No sé cuanto pagaban de alquiler, pero al parecer pretendían rentabilizar el gasto.
Vilagarcía
Una pareja que llevaba un año conviviendo en un piso alquilado de Vilagarcía fue detenida en la noche del jueves después de que los vecinos llamaran a la policía para denunciar que, desde el primer piso de un edificio, estaban lanzando macetas y otros enseres a la calle. Cuando se personó en el lugar una patrulla de la Policía Nacional y otra de los agentes locales, descubrieron que las plantas que se cultivaban en las macetas rotas arrojadas al suelo eran marihuana, por lo que los inquilinos del piso, una mujer de 30 años y un hombre de 34, fueron detenidos.
Ocurrió en el número 23 de la avenida de Cambados, de Vilagarcía. Según contó la vecina del tercero, estaban cenando cuando oyeron unos ruidos abajo. «Nos asomamos y vimos que el chico del primero estaba tirando macetas a la calle, y también muebles, y como teníamos abajo el coche aparcado llamamos a la policía. Cuando vinieron los agentes nos dijeron que era droga; nosotros eso no lo sabíamos, solo vimos que eran unas plantas».
Fue la chica, N.?A.?B., la que alquiló el piso hace un año, y dos meses después se instaló con su pareja. «Ella parecía responsable, por eso se lo alquilamos; pero hace unos meses ya oímos ruidos, y ella apareció después con unas muletas; hasta perdió el trabajo, porque así no podía hacer nada».
En la noche del jueves, uno de los vecinos ya oyó gritos e insultos en el inmueble, y poco después empezaron a caer las macetas por el balcón del primer piso. Era F.A.L., de 34 años, quien las tiraba. Al parecer, tras la discusión con su novia consideró que esa era la mejor manera de descargar su ira, o de vengarse de su compañera.
Los agentes detuvieron a la pareja, que ayer quedó en libertad tras prestar declaración en los juzgados. Él había sido detenido ya en dos ocasiones. Ella, por el contrario, no tenía antecedentes. En el domicilio había algunas hojas más de marihuana y una lámpara para secarlas. Pero en el balcón ya no quedaban más macetas. Las 19 que tenían acabaron estampadas contra el suelo.