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| Opinión, 17 de Enero de 2008 4 de Enero Santiago Niño Becerra Lo recordarán: aquí dijimos que el futuro había empezado el 4 de Enero. A ver, empezó en Septiembre, ya lo hemos dicho, pero la caída de más 600 puntos que protagonizó el Nikkei ese día estaba marcando el inicio (cronológico, formal, claro) del derrumbe que se nos está viniendo encima. Ya ven que cada vez se van contando, diciendo, más cosas, aunque con cuentagotas -Citigroup, por ejemplo-: también aquí lo dijimos: prepárense para empezar a ver y a leer datos ‘retrasados’, ‘maquillados’, ‘adaptados’: hay que ganar tiempo: ¿para qué si ya no se puede ir a ninguna parte?. (¿Saben porqué aparecieron los Fondos Soberanos?, ¿saben el motivo de que estén invirtiendo a diestro y siniestro?; simple: no saben que hacer con la pasta que tienen, y, bueno, Citigroup es Citigroup. Y no se confundan: la estrategia de esos Fondos puede que a algunas/os les joda, pero sólo son parte de algo que, mañana, va a ser el referente: las corporaciones integradas vertical y horizontalmente; recuérdenlo). Sí, se van diciendo cada vez más cosas, pero aún se continúa en el empecinamiento de echar la culpa a las subprime. ¡Pero si las subprime y sus efectos no están siendo más que la manifestación de una forma de hacer las cosas!. La evolución del sistema llevó, de forma natural, a una situación en la que lo natural, lo lógico, eran las subprime, de la misma manera que la evolución del sistema llevó, en los 80, a la aparición de los bonos basura. (Hay una diferencia, claro: en los 80 el sistema aún no estaba totalmente agotado, hoy sí lo está). Y luego viene lo que cuelga: la caída del consumo. Pero se sigue errando: la caída del consumo no se debe a la crisis de liquidez, esta influye en aquel, ¡evidentemente!, pero el origen de la caída del consumo (y espérense: ya verán donde está el consumo para estas mismas fechas el próximo año) no está en la poca liquidez que hay en el sistema, sino en el agotamiento de la capacidad de endeudamiento: por mucha liquidez que haya en el sistema, físicamente es imposible prolongar hasta el infinito la deuda privada, el problema es que se partió de la base de que si era posible, y en eso estamos. Los inversores están pasando de la política, se nos dice; ¡muy bien!, ¡claro que sí!, pero siempre ha sido así: la economía siempre ha ido por delante de la política: escojan cualquier período histórico: ¿por qué se hundió el Imperio Romano?, pues por problemas de pasta. La economía hace la política, pero ahora lo que le interesa a la economía es salvar la máxima cantidad de muebles posibles. Les recuerdo una frase que ya he utilizado con anterioridad: “Acceso quiere decir poder llamar a Kohl y recomendarle que se lea un informe. También quiere decir que John Major te llame para agradecerte los puntos de vista de la ERT, o almorzar con el primer ministro sueco justo antes de la decisión sueca de incorporarse a la Unión Europea”. La pronunció, en 1993, Keith Richardson, secretario de la European Round Table. Lo que sorprende, por el personaje que la ha lanzado, es la idea recientemente expuesta por Alan Greenspan: que las recesiones llegan tras discontinuidades en la evolución de los mercados. ¡No!. ¡No!, de discontinuidad, nada, Mr. Greenspan. Una discontinuidad es una interrupción en una situación normal, armónica; lo que está sucediendo en los mercados es el fin de una situación fabricada, inventada, a partir de la evolución que las cosas estaban adoptando. Por eso las consecuencias de lo que está sucediendo van a ser duras: ya están afectando a la confianza. (Piénsenlo: ¿qué es la ‘confianza’?, pues la manifestación de las expectativas de cómo van a ir las cosas). En un momento, nos inventamos algo a partir de la evolución del sistema en aquel momento; y, bueno, ha generado PIB, y empleo, y más PIB, y beneficios, y alzas en las cotizaciones, y mucho más PIB, pero se acabó. Se a-ca-bó. Finito. Ahora toca otra cosa. Y va otra previsión: esta historia no ha hecho más que empezar: estamos en los prolegómenos de los prolegómenos: verán lo que empieza a pasar a finales de Enero. Santiago Niño Becerra. Catedrático de Estructura Económica. Facultad de Economía IQS. Universidad Ramon Llull. |
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| Opinión, 18 de Enero de 2008 Verdades Santiago Niño Becerra Las cosas son como son, no como nos gustaría que fuesen. Dossier Econòmic es un periódico semanal especializado en temas económicos que se publica en catalán para el ámbito catalán, de lo que se deduce que tu tiraje es reducido, pero puedo asegurarles que es muy bueno. En el ejemplar del 12 al 18 de Enero publicó un artículo en relación a la sensación de empobrecimiento que día a día palpa la gente de a pie que es de lo mejor que sobre el tema he leído últimamente. Decía el texto que entre los años 2000 y 2006, mientras que el PIB español creció, en términos reales, el 20,85%, el peso de los salarios en ese PIB español, ha pasado del 68,0% en 1996 al 54,5% en el 2006; también decía que entre los años 2000 y 2007, el aumento acumulado de los precios en el reino ha sido del 25,4% (el 27,8% en Cataluña). (El artículo referenciaba las fuentes de todos esos datos). Bien, pues el presidente del Gobierno, en un acto