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| Opinión, 14 de Agosto de 2007 Verano Santiago Niño Becerra No “del 42”, del 2007. El pasado Domingo volví de Irlanda y ayer me vine, una semanita, a ese pueblecito de la costa vasca del que les he hablado. De Irlanda ya les contaré cosas en detalle: he recogido bastante material, pero hay algo que, en línea con lo que ayer les dije, y en línea con lo que ahora está pasando, quisiera adelantarles. Aquí, se ha hablado mucho del boom de la vivienda habido en el reino en los últimos años, pero muy poco del boom que con respecto a los inmuebles ha habido en otros países, por ejemplo, en Irlanda. Por lo que he visto, por lo que me han contado, por lo que he podido hablar, pienso que el boom irlandés ha sido superior al español; no tanto por los importes involucrados como por los mecanismos que se han utilizado y por los efectos que se han producido, mecanismos y efectos que conectan con lo que ahora está sucediendo, en las Bolsas, sí, pero, sobre todo, en la Economía en su conjunto; es decir, y como ayer les decía, en el Sistema. A partir de Septiembre, como les he dicho vamos a entrar en un declive, lento, pero continuado y progresivo; declive que, en parte, va a venir matizado por los parches que se van a ir poniendo hasta las elecciones USA del próximo año; el Sr. Moisés Romero y yo pensamos lo mismo respecto a eso de poner parches. ¿Qué parches?, pues las inyecciones de pasta, los anuncios de las lecturas flexibles del programa federal de hipotecas para quienes tengan problemas de pago, las manifestaciones de que a la larga la corrección puede ser positiva, las proclamas de que las previsiones futuras de crecimiento se mantienen invariables, cosas así; ¿bajadas de los tipos de interés?, ¡claro!, también. De todos modos, hasta después del Verano, la tensión no llegará a la calle: estamos de vacaciones, y muchas/os, no se enteran o no quieren enterarse de lo que está llegando. Compruébenlo: hablen con la gente. Estábamos con Irlanda, no me he olvidado. En Irlanda las cosas ya se están viviendo de otra manera. Estuve hablando con bastantes personas y están, literalmente, acojonadas. Les aseguro que da miedo ver las carreteras jalonadas de carteles “For Sale” colocados por diferentes agencias a la entrada de las propiedades. En las ciudades -Limerick, Ennis, Cork (en Dublín menos: la capitalidad obliga)- y en los pueblos -Kilrush, Scarriff, Mountshannon, Killaloe- los carteles de venta y alquiler se hallan, literalmente, clavados en las fachadas de viviendas y junto a las puertas de los locales vacíos. En Irlanda, desde Noviembre, ya no se vende absolutamente nada relacionado con el ladrillo, y la gente quiere sacarse de encima activos que llegaron a ‘adquirir’ a un interés inicial del 0% (tan cierto como Uds. están ahora leyendo esto). Nos hemos metido en un tinglado -nos han metido- porque queríamos creer -porque necesitábamos creer- que era posible, en una dinámica de ‘ir a más’, de ‘querer ir a más’, de pensar que ‘podíamos ir a más’, y el ladrillo es genial para eso porque el ladrillo puede llegar a generar mucho PIB. En Irlanda se lo creyeron, y también en España nos lo creímos. (El Domingo, cuando llegué a la localidad en la que resido, pasé por delante de un agente inmobiliario. Las luces estaban apagadas y el escaparate lleno de fotos de casas y pisos en venta; pues bien, en el cristal del escaparate, enganchado con cello, un cartel enorme: “Se Traspasa”. Ni siquiera habían desmontado el mobiliario; pero las cosas van bien y el año próximo van a seguir yendo bien. ¿Verdad?). Santiago Niño Becerra. Catedrático de Estructura Económica. Facultad de Economía IQS. Universidad Ramon Llull. |
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| Opinión, 15 de Agosto de 2007 Avaricia Santiago Niño Becerra Tal vez se sorprendan por el título de hoy; no lo hagan, tiene su justificación. Hace unos días, la emisora barcelonesa Com Radio me invitó a participar en un programa cuyo hilo conductor me sorprendió cuando me telefoneó el director del referido programa a fin de conocer mis disponibilidades de tiempo. Tal hilo conductor eran los Pecados Capitales, y la invitación era para participar el día dedicado a la Avaricia. (¿Habían pensado que mi participación sería en otro pecado?). La verdad es que el enfoque dado al tema fue muy correcto y sugerente. A lo largo de la charla (en el estudio estuvimos solitos el locutor y yo) apareció de todo y, no podía ser de otra forma, salió a relucir el famoso refrán castellano hoy en total desuso: “La avaricia rompe el saco”. Salió a relucir el endeudamiento monstruoso de españoles y extranjeros, el afán lucrativo de la banca, las consecuencias de los procesos de deslocalización, el boom inmobiliario y, ¡cómo no!, la crisis de las sociedades estadounidenses especializadas en hipotecas de alto riesgo. El sistema financiero USA, se ha dicho -pero, ¿han notado que cada vez se dice menos?