La cumbre de Luxemburgo y los 20 años de la firma del Tratado de Adhesión de España a la Unión Europea:
La cara oculta de la luna
Sólo quien no ha sentido como propios los sacrificios de todo el país, haya sacado tajada financiera; o mira desde donde miran Berlín y París; puede tener una visión descafeinada
Alemania y Francia han sido los mayores beneficiarios de la adhesión de España a la Comunidad Económica Europea. Sus empresas se han llevado de nuestro país, si nos atenemos sólo a las cifras oficialmente reconocidas, más del doble de millones de euros de los que España ha recibido de Bruselas:185.000 millones de euros por los 90.000 que habría recibido España, juntando fondos estructurales y de cohesión.
La Cumbre de Luxemburgo entre los 25 países de la Unión Europea, donde se han de decidir las Perspectivas Financieras para 2007-2013, es decir el presupuesto comunitario, coincide con el 20 aniversario de la firma del Tratado de Adhesión de España a la Comunidad Europea.
«20 años de éxito» , según el editorial de El País, que sólo ve «una historia de éxito», aunque tenga que reconocer que «también países como Alemania se han beneficiado de la apertura del mercado español». Una visión prohegemonista del proceso que oculta una realidad no sólo más compleja, sino sobre todo una historia mucho menos idílica del precio y el esfuerzo que España como país y las clases populares hemos tenido que pagar para satisfacer las draconianas condiciones impuestas por las potencias europeas para nuestro ingreso y mejorar nuestro desarrollo. Sólo quien no ha sentido como propios los sacrificios de todo el país o haya sacado tajada financiera; quien no ha sufrido en sus carnes la reconversión industrial, agrícola y pesquera, los duros años del paro, la precarización económica y social; o lo que es peor, quien mira el proceso de integración en la UE desde donde miran Berlín y París; puede tener esa visión descafeinada.
Porque, al fin y al cabo, la cuestión de fondo es la que hemos planteado al inicio de este artículo: no es España la gran beneficiada, «aunque también Alemania se haya beneficiado», como dicen los amigos del grupo Prisa, sino que Alemania, con Francia, por encima de todos son los grandes beneficiados de la integración de España en la Comunidad Europea., ellos, y no nosotros, se han llevado la gran tajada, y si nosotros hemos sacada algún beneficio ha sido a costa de grandes esfuerzos y sacrificios. Lo demás es mentira.
Por eso, cuando ahora nos quieren hacer pagar de golpe la retirada de los fondos, para colocarlos al servicio de sus multinacionales en la ocupación de los nuevos mercados del Este, hay que denunciar la desvergüenza de quienes se presentan como víctimas porque son contribuyentes netos, cuando lo que se preparan es a invertir, a través de Bruselas, para crear las autopistas por las que circularán sin obstáculos sus productos hasta las mismas fronteras de Rusia, ocupando a su paso los nuevos mercados.
Las cuentas cada vez más claras
1 El superávit comercial.
Según un alto funcionario español en Bruselas, declaraba a propósito del aniversario que «Nuestra incorporación a la UE hace 20 años ha tenido unos efectos positivos extraordinarios, pero para nuestros socios europeos ha sido un auténtico récord tras abrir nuestras fronteras a sus productos».
Son cada vez más los estudios que van poniendo al descubierto las auténticas cuentas entre España y la Comunidad Europea. El último estudio sobre los saldos comerciales entre España y la Unión Europea de los últimos 17 años, utilizando datos oficiales del Ministerio de Industria y Comercio, pone al descubierto que desde 1988, tres años después de la adhesión, hasta 2004, los 15 países de la Unión Europea tenían en su conjunto un saldo comercial favorable respecto a España de 205.046'3 millones de euros (34 billones de las antiguas pesetas). De ellos más de la mitad, 111.043 millones, corresponde al superávit de las exportaciones alemanas a España sobre sus importaciones españolas; que sumados con los 37.630 millones de euros del superávit francés, suponen casi 150.000 millones de euros ( 25 billones de pesetas). Es decir, sólo en el comercio con España, Alemania se ha llevado 21.000 millones de euros más de los 90.000 millones que han llegado a España de los fondos comunitarios, sumados fondos estructurales y el fondo de cohesión.
Pero el negocio no termina aquí, porque como venimos diciendo desde el De Verdad, los fondos son una auténtica inversión estratégica de las potencias europeas. Ahora se retiran los fondos pero las redes comerciales siguen funcionando y el negocio creciendo. Los datos de 2004 confirman que el superávit comercial de Alemania con España es creciente: 16.296’7 millones de euros favorable a Alemania (11.000 millones más de los fondos que España ha recibido de Bruselas); tomando los quince países que integraban la UE hasta ahora el negocio subiría a los 20.000 millones de pesetas en 2004.
