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| Opinión, 14 de Diciembre de 2007 Nooooooooooooooo Santiago Niño Becerra (Ya sé que hoy tocaba continuar lo de ayer, pero las circunstancias ...) Lo habrán visto, seguro. Una señorita escultural aparece en la pantalla y dice que le encanta el chocolate, pero, señalando con una cuchara que sostiene con su mano derecha una de sus caderas se pregunta si le gusta ahí, y rauda responde “¡Noooooooo!”. Inmediatamente, apunta con la cuchara a su sugerente boca y dice: ¡Aquí, no aquí!, y con la cuchara realiza un movimiento sobre sus caderas y elimina tropecientos centímetros de las mismas. Es el anuncio de una marca de copos de maíz con chocolate. Pues eso: ¡Nooooooooo!: no es debido al cierre de los balances de fin de año el motivo por el que los euríbores están aumentando, ¡que va!, es debido al acojonamiento de los banqueros de aquí, de allá y de acullá ente lo que se les viene / se nos viene encima. Porque, que nadie se engañe: el superfollón que han generado las subprime no es más que la punta del iceberg del ultrarrequetefollón en el que hace años está inmerso el sistema financiero (mundial, claro, ¿es que hay otro?). No vamos a volver a contar el tinglado de las subprime porque ya lo conoce hasta el bebé que ahora está naciendo en el hospital de al lado, vayamos más allá. El sistema económico en el que estamos inmersos (si quieren llamarle capitalismo, vale, a estas alturas tanto da) se ha basado en ir, siempre, a más. El punto de no retorno lo alcanzó en la recesión de 1991, la más breve de la historia, recesión que se resolvió de forma brillante: permitiendo que quienes quisieran -no quienes pudieran-, y fuesen empresas o particulares, se endeudasen lo que quisieran, no lo que pudieran. Cualquier bien o servicio podía ser consumido sin problemas porque había crédito de sobra, también los bienes inmuebles, las casas, vaya; el problema es que el precio de una casa no es el de una cena en el restaurante de la esquina; además, con respecto a los créditos hipotecarios se diseñaron ‘instrumentos financieros’ especiales que fomentaban e incrementaban el apalancamiento porque había mucha pasta a ganar. Esto fue generando, a velocidad de vértigo, una red de innumerables efectos cruzados que se iba realimentando a si misma. Lo que sucede es que esa pasta que circulaba por esa red, ¡NO EXISTIA!. En gran medida había sido generada por expectativas de todo tipo que, en última instancia, se sustentaban en el convencimiento de que el sistema iba a continuar funcionando tan bien, o incluso mejor, como hasta el momento había estado funcionando. Pero claro, todo todito el montaje se basaba en que algunas cosas reales continuasen siéndolo, por ejemplo, que la cantidad y la disponibilidad de los recursos necesarios para que el sistema siguiese girando continuaría siendo la que hiciese falta. Y eso ha dejado, ya, de ser así. En la serie “Septiembre”, aquí, en lacartadelabolsa, desde el 31 de Julio, lo dijimos: viene una crisis, tremenda, brutal, y va a ser una crisis de recursos; de petróleo, sí; de cereales, también; pero también de capitales y de espíritu emprendedor; y, claro está, de empleo y de capacidad para pagar las salvajes deudas que empresas y particulares han contraído, perdón, que quienes esas cosas deciden les han permitido contraer … a fin de que el sistema continuase girando. Pero se acabó. Ya lo hemos dicho aquí: cada vez se están contando más cosas sobre como las cosas están, ¡y lo que queda por contar!. El 2008 va ser malo, y ya les adelanto que lo van a maquillar, y mucho; pero el 2009 será pavoroso porque cada vez va a haber menos recursos. ¿Los tipos de interés?, ¡que puta manía de hablar siempre de lo mismo!: Los tipos de interés dejan de ser un problema en cuanto se quiera que deje de serlo: se bajan, y punto, y van a bajar, mucho: hasta cero; en términos reales van a llegar a ser negativos. ¿Y qué?, ¿va eso a solucionar EL PROBLEMA?. Y ahora, los Bancos Centrales de las economías potentes (¿se han dado cuenta de que no está el de Japón?) salen con medidas para aumentar la liquidez a nivel mundial. Se sigue igual: ¡siguiendo el manual!. Pero si lo cierto es que no falta liquidez, ¡falta confianza!, en que continúen funcionando los principios que regulan el funcionamiento del sistema económico -la filosofía del sistema-; ¿por qué?, pues porque el sistema se está agotando, de ahí la crisis sistémica que se nos viene encima. Se inyectará liquidez, pero no va a servir de nada (Morgan Stanley ya lo ha dicho), y se continuará inyectando; ¡joder!, ¡tan mal lo ven!. Como en el anuncio: ¡Nooooooooo!, porque así, EL PROBLEMA no se soluciona. (Y, bueno, como decía: cada vez se están diciendo más cosas: el Sr. Joaquín Almunia, comisario europeo de Asuntos Económicos y Financieros, hace un par de días: España va a sufrir más que el resto. Lo decíamos en la serie “Septiembre”: repásenla). Santiago Niño Becerra. Catedrático de Estructura Económica. Facultad de Economía IQS. Universidad Ramon Llull. |