convocado el pasado Sábado por el partido gobernante tras la reunión de su Comité Federal, ha dicho que la fortaleza de la economía española está fuera de toda discusión porque las cuentas públicas del 2007 muestran un superávit del 2% del PIB. Por otra parte, en una reciente comparecencia parlamentaria, el ministro de Economía dijo que la ciudadanía es la que debe decidir que partido político es el idóneo para gestionar una crisis económica, caso de que esta se produzca, matizó. Cuando leo, cuando me entero de cosas como las dichas por el Sr. Rodríguez Zapatero y por el Sr. Solbes, si he de serles sinceros, no sé que pensar. Justificar la fortaleza de una economía por un superávit presupuestario teniendo en cuenta las enormes carencias que muestra la realidad española recuerda aquellos casos, que periódicamente se hacen públicos, de personas sumidas en la pobreza que atesoran muy respetables cantidades de pasta bajo el colchón. ¡Claro que España tiene superávit: porque su Gobierno no atiende a todo lo que debería!; para seguir con Cataluña, que se lo pregunten, por ejemplo, a los usuarios de sus ferrocarriles de cercanías. El candidato José Luís Rodríguez Zapatero puede decir lo que quiera, lo grave es que hay gente que se lo creerá; no obstante, más grave me parece lo que dijo el ministro de Economía, porque eso supone suponer que la gente, es decir, las votantes y los votantes, entienden lo que significa la gestión de una crisis, cosa que, aunque no se diga, no es cierta, y que no lo sea, en absoluto significa dudar de las bondades de la democracia. La gente, el hombre de la calle, lo único que desea es que la pasta que tiene en el bolsillo le alcance para llegar a fin de mes, y lo que muestran todas las estadísticas que sobre el tema se elaboran, es que, mes tras mes, a un mayor porcentaje de esa gente le resulta más difícil llegar al final de cada mes. ¿Qué cojones le importa a la ciudadanía que las cuentas públicas muestren superávit si a una parte creciente de esa ciudadanía le cuesta más acabar el mes?. La gente, Sr. Solbes, no entiende de gestión de crisis, pero lo que si entiende muy bien es que sus dineros cada vez le dan para menos; y por favor, no vuelva a decir que la riqueza de las españolas y de los españoles ha aumentado debido a que el valor de ‘sus’ pisos (entre comillas: ¿son suyos si aún no los han pagado?) ha aumentado una-burrada-por-ciento; ¿en qué está pensando cuando lo dice, en que se los vendan, inviertan en futuros del trigo y se vayan a ir a vivir bajo un puente?. Pero lo mejor del caso, y esto lo he dicho ni se sabe las veces, es que la oposición no se fija en esas cosas, la oposición va a la suya. Critica, si, pero, 1) refiriéndose a cosas de las que es tan responsable como el actual Gobierno, 2) criticando cosas sobre las que ningún Gobierno nada puede decir ni hacer, y 3) proponiendo cosas que de nada servirían para lo que se nos viene encima. La oposición, igual que el partido en el Gobierno, dice cosas sin excesivo sentido a fin de que se las crean posibles votantes, es decir, la oposición hace exactamente lo mismo que lo que hace el partido en el Gobierno. Unos, el partido en el Gobierno, dicen que de recesión, nada de nada, a lo sumo, desaceleración, y muy breve, por lo que prometen el oro y el moro; otros, el principal partido de la oposición, hablan de la catástrofe que se nos avecina, pero sin entrar en detalles, y prometen darle la vuelta a esa terrible situación con dos decretos y cuatro normas. Las únicas verdades son que estamos entrando en una crisis profunda que va socavar nuestro modo de vida -el de España, más-, que la crisis es inevitable porque es sistémica, que ningún partido de ningún país va a poder hacer nada en solitario para paliar lo que la crisis va a ocasionar, y que el pagano de todo siempre es el mismo: la ciudadanía, aquí y en todas partes, pero, en muchos aspectos, más aquí que en otras partes. Señores políticos (todos), por favor, ¡un poco más de seriedad!. Santiago Niño Becerra. Catedrático de Estructura Económica. Facultad de Economía IQS. Universidad Ramon Llull. |
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| Me sumo a las felicitaciones anteriores.El contenido de algun articulo podrá pasarse,el de otro quedarse corto,el de la mayoría ser equilibrado...pero todos ellos,en conjunto,son una buena ayuda para hacerse una composicion de lugar.Saber donde estamos,con la que puede caer,constituye una ventaja. Un saludo |
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| Opinión, 21 de Enero de 2008 Tiempo Santiago Niño Becerra Ganar tiempo: a veces es el único camino, aunque la mayoría de las veces, ¿para qué?. El solito se ha metido en el berenjenal en el que está, sin embargo, siento una cierta pena por Mr. Ben Bernanke: tiene, en teoría, un poder brutal, pero tiene que ejercerlo en unos momentos en los que ese poder sólo puede estar enfocado a aguantar, a tapar agujeros, a ganar tiempo. Pienso que cuando aceptó el cargo ya sabía con lo que iba a encontrarse, y lo aceptó porque puede que si no lo hubiese hecho jamás hubiera llegado a donde la llegado, pero pasar a la historia como el presidente de la FED en cuyo mandato estalló una crisis, tiene bemoles. Él, Mr. Bush, y todo el elenco de poderosos están echando mano al arsenal del último reducto, a