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| no se si ponerlo aqui o en el foro de politica http://www.upyd.es/web_medida/planti...46&seccion=100 POLÍTICA ECONÓMICA ANTE EL “ESTRANGULAMIENTO” CREDITICIO Enlazar a esta página Copiar enlace Manuel Sarachaga 28 de julio de 2008 Si la actual crisis se caracteriza por algo es por la desorientación general que existe al respecto, empezando por la de nuestros gobernantes. No se han analizado correctamente las causas, por lo que no se comprenden, ni por tanto se han sabido anticipar adecuadamente sus graves consecuencias. Fruto de todo ello es que todas y cada una de las medidas tomadas hasta ahora han tenido un nulo efecto, cuando no negativo. Sin entrar de nuevo sobre las causas que nos han llevado hasta esta situación, asunto tratado repetidamente, es prioritario discernir cuáles son los problemas que amenazan a nuestra economía de forma inmediata, para tratar de poner los medios y, en la medida de lo posible, paliar sus negativos efectos. Es cierto que una buena parte de las causas y los detonantes de esta crisis están fuera del alcance de nuestros gestores públicos: políticas monetarias expansivas y de bajos tipos, tanto en EEUU como en Europa, crecimiento desordenado del crédito y el endeudamiento a nivel internacional, dólar infravalorado, desplazamiento de capitales desde “burbujas” inmobiliarias hacia mercados como el petróleo, alimentos, materias primas y metales, incrementos en la demanda de bienes de consumo de países emergentes… También es cierto que otra buena parte de nuestros problemas son de tipo estructural y no pueden ser resueltos a corto plazo, como es nuestra crónica dependencia energética del exterior, una estructura productiva excesivamente dependiente de sectores con reducida capacidad de generación de valor añadido, nuestra escasa productividad y competitividad, etc. Sin embargo, estos incuestionables hechos no pueden llevar a nuestros gobernantes a caer en el error de pensar y, lo que es más grave, a transmitir, que prácticamente sólo nos resta esperar a que pase esta fase depresiva del ciclo, mientras se dedican a operaciones de puro “maquillaje económico”. Hay graves problemas que necesitan actuaciones inmediatas, lo que hace falta es reconocerlos, analizarlos, comprenderlos y, por supuesto, tomar medidas. El más acuciante en estos momentos es la falta de liquidez y crédito que amenaza con estrangular a todo el sistema financiero. El largo periodo de tipos artificialmente bajos alentó en nuestro país un crecimiento insostenible del endeudamiento y un nivel de inversión excesivo, nada menos que del 31% del PIB frente a un ahorro del 20%, en gran medida en sectores de poco valor añadido y atractivos para los capitales especulativos en busca de alta y rápida rentabilidad. Esto provocó a su vez un incremento desorbitado de los precios de los activos ligados a estos mercados (en nuestro caso, inmuebles) y un record histórico de nuestra deuda externa, que sobrepasa ya el 11% de nuestro PIB. Esta imperiosa necesidad de financiación externa (debida al desfase entre ahorro interno e inversión) se lograba satisfacer mediante la colocación en el extranjero de activos de titulación del mercado hipotecario, recurso que se interrumpe bruscamente tras la crisis financiera internacional desatada en el tercer trimestre de 2007. Como única alternativa posible, los bancos españoles han tenido que recurrir a la escasa financiación exterior a corto plazo, generándose una falta de liquidez y un incremento del riesgo, y por ello un drástico recorte del crédito, en un entorno de crisis de solvencia en toda regla y de endurecimiento de la política del BCE. Esta fuerte caída del crédito está dificultando que empresas y hogares refinancien deuda, lo que unido al descenso en rentas y beneficios ha causado que parte de las inversiones realizadas a crédito con exceso de riesgo comiencen a transformase en fallidos, con el consiguiente incremento de la morosidad y las quiebras. Además, la falta de crédito dificulta también la viabilidad de nuevos proyectos de inversión rentables, lastrando la capacidad de recuperación de la economía en su conjunto. Por tanto, es urgente tomar medidas que permitan recuperar el ahorro, tanto en hogares y empresas como también en Administraciones Públicas, y evitar así un colapso generalizado de la capacidad crediticia del sistema. Sólo en la medida en que se finalice rápidamente el duro reajuste del exceso de inversión y deuda -que inevitablemente destruirá empresas y empleo- y se recupere el ahorro, se pondrán las bases para retomar el crecimiento sostenido. En primer lugar, es necesario incentivar fiscalmente el ahorro de familias y particulares frente a otras