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Antiguo 14-jun-2015, 10:36
maria urizar maria urizar está desconectado
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Estados Unidos y el mundo están imbuidos en un gran debate sobre los nuevos acuerdos comerciales. Tales pactos solían ser llamados “acuerdos de libre comercio”; en los hechos, eran acuerdos comerciales gestionados, es decir, estaban adaptados a la medida de los intereses corporativos, que en su gran mayoría se encontraban localizados en EE.UU. y la Unión Europea. Hoy en día, con mayor frecuencia, tales tratos se denominan como “asociaciones”; por ejemplo, el Acuerdo de Asociación Transpacífico (TPP). Sin embargo, dichos acuerdos no son asociaciones entre iguales: EE.UU. es quien, de manera patente, dicta los términos.

Afortunadamente, los “socios” de Estados Unidos están cada vez más obstinados.

No es difícil ver por qué. Estos acuerdos van mucho más allá del comercio, ya que también rigen sobre la inversión y la propiedad intelectual, imponiendo cambios fundamentales a los marcos legales, judiciales y regulatorios de los países, sin que se reciban aportes o se asuman responsabilidades a través de las instituciones democráticas.

Tal vez la parte más odiosa – y más deshonesta – de esos acuerdos es la concerniente a las disposiciones de protección a los inversores. Por supuesto, los inversores tienen que ser protegidos contra los gobiernos defraudadores que incautan sus bienes. Sin embargo, dichas disposiciones no se relacionan a ese punto. Se realizaron muy pocas expropiaciones en las últimas décadas, y los inversores que quieren protegerse pueden comprar un seguro del Organismo Multilateral de Garantía de Inversiones, una filial del Banco Mundial; además, el gobierno estadounidense y otros gobiernos proporcionan seguros similares. No obstante, EE.UU. demanda que se incluyan tales disposiciones en el TPP, a pesar de que muchos de sus “socios” tienen sistemas de protección de la propiedad y sistemas judiciales que son tan buenos como los propios estadounidenses.

La verdadera intención de estas disposiciones es impedir la salud, el cuidado del medio ambiente, la seguridad, y, ciertamente, incluso tienen la intensión de impedir que actúen las regulaciones financieras que deberían proteger a la propia economía y a los propios ciudadanos de Estados Unidos. Las empresas pueden demandar en los tribunales a los gobiernos, pidiéndoles recibir compensación plena por cualquier reducción de sus ganancias futuras esperadas, que sobreviniesen a consecuencia de cambios regulatorios.

Esto no es sólo una posibilidad teórica. Philip Morris ha demandado judicialmente a Australia y Uruguay por exigir etiquetas de advertencia en los cigarrillos. Es cierto, que ambos países fueron un poco más allá en comparación con EE.UU., ya que obligaron a los fabricantes de cigarrillos a incluir imágenes gráficas que muestran las consecuencias del consumo de cigarrillos.

El etiquetado está logrando su cometido, ya que es desalentador para los fumadores y disminuye el consumo de cigarrillos. Así que ahora Philip Morris exige indemnizaciones por la pérdida de ganancias.

En el futuro, si descubrimos que algún otro producto causa problemas de salud (por ejemplo, pensemos en el asbesto), los fabricantes en lugar de enfrentar demandas judiciales por los costos que nos impone a nosotros las personas comunes, podrían demandar a los gobiernos porque dichos gobiernos estuviesen tratando de evitar que se maten a más personas. Lo mismo podría suceder si nuestros gobiernos imponen regulaciones más estrictas para protegernos de los efectos de las emisiones de gases de efecto invernadero.

Cuando presidí el Consejo de Asesores Económicos del presidente Bill Clinton, los grupos anti-ambientalistas intentaron promulgar una disposición similar, denominada “expropiaciones regulatorias”. Ellos sabían que una vez promulgada, las regulaciones se frenarían, simplemente porque el gobierno no podía permitirse el lujo de pagar las compensaciones. Afortunadamente, tuvimos éxito y ganamos la batalla: hicimos que esta iniciativa retrocediese, tanto en los tribunales judiciales como en el Congreso de Estados Unidos.