los últimos cartuchos; cierto es que ya no quedan más, pero, ¡ya no quedan más!. Van a bajar los impuestos a las empresas, ¿para qué?, ¿para que aumenten su oferta de bienes y servicios?, y, ¿quién la va a comprar?: ¿una población que ya ha llegado a un límite de endeudamiento que ya no puede traspasar?, ¿un extranjero que se está viendo afectado tanto -o más-, hoy, que la propia USA?; esos impuestos que les van a reducir a las empresas, ¿servirán para aumentar su productividad, aumento que aplicarán a reducciones de costes?, y entonces, ¿qué sucederá con el empleo?; a este respecto del empleo una pregunta interesente: ¿cuál es el nivel de desempleo que puede soportar, hoy, no en 1930, la economía USA?. (Si alguien tiene ese dato, me lo pasa, por favor?. También van a aumentar las desgravaciones fiscales, así la gente tendrá más pasta en el bolsillo, y -piensan quienes piensan estas cosas- que el consumo aumentará; ¿si?, ¿cuánta pasta va a representar eso en cada bolsillo de cada ciudadana/o USA en términos netos?, ¿900 dólares?, ¿1.00?; ¿o es que piensan en que la medida va a generar un efecto riqueza?. ¿Por qué no se dan una vuelta, Mr. Bernanke y Mr. Bush, por los barrios marginales de Washington, o por los de Baltimore, por ejemplo, y luego se replantean lo de las desgravaciones fiscales?. A los desempleados les van a dar más ayudas, supongo que para que aguanten menos mal su situación y crean que el futuro va a ser menos malo aún. Pero claro, tendrán que ser más ayudas a más desempleados, porque el desempleo va a crecer, y mucho, a pesar de cómo contabilizan a la población desocupada en USA: ¿sabían que si una persona ha trabajado una hora en el mes anterior al momento en que se está elaborando la estadística de desempleo a esa persona no se la considera parada?. Pero lo mejor son las mayores dotaciones para cupones de comida. Sinceramente, no alcanzo a imaginar el motivo que ha llevado a las cabezas pensantes USA a decidir algo así. Los cupones de comida nos retrotraen a los momentos más duros de la Gran Depresión, a la miseria de “Las uvas de la ira”, a las barriadas habitadas por hordas de desempleados; los cupones de comida nos hablan de pobreza, de auténtica necesidad. ¿Eso es lo que nos están diciendo que va a venir?, porque, ¡claro que va a venir!. Tal y como yo lo veo, las cabezas pensantes de la economía USA están ganando tiempo porque, pura y simplemente, saben que nada puede hacerse. Mediados del 2009 fue el momento fijado por Mr. Bernanke el pasado Miércoles en el Congreso USA en el que la economía USA volverá a crecer; en doce meses fijó el período que deberían durar las ayudas extraordinarias que van a ser aprobadas. Decir ‘mediados del 2009’ hoy, es como si se dijese finales del 2015; hoy, ‘mediados del 2009’ es la eternidad; es decir algo porque algo hay que decir. Pero doce meses, no; doce meses es un tiempo muy concreto para algo muy concreto: doce meses es el período que separa hoy de la próxima presidencia: en doce meses, un nuevo presidente habrá tomado posesión del despacho oval; y, bueno, aguantemos lo que podamos, mañana … (Sin salir de USA, posiblemente el ejemplo más palpable de que lo que se nos está viniendo encima es algo gordísimo lo hemos tenido en el recientísimo salón del automóvil de Detroit: Ferrari ha presentado un modelo ecológico; continúa siendo una bestia de tropecientos caballos, pero utiliza biomezcla y emite menos mierda a la atmósfera. Recuerden: va a ser un tema de recursos. Lo del Ferrari ecológico lo tienen aquí: http://www.bloomberg.com/apps/news?p...d=alZ2tGRws1X8). Santiago Niño Becerra. Catedrático de Estructura Económica. Facultad de Economñia IQS. Universidad Ramon Llull. |
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| Opinión, 22 de Enero de 2008 £ Treinta y cinco mil Santiago Niño Becerra ¿Es mucho, o no lo es?. Pienso que la verdadera pregunta no es si el incremento al 100% de las primeras 35.000 libras que en los depósitos bancarios quedan garantizadas tras el cambio de legislación introducido con efectos 01.10.2007 por la Financial Services Authority británica es mucho o no lo es, la verdadera pregunta es ¿por qué la FSA tomó tal decisión?. Antes del cambio, la garantía cubría el 100% de las primeras 2.000 libras y el 90% de las segundas 33.000. Si hacen los cálculos verán que el incremento de garantía no es espectacular: el 10,4%; lo realmente impactante es el momento elegido y el porcentaje en si -el 100%-. Por otra parte, se plantea otra pregunta: ¿es correcto / ético / conveniente / acertado garantizar un saldo bancario o una parte del mismo?. La medida, la verdad y sorprendentemente, tuvo un eco limitado, y lo cierto es que la importancia de la misma es tremenda. No entro a valorar si las garantías anteriores eran las oportunas o no lo eran; voy más allá: antes nadie daba importancia a una garantía ya que el mismoo concepto tenía el aspecto de reminiscencia de un pasado muy pretérito; pero ahora …; ¿alguna de Uds. o alguno de Uds. recuerda cuándo fue la última vez que se formaron colas de depositantes ante un banco británico antes de Northern Rock ?. En los días de vino y rosas, ¿quién podía imaginar que un banco pudiese quebrar?, ¿quién podía soñar en que angustiados depositantes pudieran concentrarse a las puertas de un banco en solicitud de sus