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| Opinión, 17 de Diciembre de 2007 9M Santiago Niño Becerra ¿Dónde se halla el límite de lo que se puede decir para ganar unas elecciones?. Siempre, pero más ahora que el reino está en período preelectoral, cuestionar lo que dice el Gobierno supone que, a quien lo cuestiona, se le encasille en la oposición. Por favor, suban el volumen: no estoy con la oposición, pero voy a cuestionar lo que dice el Gobierno, perdón, el candidato a presidente del futuro Gobierno que salga de las elecciones del 9M porque, pienso, es erróneo porque es ilógico. Decir que en el período comprendido entre el 9M del 2008 y el 9M del 2012 la economía española va a crear dos millones de puestos de trabajo es un despropósito, y justificarlo diciendo, a secas, que en los cuatro años de la actual legislatura la economía española ha creado tres, un sofisma. Los momentos especialmente más duros de la crisis cuyos prolegómenos ya estamos viviendo van a ser los años 2010, 2011 y 2012, especialmente el 2011; y España se encuentra entre los países que más duramente van a sufrir los embates de la crisis. Si esto lo sé yo, los hacedores de la economía española y sus equipos lo saben. Y, sin embargo, el candidato a presidente de Gobierno, la misma persona que ahora es presidente de Gobierno, afirma que España creará en esos años medio millón de puestos de trabajo anuales. Les aseguro que no sé si reír o llorar. Y utilizar como argumento los puestos de trabajo creados… O sea, que el candidato y su equipo suponen que el futuro no sólo va a ser igual que el pasado, sino que va a ser mejor (debe suponerlo porque de sus palabras se deduce que lo mejor está por llegar). ¿Por qué no habla del tipo de empleo que se ha creado?, ¿por qué no dice que una de cada tres personas ocupadas lo está con un contrato temporal?. ¿Por qué no se refiere a que uno de cada cinco jóvenes está desempleado?. ¿Por qué no dice nada del subempleo y del paro encubierto que afecta a multitud de tituladas y titulados undermileuristas del reino?. ¿Por qué, tampoco, dice nada del valor añadido generado en muchos de esos puestos de trabajo creados (y en los ya existentes)?. Y lo más alucinante: el candidato a presidente de Gobierno, el actual presidente de Gobierno, dice que la clave está en ganar productividad. ¡Pero si con el modelo productivo español es imposible ganar productividad sin crear millones de desempleados!. ¿Es que no se ha enterado el candidato que a partir del año próximo, y tan sólo en la construcción van a producirse 0,5 millones de parados?. Porque, ¿cómo demonios puede aumentar la productividad un modelo productivo que está especializado en generar bajo valor añadido a partir de altas dosis de empleo de baja cualificación media?. ¿CÓMO?. Pero lo mejor es el remate final: el superúltimo objetivo es el de elevar la renta media de las españolas y de los españoles. ¡Alucinante!, porque el candidato dice que la tasa de actividad va a aumentar ¡el 18,4% entre el 2008 y el 2012!. ¡En uno de los países que más a sufrir la crisis durante la fase más dura de la crisis!. Pero lo peor -no lo mejor- es que muchas/os ya se lo están creyendo sin analizar ni una sola de las palabras del candidato, y lo más-peor es que la oposición, lo único que hace es irse por las ramas y perderse en circunloquios semánticos que nada aportan y nada significan, y, ¿saben por qué?, pues porque nada alternativo se puede decir, porque no hay nada alternativo que hacer. Todas las elecciones lo son, pero las elecciones del 9M van a ser, de forma especial, las de las promesas sin base, las de las palabras huecas, las de los razonamientos vacíos, las de las cifras sin argumento. Un voto, una promesa; una promesa para cada voto. Las palabras dichas lo soportan todo y, después, se las lleva el viento; las palabras escritas se olvidan y, después, nadie quiere recordarlas. Pero unas y otras tienen consecuencias, unas veces más que otras, y, tras el 9M, más aún. Ya lo verán. Hay barra libre para que todo el mundo diga lo que quiera: algunas y algunos ya lo están haciendo; pero Uds. son más inteligentes: piensen un poco antes de decir nada. Santiago Niño Becerra. Catedrático de Estructura Económica. Facultad de Economía IQS. Universidad Ramon Llull. |
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| Opinión, 18 de Diciembre de 2007 Marzo 2008 Santiago Niño Becerra Continuamos con el tema. Ya estamos a las puertas de lo que, en teoría, cada cuatro años, sucede en el reino: que las españolas y los españoles de más de 18 años de edad que lo deseen, van a un lugar y meten, en una caja, un papelito en el que están impresos unos cuantos nombres de personas que son miembros de un partido político. El partido que suma más papelitos, gobierna. En España los próximos tres meses van a ser machaconamente pesados porque los dos partidos que tienen posibilidades de sumar más papelitos van a echar el resto para lograrlo. Volveremos sobre el tema porque las próximas elecciones van a ser las más importantes, las más atípicas y las más especiales desde que en el reino volvimos a tener elecciones. Por ello no sorprende la pasión con que esos dos partidos se están lanzando a conseguir papelitos. Cuando en Marzo del 2008 las españolas y los españoles que, con la edad reglamentaria, quieran ir a meter sus papelitos en las cajas en que deban meterlos, la situación económica y social ya se habrá degradado bastante en relación a como ahora está, y ahora ya está bastante peor a lo bien que se decía que estaba hace medio año. Estas Navidades van a ser bastante tristes, en todas partes, pero aquí más. Quienes manejan las cifras ya habrán dicho que la realidad se ha situado en la parte más baja de la horquilla en la que se movían las previsiones, lo que será más que palpable en subsectores como la construcción, el automóvil y el turismo; además, de aquí a Navidad, se habrán producido más cierres, deslocalizaciones y ajustes, por lo que el consumo, lastrado por el progresivo endurecimiento de las condiciones crediticias, se habrá desacelerado aún más. Los partidos políticos, sobre todo los dos