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| | Herramientas | Desplegado |
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| Jode que intriga... Sigue sigue que me tienes en ascuas |
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| Es interesante y está aceptablemente redactado. Leeré los nuevos episodios. |
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| y cuantos años tardaras en explicar la historia? joée ;-) |
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| Curiosamente conseguí vender el piso en el mes que yo consideraba más difícil: en Julio, en plena canícula, cuando la mayoría está de vacaciones o pensando en ellas. Recibí una más de las muchas llamadas preguntando por el piso. Quedamos un jueves por la tarde. Era una pareja muy joven, de veintipocos años, poco habladores. No recuerdo que habláramos de cómo habían contactado con mi número de teléfono (si por el cartel en la fachada, o por Segunda Mano o por Idealista). Vieron el piso y les gustó, como a todo el que lo visitaba. En esta primera visita no hubo ningún feeling especial. Al día siguiente volvieron a llamar, concertando una nueva visita el sábado por la mañana. Estupendo, las segundas visitas ya indicaban un interés claro, pero como ya había pasado por ellas sin resultado prefería no hacerme ilusiones. El sábado por la mañana venían provistos de un cuaderno y un metro. Yo les dejé tranquilos, para que hablaran entre ellos sin que yo estuviese delante, me quedé en el salón oyendo música y ellos estuvieron a sus anchas mirando palmo a palmo el piso más de una hora. A la media hora de la visita ocurrió algo que creo que influyó: recibí una llamada de alguien que había visto el anuncio y quería ver el piso. Como no estaban lejos y era aún temprano, quedamos para la visita en lo que tardaran en llegar. Por supuesto yo hablaba en voz alta para que me oyera la parejita que estaba viendo el piso por segunda vez. Ni preparado hubiese salido tan bien: justo cuando la parejita estaba concluyendo la visita llamó la nueva al portero automático. Los primeros me dijeron que estaban muy interesados, confirmé el precio que pedía (73 millones) y se despidieron diciendo que tenían que terminar de pensarlo. Se cruzaron en la puerta con la nueva visita al salir. La nueva visita era otra pareja de unos cuarenta años. Les enseñé el piso y pareció gustarles mucho. A los 15-20 minutos, cuando ya estábamos en el garaje, suena el teléfono: el chico de la parejita, que se quedan con el piso, me ofrecen 72 millones. Yo creo que no tardé ni 2 segundos en decir que sí. Parece mentira, llevaba 2 años esperando ese instante. Lo había visualizado cientos de veces, sabía que en ese momento cumbre de la última negociación cara a cara el comprador intentaría rebajar el precio, y había ensayado mentalmente el hacerme el remolón para intentar arañar los últimos miles de euros, partiendo la diferencia, regateando haciéndome el simpático o poniéndome serio. Nada de nada. A la hora de la verdad, una oferta por teléfono y acepté ipso facto. Me dejaba el último millón enganchado, pero qué más da: había agarrado la presa y no iba a soltarla. Tras decirle que sí, el chico comenzó a hablar de cómo organizar la firma del contrato, pero le dije que estaba acabando de enseñar el piso a la visita que había entrado cuando ellos salían y que yo les llamaría en 10 minutos. Al colgar, la señora de la nueva visita me dijo: “¿no me digas que ya lo has vendido? Pues qué lástima, nos gustaba mucho, es el que más nos gustaba de los que llevamos vistos”. Desde luego el interés era verdadero: al acabar la visita, quedamos en que yo les llamaría si al final no cuajaba la venta que había cerrado por teléfono. Y de hecho ellos mismos me volvieron a llamar el martes siguiente para preguntar si todavía seguía el piso a la venta. INCREIBLE: DOS AÑOS ESPERANDO Y EL MISMO DIA TENGO DOS COMPRADORES. Acabé la visita y subí escopetado al piso. Cuando recuperé el aliento, llamé a la parejita y quedamos para el día siguiente, domingo por la mañana, para firmar el contrato de venta. Le di mis datos por teléfono para que ellos se encargaran. Fijamos una señal de 30.000 euros a pagar mediante un cheque de cuenta corriente, ya que no tenían tiempo ya de ir al banco a obtener un cheque bancario. Para protegerme de que pudiera resultar devuelto, le dije que reflejaran en el contrato el número de talón y de cuenta. Al día siguiente se presentaron puntuales acompañados de la madre de ella. Echaron de nuevo un vistazo al piso y estuvimos hablando bastante rato. Me contaron que ambos eran abogados y trabajaban en la Administración Pública, por lo que no tenían problema en obtener la financiación. Al parecer llevaban un año entero buscando piso, intermitentemente pero sin dejarlo, y habían estado en más de una ocasión a punto de cerrar la compra, pero que por unos motivos u otros no habían culminado. En cierta manera estaban deseando acabar ya la búsqueda de piso e irse de vacaciones con el tema ya cerrado. El contrato era bastante estándar, lo habían obtenido de una web de Caja Madrid. Habían incluido una cláusula que establecía que la compraventa se desharía si la tasación del piso resultaba inferior al precio de venta y ello provocaba que su banco no les diera la financiación. Decían que ya les había pasado en el intento de compraventa de otro piso, que la tasación resultó muy inferior al precio de venta y que gracias a esta cláusula la compraventa se deshizo sin que perdieran la señal. Me pareció correcto. Yo no tenía tasación reciente del piso, pero estaba tranquilo en que el precio de venta no era excesivo respecto al precio de mercado y que la tasación sería favorable, como así fue. El contrato fijaba 3 meses de plazo para la firma de la escritura. Más que nada