2 Los fondos y las multinacionales.
Pero el negocio no está sólo en el superavit comercial, a eso hay que añadir como están reconociendo los mismos informes de la Comisión Europea, citados por el secretario de Estado para la UE, Alberto Navarro, incluso por el ministro Moratinos, que «hasta el 40 por ciento de los fondos europeos que llegan a España terminan en las empresas de los países contribuyentes netos, con Alemania y Francia a la cabeza, a través de las infraestructuras que realizan en España».
Un ejemplo evidente es el caso del los trenes de largo recorrido, el AVE, ya que son las empresas alemanas y francesas, Siemens y Alstom las que se han llevado miles de millones de euros de los fondos comunitarios llegados a España para financiar estas infraestructuras. Es decir, si estamos partiendo de que España ha recibido en estos 20 años 90.000 millones de euros netos, significa que 36.000 millones de euros han ido a parar directamente a las multinacionales europeas, alemanas y francesas sobre todo. Si añadimos estas cuentas a las de la balanza comercial, entonces el gran negocio queda aún más al descubierto. España, las empresas españolas habrían recibido realmente 54.000 millones de euros, frente a los 246.046’3 millones de euros netos que se habrían llevado las multinacionales de los quince de España.
A la vista de las cifras, la idea de fondo que se quiere transmitir cuando se habla de los 20 años desde la adhesión como «una historia de éxito», esa idea de que los países más ricos de la UE han contribuido poco más que altruistamente al desarrollo y modernización de España, aparece cada vez más falsa. La realidad es otra: lo que se presenta como una política de «ayuda» a los países más atrasados, es realmente una política estatal de las burguesías monopolistas, que por un lado subvencionan a sus propias empresas, por otro financian las infraestructuras para su expansión y ocupación de nuevos mercados, y en tercer lugar invierten en subvencionar la reconversión y el desmantelamiento de aquellos sectores que pueden competir con ellos. Y la pregunta: ¿qué obtienen por cada euro invertido en «ayudas»? Si nos atenemos, sólo a las cifras oficiales, 4’5 euros. ¡Un 450 %! Aunque nadie debe sorprenderse, porque si no ganaran tanto no lo hubieran hecho, al fin y al cabo son ellos los que han puesto las reglas y los fondos, o sea, la inversión.
3 La ocupación del mercado.
La ocupación que las empresas de la Comunidad Europea, encabezadas por alemanas y francesas, han hecho de nuestro mercado y las redes comerciales está perfectamente definida por tres datos: uno, en su conjunto, las empresas francesas y alemanas mantienen el 23’5 % de la cuota de mercado; dos, esas empresas controlan el 10 % del Producto Interior Bruto español; y tres, Alemania y Francia son los principales suministradores de bienes de equipo en España.
La entrada de España en la CEE eliminó barreras y abrió de par en par las puertas a las multinacionales europeas; pero sin el papel jugado por los fondos de Bruselas, preparando el terreno y engrasándolo con infraestructuras esta ocupación hubiera sido mucho más lenta y limitada. Gracias a ellos veinte años han sido suficientes para consolidar su penetración en el mercado español y asegurar su cuota de ganancia.
-Entre las 100 primeras empresas que operan en España, 25 son total o mayoritariamente de capital alemán o francés.
-De las 50 empresas más exportadoras 28 son franco-alemanas.
-Los primeros puestos de los grupos financieros por volumen de beneficios están ocupados por un grupo alemán, Volkswagen Finance Group, y un francés, Renault Financiaciones.
-En las 20 empresas con mayores beneficios, 16 son alemanas (8) y francesas (otras 8).
-Por sectores, las multinacionales alemanas y francesas mantienen una posición hegemómica (más de un 50 % de cuota de mercado) en la fabricación de coches, la distribución comercial en grandes superficies, construcción y comercialización de material ferroviario y la industria químico-farmaceútica.
-Una posición dominante (entre un 30 % y un 50 %) en las empresas de material eléctrico y electrónico, cosmética y fabricación de equipos mecánicos. Y una posición influyente (entre un 20 % y un 30 %) en siderometalúrgica, maquinaria y equipos mecánicos, y editoriales.
-Más de 1.500 empresas francesas se han instalado en España desde la integración en la Comunidad Europea, por sólo 300 españolas en Francia.
-Un último un dato para redondear: en el año 99, sólo los 8 grupos principales de empresas francesas y alemanas que operaban en España *Volkswagen-SEAT, Fasa-Renault, Opel, Citroën, Carrefour, Alcampo, Mercedes y Peugeot* facturaron más de 7 billones de las pesetas de antes.