saldos?, ¿quién podía pensar que la FSA fuese a incrementar sus testimoniales garantías?. Las colas, las quiebras bancarias, eran recuerdos del pasado, de cuando Joan Robinson escribía sobre los desempleados que vendían cerillas en el Strand; no de ahora. La medida adoptada por la FSA tiene un impacto psicológico brutal. Su mensaje es claro: ‘pensamos que las cosas se van a poner mal, verdaderamente mal, por lo que sepan Uds., señoras y señores depositantes, que, al menos tienen garantizado un cobro de hasta … ¡un tercio más (aprox.) del PIB pc anual británico!’, porque esa es la interpretación que debe dársele a la medida. Para un broker de la City, 35.000 libras es poco más de lo que hoy paga por un par de trajes y un par de zapatos a medida en Old Bond Street, pero para el común de los británicos (que tengan ese saldo en un banco británico, claro), puede significar la supervivencia durante un año. Hacia ahí está orientada la medida de la FSA; hacia ahí. Pero la cosa va más allá. La garantía que la FSA está dando desde el día 1 del pasado Octubre a los depósitos bancarios, ¿de dónde va a salir?; pues, al final de la película, o de la pasta de todos, o de la impresión de más pounds. Si sale del primer sitio, ¿es correcto redistribuir sesgadamente una ‘renta’ teniendo en cuenta todo lo que en UK se lleva diciendo en contra de la redistribución desde hace casi treinta años?; si sale del segundo, ¿qué va a suceder con la Libra? (aunque puede que, de tenerse que aplicar masivamente esa garantía, poco importará lo que con la Libra suceda). La medida, puede pensarse, está diseñada para no tenerse que aplicar jamás; ha sido pensada, tan sólo, para dar confianza a la ciudadanía. OK, OK, pero ahí está, y ahora ha sido cuando ha salido a la luz. Pienso que el 1 de Octubre fue un día para señalar en el calendario, y una señal, otra más, de lo que ya está llegando. ¿Será casualidad que la FSA haya tomado esta medida cuando se hizo público que la duda del consumidor británico medio alcanza el 166% de sus ingresos?. Si no lo han hecho ya, les recomiendo que lean un artículo publicado por Business Week en su ejemplar del 17 de Septiembre de título revelador: “Britains’s Coming Credit Crisis”; lo pueden encontrar aquí: http://www.businessweek.com/globalbi...tm?chan=search. ¿Será casual que esa posible casualidad se esté dando cuando es posible que la entidad que en UK resucitó la imagen de las colas de clientes ante las oficinas bancarias durante la Gran Depresión sea nacionalizada: ¡nacionalizar!, como haría un vulgar Gobierno del Old (very) Labour. Muy mal deben estar las cosas everywhere, ¿no?. Nota al pie ¿Se acongojaron por lo que ayer sucedió en las Bolsas?; ¿sí?, ¿por qué?. Lo que ayer aconteció ya estaba descontado: imagínense lo que va a suceder en los próximos meses, en los próximos años. Hoy, las Bolsas ya no anticipan nada porque todo se vive al momento y en el momento. Hoy, las Bolsas no son más que un barómetro de si mismas, y, ahora, en si mismas, están siendo testigos de lo que está llegando. ¡Atiendan!: no miren las cotizaciones del día: ayer las Bolsas bajaron, mañana puede que suban; miren la tendencia, la tendencia de la economía; y esa tendencia, independientemente de lo que los políticos digan, apunta hacia abajo. Santiago Niño Becerra. Catedrático de Estructura Económica. Facultad de Economía IQS. Universidad Ramón Llull. |
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| Opinión, 23 de Enero de 2008 Crash Santiago Niño Becerra No es mañana, pero vayan pensando en él. Dirán que me repito, pero aquí, en lacartadelabolsa, lo llevamos diciendo de desde hace meses. ¡No!. ¡Por favor!. No es por aquello de ‘ya lo decíamos nosotros’, es por otra cosa: ¿por qué nadie lo ha dicho antes?. La historia, cuando hable de la crisis del 2010, de los años anteriores, de los años en que empezó a alcanzarse la masa crítica que condujo a la explosión, de los años en que fueron agotándose todas las vías posibles de reforma sin ruptura; cuando la historia hable del período 1991 – 2006, de lo sucedido a partir de Septiembre del 2007, cuando hable del 2008 y del 2009, va a ser muy crítica con mucha gente; y quienes la lean se preguntarán, “Pero, ¿cómo cojones no lo vieron?”, será la misma pregunta que nosotros hoy nos hacemos leyendo lo que la historia cuenta de la Gran Depresión. Por favor, escuchen: lo que está pasando no es, repito, NO ES, coyuntural. Lo de 1982, lo de 1987, lo de 1991, lo de 1997, lo del 2000, eso sí fue coyuntural; pero esto, esto que ahora se está gestando, no es coyuntural, esto es sistémico; estamos ante una crisis sistémica, por eso es inevitable. Da igual lo que se haga, que se reduzcan los tipos (se han reducido: ayer la FED, y más los reducirán), que se inyecte liquidez, que se rebajen los impuestos, que se lancen mensajes de calma, da exactamente igual, va a pasar porque tiene que pasar, de la misma manera que lo de 1929 tuvo que pasar, y pasó. Las Bolsas ya no anticipan nada: las Bolsas son parte del sistema, de un sistema que vive todo en tiempo real: hoy todo es on line. Es al revés, son los datos -suponiendo que sean buenos- los que, cuando son publicados, ya son viejos. Mañana puede que suban la Bolsas, vale, ¡y que!. “Es la tendencia, ¡estúpido!”; ¿quién será el primero que dirá esa frase?. Los