No obstante, ahora los mismos grupos están intentando realizar una triquiñuela para pasar por alto los procesos democráticos mediante la inserción de tales disposiciones en las facturas comerciales, ya que el contenido de las mismas se mantiene, en gran medida, en secreto para el público (pero no para las corporaciones que están presionando para conseguir dichas inserciones). Es sólo a consecuencia de fugas de información, y mediante charlas con los funcionarios del gobierno que parecen estar más comprometidos con los procesos democráticos que llegamos a conocer lo que está pasando.

Es fundamental que el sistema de gobierno de Estados Unidos cuente con un poder judicial imparcial y público, con normas legales construidas a lo largo de décadas, que se basen en principios de transparencia, precedentes y en las oportunidades que otorgan a los litigantes para que apelen las decisiones desfavorables. Todo esto está siendo dejado de lado, ya que los nuevos acuerdos exigen que las partes se sometan al arbitraje, que es un proceso privado, no-transparente, y muy caro. Es más, esta forma de administración de justicia está a menudo plagada de conflictos de intereses; por ejemplo, los árbitros pueden ser “jueces” en un caso y defensores en un caso relacionado.

Los procesos judiciales son tan caros que Uruguay ha tenido que recurrir a Michael Bloomberg y a otros estadounidenses ricos, quienes están comprometidos con la salud, para poder defenderse en el juicio planteado por Philip Morris en su contra. Y, si bien las corporaciones pueden demandar, otros no pueden. Si hay una violación de otros compromisos – en lo referido a las normas laborales y ambientales, por ejemplo – los ciudadanos, sindicatos y grupos de la sociedad civil no tienen recursos legales mediante los cuales puedan apersonarse para plantear juicios.

Si alguna vez en la historia hubo un mecanismo de solución de controversias que sólo toma en cuenta a una de las partes y que viola los principios básicos, este es dicho mecanismo. Es por esto que me uní a líderes expertos en asuntos legales en EE.UU., incluyéndose entre ellos a profesionales de las Universidades de Harvard, Yale y Berkeley, en el envío de una carta al presidente Barack Obama explicándole cuán perjudiciales son estos acuerdos para nuestro sistema de justicia.

Los partidarios estadounidenses de tales acuerdos señalan que EE.UU. han sido demandado solamente un par de veces hasta ahora, y no ha perdido un solo caso. Las corporaciones, sin embargo, apenas están empezando a aprender cómo utilizar estos acuerdos para su beneficio.

Y los abogados corporativos de alto costo en EE.UU., Europa y Japón probablemente superen a los deficientemente remunerados abogados de los gobiernos, quienes intentan defender el interés público. Peor aún, las corporaciones de los países avanzados pueden crear filiales en los países miembros a través de las cuales invierten nuevamente el dinero en sus países de origen y posteriormente plantean demandas judiciales, lo que les brinda un nuevo canal para bloquear las regulaciones.

En caso de que hubiera una necesidad de mejorar la protección de la propiedad, y en caso de que este mecanismo privado y caro para la resolución de controversias fuese superior a un poder judicial público, deberíamos estar cambiando la ley no sólo para las adineradas empresas extranjeras, sino también para nuestros propios ciudadanos y pequeñas empresas. Pero nada indica que este sea el caso.

Las reglas y regulaciones determinan en qué tipo de economía y sociedad viven las personas. Dichas reglas y regulaciones afectan el poder de negociación relativo, con importantes implicaciones para la desigualdad, que es un problema creciente en todo el mundo. La pregunta es si debemos permitir que las corporaciones ricas usen disposiciones ocultas en los llamados acuerdos de comercio para dictar cómo vamos a vivir en el siglo XXI. Espero que los ciudadanos en EE.UU., Europa, y el Pacífico respondan con un rotundo no.

MAY 13, 2015 20

Traducido del inglés por Rocío L. Barrientos.

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Antiguo 14-jun-2015, 11:27
ESPAÑAESDINERONEGRO ESPAÑAESDINERONEGRO está desconectado
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esto es lo que es, el capitalismo liberal: oligopolio de los ricos, para hacer tragar su dictadura capitalista, a los ciiudadanos.