- es perfectamente capaz de absorber la crisis de esas sociedades, de hecho, tales hipotecas tan sólo representan el 15% de los préstamos hipotecarios concedidos en USA; el problema, pienso no es ese, el problema es otro y es doble. Por un lado, más de la mitad de las hipotecas concedidas en USA lo han sido por entidades no sujetas a supervisión de la FED ya que tal cosa es responsabilidad de cada Estado de la Unión; por otro, gran parte de las hipotecas de alto riesgo fueron dadas a personas que habían sido rechazadas por entidades, digámoslo así, ‘normales’ por los que esas personas tuvieron que recurrir a esas entidades que ahora se ven en apuros debido a los impagos de los prestatarios, problemas que se amplifican por la ingeniería financiera que se ha inyectado en el proceso a fin de que rindiese más. El primer aspecto del problema es legal y de normativa; el segundo, simplificando un poco, es un tema de pura avaricia, de ahí que apareciese en el programa en el que participé. Tras el batacazo se ha sabido que muchas de esas hipotecas fueron concedidas sin realizar la más mínima comprobación sobre la solvencia de la o del solicitante y, tampoco, sin apenas -o sin ninguna- peritación del valor del inmueble declarado por la o por el solicitante; a partir de aquí se inició el proceso que está donde Uds. conocen. Ahora muchos se estarán haciendo cruces por lo sucedido, y culpando a quienes tenían que calificar el riesgo de todos aquellos que participaron en el proceso, pero la pregunta es, ¿por qué se hizo lo que se hizo?. Nuestro sistema ha llegado hasta donde ha llegado porque la búsqueda de ‘más’ se ha hecho de forma muy profesional, pero además, porque se ha recurrido a instrumentos como las hipotecas USA de alto riesgo. Ninguna institución financiera ‘normal’ prestaba a personas de riesgo, por lo que alguien descubrió en ellas un nicho de negocio, privado, naturalmente. Mientras las cosas fueron bien -mientras los valores de ‘las casas’ fueron subiendo- todo fue sobre ruedas, pero cuando las cosas han empezado a cambiar, las cañas se han vuelto lanzas, los impagos han crecido y el tinglado se ha mostrado en toda su dimensión. El negocio inmobiliario creó una oportunidad, la necesidad crediticia un negocio, la avaricia un problema, la ausencia de regulación un posible desastre. ¿Cómo se arregla algo así?. Difícil, ¿verdad?. Santiago Niño Becerra. Catedrático de Estructura Económica. Facultad de Economía IQS. Universidad Ramon Llull. |
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| Opinión, 16 de Agosto de 2007 No iba todo tan bien (entre signos de interrogación) Santiago Niño Becerra Lo de arriba no va con segundas, de verdad, ¡va con primeras!. Ahora resulta que Europa está enlenteciendo su crecimiento: en el segundo trimestre del año en curso, el incremento medio del PIB de la UEM ha sido el 40% inferior a la cifra mínima que se había previsto; ¡el 40%!. De todos modos, yo me quedo con otra cifra: el crecimiento de la producción industrial en el primer semestre del 2007 se ha desacelerado el 51,06%, ni más, ni menos. Vuelvo a repetir el título de hoy: ¿no iba todo tan bien?. A finales del pasado año, el aún director gerente del FMI, el Dr. Rodrigo Rato dijo en el meeting que el organismo celebró en Singapur que el mundo iba bien; presidentes de bancos centrales, altos cargos de instituciones de reconocido prestigio, como la OECD o del BM han ido diciendo en los últimos meses que el crecimiento era robusto; altísimos ejecutivos de corporaciones transnacionales han estado pregonado las bondades de la situación económica mundial; lo recordarán, y, si no, ahí están las hemerotecas. Si embargo ahora resulta que está pasando lo que todos podemos ver. ¿Inutilidad profesional?, ¿intereses inconfesables?, ¿pura inevitabilidad?. De entre las perlas de estos últimos días me quedo con la que reproduzco; la ha dicho M. Jean-Claude Trichet, ya saben quien es: “Estamos presenciando una evolución de las condiciones del mercado monetario que supone un progresivo retorno a la normalidad” (J.P. Velásquez-Gaztelu, “Trichet hace un llamamiento a la calma”. El País 15.08.2007, Pág. 56). Ya sé que significa eso, pero, ¿qué demonios quiere decir?. De las tres alternativas que planteaba unas líneas más atrás, yo, sinceramente, me quedo con la tercera, aunque no eliminaría total y absolutamente las otras dos. Sé que Uds. son inteligentes (e inteligentas, aunque no se diga), pero voy a repetirlo porque es fundamental que quede muy claro: esta situación, la