Gobiernos, los políticos, ¡menos mal!, están empezando a dejar de decir que todo va bien, pero aún dicen que si acaba llegando lo que sea, será suave (aquí, en el reino, más). El gran problema es que la gente de la calle está muy al margen de lo que sucede: no tiene una visión macro de las cosas: tan sólo tiene su visión micro: su bolsillo, y éste está cada vez más vacío. Por ejemplo, las subprime. Los gobernantes del reino dicen que aquí no hay subprime; ¡es falso!. Aquí, lo que no hemos hecho, es ponerle un nombre a quienes tienen deudas que les están absorbiendo hasta el 65% de los ingresos que obtienen en un empleo que mañana puede -en muchos casos, va a- desaparecer; ¿cómo demonios se llama eso?; y de eso no se dice ni pío. Soy consciente de que lo que voy a decir es muy, pero que muy fuerte, pero, lo digo. Estamos, la economía mundial está, en la antesala de una crisis, una crisis sistémica, como la de 1929; la gran diferencia entre ambas -por suerte para nosotros- es que esta se está viendo venir; pues bien, pienso que deberíamos irnos preparando para lo que es inevitable; preparando las cosas, poniendo los papeles en orden, informando a la gente; tomando medidas. Lo que viene, insisto, es inevitable, pero puede ser minimizado. Y, cosa curiosa. Hace un año, si iban a YouTube y buscaban “Brother, Can You Spare a Dime?”, la canción emblemática de la Gran Depresión, escasamente encontraban cinco referencias; vayan ahora y verán las que hay. Y no he podido resistirme: les incluyo el link a una referencia que hace un año no estaba, la que para mi es la mejor versión que sobre esta pieza ha sido grabada: la de Tom Waits; su voz profunda, desgarrada, está montada sobre un conjunto de fotografías estremecedoras tomadas durante la Depresión. Miren y escuchen, se lo recomiendo encarecidamente, no les defraudará. http://www.youtube.com/watch?v=CVE72Ae82Tw. They used to tell me I was building a dream, with peace and glory ahead, Why should I be standing in line, just waiting for bread?. ... Brother, can you spare a dime?. ¿Es eso lo que va a venir?; no, eso, así, no; pero vayan pensando en una versión para los 2010s de esas escenas de los 1930s. Santiago Niño Becerra. Catedrático de Estructura Económica. Facultad de Economía IQS. Universidad Ramon Llull. |
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| Opinión, 24 de Enero de 2008 Mañana Santiago Niño Becerra Muchas cosas. Leo en Bloomberg: “Global Recession Is a ‘Close Call’ as Davos Forum Gets Underway”, aquí: http://www.bloomberg.com/apps/news?p...1uI&refer=home, para acabarlo de adobar, también en Bloomberg: “U.K. Growth Slows to Weakest Pace in More Than a Year”, aquí: http://www.bloomberg.com/apps/news?p...d=aFGxLYZi0KTk. Lo de UK es fuerte, pero lo de Davos lo es mucho más. Lo de UK, hasta cierto punto, podía preverse: poco más puede crecer la deuda de alguien si ya debe el equivalente el 166% de sus ingresos, pero lo de Davos … Lo de Davos pone sobre la mesa algo para lo que no estamos acostumbrados: que, se haga lo que se haga, lo que viene está aquí mismo, más aún, que el planeta se está dirigiendo hacia una ‘recesión global’ (copio literalmente). “The Fed can’t prevent a recession’’, “We’re going to have a serious downturn.’’ Son palabras que ayer por la mañana fueron pronunciadas en la Montaña Mágica por Nouriel Roubini, fundador de Roubini Global Economics LLC. Davos acierta en esto, pero se equivoca en algo en lo que ayer se congratuló: en la fuerza de las economías emergentes. Las economías emergentes son, ahora, el equivalente de las raciones de emergencia de una patrulla perdida: es lo único y lo último que queda: no hay nada más, no queda nada más. Quieres creer que los BRICs van a lograr salvar, ¿qué?. ¿Qué van a poder enderezar unas economías dependientes, en formación, con rentas per cápita de risa, con carencias monstruosas, con índices de desigualdad terribles?, ¿qué van a arreglar?. Los tipos de interés. Uds. llevan meses leyendo aquí que manipularlos no sirve absolutamente de nada, el ejemplo es Japón. Manejar los tipos servía cuando la pasta se llevaba en el bolsillo y cuando las inversiones se hacían con ahorros del país, o casi; hoy eso no así. Mover los tipos podía frenar o reactivar cuando la deuda era algo manejable; no cuando es un caballo desbocado, ingobernable. Lo repito: ¿qué incentivo a consumir puede representar la rebaja de 75 puntos básicos en unos tipos de interés si una persona ya está destinando el 65% de sus ingresos a pagar las deudas que contrajo en el pasado?. Durante un rato he cesado de teclear las palabras que Uds. ahora están leyendo porque han entrado en mi despacho una alumna y un alumno –una buena alumna y un buen alumno- de cuarto curso, ¿a qué?, básicamente a conocer mi opinión en relación a lo que está sucediendo. La alumna, más vehemente, en un momento de la charla me ha preguntado (más bien debería decir, se ha preguntado): “y todo esto, nadie veía lo que iba a suceder; ¡no me creo que nadie lo viese!”