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  #3  
Antiguo 14-jun-2015, 11:43
maria urizar maria urizar está desconectado
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Pero los seudo socialistas han traicionado a la ciudadania.
Hace poco más de una hora que ha terminado en la Comisión del Parlamento Europeo de Comercio internacional (INTA) la votación de los 900 enmiendas presentadas al proyecto de resolución elaborado por el presidente de dicha Comisión Bernd Lange por los diversos grupos políticos del Parlamento Europeo y las 14 restantes comisiones del Parlamento.

Uno de los hechos más relevantes de esta votación se ha producido casi al final de la misma (ver la votación en este punto 1h 46') cuando se ha aprobado la enmienda CAM 50A que supone que el Parlamento Europeo acepta la "versión rosa" del ISDS presentada defendida por la Comisaria de Comercio Cecilia Malström, aun cuando dicha versión suponga poner a los pies de las corporaciones las democracias europeas y las libertades de sus ciudadanos.

La comisaria Maltröm con las modificaciones estéticas que presentó ante el Comité de Comercio Internacional del Parlamento Europeo tan sólo dulcificó la apariencia exterior del ISDS para hacer más digerible a los socialistas europeos la aprobación del mismo, mantenido el núcleo duro favorable al poder de las corporaciones, permitiendo disolución de la capacidad de legislación de los parlamentos nacionales y del propio Parlamento Europeo.

El socialista Bernd Lange había declarado que no le parecía necesaria la inclusión del ISDS en el TTIP, pero como ya nos tienen acostumbrados los socialistas, al final han votado a favor de la inclusión del ISDS en el TTIP, traicionando a sus electores y en definitiva al conjunto de la ciudadanía que cree que las libertades individuales, medioambientales, laborales y la soberanía democrática de los parlamentos están por encima de los intereses miserables de las grandes corporaciones.

Esta votación traidora de los socialistas que parecen seguir pensando que los ciudadanos viven en una especie de limbo de los justos y que sólo centran su atención en las palabras de los políticos y en los artículos o reportajes de los medios de comunicación de masas. La realidad, como han demostrado las últimas elecciones municipales en España indican algo bien distinto y nos muestran una ciudadanía vigilante e informada que no esta dispuesta a creer "palabras vacías de contenido" que contradicen los actos reales.

Esta votación creo que no sólo se debe leer en clave europea, sino también en clave española, ya que en estos momentos los mismos socialistas que han votado a favor de la inclusión del Mecanismo de defensa del Inversor Extranjero, ISDS, en el TTIP, son los que intentan llegar al poder en muchos municipios españoles buscando el apoyo de las candidaturas ciudadanas. Creo que se debería exigir al PSOE que no hablará dos lenguajes diferenciados, por un lado en Europa y por otro lado en los municipios y autonomías españolas. Cuando pactas con un traidor que usa un doble lenguaje, sólo tienes que sentarte a esperar para que te traicione a ti.

Desde Economía Ciudadana pedimos a las candidaturas ciudadanas como "Barcelona en Común", "Ahora Madrid" "Podemos en sus diversos nombres", etc, que exija al PSOE que vote en contra de la inclusión del ISDS en el TTIP el próximo junio en el Parlamento Europeo, cuando se presenten las recomendaciones aprobadas en el día de hoy por la Comisión INTA del Parlamento Europeo como condición para llegar a un acuerdo municipal, demostrando que existe un cambio real y no estético en su política social y de defensa de las libertades.

El texto original en inglés y la traducción al español de la enmienda 50 se encuentran al final de este artículo de urgencia.

Estos son los nombres de los socialistas que votaron a favor del #ISDS dentro del #TTIP Goffredo María BETTINI; Theresa Griffin; Judith Kirton-Darling; Bernd Lange; Jörg Leichtfried; David Martin; Alexia Maria Mosca; Inmaculada Rodriguez Piñeiro Fernandez; Joachim Schuster.