crisis que ya hemos comenzado, es consecuencia de que la filosofía en la que se ha estado basando nuestro sistema en los últimos 190 años se ha agotado, así, pura y simplemente. Y no es ninguna tragedia: en los últimos dos mil años ha sucedido en otras ocasiones, lo que pasa es que esta vez nos ha tocado vivirlo a nosotros. Como decíamos en días pasados, los bancos centrales pueden inyectar liquidez en el sistema, los responsables de las políticas monetarias pueden reducir los tipos de interés, los países pueden acordar desarmes arancelarios, pero eso, hoy, y en los próximos años, no va a servir absolutamente para nada porque esas medidas suponen continuar actuando con la misma filosofía, y precisamente es la filosofía lo que se ha agotado. Es como si en la Inglaterra de principios del siglo XIII, cuando la filosofía del sistema feudal ya estaba agotada, el rey Juan hubiese decidido que para arreglar los problemas que se le venían encima, lo mejor que se podía hacer era mejorar la limpieza de sus castillos. Crisis hipotecaria, sí, pero motivada por la búsqueda de mayores y continuados beneficios; juguetes que incumplen normas de seguridad, baterías de teléfonos que se sobrecalientan, también, pero debido a que se buscan reducciones masivas de costes a fin de incrementar exponencialmente las ventas; creciente número de personas que tienen serios problemas para llegar a fin de mes, cierto, pero en su origen se halla un hiperendeudamiento permitido a fin de que consuman, y la búsqueda de una creciente productividad que hace cada vez menos necesario el factor trabajo. No es un tema de tipos de interés altos o de liquidez escasa, por lo que la solución no va a llegar reduciendo los tipos o aumentando la cantidad de pasta en el sistema. Lo que ya estamos metidos es inevitable: va a pasar, más vale que todo el mundo se vaya haciendo a la idea; y la solución vendrá por el cambio de la filosofía en la que se sustenta el sistema, cambio del que ya se vislumbran cosas; ¿qué cosas?, pues el creciente pago por acceso al uso, las llamadas a la ‘responsabilidad’, la formación de grupos y la reducción de los partícipes, y la llegada de elementos regulatorios; son sólo ejemplos, pero son la avanzadilla de lo que va a venir; y ya está aquí. Santiago Niño Becerra. Catedrático de Estructura Económica. Facultad de Economía IQS. Universidad Ramon Llull. |
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| Opinión, 17 de Agosto de 2007 Qué no (entre signos de admiración) Santiago Niño Becerra ¡Qué no, qué no y que no!. ¡Qué no va a servir de nada!, que por mucha pasta que los bancos centrales inyecten en el sistema la situación no se va dar la vuelta. ¡Qué no se enteran!. ¡Qué el problema no es de falta de liquidez!. ¡Qué los que lo decimos nos vamos a quedar afónicos de decirlo!. El crédito, desde la mini recesión de 1991, se ha convertido en el supermotor, en el único motor del sistema, tanto por el lado de la economía financiera como de la economía real: absolutamente todo lo que se ‘compra’, se ‘paga’ con créditos. Pero para que ese supermotor continúe en funcionamiento hace falta que el sistema esté inundado de pasta a fin de que se puedan seguir ‘creando’ créditos, a fin de que sean ‘concedidos’; como ahora se ha cerrado el grifo, los bancos centrales están inyectando liquidez. Pero eso no va a servir, al final, para nada. Es como en aquellos veleros de tres mástiles del siglo XVIII. Cuando un percance dañaba el casco, una cuadrilla de carpinteros acudía a poner un parche, pero de nada servía poner un parche cuando la madera estaba podrida, y lo que ahora sucede en el sistema es que su estructura se está deshaciendo, por lo que la liquidez de nada, al final, va a servir: va a ser fagocitada por el hambre de liquidez que los prolegómenos de la crisis están multiplicando, de tal modo que esos aportes de pasta se van a ir filtrando por las rendijas hasta que de ellos nada quede. El problema es mucho más simple de explicar. Al final de toda la requeteingeniería financiera que se ha creado alrededor de las hipotecas basura (y de todas las operaciones de crédito del mundo mundial), al final, tan sólo queda una cosa: una persona, una familia o una compañía que ha de pagar su cuota mensual, trimestral o semestral del crédito. Si la persona, la familia o la compañía no pagan, todo el tinglado se viene abajo; y eso es lo que está empezando a suceder: que la persona, la familia o la compañía que tenían que pagar no están pagando porque no pueden pagar. Punto. Podemos llamarlo como queramos y ponerle las siglas que nos de la gana, pero esa es la puta verdad: que los últimos de la cadena, por diversos motivos, no pueden pagar, no pagan, y la cadena se va a la mierda, por lo que los