. Esa es la cuestión. Quienes carecen de formación suficiente para entender la escasa información que se está publicando, se creen todo lo que sobre la situación se dice (políticos, habitualmente, son los que hablan) y, por ello, nada se cuestionan. Quienes tienen la formación suficiente para entender esa escasa información existente, no entienden como hoy está sucediendo lo que está sucediendo. Esos alumnos me preguntaban -se preguntaban- como es posible que nos estemos dirigiendo hacia donde nos dirigimos, y yo tan sólo pude decirles que, en el fondo, fondo, cosas como esas pasan porque el sistema es imperfecto y quienes lo dirigen, también. Una pobre respuesta, ¿no creen?. (Por cierto, se admiten apuestas: ¿cuándo creen Uds. que, por primera vez, se dirá que nos estamos dirigiendo hacia una crisis?, no una crisis de …, eso ya se está diciendo, pero suena a manejable: ‘crisis del ladrillo’, ¡vale!, ¡pues bueno!; no, lo que estoy preguntando es cuando creen que se va a decir que vamos hacia un crisis, pero así, ‘crisis’, sin añadirle nada porque en base a lo que está pasando y va a pasar no hará ninguna falta. Como no oigo que nadie diga nada voy a decir yo: a finales del 2009, hasta entonces vamos a ir viendo como se van añadiendo cosas al término ‘recesión’. ‘Recession?. What Recession?’). Santiago Niño Becerra. Catedrático de Estructura Económica. Facultad de Economía IQS. Universidad Ramon Llull. |
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| Opinión, 25 de Enero de 2008 ¡Al fin! Santiago Niño Becerra Alguien que ha estado en Davos, en el WEF, dice que se dicen cosas interesantes. George Soros, el hombre que expulsó a la libra esterlina del Sistema Monetario Europeo en 1992, el personaje que dijo, en 1996, que “Los mercados votan cada día, obligan a los Gobiernos a adoptar medidas ciertamente impopulares, pero imprescindibles. Son los mercados los que tienen sentido de Estado”, ayer, en Davos, dijo algo que les sonará porque desde hace meses lo están leyendo aquí. Soros, a pesar de que suele importarle un rábano las consecuencias que tiene decir lo que él piensa -o, precisamente eso que a veces dice, lo dice para que pase lo que pasa cuando lo dice-, fue, hace dos días, comedido en el Annual Meeting del World Economic Forum. Dijo que podemos estar ante un fallo sistémico y que podemos estar adentrándonos en una crisis que puede durar entre cuatro y diez años. ¡Al fin!. ¡Al fin alguien habla públicamente de problemas del sistema!. Claro, que con guantes de encaje de Brujas, con sumísimo cuidado, con un tiento desmesurado. Puedo entenderlo, pero que la cosa no se queda ahí. Nos hallamos ante una crisis sistémica porque el sistema -el Sistema- ya se ha agotado: ha agotado su modo de funcionamiento, lo que se traduce en fallos que ponen al descubierto que el modo de producción que le caracteriza ya no es el idóneo para el momento al que le ha llevado su evolución. En otras palabras, ahora está sucediendo lo mismo que sucedió entre 1748 y 1762, de hecho, hoy ‘nos encontramos’ en 1762, y estamos a punto de entrar en una etapa en la que acontecerá el equivalente a lo que aconteció entre 1762 y 1777. Lo que pasa es que, vivirlo, es duro. A mediados del siglo XVIII el Sistema Mercantilista ya estaba agotado, y a mediados del siglo XX, el Sistema Capitalista empezó a estarlo. Manteniendo los paralelismos históricos, entre 1995 y el 2008 hemos estado definiendo la filosofía del nuevo sistema, y entre el 2009 y el 2023 se diseñará la estructura del sistema que sucederá al actual con arreglo a la filosofía que se ha definido. Y, ¡claro que se manifiestan fallos!; y, ¡claro de tendrá lugar una crisis!; ¿su duración?, como tal, entre el 2010 y el 2015, con una fase de precrisis, con subidas y bajadas, con oscilaciones, con falsas promesas y falsas esperanzas y en la que se tomarán medidas que de nada servirán, de dos años de duración: 2008 y 2009; y otra de tres años de recuperación lenta y titubeante entre el 2015 y el 2018. En total once años de cambio, de cambio, que no otra cosa es una crisis. Los fallos que vemos: bajadas de tipos que de nada sirven, niveles de deuda fuera de toda lógica, sobrereacciones de los mercados, déficits absurdos, todo eso, y más, no son más que las manifestaciones de los ‘fallos’ del sistema; ¿por qué las comillas?, pues porque, en el fondo es lógico que se haga lo que se está haciendo y que se interprete lo que se está interpretando, ya que, ¿qué otras cosas pueden hacerse e interpretarse en base a las reglas de funcionamiento del sistema?. Es decir, no es, repito, NO ES, que los hacedores de la economía lo estén haciendo mal, ¡que va!, están haciendo lo que el manual dice que ha de hacerse, es decir, están haciendo lo que hay que hacer. El problema es que eso ya no funciona porque el escenario en el que hoy nos estamos moviendo ya ha dejado de corresponder al sistema en el que nos hemos estado moviendo: el sistema se está agotando y el escenario está evolucionando, luego las medidas no sirven. El gran problema es que de eso esos hacedores se van a dar cuenta en el 2010, ¿porque son burros?, ¡no!, porque no pueden darse cuenta antes debido a que están involucrados en el sistema y porque el sistema debe completar su evolución; así ha sido en los últimos dos milenios: pienso que es una serie cronológica suficientemente larga como para inferir conclusiones, ¿no creen?. Los tipos se bajarán más, y más, y más. Se pondrán en marcha paquetes de medidas como el que se va a poner en marcha en USA. Al principio se intentarán coordinar medidas (curioso el lema de Davos de este año: “The Power of Collaborative