Esto es lo q prometía el @PSOE sobre el #ISDS en el #TTIP en las Municipales y es lo q hace -

- See more at: Los parlamentarios socialistas europeos traicionan de nuevo a los ciudadanos y aprueban la inclusión del ISDS en el TTIP | EconomÃ*a Ciudadana


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Antiguo 14-jun-2015, 11:59
tetegran tetegran está desconectado
Querido forero
 
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Ayer en su discurso de toma de posesion de la Alcaldia de Barcelona, Ada Colau hizo especial mencion de lo pernicioso del tratado TTIP.

No es mucho, pero poco a poco va apareciendo el tema en la vida publica, es el camino.


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  #5  
Antiguo 14-jun-2015, 12:04
maria urizar maria urizar está desconectado
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La oligarquía internacional: La relación entre el G7, el Club Bilderberg y las negociaciones del TTIP

Club Bilderberg

"El Bilderberg puede definirse como un grupo ultraselecto de cabilderos de élite –políticos, peces gordos corporativos estadounidenses, funcionarios de la UE, capitanes de la industria, jefes de las agencias de inteligencia, realeza europea– que se reúnen anualmente en una especie de 'think-tank' informal de formato político para avanzar en la globalización y todos los asuntos cruciales relacionados con la agenda global atlantista", ha relatado Escobar.

El experto ha destacado además los participantes en el encuentro no dejarán pasar la ocasión de hablar de la 'agresión rusa': "Realmente a quién le importa la fracasada Ucrania; lo que necesitamos es evitar que Rusia haga negocios con Europa". Sobre Siria discutirán, a su juicio, "en realidad la partición del país, con el califato como una realidad de la vida post Sykes-Picot". En relación a Irán, ha afirmado Escobar, el interés de los participantes en el encuentro del Bilderberg es "en realidad hacer negocios, comprar su energía y sobornarlos para que se unan al club".

"Pero el verdadero negocio es realmente la Asociación Transatlántica para el Comercio y la Inversión, el presunto acuerdo de 'libre comercio' entre EE.UU. y la UE. Prácticamente todos los grupos de presión empresarial y finanzas del TTIP estarán bajo el mismo techo en Austria", ha aseverado.

Las negociaciones del TTP


"Y no es casualidad que el Bilderberg empiece un día antes de que la prerrogativa presidencial de 'vía rápida' sea objeto de debate en el Congreso de EE.UU.", ha subrayado Escobar, añadiendo que asimismo se tratará el Acuerdo Estratégico Transpacífico de Asociación Económica (TTP, por sus siglas en inglés) y el Acuerdo sobre el Comercio de Servicios (TISA, por sus siglas en inglés).

"La conclusión es que estos tres megaacuerdos (TTP, TTIP y TISA) son la plantilla definitiva de lo que podría describirse educadamente como un Gobierno corporativo global, un sueño húmedo del Club Bilderberg (...) esta es la agenda 'atlantista' real: los toques finales se están aplicando en el arco que comunica el G1 + los socios menores con Bilderberg", sentencia.

G7: El amo y sus títeres

Occidente vive un equilibrio inestable de intereses encontrados donde sólo hay un actor que no sufre las consecuencias de las sanciones contra Rusia, y sí se beneficia de la situación de inestabilidad económica y política en Europa: EEUU. El interés de los pueblos europeos está por debajo de los intereses geopolíticos del país norteamericano. Así lo expresaba el director de Elespiadigital en declaraciones a Sputnik-La Voz de Rusia

La oligarquía internacional: La relación entre el G7, el Club Bilderberg y las negociaciones del TTIP


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Antiguo 14-jun-2015, 12:19
conelagualcuello conelagualcuello está desconectado
Agarrao a las kalandrakas
 
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Iniciado por tetegran Ver Mensaje
Ayer en su discurso de toma de posesion de la Alcaldia de Barcelona, Ada Colau hizo especial mencion de lo pernicioso del tratado TTIP.

No es mucho, pero poco a poco va apareciendo el tema en la vida publica, es el camino.