concededores de créditos no tienen más pasta para dar como créditos, por lo que la ristra de apalancamientos y bonos se tambalea; entonces llegan los bancos centrales y dicen: vamos a inyectar fondos: ¡pero si la cantidad de pasta que se necesitaría para que el supermotor continue funcionando como hasta ahora lo ha estado haciendo supera las posibilidades de inyección!; ¿qué pretenden?, ¿entretener al personal?. Hemos creado un monstruo que se alimenta del endeudamiento de todo el mundo, pero ese endeudamiento ya ha alcanzado su límite físico, por lo que el efecto bajada está yendo hacia atrás. Los bancos centrales pueden retrasarlo, pero no detenerlo, ni eliminarlo, porque nadie puede ir contra las leyes físicas. Por la misma regla de tres, reducir los tipos tampoco acabará sirviendo de nada. Claro, que con el nivel de conocimientos económicos que tiene la ciudadanía y mientras se emitan deportes por la tele, los que mandan pueden estar tranquilos, que nadie les va a marear demasiado. Un ejemplo. Ayer, a mediodía, un conocido me dijo: “Los bancos centrales están aumentando la liquidez para que los tipos de interés no suban, ¿verdad?”. Sin comentarios. Santiago Niño Becerra. Catedrático de Estructura Económica. Facultad de Economía IQS. Universidad Ramon Llull. |
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| Opinión, 20 de Agosto de 2007 Negación Santiago Niño Becerra El proceso es conocido. Es habitual que cuando a una persona se le diagnostica una enfermedad grave su primera reacción sea negar la evidencia, es decir, negar que algo como lo que le están diciendo le esté sucediendo a ella. Luego, después, vendrán otras reacciones; unas personas tienden a despotricar contra el Destino que les ha abocado a esa situación en la que se encuentran, otras, en cambio, afrontan su estado con lógica y entereza. El momento en el que ahora se halla la economía mundial es el primero de los arriba descritos, aunque, en realidad, se encuentra en el instante previo a su inicio ya que, aún, no se ha realizado oficialmente el diagnóstico de su enfermedad, pero ya falta muy poco para ello; lo que sí ha sido detectado por el equipo médico que asiste a la economía es que algo extraño, y de muy difícil tratamiento le está afligiendo. No obstante, ya están apareciendo expertas/os que dicen que nada malo va a suceder al paciente porque tal o cual órgano de esta o aquella zona de su anatomía se hallan perfectamente; así, unos dicen que la banca de tal país es sólida, otros que el mercado inmobiliario de aquel país es estable, otros más que los fundamentos de aquí y de allá están sanos. ¡Por favor!, quienes así hablan, ¿no saben en qué consiste esa cosa denominada globalización?. La globalización se caracteriza por la tendencia a que desaparezcan todas las fronteras, tanto las políticas como las económicas; las segundas, de hecho y prácticamente, ya han desaparecido. Como consecuencia -inmediata- de ello la información deja de ser nacional o zonal y se convierte en global, por ello, cuando algo sucede en un sitio, y, cómo a través de la globalización, la economía de ese sitio está interconectada con e interpenetrada por la economía de todos los demás sitios, eso que en ese sitio acontece causa efectos inmediatos y casi instantáneos en los demás sitios. Que unos cuantos bancos USA se fuesen a la mierda porque unas personas a quienes se les concedió un crédito hipotecario no puedan pagar sus cuotas, tendría una importancia relativa en un mundo no interconectado; pero el hecho de que todos los lugares de ese mundo sean, en términos económicos, un solo lugar, hace que un problema en un sitio se transforme, inmediatamente, en EL problema, y si ese problema está liado como una madeja con al que un alegre gato ha estado jugando, y si, además, en ese problema está involucrada mucha gente que ha movido mucha pasta, y si, para completar el cuadro, quienes tienen que pagar lo que deben no lo hacen, el follón está servido; y es pueril decir que ‘no pasará nada’ porque la banca de tal país es sólida, ni porque el mercado inmobiliario de aquel país es estable, ni porque los fundamentos de aquí y de allá están sanos. Y, además de los ademases, la globalización supone otra cosa, y más la de hoy en día. La globalización de hoy está basada en el crédito, en el crédito internacional, por lo que la oferta monetaria de un país es parte de LA oferta monetaria. Si falta pasta en un lugar, faltará pasta en todos los lugares, por lo que inyectar liquidez en ese lugar -o en tres lugares-, reducir el precio al que los Tesoros prestan a los bancos o aumentar el plazo de vida de esos préstamos, equivale a darle un calmante a alguien que tenga gangrena; puede que le alivie momentáneamente el dolor, pero no