Innovation”) para, luego, pasar a la cara de perro a medida que los problemas vayan aumentando. Se dirán maravillosas maravillas de los BRIC. Las Bolsas subirán, para, después, bajar, y para volver a subir y volver a bajar. Pero todo esto, todas estas medidas que se tomarán, todas las palabras que se pronunciarán, se tomarán y se pronunciarán con auténtica honradez y en la creencia de que serán la solución definitiva y el bálsamo reparador, sin embargo, todo eso no va a servir absolutamente para nada porque las transiciones sistémicas hay que vivirlas y las crisis sistémicas hay que pasarlas … porque son inevitables. Y cuanto antes nos demos cuenta, mejor, porque antes podremos empezar a prepararnos. Santiago Niño Becerra. Catedrático de Estructura Económica. Facultad de Economía IQS. Universidad Ramon Llull. |
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| Opinión, 28 de Enero de 2008 Société Generale Santiago Niño Becerra El pasado Jueves me hicieron una entrevista en Radio 4, fue sobre ‘lo que está pasando’, y como el entrevistador tenía muy claro lo que tenía que preguntar, sacó el tema de Société Generale. Voy a volver a decir lo que dije. Evidentemente, por descontado, sin ninguna duda, no me creo la explicación que se ha dado a ese agujero de 4.900 millones descubierto el 20 de Enero (no sólo yo: más gente no se la cree). No me lo creo porque es conceptualmente imposible que una persona, un ser aislado, sin contactos, sin compinches, por muy genio de la informática que sea, entre en un sistema en el que no está autorizado a entrar, se salte cinco filtros de seguridad, haga lo que hizo durante el tiempo que lo hizo, y no suceda absolutamente nada durante ese tiempo. No me lo creo. Punto. Y, si por alguna razón, si ese tal Jérome Kerviel recibió ayuda, desde el pasado, del mago Merlin, o, desde el futuro, de una civilización de la constelación de Orión, o si la inteligencia de este señor es tan alucinantemente portentosa que le permite hacer lo que se dice que ha hecho, si eso es así, si es verdad, yo, si fuese cliente de la Société Generale lo hubiera tenido clarísimo: en el mismo momento en que estos hechos se hicieron públicos, hubiera ido a la sucursal del banco galo más cercana al lugar en el que me encontrase a retirar hasta el último céntimo de mi cuenta y hubiera procedido a anular ésta, ya que, si la organización de la SG permite que alguien, por muy portentosos poderes que tenga, pueda hacer lo que M. Kerviel se dice que hizo, la SG es una institución bancaria muy poco segura. (Por favor, no extrapolen porque yo no estoy diciendo nada de otras instituciones financieras, ni francesas, ni españolas, ni de ninguna parte). (¿Nos ponemos trágicos?. ¿Se imaginan que M. Kerviel, dentro de unas semanas, después de que haya declarado ante un juez, apareciese colgando de un puente como aquel banquero italiano en Londres). Entonces, si no ha sucedido lo que se dice que ha sucedido, ¿qué ha sucedido en realidad?; ¿mi opinión?: jamás lo sabremos. Este tema ocupará las primeras páginas de los periódicos durante unos días, luego, se producirá otro hundimiento de las Bolsas, o la productividad se derrumbará en USA, o la tasa de desempleo del factor trabajo se disparará en Europa, o el dólar se desplomará en los abismos del Averno, y el affaire Société Generale se diluirá en el todo, y del asunto, en sí, jamás volverá a hablarse como tal. Uds., que sí entienden de Economía, saben que vienen momentos muy difíciles, muy complicados, muy duros, y que en el marasmo en el que nos vamos a encontrar en unos meses, este asunto será como una gota de agua en el mar de la crisis. Dentro de unos meses el objetivo va a ser sobrevivir, no investigar agujeros. Un ejemplo del impasse en el que nos hallamos, del entre dos aguas en el que nos movemos, es la propuesta lanzada por el ex secretario del Tesoro USA, Mr. Lawrence Summers de que los Fondos Soberanos (así: en mayúsculas: 2,2 billones de dólares, ¿será eso, o será más?) elaboren un código ético para autorregularse. ¿De verdad alguien piensa que van a elaborar ese código o que, si lo elaboran, lo aplicarán?. Un código ético, ¿con arreglo a qué escala de valores?. ¿Quieren otro ejemplo?, los dólares -entre 300 y 1.200- que la ciudadanía USA va a recibir del Estado para …, ¿qué cojones se puede hacer hoy con 300 o con 1.200 dólares?. ¿Qué quiere hacerse creer que puede hacerse con esas cantidades?. ¿A quien se pretende convencer de que con esa calderilla puede hacerse algo?. ¿Qué es lo que hay que hacer?. Pienso que vamos a ver muchas ‘sociétés generales’ en los próximos meses, no de la misma forma, claro, pero si veremos a compañías, a instituciones financieras en las que aparecen agujeros no previstos, no detectados, misteriosos, agujeros negros, azules, blancos. Haya de por medio un código ético, o no lo haya. Y, en el ya finalizado encuentro de Davos, alguien ha llamado al orden: Mr. Soros acojonó demasiado, y aún no toca llegar a tanto: ‘ralentización’, eso es lo que que se ha dicho que va a suceder; ni siquiera ‘recesión’; mal, muy mal: la historia acusará a los participantes de no haber visto (?) una crisis estando delante de ella. Pero una cosa si quedó clara -Soros, Brown, Fillon-: hay que regular, es necesario regular; traducción: el mercado ya no es capaz de asignar ni de autorregularse: eso se llama cambio sistémico, y llegarán más. ¡Ah!, y la ética: ¿los efectos de lo que está pasando entre entre los más pobres?; ¡pero si hasta ahora todo se estaba haciendo bien!. Flor de un día, de un mes más. En la serie ‘Septiembre’ lo dijimos, aquí, muy clarito: cuando estalle lo que está llegando, lo necesario será lo importante, y lo más importante será sobrevivir. Atentos a las Bolsas, a los macroagregados, en las próxima semanas, a las tendencias, claro. “Es la tendencia, ¡estúpido”. ¡Vaya!, ¡he sido el primero en decir la frase!. Santiago Niño Becerra. Catedrático de Estructura Económica. Facultad de Economía IQS. Universidad Ramon Llull. |
