Cambio de ciclo en el mercado laboral. La economía española vuelve a destruir empleo en términos trimestrales, algo que no ocurría desde el cuarto trimestre de 1995. Desde entonces, España había sido una máquina de creación de puestos de trabajo, pero esa senda se ha roto bruscamente. Según la Encuesta de Población (EPA) dada esta mañana a conocer, en los últimos tres meses de 2007 la economía española ha perdido 33.700 puestos de trabajo, principalmente en construcción y servicios. Mientras que el número de ocupados con nacionalidad españoles bajó en 74.400 puestos de trabajo, los ocupados extranjeros crecieron en 40.700 empleos, lo que da idea de que se puede estar produciendo una sustitución de mano de obra cualificada que incorpora mayores costes por otra más barata y de menor cualificación. La población extranjera representa ya el 14,1% de la ocupación total.
Aun así, la economía española fue capaz de crear el año pasado 475.000 empleos, con un ritmo de avance del 2,38%, lejos en cualquier caso de las tasas superiores al 4% conseguidas en los últimos años. Esos 475.000 nuevos empleos fueron insuficientes para atender la demanda de puestos de trabajo, lo que explica que el desempleo haya vuelto a crecer en términos EPA, algo que no ocurría desde hace muchos años. En concreto, el número de parados aumentó en el tercer trimestre del año en 135.700 personas, hasta situarse en 1,97 millones, lo que representa el 8,6% de la población activa, seis décimas más que en el trimestre precedente. Lo peor, sin embargo, es que en términos anuales el desempleo también ha vuelo a subir. Hoy hay 117.000 parados más que hace doce meses, haciendo buenos los indicadores adelantados, que mostraban una progresiva desaceleración de los puestos de trabajo.
La pérdida de vitalidad del empleo se manifiesta en todos los sectores productivos, aunque con mayor intensidad en la construcción y los servicios. Teniendo en cuenta los últimos doce meses, el empleo vinculado al ladrillo crece ahora un 2,7%, frente al crecimiento del 4.9% que se registraba anteriormente, mientras que los servicios si antes el empleo crecía a un ritmo del 4,15%, ahora lo hace al 3,5%. Esta desaceleración ha sido más acusada en el cuarto trimestre, como pone de manifiesto el hecho de que entre octubre y diciembre se hayan destruido 24.000 empleos en la construcción y 50.300 en los servicios. La agricultura volvió a crear puestos de trabajo por razones estrictamente estacionales (recogida de la oliva) y la industria pudo crear 20.000 puestos de trabajo, si bien en el conjunto del año las fábricas han destruido más de 40.000 puestos de trabajo, el 1,23% de su masa laboral.
El número de activos en España se sitúa ahora en 22,4 millones, con una tasa de actividad del 59%, prácticamente igual a la del trimestre precedente, lo que pone de manifiesto que no se ha avanzado en uno de los diferenciales más relevantes que tiene España respecto a la Unión Europea. España, igualmente, se aleja de la tasa de paro de la zona euro, que se sitúa ligeramente por debajo del 8%.
En los últimos 12 meses, el número de activos (parados y ocupados) ha crecido en 592.000, de los que 318.000 corresponden a mujeres.
En cuanto a la calidad en el empleo, la tasa de temporalidad se sitúa en el 30,9%, más de un punto inferior a la del trimestre precedente (31,94%), lo que da idea de lo que está costando rebajar la precariedad laboral pese a las fuertes ayudas que se han concedido por la transformación de puestos de trabajo eventuales por indefinidos.
A destacar un dato. El número de hogares con todos sus miembros activos parados aumenta en 62.400 en sólo un trimestre. Es decir, que en estos momentos hay 441.000 hogares en los que no hay nadie que trabaje, con un fuerte avance del 12% en los últimos 12 meses, lo que refleja el enfriamiento del mercado laboral.
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