le va a curar. Lo que hizo el pasado Viernes la FED (por citar al último de los actores que ha actuado) no va a servir para nada porque el problema es sistémico y global. (Aunque puede que a algunas/os le sirva para salvar su situación particular). Las físicas y los físicos ya nos han explicado que cuando arrojamos una piedra al mar se mueven todos los mares del planeta, pues, hoy, con los temas económicos, sucede exactamente lo mismo; en la época de los Sumerios y de los Acadios, no; hoy sí. Y decir que nada va pasar, lo que acababa causando es el efecto contrario al que se pretendía obtener diciéndolo: que la gente se preguntará, ¿por qué estarán diciendo que no va a pasar nada?. Cierto es que la población, y más en los tiempos que corren, huye de los problemas como de la peste, pero cuando volvamos de vacaciones y esa población vea que las cosas ya no están como le decían que estaban antes de irse a la playa, cuando perciba que las cosas están mucho peor de lo que les dicen que están, ¿continuarán esas personas pensando que nada va a pasar?. Un simple dato. Aquellas de Uds. y aquellos de Uds. que hayan estado de vacaciones en algún lugar turístico, ¿han visto la misma ‘alegría’ que el año pasado?; aquellas de Uds. y aquellos de Uds. que aún continúen de vacaciones en un sitio turístico, ¿ven el mismo movimiento que el pasado año?. Y eso que, según nos cuentan, ‘la economía está bien’. El caso de España es, si cabe, más flagrante. El Ministro de Economía continúa diciendo que lo que sucede fuera tendrá un impacto mínimo aquí dentro, y que lo que sucede en el mundo de las Bolsas es una simple corrección sin implicaciones en la economía real del reino. Y es flagrante porque España es un país dependiente donde los haya, y con un PIB que, en base a su composición, es uno de los que más se sustenta en el endeudamiento. ¿Qué pretenden no diciendo la verdad?, ¿qué buscan escamoteando el fondo de la información?, ¿a dónde quieren que la gente llegue no explicando lo que está sucediendo en realidad?. Santiago Niño Becerra. Catedrático de Estructura Económica. Facultad de Economía IQS. Universidad Ramon Llull. |
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| Opinión, 21 de Agosto de 2007 Pisos Santiago Niño Becerra Puede que consideren banal el título de hoy teniendo en cuenta lo que está sucediendo; no lo hagan: lean. Como ya les he dicho, de tanto en tanto personas amables que conocen lo que me interesa me remiten cosas que pescan en la Red. Hace escasos días una de estas personas me remitió algo realmente interesante: lo que a continuación reproduzco. Pasen de la forma, lo importante es el fondo. “La nómina de mi padre, en diciembre de 1979, era de 38.000 pesetas. Él trabajaba como peón en una obra. En ese mismo momento le ofrecieron comprar una casa. Le pedían un total de 500.000 pesetas por ella. Decidió no arriesgar y continuar viviendo en régimen de alquiler, en unas condiciones muy buenas. Se trataba de una casa modesta pero muy bien ubicada, en pleno centro de un pueblo cercano a Barcelona. A los pocos meses mi padre y mi madre compraron un terreno en otro pueblo de la misma provincia y en menos de cinco años de esfuerzo ya habían levantado y pagado una vivienda de 120 m2. Han pasado 27 años. En 2006 y en el mismo pueblo donde viven, un piso modesto de 75 m2 a las afueras no se encuentra por menos de 35 millones de pesetas, y estoy siendo muy generoso. En el año 1979 el coste de un piso era del orden de 14 mensualidades de un peón de obra: 38.000 pts/mes x 14 meses = 532.000 ptas. El sueldo en 2006 de un universitario recién titulado en ingeniería informática sin experiencia profesional no llega a las 200.000 pesetas mensuales. En el año 2006 una vivienda modesta cuesta 175 mensualidades (14 anualidades!!!) de un ingeniero informático (200.000pts/mes x 175 meses = 35.000.000 ptas.) Los jóvenes de hoy necesitaríamos cobrar 2,5 millones de pesetas mensuales para estar en igualdad de condiciones con nuestros padres que compraron una vivienda a principios de los años 80: 2.500.000 pts/mes x 14 meses = 35 Millones de ptas. Los pisos en el año 2006 deberían costar 2,8 millones de pesetas para que los jóvenes de hoy estemos en igualdad de condiciones con nuestros padres en 1979: 200.000 pts/mes x 14 meses = 2.800.000 ptas. No encuentro adjetivo alguno en el año 2006 para calificar lo que mi padre consideró arriesgado en 1979. Está claro que los pisos no van a pasar a costar de la noche a la mañana 12 veces menos, de 35 a 3 millones. También está claro que no voy a cobrar 2,5 millones de pesetas mensuales, por muy buen trabajo que encuentre y por muchos estudios que tenga. Lo primero que se le ocurre a uno es seguir viviendo en casa de sus padres y ahorrar el 100% del sueldo durante los próximos 14 años, para el año 2020 (yo rondaré ya los 40 años de edad) tendré el dinero suficiente para comprar una vivienda al coste del año 2006 pero, por supuesto, no al coste del año 2020. Evidentemente esta ocurrencia la desecha uno antes de hacer cualquier cálculo. Aunque un joven bienintencionado consiga ahorrar 2, 4 ó 6 millones con mucho esfuerzo en pocos años, a día de hoy nunca podrá evitar lo siguiente: 1) Pedir un préstamo al banco a 40 o 50 años (si consigues ahorrar 2, 4 ó 6 millones puedes reducir el período a 35- 45 años, pero 5 años no suponen prácticamente nada cuando estamos hablando de medio siglo de pago). 