles", sostenía el texto legal.
>> Apenas ha transcurrido siglo y medio y la Iglesia romana mantiene
>> sus
>> tesis: tampoco ahora el Estado puede legislar sobre el matrimonio de
>> parejas del mismo sexo, ni sobre otras muchas cosas. Sólo la Iglesia,
>> sólo
>> Dios, según el cardenal de Madrid, Antonio María Rouco. "¿Hay forma de
>> mayor arrogancia que la que pretende desde el poder regular el derecho a
>> la vida, el trabajo, el matrimonio, la familia, la sociedad, la patria,
>> como si Dios no existiese?", se preguntó ayer durante la misa de acción
>> de
>> gracias por la elección del cardenal Joseph Ratzinger como papa Benedicto
>> XVI.
>>
>> La tesis eclesiástica es que el matrimonio tiene origen divino y
>> es
>> un contrato natural instituido con anterioridad a la sociedad civil. Por
>> tanto, es un asunto que queda lejos del alcance del Estado. En el caso
>> del
>> matrimonio gay, la Conferencia Episcopal añade que el Gobierno socialista
>> "no puede legislar sobre derechos inexistentes". Además de negar al
>> Estado
>> capacidad para intervenir en la organización de la sociedad, los obispos
>> han llamado a la desobediencia con apelaciones como la del cardenal
>> emérito de Barcelona, Ricard Maria Carles, que equipara la obediencia en
>> la aplicación de esta reforma con el "obediente" exterminio de personas
>> en
>> Auschwitz.
>>
>> La historia demuestra que, a veces, este tipo de execraciones
>> severas
>> contra el Estado obtienen resultados positivos. En el caso concreto del
>> matrimonio civil, su primera legalización, en 1870, tuvo corta vida:
>> menos
>> de cinco años, los que duró el régimen liberal de la época tras la
>> proclamación papal de que "el liberalismo es pecado", lanzada por un Pío
>> IX que acababa de autoproclamarse infalible. El 15 de enero de 1875, el
>> restaurado rey Alfonso XII firmó la supresión del matrimonio
>> civil -"salvo
>> para los que no profesando la religión de nuestros padres estén
>> imposibilitados de santificarlo con el sacramento"-, y restringió la
>> consideración de "hijos legítimos" para los nacidos del canónico. "En una
>> nación católica no cabe el derecho al error", había clamado ante el rey
>> el
>> cardenal arzobispo de Santiago, Miguel García Cuesta.
>>
>> No era la primera vez que Roma se ponía en pie de guerra contra el
>> Estado, en defensa de monopolios sacramentales o para imponer visiones de
>> un mundo que se deshacía como azucarillo en agua hirviendo, pese a los
>> esfuerzos, con frecuencia violentos, de la Santa Inquisición. Tampoco
>> sería la última, con guerras calificadas a veces como "cruzada" en
>> defensa
>> de una visión clerical de la nación, o tachando como enemigo de la
>> Iglesia
>> -hombres con "el rabo del diablo", según los clericales del siglo XIX- a
>> cuanto político intentó la modernización del Estado con reformas tenidas
>> más tarde como prudentes y necesarias incluso por la propia Iglesia
>> mediante el Concilio Vaticano II, como la ley de libertad religiosa y de
>> conciencia, la separación Estado-Iglesia o, como consecuencia de estas
>> medidas, la legalización del matrimonio civil y el reglaje de su
>> disolución.
>>
>> "Que la ira de Dios caiga sobre España si la República persevera",
>> clamó el cardenal Pedro Segura en 1931, llamando a la rebelión contra el
>> Gobierno reformista de Manuel Azaña. Los argumentos de entonces -laicismo
>> agresivo, tierra de misión, persecución religiosa- se han reiterado ahora
>> contra el Ejecutivo socialista, pero también se alzaron cuando el
>> Gobierno
>> de Adolfo Suárez, de centro, promovió la Constitución de 1978 y, poco más
>> tarde, la Ley del Divorcio. Una parte muy señalada del episcopado,
>> encabezada por el primado de España, el cardenal Marcelo González Martín,
>> pidió el no en el referéndum de 1978 con el argumento de que la
>> Constitución hoy vigente era "atea, anticlerical y contraria al derecho
>> común".
>>
>> El fallecido Juan Pablo II pidió perdón cien veces por los
>> sufrimientos causados en el pasado a pueblos e individuos. También
>> rehabilitó a algunas de las víctimas, como Galileo. Para salvarse de ser
>> quemado vivo, este sabio hubiera afirmado que la luna estaba hecha de
>> queso verde, tal era su miedo a la inquisición. Motivos tenía. Galileo
>> contaba 36 años cuando el papado ordenó quemar a Giordano Bruno por
>> insistir en que había otros mundos además de la Tierra. "Creer que no
>> existen otros planetas que los que conocemos no sería más razonable que
>> opinar que no vuelan más pájaros que los que vemos pasar asomándonos a
>> una
>> ventana", sostenía Bruno.
>>
>> Quemándolo vivo tras espantosos suplicios, Roma quiso escarmentar
>> en
>> Bruno a los científicos y filósofos libres. Uno de ellos, René Descartes,
>> tenía entonces cuatro años, pero le alcanzó la temible advertencia
>> guardando para sí algunos de sus pensamientos, como antes Copérnico,
>> hasta
>> que estuvo bajo la protección de la reina de Suecia. Juan Pablo II, en su
>> libro Memoria e identidad, publicado en marzo pasado, aún insistió en que
>> los males de Europa comenzaron cuando Descartes dijo aquello tan famoso
>> de
>> "pienso, luego existo".
>>
>> Entre otros avances de la ciencia y el pensamiento, el Vaticano
>> también se opuso a la anestesia y al parto sin dolor -la sentencia
>> bíblica
>> de "parirás con dolor", pese a que según ese libro Dios habría dormido a
>> Adán para quitarle la costilla-; y repudia toda investigación con
>> embriones con fines terapéuticos. También execró contra el pararrayos de
>> Franklin -tesis: si Dios quiere fulminar a alquien, quién era Franklin
>> para oponerse a sus designios-; el control de la natalidad o los
>> profilácticos sexuales; la liberación de la mujer e incluso del
>> evolucionismo darwiniano, en la creencia de que el género humano empezó
>> con la creación de Adán y el nacimiento costillar de Eva

>
>






Responder Citando
  #10  
Antiguo 19-jun-2005, 11:06
eR mAkOkI
Guest
 
Mensajes: n/a
El día Sat, 18 Jun 2005 123:16 +0200, "juan ignacio"
<[email protected]> escribio:

>O sea que a los comunistas y demás componentes de la tiranía os faltan
>siglos para pedir perdón
>

Lo mismo que deberia pedir dentro de algunos siglos los que ahora son
nuevamente neonazis, antiguosy nuevos franquistas y que ahora son
pepeistas. Pero en fin, pensar que dentro de siglos habra un cinico
que pueda llegar a pedir perdon por algo que se hizo cientos o miles
de años a tras.. puaggg.. Lo que tendrian que hacer unos y otros es no
hacer nada ahora por lo que luego tengan que pedir perdon.. eso si que
sirve, lo otro insisto puaggggg


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