Extracto de un artículo publicado en el N.Y. Times por Austan Goolsbee (catedrático de economía de la University of Chicago y miembro de la campaña del Senador Barack Obama a la carrera presidencial por el Partido Demócrata).
Los economistas y la gente de a pie tienen, normalmente, una visión de la realidad muy diferente. “Los economistas tienden a pensar que la gente está loca por no vender sus casas por menos dinero del que pagaron por ellas –y la gente piensa que los economistas están locos por pensar eso mismo”, afirma el profesor Christopher Mayer, director del Paul Milstein Center for Real Estate en la Columbia Business School y toda una autoridad en lo que se refiere a los mercados inmobiliarios.
Con el precio de la vivienda cayendo en muchos mercados, este particular capricho de la psicología humana puede terminar por salir muy cara a la economía, según afirma el profesor Mayer.
Los economistas clásicos se muestran incapaces de explicar este fenómeno ya que las personas que se comportan de esta manera están violando una de las reglas cardinales de la economía: Los productos cuestan lo que cuestan independientemente de lo que se pagó por ellos. Pero cuando los profesores Mayer y Genesove estudiaron el mercado inmobiliario de Boston durante la década de los 90, escenario de uno de los batacazos inmobiliarios más grandes en la historia de los Estados Unidos, se dieron cuenta de que el modelo de comportamiento no siempre seguía unas reglas estándar. Desde 1989 hasta 1992, los precios cayeron en esa ciudad americana, hasta un 40%, por lo que muchos propietarios que habían adquirido viviendas a un precio superior, rechazaron vender.
En un estudio realizado por ambos expertos en el que se analizaba el comportamiento de 6.000 inmuebles en Boston, desde 1991 hasta 1997, se demostró que aquellos que habían comprado a precios más altos, siempre pedían más por su inmueble que los que lo habían comprado a precios inferiores. Aquellas propiedades cuyos precios estaban por encima de la media, no se vendían. En el mercado de Boston sobre todo, los propietarios ofertaban sus viviendas un 35% por encima de los que esperaban sacar por ellas y menos del 30% de los inmuebles se vendían en menos de 180 días. En otras palabras, la mayor parte del mercado inmobiliario sufrió un parón que mantuvo las propiedades sin vender porque nadie quería pagar los precios que se pedían por ellas.
En los supuestos clásicos de economía esto no habría podido suceder nunca, porque una mercancía tiene un precio independientemente de lo que se haya pagado por ella. Sin embargo, la gente tiene una aversión ‘irracional’[/SIZE], según estos economistas, a perder dinero, aunque este comportamiento vaya en contra de sus intereses.
Esta experiencia es, ahora mismo, perfectamente extrapolable a la situación que se vive actualmente. Muchas zonas tienen las viviendas paradas porque los vendedores piden precios ‘irreales’ por los inmuebles en un vano intento de recuperar dinero. Esta circunstancia podría causar graves perjuicios a la economía, ya que crea una gran bolsa de inmuebles en ‘stand by’.
Una fuente de problemas está en el hecho de que más o menos la mitad de los compradores son personas que se trasladan dentro de la misma área metropolitana. Si los vendedores no pueden vender sus casas porque piden demasiado por ellas, tampoco se pueden convertir en nuevos compradores.
Los vendedores y los compradores son la misma persona en este Mercado. El profesor Mayer dice: “Si los vendedores piden un precio excesivamente alto, se ponen a si mismos completamente fuera del mercado, porque no sólo no venden, sino que no pueden comprar”.
Este economista hace notar también que, desde la Reserva Federal norteamericana y otras instancias, se está poniendo el acento en la disminución del consumo de productos tales como muebles y electrodomésticos, muy ligados a la compra de vivienda. Estos productos además, tienen una gran influencia en el ciclo económico, ya de por sí afectado por el hecho de que se ha frenado la movilidad geográfica en un país en el que para acceder a un trabajo mejor pagado, se hace prácticamente imprescindible cambiar de residencia.
Por tanto, según Mayer, aquellas personas que no venden su casa por un precio menor al que ellos han pagado están influyendo negativamente en el ciclo económico. ¿Qué es lo que se debería hacer entonces? Lo mejor es que escuche el consejo que el propio Mayer le da a sus conocidos: ‘si quiere vender su casa debe ofertarla a precio de mercado, pero si realmente no quiere vender, no la ponga en el mercado, porque se pasará el día enseñando un inmueble que no va a vender. No sólo será trabajoso, también le saldrá caro a la economía’.
En definitiva, este estudio ofrece una lección muy sencilla para todo aquel que está esperando obtener por su vivienda un precio fuera del mercado: ‘sea realista’.
Así están las cosas al otro lado del charco. El año que viene ......¿cómo estaremos aquí?
En los mismos términos tuve una discusión ayer con mi padre. "La gente no vende por debajo de lo que le costó". Y eso es cierto en la mayor parte de los casos. Relativización del argumento por mi parte: "Si bien es cierto, la mayor parte de la gente compró con anterioridad al boom, luego su precio de coste es lo suficientemente bajo como para que no exista restricción a la bajada". Contra argumento de mi padre: "Pero la gente que vende, aunque les costara 5 y ahora pidan 65, lo hacen para comprase algo que vale 100, por lo que no pueden bajar y prefieren no vender, dado que si no pueden comprar algo mejor se quedan donde están". En ese punto nos quedamos, que más o menos es el mismo que expone el artículo.
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"The only funtion of economic forecasting is to make astrology look respectable." J.K. Galbraith.
Ramdac, por supuesto que tiene que reventar. Pero hay que reconocer la fuerte resistencia a la baja de los precios inmobiliarios. Venderá el que esté jodido y tenga que hacerlo (Pasapiseros, constructoras al borde del filo, bancos inundados de pisos, gente que se va al paro, traslados forzosos de residencia, etc...). Pero ningún pepito va a vender su piso por menos de lo que le costó si puede permitirse pagar la hipoteca y el siguiente nivel de vivienda a la que quiere acceder no ha bajado tambien de valor.
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Eso si realmente quieres vender, pero la mayor parte de la gente solo quiere vender para comprarse otra cosa, si el diferencial entre lo que ellos pueden vender y lo que les piden por lo que quieren se incrementa, deciden no vender. Obviamente me refiero a gente que vende su vivienda habitual, las excepciones a esto ya las he citado.
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Entonces, según el estudio citado, muchos "pepitos USA" se NEGARON a bajar precios y se quedaron sin vender...
¿Cuántos harán eso ahora en España? Si se da este efecto aquí, lo que va a pasar será un parón de años en la compra-venta y punto...ya veremos...
Los pepito-pufos son a 40 años, quién sabe qué pasará, cómo evolucionará el precio. Para que no haya una bajada de precios, el sector de la construcción debería pararse en seco, no hacer ningún zulo más, y eso va a ser que no, lo primero que bajarán son los secarrales y otros terrenitos, y se seguirá construyendo, y saldrá rentable.
Lo que no saldrá rentable será vender un zulo por un precio irreal.