2) La otra solución es pagar un alquiler de por vida. Después de esta reflexión ten la delicadeza de no decir a un joven que su problema es que no ahorra, eso fue válido para ti en 1979, incluso era valido para algunos jóvenes en 1999, pero no en 2006, en 2006 sólo consigues cargar con más impotencia, si cabe, al muchacho. El esfuerzo de nuestros padres, sin duda alguna admirable, no era estéril (podían obtener una vivienda de propiedad en un período de 5 años). El mismo esfuerzo realizado por nosotros, los hijos, sólo llega para quizá reducir en 5 años una hipoteca de medio siglo. La vivienda nunca fue un objeto para enriquecerse, sino para vivir y es de lo poco material que sí necesitamos. La ley del libre mercado puede establecer el precio de los televisores de plasma al precio que quiera… yo no los compraré… pero nunca tuvimos que permitir que esa misma ley fijara el precio de la vivienda, porque todos necesitamos vivir en una y no todos podemos pagarla. Los jóvenes, incluso aquellos que tenemos estudios superiores, no podemos competir”. Lo dicho, para pensar; ¿a qué sí?. (Un amigo acaba de contarme lo siguiente. En un barrio popular de la popular localidad vizcaína de Barakaldo hace pocos meses que finalizó la construcción de una serie de bloques de viviendas populares, viviendas que saliron a la venta por 50 millones de pelas la unidad. Pues bien un conocido de mi amigo que, para invertir, adquirió una y que ahora, por diversos motivos, tiene que sacársela de encima, ha tenido que bajar 10 kilos para poder venderla. ¿No dicen que no pasa nada malo en la economía española y que el precio de la vivienda no está bajando?). Santiago Niño Becerra. Catedrático de Estructura Económica. Facultad de Economía IQS. Universidad Ramon LLull. |
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| Opinión, 22 de Agosto de 2007 Historia Santiago Niño Becerra Que no les engañe el título: seguimos con lo mismo. Viajemos hacia atrás en el tiempo. Entre el año 0 y el año 1000, el PIB del planeta prácticamente no varió, al igual que la renta per cápita; sin embargo, en el período referido, la población mundial se multiplicó por 6. En el milenio siguiente, entre los años 1000 y 2000, las cosas fueron muy diferentes: mientras que la población mundial se multiplicó por 22, el PIB total aumentó 300 veces; pero claro, la renta per cápita sólo lo hizo 13. Hagamos un zoom de este período. Como Uds. saben, 1820 es el año en el que, oficialmente, de verdad, de verdad comienza la Revolución Industrial; pues bien, entre el año 1000 y 1820 la renta per cápita creció 1,5 veces debido a que la población aumentó 4 veces. Pero entre 1820 y el 2000, esta situación se revirtió: la población se multiplicó por 5,6 y la renta per cápita por 8,5; claro que la esperanza de vida media del planeta pasó de 24 años en el año 1000, a 66 en el 2000. Ahora hablemos de países. Llamemos Grupo A a la suma de Europa Occidental, USA, Australia, Nueva Zelanda y Japón, y denominemos Grupo B al resto de países que no pertenezca al Grupo A. En el año 0, la renta total del Grupo A era idéntica a la del Grupo B, y en el año 1000, la del Grupo A era menor que la del B, entre otras cosas porque, en dicho año, Asia sin Japón generaba el 66% del PIB mundial mientras que Europa Occidental tan sólo generaba el 9%. Pero en 1820 eso había cambiado. En 1820, la renta del Grupo A equivalía a dos veces la renta del Grupo B debido a que Europa Occidental había aumentado su participación en el PIB del planeta al 24% y Asia sin Japón la había reducido al 56%; de hecho, Europa Occidental había multiplicado por 3 la renta real que obtenía en el año 1000. Cuando llegó 1913, la cosa se agudizó: la renta del Grupo A era 6 veces la del Grupo B, y al llegar 1998, aún se agudizó más: 7 veces. Entre 1820 y el 2000, mientras que la renta per cápita del Grupo B se ha multiplicado por 5,4, la del A lo ha hecho por 19; ¿por qué?, pues porque, entre otras razones, en 1998 Asia sin Japón generó el 30% del PIB del planeta y el Grupo A generó el 46%. ¿Causas de todo lo anterior?, básicamente