Parece que en los tribunales se defenderán y atacarán entre sí promotores, constructores y demás fauna apelando a la mala calidad de las tasaciones. Y no, no hablo de los Estados Unidos, sino de España. Leído en blog de García-Montalvo:
Más sobre tasaciones... y spam
Hoy se puede leer en Cinco Días lo siguiente:
"La defensa de la constructora Asefa, que el martes solicitó en un juzgado de Barcelona la entrada en concurso de la inmobiliaria cotizada Aisa, asegura en la documentación entregada al juez que ésta 'se ha servido de una sociedad de valoración, Richard Ellis, para inflar los activos alterando la solvencia de la compañía mediante la ficticia obtención de plusvalías tácitas'".
En el futuro leeremos muchas más noticias como ésta ante el acomodaticio papel que han jugado las tasadoras en el proceso del boom inmobiliario español. Y esto me lleva a pensar en una noticia sobre un periodista (Neil Forsyth) que ha escrito un libro sobre sus experiencias al contestar a todos los spams que recibía. Forsyth dice que "No importa lo que les digas. Por absurdo que sea, ellos siempre se lo creen pues lo que quieren es que sueltes dinero o les pases los datos bancarios". Vaya, lo mismo que han estado pensando las tasadoras durante estos años. Eran como spam pero en vivo y en directo.
La socialdemocracia española, en puridad, no es tal, sino un grupo de presión pro-capitalismo popular [inmobiliario] heredero hortera del franquismo sociológico. Por eso montó la pirámide a mediados de los 1980s [...].
El liberalismo español, en puridad, no es tal, sino corporativismo de funcionarios excedentes, unidos por la pisitofilia creditofágica [...] encantado de la vida con que la mitad del sistema financiero sea público, neoprovinciano y urbanístico. [...]