que más posibilidades tienen de sumar más papelitos, van a marginar, sistemáticamente, los temas económicos en sus discursos y en sus mítines, no por nada, sino porque no sabrán que decir; tan sólo alguna boutade para intentar desestabilizar al contrario. Ya en el 2008, a medida que pasen los meses, nuevas malas noticias en el entorno internacional se irán añadiendo a lo ya conocido. A partir de Enero, las OPAs se van a generalizar, lo que va a tener consecuencias para el empleo y en las amortizaciones de las deudas. En cualquier caso, entre Enero y Marzo no es previsible ningún gran desastre económico; un lento pero imparable declive, sí, pero al ser lento, entre la población, entre los votantes, cabe pensar en un progresivo acostumbramiento, lo que se traducirá en apatía, algo que odian todos los políticos. Pienso que, en las elecciones de Marzo, el grado de abstención va a ser muy elevado. Los políticos van a ir en plan monotemático con asuntos que a la población, a las votantes y a los votantes, cada vez van a interesar menos. Panorama gris, por tanto, en términos electorales. Pero los partidos van a luchar para obtener el mayor número posible de papelitos, y alguno vencerá en las elecciones o, al menos, conseguirá formar Gobierno, aunque presumo que será efímero. A lo largo del 2008 el declive económico se irá acentuando, y quien obtenga el Gobierno del reino va encontrarse, al día siguiente, no a los cien días de gracia, con una situación crecientemente difícil. Tal y como yo lo veo, el final de la historia de las elecciones del 2008 serán unos Pactos de la Moncloa II en los alrededores del 2010 o del 2011, por lo que el próximo Gobierno del reino, entendido en términos convencionales, será bastante efímero; cuestión de necesidad, no de convencimiento. ¿Y para eso tanta matraca con las próximas elecciones?. Santiago Niño Becerra. Catedrático de Estructura Económica. Facultad de Economía IQS. Universidad Ramon Llull. |
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| Opinión, 19 de Diciembre de 2007 Sindicatos – y 2 Santiago Niño Becerra A partir de 1970 quedó diáfanamente claro que las necesidades que de factor trabajo tenía el capital eran decrecientes debido a las posibilidades que la tecnología brindaba para que la productividad creciese; a la vez, la competencia que al factor trabajo occidental oponía el de los países subdesarrollados, incidía negativamente en las posibilidades de empleo de los trabajadores de Occidente; por otra parte, la creciente competencia entre compañías forzó a los Estados a iniciar un progresivo decremento de la presión fiscal, lo que incidió en el decremento de los ingresos públicos; además, la desaparición del llamado socialismo real eliminó una importante presión para mantener las elevadas prestaciones del modelo de protección social, lo que inició el proceso de recorte de las mismas; finalmente, el capital comenzó a poner su atención más en el margen neto unitario de sus fabricados lo que inició un proceso de posible selección de las demandas. Todo lo anterior, además, se fue produciendo en una atmósfera de creciente desinterés de la población por los temas de participación colectiva, desinterés que se vio reflejado en el descenso de la participación política y en la caída de la afiliación sindical, ambos fenómenos provocados por un fortísimo crecimiento del individualismo. Durante los años 90 y los actuales 2000, el objetivo del trinomio ‘Estado – Capital – Sindicatos’ fue mantener la ficción de que por fin se había superado el antiguo ambiente de enfrentamiento entre ‘burguesía’ y ‘clase obrera’. El Estado estaba como garante de no se sabe bien qué debido a que su utilidad estaba claramente a la baja en un mundo crecientemente desregularizado y postglobal; los sindicatos debían cumplir una función de representatividad virtual con una afiliación en caída libre debido a que sus posibles miembros eran conscientes de la inutilidad de las asociaciones obreras debido al poder, en aumento, del capital; el factor trabajo emborrachado por los vapores del endeudamiento al alza en los que fue introducido se dedicó a consumir de todo sabiendo que no podía conseguir más de lo que le estaban permitiendo tener. En un escenario como el descrito, ¿para qué los sindicatos?, ¿para qué la representatividad obrera?. Los sindicatos, en los últimos cinco años, han tenido, fundamentalmente, un destino en la reserva. Cierto es que han intervenido en algún conato con tintes reivindicativos (aunque no se sabe bien quien podía estar tras esos conatos), caso de las huelgas acaecidas en Alemania en contra del aumento de la jornada laboral, pero poco más. Sin embargo, los sindicatos aún debían cumplir una misión más, de ahí su permanencia en la reserva. Y esa última misión está a punto de llegar. La crisis del 2010 y la posterior depresión va a suponer un nuevo modo de hacer muchas cosas, no todas, eso llegará más adelante, pero sí muchas, y una de las cosas que van a cambiar es la forma de administrar el factor trabajo. La crisis va a poner sobre la mesa la inutilidad y la no necesidad de numerosas actividades, actividades que, al no ser importantes, van a dejar de precisar factor trabajo; paralelamente, y al ser la del 2010 una crisis de recursos, la búsqueda de la productividad se disparará, lo que disminuirá, también, la necesidad de factor trabajo; finalmente, el modelo de protección social va a ser menos necesario al ir desapareciendo una tras otra las razones que decidieron su aparición, lo que contribuirá al adelgazamiento de los Estados y a la pérdida de su