tres. 1) el proceso colonizador que potencias del Grupo A pusieron en marcha a partir del siglo XVI, 2) el progresivo aumento del comercio internacional y del movimiento de capitales liderados, primero, y mayormente participados, posteriormente, por el Grupo A y, 3) los progresivamente acelerados avances tecnológicos e innovativos desarrollados, mayoritariamente, por el Grupo A. En el otro lado de este panorama están los miles de millones de personas sumidas en la miseria en países míseros en todos los sentidos. ¿Me puede alguien explicar como es posible, de verdad, no con bonitas y demagógicas declaraciones programáticas, revertir su situación?. Yo, se lo digo sinceramente que no tengo ni puta idea. Y, por encima de estas cifras, lo que hoy está sucediendo: como ven, un chorrito de leche en una taza de tea (primero la leche, ya saben). (Pero, ¡qué diferente es el tea sin esas gotas de leche!, ¿verdad?). Los sinsabores de hoy, lo que mañana va llegar, serán meros retazos de historia dentro de 500 años; lo que sucede es que el hoy nos está tocando vivirlo a nosotros. (Los datos base de lo anterior los he sacado de una obra magnífica; está editada por la OECD en el 2002, su autor es Angus Maddison, y su título “The World Economy: A Millennial Perspective”). Santiago Niño Becerra. Catedrático de Estructura Económica. Facultad de Economía IQS. Universidad Ramón Llull. |
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| Opinión, 23 de Agosto de 2007 Cara y cruz Santiago Niño Becerra Una moneda, aunque sea mala, tiene dos lados. Dos lados, el que se denomina ‘cara’ (hasta ahora, una cara, la de quien fuese, la había en todas las monedas), y el llamado ‘cruz’ (en muchas, de una u otra manera, también aparecía este símbolo). Habitualmente se asocia la ‘cara’ con cosas buenas y con malas la ‘cruz’ (ignoro el motivo). Pues bien, siguiendo con este razonamiento, Las declaraciones que el pasado Martes realizó el secretario del Tesoro USA podrían ser la ‘cara’ de la actual situación económica planetaria, y las hechas por el presidente del Gobierno del reino (“Gobierno de España”, ya saben) la ‘cruz’. Lo que vino a decir Mr. Henry Paulson es que la cosa va para largo, que lo que está sucediendo en el sistema económico no va a resolverse en cuatro días, que las manifestaciones de eso que está sucediendo en el sistema y que han adoptado un aspecto financiero (¿qué otro aspecto iban a adoptar si ‘lo financiero’ es el lubricante que hace que el sistema gire?) van a continuar siendo negras durante bastante tiempo. Al margen de que Mr. Paulson acierte, o no, en el tema del tiempo, el mensaje del secretario del Tesoro es el de que las cosas no están bien, ni para USA ni para nadie; ¡y como deben estar las cosas para que eso lo diga un político!, que esa es la profesión de tal señor. En el otro lado, otro señor de profesión político, el Sr. José Luis Rodríguez Zapatero, se atreve a decir que en España, todo eso que está sucediendo en USA y que está teniendo las implicaciones que por doquier está teniendo, no va afectar casi en nada a la economía nacional; ¿el motivo?, pues que España va bien. (Ni se les ocurra pensar que comparto lo que sobre la situación está diciendo la oposición: ¿cómo se puede pedir que comparezca un ministro en el Parlamento para que explique el impacto que el follón financiero va a tener en la economía española?; ¿qué cojones va a explicar?, ¿qué la economía española es una de las más dependientes del exterior en todo el mundo?). El pasado Martes tuvo lugar una reunión sonada (bueno, la reunión no sé si lo fue, pero sí lo fueron las conclusiones que a su término fueron dichas) entre el presidente de la FED, el secretario del Tesoro USA y el senador Christopher Dodd -que no es un senador cualquiera: es, nada más y nada menos, Chairman of the Senate Committee on Banking, Housing, and Urban Affaire (lo mantengo en original a fin de que palpen la importancia la tarea del, también, político)-. En esa reunión, Mr. Paulson dijo lo que más arriba han leído; Mr. Ben Bernanke expuso que la FED iba a hacer lo preciso para mitigar las consecuencias de lo que está sucediendo; Mr. Dodd manifestó que el problema, ahora, son las ciudadanas y los ciudadanos USA que pueden ser desahuciadas y desahuciados de sus residencias por no poder pagar sus cuotas hipotecarias (entre uno y tres millones). ¡En ningún momento dijeron que USA fuese bien y que el impacto de lo que está sucediendo fuese a ser mínimo!, y allí estaban presentes dos políticos. Jaime Caruana, ex Gobernador del Banco de España, decía, viniese totalmente a cuento, o no, que el auténtico peligro de la burbuja inmobiliaria española residía en el empleo; que una crisis de empleo sería el auténtico desastre