opciones. En el mismo sentido, debe incrementarse el incentivo fiscal a la reinversión de beneficios empresariales, a las actividades ligadas a I+D+i, a las exportadoras y a las generadoras de empleo, antes que una reducción generalizada del impuesto sobre sociedades. Es urgente también reducir el número de trámites y costes burocráticos de creación de empresas, unificar el marasmo de normativas autonómicas que garanticen un mercado único y potenciar eficaces ayudas a la internacionalización de nuestras empresas. En segundo lugar, es inevitable acometer en las Administraciones Públicas planes de contención del gasto corriente -materializados en unos presupuestos públicos con un crecimiento similar al PIB- y de mayor eficiencia del mismo que, de una u otra forma, vendrán impuestos por la realidad del desplome del ingreso y el crecimiento del gasto, y que en ningún caso deberían ser sustituidos por el peligroso recurso de la deuda pública. Actuaciones como el recorte drástico del gasto en publicidad institucional, del número de asesores y altos cargos, la supresión de las erróneas medidas populistas de estímulo de la demanda a través del gasto público, la externalización de servicios accesorios o la eliminación de ciertos Ministerios y Consejerías sin entidad suficiente son ejemplos de medidas no ya necesarias, sino obligadas. Por otra parte, son totalmente equivocadas y contraproducentes propuestas como la de incrementar la deducción por vivienda en determinadas franjas de edad, “salvar” este mercado a través de la construcción desproporcionada de vivienda protegida -lo que causaría un mayor desplome del mercado libre-, establecimiento de líneas ICO de avales o financiación privilegiada para este sector, recurrir a la obra pública (salvo aquella que efectivamente fortalezca la competitividad de nuestros sectores o se encuentre en curso), y no digamos nada de la compra pública de terrenos a constructores o promotores con problemas, que no es más que una vía de socializar pérdidas privadas. Hay que entender de una vez que este mercado debe reajustarse cuanto antes absorbiendo el exceso de oferta, bien para compra o bien para alquiler, pero en ningún caso generando oferta adicional por encima de la demanda. Así mismo, debe intensificarse la inspección fiscal y laboral en casos de quiebras y concursos en aquellos sectores afectados que gozaron de extraordinarios beneficios en los últimos años. Estas medidas a corto plazo deben ser acompañadas, lógicamente, de las repetidamente comentadas medidas estructurales, sin las cuales no tendrían sentido, y que persiguen sentar bases sólidas de crecimiento económico, tendentes a fortalecer nuestro capital humano (a través de reformas en la educación y la formación profesional) y su productividad, nuestra capacidad de innovación, a reducir la dependencia energética abriendo definitivamente un serio debate al respecto, potenciar la movilidad laboral –geográfica, funcional y sectorial-, liberalizar determinados mercados cercanos al consumo y, en definitiva, reforzar la competitividad global de nuestra economía, que será la única vía posible de recuperar y mantener nuestra capacidad de creación de riqueza en el futuro. volver |
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| asfsadffasd |
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| me parecería mejor si conceptos abstractos como el incentivar el ahorro fuera sustituido por la propuesta concreta para poder conseguir dicho objetivo. El análisis del problema parece bastante correcto comparándolo con las burradas que dicen otros grupos políticos. |
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| ¡Bravo! Hacía tiempo que no leía un buen post en burbuja.info. |
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| Lo está diciendo: hay que eliminar las deducciones fiscales a la adquisición de vivienda y trasladarlas al ahorro de verdad. Y esto es válido para particulares y sociedades anónimas. |
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| Bueno, he exagerado un poco. Siempre hay algo bueno, pero cada vez hay más morralla. Tiran lo bueno a las profundidades del foro y se lo pierde uno. |
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| a crei q habia puesto el modo ironico en ON |
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| Lo sube, porque el post gusta a Marai. Yo si lo encuentro algo simple. Nivel pompero. Pero hay que llegar a la masa grís del pueblo. Y ¿Qué pasa Salut? Un poco de alternativa liberal no va a dañar a este país. El hiper-intervencionismo parece que no nos ha llevado muy lejos, ¿Verdad?
__________________ «¿Gulag? No conozco ningún gulag.». Iósif Stalin |
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