Ada Colau es ETA-Stalin-Hitler


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  #7  
Antiguo 12-oct-2015, 11:11
maria urizar maria urizar está desconectado
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Visión global y propósito general del TTIP | ATTAC España


Sol Sánchez – Coordinadora de ATTAC España

El Tratado Transatlántico de Comercio e Inversiones, más conocido como TTIP por sus siglas en inglés (TAFTA para los francófonos), se empezó a negociar oficialmente en Junio de 2013 entre EEUU y la UE, y pretende crear la mayor zona de libre comercio del planeta: ochocientos millones de consumidores, casi la mitad del Producto Interior Bruto (PIB) mundial, y un tercio del comercio global. Es importante recordar que en la UE la capacidad para negociar este tipo de Tratados fue delegada a la Comisión Europea por los estados con el Tratado de Lisboa.

El objetivo explícitamente declarado de este Tratado es la eliminación de todas las barreras arancelarias y no arancelarias entre ambas economías, pero su verdadero objetivo se centra en las no arancelarias, que consisten, simple y llanamente en la eliminación de las trabas a los beneficios de los grandes inversores que puedan suponer las normativas y leyes que regulan y protegen nuestra convivencia y derechos.
La herramienta que se utiliza para cincelar esa eliminación de “trabas” se denomina (no sin cierto talento para el eufemismo) “armonización normativa”.Y consiste -básicamente- en quedarse con la más baja de las protecciones sobre cada materia que rija a uno u otro lado del Atlántico y extenderla a ambos. Por eso la ciudadanía en general -ya en la UE o EEUU- pierde; porque siempre se aplicará la peor de las opciones para nuestros intereses frente a la mejor para los intereses de las corporaciones transnacionales.
Actualmente, en julio de 2015, se ha cerrado la décima ronda de negociaciones y a pesar de las grandes discrepancias en temas clave como la liberalización de los servicios financieros, o la protección a las denominaciones geográficas, los negociadores mantienen su estimación de un primer borrador para finales de 2016.

Pero podríamos formarnos una idea equivocada si no contextualizamos el TTIP adecuadamente. Si no ampliamos el foco, podríamos pensar que este Tratado es un hecho aislado, y nada puede estar más alejado del reciente discurrir histórico, la realidad inmediata y los hechos…

El TTIP forma parte de la actual oleada de Tratados de última generación, que no son más que el resultado de la progresiva radicalización de la estrategia emprendida hace ya cerca de cuarenta años por las grandes corporaciones transnacionales.

Para los lobbies que representan los intereses de estas grandes corporaciones, la lentitud de la OMC para eliminar los obstáculos al libre comercio, pero sobre todo las dificultades en su batalla por eliminar las regulaciones en materia social y medioambiental, requerían una estrategia más agresiva y eficiente.
Así que, tras el estrepitoso fracaso de la Ronda del Milenio en el 99 y la posterior paralización de la Ronda de Doha, se dedicaron a impulsar la firma de TLC (Tratados de libre comercio) bilaterales y TBI (Tratados bilaterales de inversión) fuera del marco de la OMC. Desde 1959, se han firmado más de 3.000, pero la mayoría en los últimos 15 años y fundamentalmente entre países en desarrollo y países desarrollados.

Este tipo de Tratados de última generación, se pueden firmar entre dos estados, entre un estado y un grupo de estados (en el caso del TTIP), o incluso entre dos grupos de estados (Acuerdo de Asociación Económica UE / África Occidental). También pueden firmarse entre varios países (NAFTA), pero lo más característico es que además de aranceles incluyen: inversión, servicios, compras gubernamentales, propiedad intelectual, competencia, y casi siempre contienen cláusulas que permiten a las multinacionales llevar a los tribunales a los Estados cuando adoptan nuevas normas o leyes que crean obstáculos a la total liberalización de todas esas áreas, pudiendo ser demandados por atreverse a aumentar el salario mínimo, llevar a cabo campañas contra el tabaco o abandonar la energía nuclear (casos todos ellos reales).