importancia como garantes de un orden que, crecientemente, va a ser administrado por las grandes corporaciones. A las puertas de ese escenario no es de extrañar que, en Francia -aunque podría haber sido en cualquier otro país- se haya hecho pública la existencia de fondos secretos para facilitar el funcionamiento sindical; cuestión de desprestigio, pero controlado. La última misión que los sindicatos deberán cumplir es el enterramiento de un contrato social que ya no encaja en la nueva estructura que la crisis del 2010 traerá, pero ese enterramiento debe ser hecho por los sindicatos ya que cualquier otra institución, o poder, carecería de legitimidad en base a las normas de conducta aún existentes; por eso los sindicatos, a lo largo de estos últimos años, han tenido que ser sostenidos, es decir, financiados y mantenidos. La miseria y la explotación obreras dieron nacimiento a los sindicatos, y el capital, durante bastantes años, permitió su existencia y utilizó sus servicios; ahora, cuando un nuevo capital está ya emergiendo por el horizonte, los sindicatos van a dejar de ser necesarios. Fin de la historia. Santiago Niño Becerra. Catedrático de Estructura Económica. Facultad de Economía IQS. Universidad Ramon Llull. |
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| Opinión, 20 de Diciembre de 2007 Política Santiago Niño Becerra Sí, no se sorprendan. Hace unos días, un alumno me preguntó qué es, exactamente, la política. Él sabe, por edad y por conocimientos, cómo funciona la política, la política, política; qué hacen los políticos, cómo se desenvuelven; la mecánica de partidos, etc., etc., pero quería ir más allá. A medida que iba diciendo (queriendo decir, porque a medida que hablaba intuía por donde quería ir e iba viendo la complejidad de su pregunta) las palabras que conformaban su cuestión, yo veía que, lo que en realidad estaba buscando, eran los etcéteras que figuran un poco más arriba. Cuando acabó su parlamento, me miró, y yo me tomé unos instantes para pensar mi respuesta. Le hablé de relaciones, de poder, de las relaciones del poder y del poder de las relaciones, y acabé con una frase que, creo, ya les he recordado en alguna ocasión, una frase demoledora, brutal: “Acceso quiere decir poder llamar a Kohl y recomendarle que se lea un informe. También quiere decir que John Major te llame para agradecerte los puntos de vista de la ERT, o almorzar con el primer ministro sueco justo antes de la decisión sueca de incorporarse a la Unión Europea”. La pronunció, en 1993, en una entrevista, Keith Richardson, secretario de la European Round Table. (Si desean consultar la entrevista completa vean: Vanesa Maxé y Xavier Miró, “¿Quién gobierna Europa?”. La Farola nº 216, 1ª quincena Enero 2004). El alumno se quedó satisfecho, pero yo no; faltaba algo, lo que le había dicho era demasiado etéreo, demasiado light, demasiado formal; faltaba ‘lo real’, lo cotidiano; pues bien, ya tenemos encima de la mesa esa cotidianidad. Resulta que el partido en el Gobierno ha decidido no incluir, en su programa electoral para el 9M, la propuesta de incluir nuevas figuras fiscales en el cuadro impositivo del reino porque eso podría influir negativamente en el electorado. Esperen, hay más. La moción de censura contra la ministra de Fomento, la Sra. Magdalena Álvarez (la del marasmo de los trenes en Cataluña, por citar algo), no prosperó en el Parlamento el Martes 27 de Noviembre porque el Gobierno prometió al BNG gallego que traspasaría una serie competencias a Galicia, y porque prometió apoyo al PNV a fin de que puedan ser aprobados los presupuestos del País Vasco para el próximo ejercicio. Poco importa si a Galicia debían habérsele traspasado ya esas competencias o es una aberración que se le traspasen, poco importa, también, si los presupuestos vascos son un dechado de virtudes y el partido en el Gobierno los estaba boicoteando o son un despropósito financiero; ambas cosas se convirtieron, por arte de magia -por arte de necesidad, más bien- en moneda de cambio, en objeto de chalaneo, en motivo de apaño, independientemente de que la ministra de Fomento merezca, o no, continuar al frente de ese ministerio. Y no piensen que eso lo hace sólo este Gobierno, no, ¡que va!; buceen en las hemerotecas y descubrirán cosas parecidas que otros partidos hicieron en otros Gobiernos. Eso, señoras y señores, es la política. Y yo me paro aquí porque no quiero tener un disgusto, que no está el horno para bollos, y menos con las angulas a 1.500 euros el Kg. Santiago Niño Becerra. Catedrático de Estructura Económica. Facultad de Economía IQS. Universidad Ramon Llull. |
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| Opinión, 21 de Diciembre de 2007 Airbus, por ejemplo Santiago Niño Becerra Lo que van a leer es muy fuerte, pero, es lo que hay. Mucho se ha dicho ya y más a decirse sobre el escándalo de la venta de acciones de EADS por parte de un montón de sus accionistas cuado estas se hallaban en valoraciones máximas pocos días antes que se hiciesen públicos los retrasos en las primeras entregas del modelo A-380; de lo que se ha hablado menos ha sido de la reacción de los trabajadores en general y de los sindicatos en particular ante lo dicho teniendo en cuenta que, de resultas de tales retrasos y ante el problema de costes planteado en Airbus, se llegó a un acuerdo entre empresa y plantilla para suprimir 10.000 empleos (ya se está diciendo que tendrán que ser más). Las trabajadoras y los trabajadores despedidos y los que no lo fueron se sientes doblemente cabreados. Por un lado, altos directivos usan información