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Antiguo 19-sep-2008, 05:52
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EDITORIAL - El culpable de la crisis es el intervencionismo - Libertad Digital


19-IX-2008
El culpable de la crisis es el intervencionismo



No se puede proclamar, desde la ignorancia y el sectarismo que han demostrado tantos periodistas, que la actual crisis es debida al liberalismo, a la falta de control del Estado sobre el sector financiero y al libre mercado. Porque es mentira.


EDITORIAL







Muchos ignorantes económicos consideran a Adam Smith un ingenuo por asegurar que los empresarios, al buscar su propio interés, eran guiados por "una mano invisible" a trabajar por el bien común. Interpretan esta conocida formulación sobre las ventajas del mercado como una confianza ciega en que el empresario hará lo mejor para los demás sin que nadie le obligue. Pero Smith, que pese a sus errores no era desde luego un ingenuo, estaba hablando de la disciplina a la que los obligaba la competencia. De hecho, pocos economistas han sido tan críticos con los empresarios, de los que llegó a decir que, cuando se reunían, "las conversaciones terminan estableciendo alguna forma para conspirar contra el consumidor y subir los precios".


Por eso a ningún liberal le extrañará que el presidente de la CEOE haya solicitado al Gobierno un "paréntesis" al libre mercado consistente en que el Ejecutivo preste dinero a las compañías con problemas. Un empresario como Díaz Ferrán no tiene mayor interés en el liberalismo que en el socialismo. Lo que quiere es ganar dinero, y si la intervención del Estado se lo va a poner en bandeja, ¿para qué va a defender el libre mercado? De hecho, es frecuente que las grandes empresas, las que poseen capacidad para influir en el Gobierno, tiendan a abogar por el libre mercado y la competencia para los demás y por el socialismo para ellos mismos, siempre y cuando el intervencionismo sea a su favor, claro.


Desgraciadamente, el hecho de que el liberalismo no condene la libre empresa sino que, al contrario, abogue por ella en todos los ámbitos posibles ha permitido al populismo de izquierdas y derechas calificar de "fracaso del liberalismo" a cualquier problema de cualquier empresa del mundo, sin detenerse a considerar que los liberales no abogan por la bondad de los empresarios ni por su infalibilidad, sino por un sistema en el que existan las condiciones para que los esfuerzos de los emprendedores reviertan en el interés general. Un sistema en el que los incentivos obliguen a los empresarios a servir al consumidor para poder ganar dinero. El libre mercado.


Pero en el mundo en que vivimos, raro es el sector que no sufre la intervención del Estado de una manera u otra. Desde los trámites burocráticos hasta los impuestos, pasando por las dificultades a abrir un local a las licencias obligatorias para iniciar la actividad, las empresas no sólo trabajan para satisfacer las necesidades de sus clientes, sino también para cumplir con las obligaciones que les marca el poder. En muchos casos, dichas regulaciones se aprueban –o eso aseguran los políticos– para salvaguardar los intereses de los consumidores o incluso para evitar que las empresas se hagan daño a sí mismas. El que consigan ese objetivo o sean contraproducentes es, sin embargo, materia de debate.


Pero lo que no se puede es proclamar, desde la ignorancia y el sectarismo que han demostrado tantos periodistas –especialmente en la televisión–, que la actual crisis es debida al liberalismo, a la falta de control del Estado sobre el sector financiero y al libre mercado. Simplemente porque es mentira. Los bancos, cajas y demás entidades del ramo son empresas que trabajan con el dinero y el crédito. Y esa materia prima se ha ido convirtiendo a lo largo de los siglos XIX y XX en monopolio del Estado, gestionado por los bancos centrales. La actuación de los mismos ha provocado todo tipo de disfunciones y descoordinaciones durante su relativamente corta historia. La Reserva Federal norteamericana, por ejemplo, se creó para prevenir crisis como la de 1907, crisis de la que sólo han oído hablar los especialistas. Pero sus decisiones provocaron en gran medida la Gran Depresión del 29, que todos conocemos, y la mayoría achaca de oídas al capitalismo y el libre mercado. Para evitar problemas semejantes comenzaron a regular cada vez más estrechamente a los bancos. Por supuesto, no lo lograron.