que devastaría el mundo inmobiliario en el reino; lo que es auténticamente cierto. Pues bien, ya tenemos cifras: en USA están volviendo los días de “The Grapes of Wrath”, los días de “Las uvas de la ira” que John Steinbeck reflejó tan magistralmente en 1939. ¿Y en España?; en España no porque la economía está bien. ¡Por favor!. Difícilmente volveremos a ver en estos días columnas de familias agricultoras embargadas por los bancos emigrando hacia California (entre otros motivos porque hoy, en California, también las van a pasar putas); y no las veremos porque los votos de la gente aún son importantes; además, el Gobierno USA dice que el Gobierno USA dispone de los instrumentos precisos para intervenir en este maremagnum actual (por cierto, ¿qué instrumentos?). Y el Gobierno de España, ¿dispone de los instrumentos precisos?. No deseo que nadie comparezca en ninguna parte para explicarlos, tan sólo lo pregunto; y ya saben: “The answer, my friend, is blowing in the wind. The answer is blowing in the wind” (Bob Dylan, 1962). Santiago Niño Becerra. Catedrático de Estructura Económica. Facultad de Economía IQS. Universidad Ramon Llull. |
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| Opinión, 24 de Agosto de 2007 Sweet and slowly Santiago Niño Becerra No, no piensen en eso que de eso no vamos a hablar. “Sweet and slowly” es el título de una composición musical de un grupo de los 70, pero no recuerdo el nombre del grupo; lo siento. En cualquier caso, sí recuerdo la pieza y, como por su título puede deducirse, era dulce y lenta. Y así, dulce y lentamente es como se nos están diciendo las cosas. Así es como, quienes tienen en sus manos las riendas de la economía mundial -¿las tienen?- están diciendo lo que está sucediendo en el entorno económico planetario y, más importante aún, lo que va a suceder. Dulcemente, y muy, muy despacio, aunque con contradicciones. El aún director gerente del FMI, el Dr. Rodrigo Rato, decía a finales del pasado año que el mundo iba bien; hace cuatro días dijo que las perspectivas de la economía mundial todavía eran buenas. El vicepresidente del mismo organismo, Mr. John Lipsky, dos jornadas atrás, decía que lo que está sucediendo hoy en el mundo tendrá un impacto en el crecimiento, impacto que no se sabe si será elevado o no (lo tienen aquí: http://www.ft.com/cms/s/0/64115928-5...79fd2ac.html); y ayer, el Dr. Rato dijo que la crisis financiera (copio exactamente de Le Monde, La 12:15) “aura probablement un impact sur la croissance aux Etats-Unis”; pero teniendo en cuenta el tamaño de la economía USA, ese impacto puede afectar sobre “le volume du commerce mondial, les matières premières (...) ou les taux d’intérêt”. Vamos a ver. Hace cuatro meses el horizonte económico era diáfano y hoy se nos dicen todo esto. ¿Qué sucede?. Sucede que no nos están diciendo ni todo lo que se sabe en relación a la situación económica mundial, ni lo que ya se sabe que va suceder. Se nos están contando retazos -muy pequeños- de información, en parte discontinuos, en parte contradictorios, y con cuentagotas. ¿Por qué?, pues para que no nos asustemos y para que la gente siga preocupándose por si va a subir el Euribor pero sin ir más allá. Por el horizonte se está aproximando la Tormenta Perfecta y la práctica totalidad de la población sigue pensando en si escogió bien el tono de la corbata o del vestido que ha decidido llevar al cocktail o en si conseguirá algo de pasta para poder cenar esta noche, por lo que muy poca de esa población reclama una mejor información. No es cierto que lo que estos días está pasando vaya a tener, tan sólo, ligeras repercusiones; lo que estos días está sucediendo es el preludio de lo que va a llegar en los próximos meses y años, y esas personas que dicen lo que dicen, lo saben, pero lo ocultan, lo tergiversan, lo camuflan, lo maquillan. Esas personas, que se afanan en aplicar el manual (un manual que ya no sirve para nada), saben que cuando la confianza se tambalee todo se vendrá abajo porque la confianza es el ligante que mantiene unidas las moléculas de la esfera que es la economía y los átomos del crédito que es el lubricante que hace que la esfera continúe girando. Intentan que la gente mantenga la confianza en el sistema, ¡pero si es el sistema el que está cambiando!; la confianza se va a acabar en el mismo instante en que la gente deje de creer en que casi nada va a suceder; entonces, esas personas, las que tienen las riendas, ¿qué nos contarán?. Dulce y lentamente nos están diciendo, pero será amarga y violentamente como seremos conscientes de la realidad. Santiago Niño Becerra. Catedrático de Estructura Económica. Facultad de Economía IQS. Universidad Ramon Llull. |
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