confidencial para enriquecerse y sacarse de encima un muerto; por otro, se les ofrece una prima de productividad ridícula mientras que muchos directivos la obtienen suculenta; por otro más, prácticamente nada sucede en la cúpula mientras 10.000 trabajadores son echados a la puta calle (en USA se utiliza un término muy significativo: “Fire”). Lo que las trabajadoras y los trabajadores de Airbus no ven o no quieren ver, lo que los sindicatos no les cuentan a sus afiliadas y afiliados, porque no quieren o porque prefieren no contárselo, es que lo sucedido, por ejemplo en la compañía aeronáutica, no es más que la manifestación de un hecho incuestionable e incontestable: que el factor trabajo hoy es cada vez menos necesario; por eso, con el factor trabajo, es decir, con las trabajadoras y con los trabajadores de Airbus o de la compañía que sea, puede hacerse prácticamente lo que se quiera. No me creo que nadie en los Gobiernos de los países que forman parte del consorcio desconociesen lo que en Airbus se estaba cociendo: los retrasos que se iban a producir en las entregas; no me creo que no supiesen las ventas de acciones que iban a producirse; no me creo que para esos Gobiernos el plan de ahorro de costes que iba a suponer el despido de 10.000 trabajadoras y trabajadores les cogiese por sorpresa; no me creo, incluso, que los sindicatos ignorasen todo eso. Evidentemente, no puedo demostrar que lo supiesen, pero, dudo que esos órganos de poder ignorasen toda esa movida; y no me lo creo porque no es lógico que la ignorasen teniendo en cuenta el tipo de empresa que EADS es; y como cada cual puede pensar lo que quiera, yo pienso que tal movida era conocida. Si lo era, si era sabida, era conocida la reacción que las trabajadoras y los trabajadores iban a tener; se sabía que estas currantes y que estos currantes se iban a rebotar; entonces, ¿por qué, en este supuesto, se siguió adelante?. Pues por una razón muy simple: porque esas trabajadoras y esos trabajadores cada vez importan menos porque cada vez son menos necesarias/os. El factor trabajo se ha convertido en una commodity más. A una compañía que en su proceso productivo utilice cobre de una determinada pureza, le es igual que ese cobre proceda de un yacimiento o de otro y se lo suministre un distribuidor u otro siempre que las condiciones sean las mejores. La creciente productividad (y prepárense para ver aumentar, de verdad, la productividad) está reduciendo la utilización de commodities, y eso se está produciendo con materiales y elementos cuya oferta es limitada; ¿cómo no va producirse un progresivo empeoramiento en las condiciones de la commodity factor trabajo si su oferta crece y su demanda tiende a la baja?. Algo como lo que ha sucedido en Airbus, por ejemplo, hubiese sido impensable en los años 60. El follón que se hubiese liado hubiera hecho caer Gobiernos y rodar cabezas, ¿por qué?, pues porque en los 60, el factor trabajo era ultranecesario debido a que su oferta crecía muy lentamente y siempre por debajo de lo que lo hacía su demanda. ¿Recuerdan cuál fue uno de los argumentos decisivos para que las trabajadoras y los trabajadores de Airbus aceptasen el famoso plan Power8?, pues que la alternativa era trasladar masivamente producciones a países subdesarrollados o casi. Ante esa alternativa, ¿qué demonios va a decir el factor trabajo?. ¿Quiere decir lo que he dicho que nada va a suceder con el escándalo de las acciones?. Algo pasará, claro, sobre todo porque hay que dar pienso a la opinión pública. Rodarán algunas cabezas, se dará una primita a parte de la plantilla, se redactará un comunicado oficial en el que la cúpula de la empresa hará acto de contricción y en el que aparecerá veinte veces la palabra ‘ética’; y un año después de todo este tinglado no se acordará ni su madre porque ‘a otra cosa, mariposa’, y porque dentro de unos meses habrá problemas muchísimo más graves que este. Y colorín colorado … (Y, mientras, ya se está diciendo que Airbus va realizar ajustes brutales debido al incremento que se está produciendo en el tipo de cambio entre euro y dólar. Éramos pocos y …). Santiago Niño Becerra. Catedrático de Estructura Económica. Facultad de Economía IQS. Universidad Ramon Llull. |
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| Opinión, 27 de Diciembre de 2007 Navidad Santiago Niño Becerra Pensarán que voy con retraso; no: sigan leyendo. En 1971 fue producido un film que, en su momento, tuvo un impacto muy relativo, a pesar de que su temática era brutal y desasosegante. Su título original, “The Omega Man”, su director Boris Sagal; el guión está basado en una novela de Richard Matherson publicada en 1954. Aquí fue exhibido como “El último hombre vivo”. Cuenta la historia de un científico que es, en principio, el único superviviente de la humanidad tras una plaga que ha arrasado con todos los humanos dejando, tan sólo, a unos grupos de pseudohombres contaminados desperdigados por el planeta. Ahora se está proyectando una nueva versión del film: “I Am Legend”, y se la recimiendo: tiene facetas de las que la original carece. El párrafo anterior ha servido para introducir una idea, también desasosegante, que hace unos días me transmitió un colega, una idea que viene a cuento de lo que está sucediendo desde Septiembre -otra vez Septiembre-, una idea que está calando en la mente de las ciudadanías, lentamente, como el agua que penetra por las rendijas de la tierra. Es una idea que conecta con lo que el pasado día 19 el Sr. Moisés Romero expuso en lacartadelabolsa en su artículo diario: ¿dónde está la pasta que los bancos