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| Opinión, 29 de Enero de 2008 Sensación Santiago Niño Becerra Párense un momento a pensar: ¿qué sensación tienen?. La noche (para nosotros) del 27 al 28 el Nikkei se ha dejado 541 puntos, el Viernes, el DOW, 171. La mañana del Lunes, en Bloomber leía: “Global Recession Risk Grows as U.S. ‘Damage’ Spreads”, aquí: http://www.bloomberg.com/apps/news?p...qFM&refer=home. Con ser el título de la noticia interesante, lo mejor estaba en el interior: hablaba de otros sitios, de otros lugares, de otras economías: “Japan, Britain, Spain and Singapore, which together represent about 12 percent of the world economy, are vulnerable as fallout from the U.S. worsens their economic weakness. Even emerging markets, including China, are likely to suffer as exports to the U.S. wane”. Jim O’Neill, economista jefe en Londres de Goldman Sachs, declaraba: “The economy is slowing everywhere”. Lo peor es que ya se están reconociendo -y diciendo, ya sí- que no hace falta que las cosas se hundan para que se produzca una recesión (de momento quienes están al pie del cañón, siguen con eso: los de Davos, de cara a la galería ni siquiera dijeron eso); ¿por qué?, pues porque el tinglado necesita un crecimiento mínimo para que la bola -la esfera- continúe girando. Lean, en la noticia: “A worldwide recession doesn’t require a global contraction in output, which rarely happens; economists at the International Monetary Fund say it would take a slowdown in global growth to 3 percent or less”. En relación a España, Bloomberg decía: “Spain is also grappling with a housing boom gone bust. Banco Bilbao Vizcaya Argentaria SA, Spain’s No. 2 lender, predicts property prices will fall this year and building permits will drop 25 percent. With more than 18 percent of gross domestic product coming from construction, Spain’s economy is particularly susceptible to weakness in real estate”. “The main problem lies in construction but it has already spread to other sectors,”; lo decía Gilles Moec, economista senior del Bank of America en Londres. Y lo major viene ahora: también en Bloomberg, un poco más abajo, se reproducían unas declaraciones del canciller austríaco Alfred Gusenbauer; pues bien, ¿saben lo que decía este señor?, pues que el BCE hace bien en no bajar los tipos porque ello indicaría que las cosas están muy mal. El título de la noticia acongojaba: “Austria’s Gusenbauer Says ECB Cut Would Be ‘Sign of Panicking’” (http://www.bloomberg.com/apps/news?p...d=a9_C8h2CMpcQ) . El World Economic Forum cerró ayer su edición del presente año (el lema de evento, recuerden, tenía miga: “The Power of Collaborative Innovation”). Y cerró con una llamada a un liderazgo colaborativo. Para el recuerdo las palabras de George Soros: “The present crisis is the end of an era based on the dollar…and we need a sheriff, we need a new sheriff, not the Washington consensus”. Mientras estaba escribiendo esto que ahora leen, una amiga que está trabajando en Hong Kong (ya les he hablado de ella) me envió una noticia que ayer publicó el South China Morning Post. El título acojonaba: “Mortgage rout creates ghost town”; pero el texto acojonaba más aún; les reproduzco un fragmento: “The streets are empty. Rubbish rustles down the road past rusted barbecues, abandoned furniture, sagging homes and gardens turned to weed. This was Shaker Heights, a suburb of Cleveland and a town ravaged by the subprime mortgage crisis roiling the United States. Faded “for sale” signs sit in front of deserted houses. The residents are gone, either in search of new jobs after the factories closed or in shame after being evicted for missing their mortgage payments. A red, white and blue American flag flies over windows and doors which have been boarded up to keep the drug dealers away. Thieves have stripped many homes of the plumbing, the doors, the windows and the aluminium siding”. Volvamos al título de hoy. La sensación es la de que las cosas ya no están yendo como iban, la de que cada vez están yendo peor; mañana será la de que ya no van. Aquí, en el reino, los partidos políticos están diciendo -prometiendo- cosas muy raras (por decirlo de una manera suave): dar a cada española/ol unos cuantos euros, y asegurando imposibles (por decirlo de forma tranquila): millones de empleos y de pisos de protección oficial. Cada partido dice que va a arreglar la situación: ¿cómo?, si nada depende de ellos. Sensaciones. No son buenas, no; no lo son. Santiago Niño Becerra. Catedrático de Estructura Económica. Facultad de Economía IQS. Universidad Ramon Llull. |
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