Los proyectos visados experimentarán este año una bajada del 25% en Andalucía, tendencia que de mantenerse podría suponer la pérdida de entre 60.000 y 70.000 empleos por las 30.000 viviendas que se dejarán de construir en la región. Ésta es una de las conclusiones del Pulsímetro Inmobiliario presentado ayer por el Instituto de Práctica Empresarial (IPE), que augura un aumento de desempleo en la construcción como consecuencia de un ajuste en el sector, del que se verían los primeros síntomas en 2008.
Según explicó el director de Investigación del IPE, José Antonio Pérez, el incremento de las inversiones públicas en infraestructuras y vivienda de protección oficial -en 2006 suponían un 9% del total en Andalucía- podrían frenar esta tendencia, que coincide con un descenso de los ritmos de venta y de nueva legislación urbanística. El número de proyectos visados se considera un indicador adelantado del sector, ya que son las iniciativas presentadas ante el Colegio de Arquitectos.
Del total de visados en Andalucía, más de un 20% corresponden a la provincia de Málaga, donde se espera una bajada de proyectos en 2007 de un 36,28%, que equivale a más del doble de la reducción de viviendas visadas prevista en España (-16,2%).
Aunque la bajada de proyectos visados prevista devolvería a la provincia a la situación en la que estaba a finales de los años 90, si se analiza la evolución que ha experimentado la provincia desde el año 2000, las viviendas visadas acumulan un aumento de un 1,34%.
Según el director de Programas de IPE, José Manuel Luque, la tendencia actual puede frenarse porque existe una demanda latente de viviendas por parte de personas que reclaman un tipo de producto y precio que actualmente no existen y que tendrá que «corregir de forma natural» el mercado.
Diez años de crecimiento
Esta situación, que se produce tras diez años de crecimiento sostenido, contrasta con la que se vivió en 1992, cuando «desapareció la demanda», ha apuntado Pérez. El descenso en el ritmo de ventas y de proyectos visados hace que el consumidor pueda ser más exigente sobre las viviendas y reclamar que sean más personalizadas, pero de momento no va a suponer una reducción importante de precios, sólo un mantenimiento, han aclarado los expertos.