El sector financiero, en definitiva, es uno de los más regulados e intervenidos tanto en España como en Estados Unidos como en el resto de los países desarrollados. Por tanto, cualquier persona que no mire la realidad con anteojeras ideológicas debería preguntarse si los actuales problemas son debidos a la "parte libre" que queda en el sector o a la intervenida. Y la respuesta no podría ser más sencilla. Durante los últimos años, un buen montón de economistas –entre los que se encuentra, por ejemplo, el conocido gurú socialdemócrata Paul Krugman– venían advirtiendo de los riesgos que suponían los hedge funds, por estar comparativamente mucho menos regulados que los fondos y bancos de inversión como Lehman o Bear Sterns. Sin embargo, estos vehículos de inversión están sobreviviendo mucho mejor a la crisis que los que estaban más regulados y vigilados por los organismos de control estadounidenses.


Sin embargo, la realidad no hará cambiar de opinión a quienes, en su ignorancia, llegan incluso a pedirle explicaciones por la crisis financiera estadounidense ¡al FMI! El problema, claro, es que para muchos lo importante no es analizar la realidad sino culpar a sus demonios particulares de todo lo que sucede en el mundo. La desgracia, para nosotros, es que consigan convencer a la mayoría, y reduzcan así nuestra prosperidad futura, que sólo el mercado puede proveer.




















El siguiente artículo es de Jorge Valín, para quien no conozca a este capullo, decir que es partidario de tolerar la prostitución infantil, los "matones" o a los traficantes de droga. Vamos, es todo un ejemplar de Liberalismo Somalí.











Jorge Valín - ¿Por qué llaman liberalismo al "capitalismo de Estado"? - Libertad Digital



Crisis financiera
¿Por qué llaman liberalismo al "capitalismo de Estado"?

La mediocridad intelectual de muchos periodistas está confundiendo los términos, llamando liberalismo a un sistema que es en realidad su opuesto. Comprueben si no la ignorancia patente de Alfredo Abián e Iñaki Gabilondo.


Jorge Valín





En 1907 Theodore Newton Vail –presidente de la compañía telefónica AT&T– escribió que el servicio de telefonía no podía ser eficiente en un sistema de libre mercado y tenía que convertirse en un monopolio. El Gobierno americano escuchó a Vail y acabó reduciendo la competencia drásticamente para transferir los clientes a AT&T. ¿Cree que Vail era un liberal por ser un gran empresario? Más bien fue un precursor del capitalismo de Estado, economía del fascismo o socialismo para ricos; una ideología que años después triunfaría en la Italia de Mussolini y en los Estados Unidos de Roosevelt. Como estamos viendo estos días, los gobiernos, desde Bush hasta Zapatero, están reforzando otra vez esta unión entre el Estado y las grandes empresas con sus rescates y ayudas.


La mediocridad intelectual de muchos periodistas está confundiendo los términos, llamando liberalismo a un sistema que es en realidad su opuesto. Comprueben si no la ignorancia patente de Alfredo Abián e Iñaki Gabilondo. Estas voces, de forma populista, asocian empresarios con liberales y economía norteamericana con liberalismo. La verdad es que es difícil encontrar un empresario liberal, y más si pertenece a una gran compañía o las representa.


Por ejemplo, fíjense en Gerardo Díaz Ferrán, presidente de la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE). El empresario se quedó a gusto diciendo que "se puede poner un paréntesis a la economía libre de mercado" para que el Estado le salve el cuello. ¿Cree que un liberal diría una salvajada así? Díaz Ferrán es una persona que ha forjado su fortuna a través del amiguismo con los políticos. En su línea, ahora busca establecer relaciones con el Gobierno actual, algo que también hizo con el Gobierno Aznar. Al igual que hiciera Vail, su interés no es que ni el mercado ni la sociedad sean libres de la coacción del Gobierno, sino forrarse a costa del pagador de impuestos.

También oímos que el cierre de algunas empresas norteamericanas y los rescates de otras son un símbolo del fracaso del liberalismo. ¿De qué liberalismo hablan? La realidad es que pocos países son tan intervencionistas como Estados Unidos en el mercado financiero. Tienen un órgano regulador por cada mercado y, a diferencia de los españoles (afortunadamente para nosotros), tienen un nivel de hiperactividad casi enfermizo.

De hecho, las operaciones financieras de los bancos quebrados fueron autorizadas por el Gobierno o incluso creadas e impulsadas por este. Fannie Mae, por ejemplo, nació por iniciativa de Franklin Delano Roosevelt durante la Gran Depresión para que no se hundiera el sector de la vivienda. Es la misma excusa que emplea ahora Zapatero para su plan de rescates y ayudas (como todos ya sabíamos, su mentalidad va 80 años atrasada). El Gobierno americano creó empresas de este tipo a través de la Government Sponsored Enterprise (GSE) cuya función es expandir el crédito hacia sectores estratégicos con precios por debajo al valor de mercado. A poco que se piense, la medida parece bastante más socialista que liberal.