Porque la estructura de estos tratados los dota de una seguridad jurídica aplastante donde los derechos de los grandes inversores quedan clara y nítidamente protegidos pero sus deberes, completamente difuminados. Y esto lo consiguen a través de mecanismos que se convierten en verdaderos jaque mate a los principios democráticos fundamentales, socavan la soberanía, y en definitiva dinamitan el Estado de derecho y el derecho de los Estados.
Dos de ellos son; la Cláusula de Resolución de Conflictos Inversor Estado ISDS (por sus siglas en inglés) que supedita a los estados firmantes a aceptar las decisiones de tribunales arbitrales privados carentes de transparencia que burlan con suma facilidad los estándares legales internacionales, y en los que no hay siquiera igualdad ante la ley porque solo pueden presentar demandas los inversores extranjeros; y la propuesta para un Consejo de Cooperación Reguladora permanente. Probablemente, este último Organismo, explicitado y perfilado como en ninguno de los Tratados anteriores, sea la diferencia cualitativa, el paso adelante del poder corporativo transnacional, en su extensión desde el dominio del poder económico, al político y legal en el TTIP.

Pero además, tal como indicábamos antes, el TTIP no viene solo, sino que en este momento está acompañado en la mesa de la UE por el CETA, un tratado similar terminado de negociar por la Comisión Europea con Canadá en septiembre de 2014, actualmente pendiente de revisión legal y traducción a todos a los idiomas europeos para ser posteriormente presentado a ratificación por los Parlamentos de los estados miembros de la UE y finalmente el Parlamento Europeo (procedimiento que, en principio, sería de aplicación también para la ratificación del TTIP como Tratado mixto).

También le acompaña el TISA (Acuerdo sobre el Comercio de Servicios por sus siglas en inglés) cuyas negociaciones, iniciadas en 2012 y que incluyen a 23 gobiernos -entre los que se encuentra la Comisión Europea- que representan a 50 países e implican a más de las dos terceras partes del comercio mundial de servicios, porcentaje compuesto en un 90 por ciento por los servicios comerciales de los países desarrollados, supondrían la mayor amenaza para los servicios públicos que hayamos conocido hasta ahora, pero también para los derechos laborales, los derechos de los migrantes, los digitales y un largo etcétera.

Y lo que también tienen estos Tratados en común es que su proceso de negociación está fundamentalmente orientado hacia los intereses corporativos, y se convierte en una espiral acumulativa de perpetua negociación y renegociación, donde las excepciones y las pequeñas victorias conseguidas por los grupos defensores de los derechos humanos, ecológicos, sociales, etc, sólo están “a salvo” hasta la siguiente negociación en la que vuelven a convertirse en objeto de discusión y negociación.

Mientras que, de forma completamente inversa y asimétrica, cada vez que los lobbies que representan al poder corporativo transnacional consiguen una nueva normativa favorable, no sólo pasa a regir en los próximos Tratados, sino que comprometen incluso la capacidad de los posibles futuros gobiernos para acometer políticas más progresistas a favor de sus ciudadanías.
En definitiva; la imposición de este modelo, que como hemos visto, no está representado por un solo Tratado como el TTIP, implica la imposición de una única visión del mundo, de las relaciones internacionales, de las relaciones sociales y culturales. Y la defensa de un modelo productivo tan obsoleto, como insostenible ecológica y socialmente, que empobrece a las grandes mayorías sociales para asegurar el mantenimiento de los beneficios económicos, y el peligroso aumento del poder legal y político de las grandes corporaciones transnacionales y de los lobbies que las representan. Únicas beneficiadas de este tipo de Tratados, como prueban los datos empíricos extraídos de experiencias similares, como el NAFTA, tras veinte años de recorrido.
Publicado en Espacio Público



COMENTARIO: Si la impunidad del mundo financiero nos ha llevado a la crisis actual, el rescate de bancos con nuestro dinero, la impunidad de la delincuencia financiera.

El TTIP, extiende está impunidad actual del mundo financiero a todos los lobbys; además de convertirnos en reos que siempre pagamos


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Antiguo 19-oct-2015, 20:24
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Public Services Under Attack through TTIP and CETA Atlantic Trade Deals | Global Research - Centre for Research on Globalization

Servicios Públicos bajo ataque mediante el TTIP y el CETA


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