Hay entre 1,6 y 2,7 millones de viviendas disponibles en tanto que la demanda total está entre 270.000 y 345.000
Madrid. (EFECOM).- El desajuste entre oferta y demanda de vivienda producido por la "excesiva actividad edificadora" de los últimos años ha producido una "sobreoferta" de viviendas equivalente a la demanda acumulada hasta en más de seis años.
Este dato se desprende del Anuario Estadístico del Mercado Inmobiliario Español 2008 elaborado por la consultora RR. Acuña y Asociados y presentado hoy.
El informe indica que en España hay entre 1,6 y 2,7 millones de viviendas disponibles, tanto de obra nueva como de segunda mano, en tanto que la demanda total está entre 270.000 y 345.000 viviendas al año teniendo en cuenta los nuevos hogares, las segundas viviendas y la demanda de extranjeros no residentes.
Este desajuste, según el presidente de la consultora, Fernando R. Rodríguez de Acuña, no se había producido "nunca" antes en un país occidental", y se necesitarán entre seis y ocho años de ajuste para volver a la normalidad, un periodo en el que el conjunto de la economía y el empleo se verán "fuertemente afectados".
El estudio prevé que en los próximos dos o tres años los precios descenderán en términos nominales en torno al 10 y el 15 por ciento para ajustarse a la demanda, lo que en términos reales, contando la inflación, se traducirá en descensos acumulados de entre el 20 y el 30 por ciento.
En los últimos años, el numero de viviendas construidas en España ha superado con creces la media de la Unión Europea de los 15 y sólo Irlanda supera a España en la clasificación. Además, según el anuario, durante los próximos años sólo habrá cabida para la promoción de viviendas de precios iguales o inferiores a 200.000 euros, dado que las viviendas de 500.000 euros o más tienen un periodo de venta superior a cinco años.
En cuanto a las inmobiliarias, el anuario asegura que éstas atesoran suelo y viviendas acabadas cuatro veces superiores a la demanda actual, lo que significa que tienen suelo para más de 14 años.
Con unos costes financieros crecientes y el descenso de la demanda, las inmobiliarias empezarán a declarar pérdidas durante este ejercicio y el siguiente cercanas a los 3.000 millones de euros, según las cuentas de RR. Acuña y Asociados.