Fue el GSE quien creó en Estados Unidos el mercado secundario de hipotecas, ese que ahora parece ser la raíz de todo mal. En 2001 el entonces presidente de la Congressional Budget Office, Dan L. Crippen, dijo que "la deuda y titulación de hipotecas del GSE es más valorada por los inversores que los activos similares del sector privado por la garantía que ofrece el Gobierno". La clavó. El Gobierno creó esos activos basura y gracias a esa confianza expandió este tipo de negocio a la economía mundial, que ha explotado varios años después como bombas de relojería. Sus empresas han sido las primeras en hundirse, arrastrando al resto.

Fannie y Freddie, además, tenían un trato especial: recibían líneas de financiación del Tesoro americano. ¡Fíjense qué casualidad: es lo que pide el lobby de la CEOE y Zapatero está haciendo con los créditos del ICO a los constructores! Por si aún le queda alguna duda que el sistema norteamericano no tiene nada que ver con el liberalismo, Fannie y Freddie tenían todo su negocio totalmente supervisado y regulado: volumen de préstamos, cantidades mínimas de capital, activos totales que podían adquirir, etc. ¿Un sector dominado por el Estado de esta forma se le puede llamar liberal? No es un fallo de mercado, sino de Estado y de una forma más amplia del sistema establecido: el capitalismo de Estado.

Todo este lío ideológico se debe a que mucha gente considera liberales a escuelas que realmente no lo son o fundamentan la economía en errores intelectuales básicos. De hecho, la única escuela económica que realmente ha luchado activamente contra el capitalismo de Estado es la Escuela Austriaca. Ésta considera que un sistema no se puede considerar capitalista en el momento que el Gobierno interviene en los factores productivos. Todo sistema donde el Gobierno aplica su extorsión a la economía privada es socialista en un grado u otro.

Esto no significa necesariamente que la Escuela Austriaca tenga una línea de pensamiento anarquista. Ludwing von Mises, por ejemplo, en su libro Burocracia consideraba la justicia, la seguridad nacional y ciudadana factores que estaban fuera de la capacidad de los medios de producción privados.

La solución no es que el Estado tome más fuerza de la que ya tiene, tal y como pretende el establishment empresarial y mediático. A ellos les iría bien, ya que sacarían más dinero a nuestra costa. Como hemos visto, esto es curar al borracho dándole más alcohol. La única solución es abolir el capitalismo de Estado y este socialismo para ricos. Si no hay ningún mal en que cierre la charcutería de la esquina por sus desorbitados precios, o que las tiendas de ropa realicen descuentos de hasta el 70% en sus productos, ¿por qué ha de serlo que las grandes empresas financieras e inmobiliarias lo hagan también? Evitar mediante la intervención estatal este proceso de liquidación y abaratamiento de precios nos obliga a pagar las pérdidas de las empresas "salvadas" para que sobrevivan o puedan vender sus productos y servicios más caros. Y encima es la manera perfecta de incrementar las probabilidades que en el futuro nos estalle otra crisis.








Jorge Valín es miembro del Instituto Juan de Mariana


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Última edición por Fraga II; 19-sep-2008 a las 07:00
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Antiguo 19-sep-2008, 06:25
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Ese mismo artículo de Jorge Valín lo he colgado yo, unas horitas antes que tú, en la sección de politica.
Supongo que el hecho de que saques tus conclusiones en clave progre y metas un par de argumentos “ad hominen” convierten tu post en merecedor de estar en la sala principal.
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Antiguo 19-sep-2008, 07:39
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Esto no significa necesariamente que la Escuela Austriaca tenga una línea de pensamiento anarquista. Ludwing von Mises, por ejemplo, en su libro Burocracia consideraba la justicia, la seguridad nacional y ciudadana factores que estaban fuera de la capacidad de los medios de producción privados.

También conocido por liberalismo autoritario, que no se rasga las vestiduras en decir que una dictadura liberal es mejor que una democracia socialsita.

Claro, los poderes democráticos sólo pueden llegar a donde yo impongo, olé! A lo que a mi me interesa, que es proteger la propiedad privada que mis antepasados robaron a punta de espada.
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Nos envidian porque España tiene lo mejor de los países europeos: sueldos portugueses, precios alemanes, impuestos suecos, corrupción búlgara, honradez rumana, política italiana, banca albanesa, sanidad britanica y engreimiento frances.
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