centrales están inyectando en el sistema?. La idea de mi colega vino enmarcada en una frase: “Es como si se nos estuviese diciendo que estas van a ser las últimas Navidades, las últimas vacaciones”. Es como si nos estuviesen avisando de que estas, las de ahora, las de hoy y las del inmediato mañana, son las últimas cosas bonitas que despreocupadamente vamos a poder disfrutar. Es un sentimiento que va calando: atonía, falta de ganas. Se continúa consumiendo, si, pero más por inercia que con ilusión, y hacen falta estímulos, muchos: un antiguo alumno que se halla en Berkeley realizando un master me comentaba, hace un par de días, que en San Francisco los trajes de caballero (originales, no réplicas chinas) de una supermarca archiconocida en todo el mundo pueden hallarse a precios rebajados un 40%, otra amiga me decía que en Londres, por primera vez en la historia, han comenzado las rebajas, ¡antes de Navidad!. Lentamente, ya lo hemos dicho, se están diciendo cosas, se nos está avisando, aunque sea por la vía de que dudemos de las cifras que se nos dan, de los argumentos que se nos están transmitiendo; por ejemplo, con lo que cuenta la Actualización del Programa de Estabilidad 2007 – 2010 de la economía española. Lo tienen aquí: http://documentacion.meh.es/doc/C15/...02007-2010.pdf . Vamos a lo más significativo. El PIB se dice que va a crecer en el reino el 3,1% en el 2008, el 3,0% en el 2009 y el 3,2% en el 2010. La productividad, en los años citados, el 0,9%, el 1,0% y el 1,1%. Situándose la tasa de desempleo en el 8,2%, el 8,1% y el 7,9%. Es decir, un crecimiento apreciable, una productividad en aumento y una tasa de desempleo a la baja. Bien, pues desde aquí afirmo que eso no va a ser así, más aún, no va a ser ni parecido. En el 2008, en todas partes, pero más en España, va a ponerse de manifiesto que la cosa no da más de si; aquí, hasta después del 9M, la cosa podrá irse parcheando porque menos de tres meses a partir de ahora es un período suficientemente breve para mantener las cosas bajo un cierto control, pero tras las elecciones, y yendo todo a peor … Tal y como yo lo veo -ahora, mañana, ya veremos- estimo que las cifras españolas van a ser las que a continuación digo. Apúntenlo para que lo vayamos siguiendo. El PIB, pienso, crecerá el 1,9% en el 2008, el 0,5% en el 2009, el 0,2% en el 2010, y el 0,0% en el 2011. La evolución de la productividad, quedará en: aumento del 0,7% en el 2008, del 0,2% en el 2009, y del 0,0% en el 2010 y el 2011. La tasa de desempleo, por su parte, quedará en el 10% el 2008, el 13% el 2009, el 16% en el 2010 y el 19% en el 2011. Con un +/- 0,1% en el caso del PIB, un +/- 0,05% en el de la productividad, y un +/- 1% en la tasa de desempleo. Muy diferente a lo que hasta ahora nos está contando el Gobierno, ¿verdad?. España tiene dos problemas: dependencia del exterior en casi todo y un PIB compuesto de bienes y servicios de valor medio y bajo y generado por subsectores muy maduros, es decir, un modelo productivo agotado. Teniendo en cuenta lo que a nivel planetario se nos viene encima, y hablando de aquí, posiblemente mi colega tenga razón y estas Navidades que estamos pasando sean las últimas que, en mucho tiempo, vivamos felices y contentos. Y, probablemente, alguien, mañana, diga, recordando el pasado: I am legend. No lo digo con retraso: conscientemente he esperado a hacerlo: Felices Fiestas. Santiago Niño Becerra. Catedrático de Estructura Económica. Facultad de Economía IQS. Universidad Ramon Llull. |
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| Opinión, 28 de Diciembre de 2007 Zazie dans le metro Santiago Niño Becerra Para acabar el año y comenzar el que viene. ¿Lo recuerdan?. Un film absolutamente genial, como sólo los franceses (de antes) sabían criticar a su sociedad. Louis Malle dirige, en 1960, una historia en la que un niño de doce años explora París de la mejor manera posible: dando vueltas en el metro. Pero Zazie no se encuentra con algo que, hoy, en el metro, en los metros de todas las ciudades, es normal encontrar porque es norma: con músicos apostados en esquinas y pasillos de conexión, músicos que plantan su parada y que recurren a amplificadores y altavoces a fin de modular y expandir su música y que, ante ellas/os, colocan una base en la que algunos ajetreados transeúntes depositan una moneda. Hasta hace unos años, cualquier músico podía plantar sus reales en cualquier lugar del metro y, ¡hala!, a tocar y a sacar alguna moneda, pero hoy eso ya no es posible, al menos, no lo es en varias ciudades. Tal vez ese haya sido el motivo por el que ha levantado tanta polvareda el reciente examen que las autoridades del suburbano de Barcelona han realizado a los músicos que pretendían hacer oír su música en el metro. Como ya les he dicho, recientemente he estado en Londres y, como también les he dicho, me estado moviendo en el Underground. Uno de los días en que utilicé ese transporte, y cuando me dirigía hacia la salida de Russell Square, un sonido comenzó a llegar a mis oídos, con más y más intensidad a medida que me aproximaba a su fuente. Era una melodía armoniosa interpretada a violín; segura, certera y, al doblar una esquina, le vi. Un hombre de unos 35 años, con el cabello bastante largo y una indumentaria discreta se afanaba en el violín que con decisión sostenía, y lo hacía maravillosamente bien, magistralmente bien. Ni que decir tiene que me entretuve unos minutos escuchando la interpretación y que deposité en la funda de su violín algunas monedas. Resolví lo que tenía que hacer en la zona y, más tarde, charlando con un