¿Cómo está nuestra economía?
Estamos al final de un ciclo de crecimiento extraordinario que empezó en 1993-94 y que ha sido, por tanto, enormemente largo.
El final de este ciclo en España va a ser brusco por dos razones:
porque la acumulación de deudas por parte de familias y empresas es enorme y
porque, simultáneamente, los tipos de interés están subiendo en todo el mundo.
La suma de estos dos fenómenos va a precipitar una caída de precios en la vivienda, una inseguridad patrimonial en las familias y en las empresas respecto al valor de lo que tienen, y un ajuste no sólo en la inversión sino en el consumo.
¿Cada vez hay más españoles con dificultades para llegar a fin de mes?
Es una realidad, pero también que esos españoles son más propietarios de lo que lo han sido nunca. La diferencia con otras crisis es que antes no eras dueño de una o de dos viviendas que en parte estaban pagadas más o menos. Lo nuevo es el volumen de endeudamiento y la cantidad de dinero que hay que dedicar a pagar la cuota hipotecaria, que en parte es puro interés y en parte una inversión.
Los españoles llegan mal a final de mes no porque su situación sea peor, sino porque han decidido invertir una barbaridad en vivienda. A
esa decisión personal se le suma la sensación de malestar que genera el hecho de que el precio de lo que has comprado ha bajado o crees que va a bajar.
¿Está la clave de nuestra economía en la construcción de vivienda?
Sí, para determinar el final de ciclo, por supuesto. Nosotros dedicamos en torno al 9 por ciento del PIB a la construcción de vivienda, lo que es una cantidad enorme, desproporcionada, que dobla a la de cualquier país europeo desarrollado y que sólo se explica por el crecimiento de la población. La recuperación de la demanda de vivienda comenzó en 1996 y el sector no estuvo trabajando a plena capacidad hasta 2001 por lo que, en ese periodo, se acumuló una enorme demanda que es lo que explica la subida de precios. El sector no era capaz de entregar lo que se le pedía, no podía construir más que 300.000 viviendas.
Ahora, estamos en la situación contraria por lo que va a producirse la bajada de precios.
Esto sólo se cura dejando de construir, y una caída de la actividad de la construcción de vivienda, que tiene que ser de un 25-30 por ciento, significa un parón de la economía. Frente a este parón, hay compensaciones: mayor gasto y consumo público, más transferencias a los consumidores, mantenimiento de la inversión pública y un sector exterior que es posible que en vez de restar, sume.
¿Y esas compensaciones no van a evitar el brusco fin de ciclo?
No. Es inevitable.
Al final del ciclo propiciado por los excesos de inversión en el sector de la construcción se añade ahora una situación de incertidumbre sobre si España va a ser capaz de conseguir financiación para mantener un nivel de actividad normal reducido. En este momento yo diría que
va a ser muy difícil porque el mercado exterior mira a España con desconfianza. Si esta situación dura en el mercado internacional dos o tres meses, la economía española se para bruscamente y entra en recesión. Encima, ahora que nuestra economía se cae, el euro se revaloriza porque a nuestros socios europeos les va mejor.
Extracto de la entrevista citada en
http://www.libertaddigital.com/notic...276317469.html