porque ambos nos íbamos de vacaciones en agosto, de modo que a la vuelta ellos gestionarían el préstamo en septiembre, y un mes más por si acaso había algún problema. Como yo no tenía problemas en abandonar el piso, quedamos en que les entregaría las llaves en la firma de la escritura. Yo incluso me ofrecí a quedar algún día entre medias para ver el piso, por si querían verlo de nuevo o enseñárselo a alguien, pero no fue necesario. Ni siquiera pidieron ver el piso el día antes de la firma de la escritura para comprobar desperfectos. Firmamos y brindamos con unas cervecitas. Quité el cartel de SE VENDE antes de que se fueran. Cuando se fueron, di rienda suelta a las emociones: no di demasiados botes por no estropear el parquet o los techos, pero fue un estallido de felicidad como no recuerdo otro. Los dos años de preocupaciones, ilusiones, frustraciones, por fin habían acabado. Había empleado en la venta una cantidad de tiempo monstruosa, porque durante dos años lo único que había hecho era trabajar e intentar vender el piso. Y el tiempo es oro. Al lunes siguiente ingresé el talón de la señal. Sin problemas. A la semana siguiente vino el tasador. Una semana después me llamó el chico para decirme que la tasación había sido favorable. Así que me fui de vacaciones con una tranquilidad de espíritu inde******ible. Antes de irme, envié por fax o email un mensaje a todas las Agencias con las que había trabajado comunicándoles que el piso había sido vendido, agradeciéndoles su colaboración. Ninguna me requirió que le diera los datos del comprador –tampoco se los hubiese dado- ni me preguntó el precio final de la venta. Únicamente me llamó la agente de Gerco para darme la enhorabuena por la venta y despedirse con un 'hasta siempre'. Días después llamó una Agencia que había traído una visita a principios de Julio para corroborar que el piso ya estaba vendido, porque resulta que los interesados se lo habían estado pensando durante las vacaciones en Julio y habían decidido comprar el mío. Demasiado tarde. A la vuelta de vacaciones, me encontré en el ascensor a los vecinos de abajo que me dieron la enhorabuena por haber conseguido vender el piso. Yo les pregunté que cómo lo sabían, puesto que no se lo había dicho a ningún vecino. Me contaron que lo sabían por mediación del otro vecino que vendía su piso de 3 dormitorios: había tenido la visita de una pareja joven y días después les llamó para ver si estaban interesados en el piso, y le contestaron que habían comprado otro de cuatro dormitorios en la misma finca que habían visto anunciado cuando fueron a ver el suyo de tres. Yo no lo confirmé con mis compradores, pero parece que al final resultó la idea de poner de nuevo mi cartel de venta en la garita del conserje. Para el día de la firma de la escritura, yo les hice un informe concienzudo de los trámites que tenían que hacer para el cambio de titular de los suministros, el I.B.I. y de los gastos de comunidad, con una evaluación de los periodos de devengo y los importes de los últimos recibos de modo que la situación salía equilibrada si yo me hacía cargo de algunos gastos que les correspondían a ellos, y ellos se hacían cargo de gastos que me correspondían a mí. Dos meses después de la escritura nos intercambiamos por correo los justificantes que correspondían a uno y otro. Yo incluso les envié fotocopia del justificante de pago de la plusvalía en el ayuntamiento, que corresponde al vendedor pero que en muchas ocasiones se deja de hacer y luego el ayuntamiento reclama al comprador. Desde luego en este aspecto no creo que tuvieran ninguna queja, ya me gustaría a mí que en la compra de un piso me dieran tantas facilidades para gestionar el cambio. El día de la escritura, se presentaron ambos cónyuges con sus respectivos padres, que firmaron como avalistas en el préstamo hipotecario que suscribieron para la compra del piso. No me dijeron que saliese del despacho para la formalización del préstamo, así que me enteré de que la tasación había salido por 74 millones de pesetas, y que el préstamo era al euribor más el 0,33 %, a 40 años y con una cuota mensual de 1.600 euros. Firmamos, recibí los cheques, los ingresé, y se acabó. CONTINUARÁ. |
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| lo del precio es todo psicológico, llevas una ganancia de 40 millones y por una minucia de 2 ó 3 millones no lo vendes (no me refiero a ti, sino a todos los vendedores en general) ¿cuánto vale tu tiempo de dos años yendo 1 hora antes para encender la calefacción? y visitar inmobiliarias, enseñar el piso, los agobios y preocupaciones etc etc... ¿no habrías preferido venderlo el primer mes a 69 millones? podrías haber reducido cuota de tu otro piso, obtener intereses del banco (aunque por esos años no daban mucho) ... |
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Parece que te gusta mucho la literatura, pero en cuestión de números te extiendes más bien poco. Que exigentes sois , ********* jajaja
__________________ ESTO ES PARA LOS ESPECULADORES E "INVERSIONISTAS": !!! SE ACABO EL CHOLLO, VOSOTROS MISMOS HABEIS MATADO A LA GALLINA DE LOS HUEVOS DE ORO, POR AVARICIOSOS !!! |
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| Tus compradores deben estar pagando fácilmente más de 2000 euros de hipoteca. Pepitos no sé, pero van a pagar un pastón por el pisito. |
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| 2.200€ diría yo. Muy buena historia, por cierto.
__________________ Enviado desde Mi Sinclair ZX Spectrum 128 usando un Patatal. |
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| Has hecho el negocio de tu vida, pero hay que ser estúpido para hipotecar toda tu vida laboral y personal por una mierda de piso de 90 metros. Que se jodan. |
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