colega le relaté lo que había presenciado. Me dijo que sí, que en el metro de Londres podía oírse música interpretada por gentes con una muy elevada calidad musical, fundamentalmente porque, desde hace años, es imprescindible superara un examen a fin de que tocar en el metro; ¿el motivo?, la persona que me estaba contando lo que ahora les cuento, muy inglesa ella, fue taxativa: para que la calidad de quienes tocan sea muy elevada. Yo asentí, pero me pregunté a mi mismo si podía existir alguna otra razón. Tocar en el metro puede ser una alternativa a no tocar en ninguna parte. Sé de un licenciado en música que, durante períodos de tiempo, ha estado trabajando en la sección de paquetería de una multinacional de la distribución al por menor. ¿Qué es lo que sucede?, pues que hoy existe un exceso de oferta de todo tipo de titulaciones y, por ende, de profesionales, y, por descontado, de músicos. Se dice que la demanda de tal o cual titulación es muy superior a la oferta, que faltan profesionales con esta o aquella cualificación; no se lo crean: es totalmente falso. Las y los profesionales que faltan, faltan a los salarios y con las condiciones que se están ofreciendo: bajos y precarias, muy bajos y muy precarias la mayoría de las veces, porque la demanda de trabajo sabe que tiene oferta donde escoger. Y cuando a alguna de esas profesiones, por sus características, se le ocurre una salida más o menos original, más o menos bohemia, se les regula a fin de escoger a quienes mejor lo hacen. Claro que todo tiene su parte buena: durante unos segundos, deleitarse en el metro con una música de ensueño. Si van a Londres, cogen la línea de Piccadilly y se bajan en Russell Square, busquen a alguien que, cerca de la salida de la plaza esté tocando un violín: verán que maravilla. ¿Qué mejor que una sonata para finalizar el año y empezar el próximo?. ¡Feliz año nuevo!. Santiago Niño Becerra. Catedrático de Estructura Económica. Facultad de Economía IQS. Universidad Ramon Llull. |
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| Opinión, 02 de Enero de 2008 Año nuevo Santiago Niño Becerra Empecemos el año con un maestro. Estas pasadas vacaciones he releído -¿por sexta vez?- “1929: The Big Crash” que John Kenneth Galbraith publicó en 1954. Reproduzco algunos fragmentos (La referencia a las páginas corresponde a la edición que, en el 2005, realizó, en español, Editorial Ariel). “(…) el derrumbe del mercado de valores en Otoño de 1929 estaba ya implícito en la especulación que le precedió. La única cuestión -o lo único cuestionable- en relación con esa especulación era el tiempo que aún duraría. En algún momento, más pronto o más tarde, comenzaría a debilitarse la confianza en la precaria realidad del valor siempre creciente de las acciones ordinarias. Cuando esto sucediese, ciertas personas empezarían a vender y esta acción destruiría la realidad de los valores en alza”. (Pág. 196) “Mucho más importante que el tipo de interés y la oferta de crédito es la disposición de ánimo de quienes intervienen en el mercado. La especulación requiere, en gran medida, un profundo sentimiento de confianza y optimismo, así como la convicción de que la gente en general puede llegar a ser rica”. (Pág. 197) “A primera vista, la calamidad de los años veinte menos probable parecería ser otro alocado auge especulativo de la Bolsa con su inevitable derrumbe. Cuando aquellos días de desencanto terminaron, decenas de miles de norteamericanos movieron sobrecogidos sus cabezas y murmuraron: ‘Nunca más’”. (Págs. 216 y 217). “Más en ciertos aspectos, las posibilidades de una repetición de algún tipo de orgía especulativa son más bien buenas. Nadie puede dudar que el pueblo norteamericano sigue siendo susceptible al estado de ánimo especulativo, es decir, la convicción de que puedan esperarse de la empresa ilimitados beneficios en los cuales ellos, individualmente, tienen reales posibilidades de participación”. (Pág. 217) “Una acción para romper un auge será examinada siempre al lado -o en oposición- a la posibilidad de que aquella provoque el desempleo en un momento políticamente inoportuno. No debe perderse de vista que los auges no son contenidos hasta que ya han comenzado su loca carrera”. (Pág. 218) “Durante el próximo auge no faltará ocasión de citar ciertos virtuosismos, nuevamente redescubiertos, del sistema de libre empresa. Se volverá a indicar que el público actúa correctamente al pagar los precios corrientes –verdaderamente, casi cualquier precio- en virtud de su derecho a obtener una posición competitiva en el sistema”. (Pág. 218). “En 1933, el Producto Nacional Bruto fue aproximadamente una tercera parte inferior al de 1929. Hasta 1937 el volumen físico de producción no alcanzó los niveles de 1929; pero inmediatamente volvieron a retroceder. Hasta 1941 el valor de la producción en dólares fue menor que el de 1929. Entre 1930 y 1940 sólo en una ocasión -1937- bajó de ocho millones el número de parados. En 1933 había en EE UU casi trece millones de trabajadores en paro, es decir, uno por cada cuatro del total de la fuerza de trabajo del país. En 1938 una persona de cada cinco seguía todavía sin empleo”. (Pág. 195) Yo me quedo aquí, no añado nada; ¿qué podría añadir?. Mediten, mediten. ¡Ah!, ¡muy buena entrada de año!. Santiago Niño Becerra. Catedrático de Estructura Económica. Facultad de Economía IQS. Universidad Ramon Llull. |