El negocio no termina aquí, los fondos son una inversión estratégica de las potencias, ahora se retiran los fondos pero el negocio sigue funcionado y creciendo
4 Condiciones draconianas y sacrificios.
Pero la modelación de la economía española para adecuarla a las necesidades de sus monopolios, no ha sido un proceso tan «idílico» como los de «la historia de éxitos» nos quieren hacer ver. Sino sobre la base de condiciones draconianas, que aceptaron los gobiernos de Felipe González, y enormes sacrificios para el conjunto del pueblo trabajador.
Bajo el pretexto de la modernización de nuestra economía exigieron una triple reconversión de los sectores que podían competir con ellos, iniciando un auténtico proceso de reconversión subvencionada. Con el objetivo de reducir la capacidad productiva del país a las necesidades de sus monopolios, llevaron a cabo una reconversión salvaje en la industria, la reducción a la tercera parte de la flota pesquera, y la imposición de cuotas que limitaron el desarrollo de la agricultura y ganadería, incluso sectores, como el de la leche, donde somos un país donde hay más demanda que producción propia.
En los años duros de la reconversión, el paro pasó de 2 millones en el 82 a los casi 4 del 85, cuatro Huelgas Generales, hasta un trabajador muerto en Reinosa
Las diferentes reconversiones han sido el mayor proceso de destrucción de tejido productivo en la historia de nuestro país, que quebró las bases de un desarrollo de la industria nacional sólido e independiente.
La reconversión en la siderurgia, la minería, la construcción naval, fue especialmente salvaje y dolorosa. Más de 200.000 empleos industriales directos destruidos, hasta un millón contando los indirectos, comarcas enteras arrasadas, Sagunto, Ferrol, Cádiz y San Fernando, Vigo y tantas otras.
En su conjunto estas industrias estratégicas han sido reducidas a su mínima expresión. Se desmantelaron los Altos Hornos. La construcción de barcos pasó de ser la tercera potencia mundial y tener una cuota de mercado en Europa del 5 %, a ser la tercera parte y sólo un 1’2 % en Europa. La flota pesquera es hoy la quinta parte. La industria automovilística se desmanteló por completo y las mejores empresas pasaron directamente a las multinacionales alemanas y francesas sobre todo, SEAT, Pegaso, Ebro, Santana...
En Agricultura, al desligar las subvenciones de la producción, se ha favorecido la concentración monopolista en el campo, eliminando más de un millón de empleos agrícolas y expulsando del sector agrícola a medio millón de pequeñas y medianas explotaciones.
Hasta el 40 por ciento de los fondos europeos que llegan a España terminan en las empresas de los países contribuyentes netos, con Alemania y Francia a la cabeza
Debilitando la base industrial del país consiguieron lo que se proponían, invertir el desarrollo español, profundizar la economía de servicios que hoy representa ya el 60 % del empleo total. En los años duros de la reconversión, el paro pasó de 2 millones en el 82 a los casi 4 millones de parados del 85. y todo ello impuesto a pesar de las desesperadas movilizaciones obreras y populares, con cuatro Huelgas Generales y centenares de manifestaciones reprimidas duramente por el gobierno de González: centenares de heridos, algunos graves y la muerte de un trabajador del sector naval en las manifestaciones de Reinosa.
¿Todo esto es lo que pretenden ocultar los «historiadores de éxitos» del grupo PRISA? ¿Con qué objetivo? ¿Para servir a quién? ¿No será para justificar que ahora los benefactores retiren los fondos a España para repetir la operación en los países del Este?
Las reconversiones han sido el mayor proceso de destrucción de tejido productivo; se quebraron las bases de un desarrollo industrial sólido e independiente
Porque ése y no otro es el sentido que tiene la ampliación de la Unión Europea y la concentración de los fondos en los nuevos países. Se trata de reproducir allí el proceso llevado aquí: invertir los fondos para engrasar la llegada de las multinacionales de las principales potencias europeas, hasta los últimos rincones de Polonia, República Checa, Hungría, Eslovenia, Eslovaquia, Estonia, Letonia y Lituania.
Y eso a costa de convertirnos de golpe en el país que más pague por la ampliación, al retirar de golpe los fondos. Es como un enfermo al que tienes sometido a un tratamiento y se lo retiras de golpe, le puede venir «una bajada de tensión». Nuestra tensión se llama ahora la retirada de 40.000 a 48.000 millones de euros para convertirnos en contribuyentes netos de la UE a partir de 2013, o incluso antes.
Ferrán Huertas
No es que simpatice en nada con la UCE, pero este artículo da que pensar y mucho.
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Hay dos posible actitudes ante el propio destino:
1 - Éste depende de nosotros; de lo que hagamos; de lo que aprendamos; de cómo nos relacionemos; de a qué lugares viajemos; de cuanto esfuerzo e interés pongamos, etc.
2 - Éste depende de otros; de que me contraten; de que el Estado me avale mis derechos; de que me den una paguita; de que otros paguen impuestos; etc.
En general la primera actitud demuestra haber llegado al estado adulto y suele dar mejores resultados.