El saber identificar a los principales culpables, es decir, la alta burguesía empresarial y financiera con la complicidad de la clase política, no debería impedirnos reconocer los resultados nefastos de la política inmigratoria. Y con esto no se está criminalizando a nadie.
Es decir: yo no digo que la "culpa" sea de los inmigrantes, que son simples instrumentos del sistema, pero sí de la "inmigración", con lo que aludo al resultado práctico económico y sociológico de la política de extranjería llevada a cabo en este país. Y lo siento mucho, pero si objetivamente llegamos a la conclusión de que lo que necesita el país es disminuir el número de inmigrantes, repatriar al mayor número posible de los mismos no debería ser entendido, por parte de una nación madura y sin complejos, como un acto de racismo ni como una "criminalización", sino como una decisión valiente para salvar la economía de un país. Nadie dice que esto no sea doloroso, y también injusto para estas personas, pero más injusto es lo que se le ha hecho a la clase obrera española durante los últimos años.
El número de inmigrantes que han entrado en España en los (pongamos) últimos 10 años, parece que no ha sido inferior a 7.000.000, y creo que me quedo corto. Las cifras oficiales se maquillan porque los estamos nacionalizando a mansalva (la ley española en la materia es de lo más benévola), además de los "sin papeles". Es decir, nos hemos situado durante varios años en niveles cercanos al millón de inmigrantes al año. No hace falta ser ningún lince para darse cuenta de que un país como España no está preparado para soportar semejante avalancha.
Tampoco hace falta ser demasiado listo para darse cuenta de que el fenómeno inmigratorio ha sido decisivo para tumbar el nivel adquisitivo de las familias obreras españolas. Ni de que, una vez estallada la burbuja, se verían abocados al paro por cientos e miles sin una industria capaz de reabsorberlos, y tirando enórmemente de los mecanismos de protección social, justo en el peor momento cuando los ingresos del Estado se desploman. A esto hay que sumar los evidentes problemas de integración. Y en cuanto a la delincuencia, si bien es verdad que ciertos fenómenos de delincuencia organizada podríamos entenderlos como un producto residual e indirecto de la inmigración, los crecientes niveles de delincuencia común que ya se están dando en España tiene mucho que ver con el galopante paro y las situaciones de necesidad, en lo que la población inmigrante se lleva la palma.
Si se diera asumido todo esto al menos, ya se habría avanzado algo. Otra cosa es que yo crea que los inmigrantes han venido en su mayoría para quedarse, y que no se van a ir para su país ni hartos de vino (al menos obligatoriamente), y que por supuesto nadie los va a obligar. La verdad, es que a estas alturas la situación posiblemente no tenga ya solución, más allá de impedir al menos que sigan llegando más (¡y El Gobierno ni siquiera está de acuerdo con esto!). Al final (y más allá de algunos episodios violentos que serán inevitables) no quedará más remedio que intentar integrarlos lo mejor posible, con todo lo que eso conlleva.
Última edición por quijotin; 18-sep-2008 a las 00:37