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| Opinión, 03 de Enero de 2008 Entrevista Santiago Niño Becerra Es de lo mejor que últimamente he leído, de verdad. Es una entrevista al presidente del Consejo Superior de Cámaras, Sr. Javier Gómez-Navarro, que el día 25 de Diciembre publicó el periódico El País (en Cataluña, desde siempre, se publica prensa el 25 de Diciembre pero no el 26). Es absolutamente genial porque dice cosas muy, muy claras; de hecho, es completamente atípico que alguien con un cargazo (incluso con un menor cargo) como el del entrevistado diga cosas como las que él ha dicho y, más aún, que un medio las publique. Les recomiendo encarecidísimamente que lean esa entrevista. El presidente del Consejo Superior de Cámaras dice que, en el reino, hay que reducir los principales impuestos directos -IRPF, IRS y cotizaciones a la Seguridad Social- a fin de ganar competitividad, y porque la tendencia es esa, y, así, se podrán evitar deslocalizaciones; el consecuente decremento en la recaudación fiscal se podría compensar incrementando el IVA, dos puntos, propone el Sr. Gómez-Navarro. Para reafirmar su propuesta añade que el debate entre ‘izquierdas’ y ‘derechas’ se halla superado. El presidente del Consejo Superior de Cámaras dice en la entrevista que rebajas fiscales podrían abordarse muchas si el fraude se redujese, fraude, no utilización legal de las leyes por parte de los ricos, añade, lo que supone que éstos paguen mucho menos de lo que por su renta y patrimonio les correspondería, por lo que los directos son impuestos que, dice, recaen sobre las clases medias. Y, como problema importante que padecen las compañías españolas aduce uno muy concreto: que las universidades no responden a las necesidades de las empresas; no obstante, la productividad del sector industrial ha mejorado. Vaya batería de afirmaciones, ¿verdad?. Lo que sucede es que se inician muchos temas, pero no se concluye ninguno. Veamos. El presidente del Consejo Superior de Cámaras propone reducir los impuestos a quienes generan el valor y ponérselos al valor generado, el problema es que, de hacer eso, no se distingue entre quienes utilizan ese valor, es decir, se reduciría lo que, vía impuestos, debe pagar un barrendero y un banquero por generar valor, pero tanto uno como otro deberían pagar lo mismo por adquirir un lápiz de grafito de idéntico tipo en la misma papelería. De todos modos eso no representa ningún problema porque, como el Sr. Javier Gómez-Navarro afirma, el debate entre izquierdas y derechas está superado, es decir, el tema pasa a ser una cuestión puramente técnica, desnuda de ideología, y lo que hay que hacer es eso y no fijarse en otras cosas. El Sr. Javier Gómez-Navarro pone como ejemplo a Dinamarca, país que financia su modelo de protección social con el IVA que recauda, un IVA que es más elevado que el español, lo que pasa es que las economías danesa y española se parecen lo que el tamarindo a la manzana. La economía de Dinamarca genera, por hora efectivamente trabajad por ocupada/o, mucho más valor añadido que la española; además, la estructura del PIB danés es radicalmente diferente al del PIB español, lo que se manifiesta en que los bienes y servicios que Dinamarca fabrica y elabora son de un valor muy superior a los que fabrica y elabora España. Entonces, ¿es utilizable en España el ejemplo danés?. A lo largo de la entrevista planea una pregunta que, naturalmente, nadie plantea. Dice el presidente del Consejo Superior de Cámaras que la tendencia es ir hacia un modelo fiscal con menores impuestos y que el objetivo es incrementar la competitividad, y lo dice alto y claro. Bien, entonces, y teniendo en cuenta que una de las consecuencias de ese proceder es ir a aumentar la responsabilidad de cada individuo, en España, eso llevaría a que se tuviera que buscar aumentar mucho la competitividad, lo que tendría que redundar en unas muy fuertes rebajas fiscales y en importantes cuotas de delegación de responsabilidades ahora en manos del Estado, lo que incidiría en que las CC AA con balanzas fiscales negativas tuvieran que reducir sus negativos saldos a fin de contar con más recursos y mejorar su competitividad. Bueno, a las regiones que dan más de lo que reciben no creo que les importase el cambio. (¿Qué eso podría llevar a un empeoramiento de los servicios públicos en otras CC AA?, según el presidente del Consejo Superior de Cámaras no: ello se lograría mejorando la gestión de los entes públicos; lo que no explica el Sr. Presidente es dónde se emplearían los miles de funcionarias y de funcionarios que iban a sobrar). Lo que sí sorprende, es lo que dice el Sr. Javier Gómez-Navarro sobre la inadecuada formación que las universidades realizan de sus graduadas y graduados de cara a las necesidades de las empresas. Al leerlo he recordado algo que me han contado hace un par de semanas. Le sucedió a una ex alumna mía en un proceso de selección de una de las más globales multinacionales globales que hoy existen en el globo. La señorita en cuestión tiene una licenciatura en ADE, una diplomatura en gestión, domina tres idiomas y tiene experiencia profesional, pues bien, en la primera fase del proceso de selección, ya que ahí es donde se encuentra, no le dijeron que su formación no se adaptaba a las necesidades de la empresa, sino que, como ella, otras doscientas personas habían ‘aplicado’ al mismo puesto de trabajo, otras doscientas con formación y conocimientos parecidos. Así, generalizando, ¿inadecuada formación en base a las necesidades de la empresa?. Tal vez sí y yo no me haya enterado. Lo dicho. Lean la entrevista. Santiago Niño Becerra. Catedrático de Estructura Económica. Facultad de Economía IQS. Universidad Ramon Llull. |
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