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| | Herramientas | Desplegado |
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| No iba conmigo, pero pasaba por aquí... Para usted ¿si un acto es necesario no es libre? Comer es necesario, por lo tanto que yo decida comer carne o pescado, ¿no es un acto libre que surga de mi predisposición interna? ... si quieres ponerte a discutir sobre que mi predisposición a elegir carne o pescado fue introducida en mi cerebro por... mis padres, la publicidad, la configuración de mis papilas gustativas... Pero no creo que te lleve a mucho ese debate, la realidad es que yo elijo, aunque mi elección este precondicionada por necesidades fisiológicas o culturales. Entonces exponga su concepto de libertad, porque claro si yo defino la libertad de la manera que me interese que su concepto signifique, podré tacharle a usted de que no es liberal o que está en contra de la libertad. Para los liberales clásicos libertad se entiende como "libertad frente a la coerción, libertad frente al poder arbitrario de otros hombres, eliminación de toda posibilidad de elección..." Que los actos del consumidor sean voluntarios no quiere decir que no sean, en la gran mayoría de los casos, necesarios, es decir no libres, al menos en el sentido que la concepción subjetivista y no determinista del liberalismo maneja. Aplicado a sus pasmosos ejemplos, el turista del Louvre no elige libremente pagar 5 euros por un café en el Marly, sino que los paga porque no le queda más remedio que pagarlos, pues no hay cafés en la zona más baratos. No es libre para pagar 2 euros, puesto que el precio del café es superior, por muy inferior que sea la valoración subjetiva del agente. Cierto es que voluntariamente toma el café y paga los 5 euros, pero tal acto es necesario y objetivo en el sentido de que las opciones envuelven y rebasan los posibles deseos del consumidor, estando estos supeditados siempre a aquella. El consumidor que paga un café en el Louvre por 5 euros lo hace porque para el subjetivamente los 5 euros valen menos que lo que recibe a cambio el café. Absoluta libertad en la transacción. Si un cocainómano paga una dosis a un precio desorbitado porque le compele una necesidad fisiológica irremediable de consumir y ese es el único precio ofertado, ¿acaso no es una transacción libre? ¿no está recibiendo subjetivamente el cocainómano más por su dinero de lo que recibe a cambio? Porque sea un adicto a la cocaína sus actos ya no dejan de ser libres, según la definición de libertad que he dado antes. Ahora, yo no estoy defendiendo que porque un acto sea libre haya de ser irremediablemente bueno. |
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Exacto. Lo que yo he escrito. El que no pueda sino vivir en Fuenlabrada nunca vivirá en Serrano o Almagro, por más que lo desee y su subjetividad valore el ático de Serrano en mucho menos dinero que el precio de venta. Yo no soy libre como para vivir en Chamberí, por mucho que yo lo desee y exista un libre mercado, básicamente porque no tengo dinero para ello. Hombre que bien, ese discurso me viene pintiparado para meter una cita así como quien no quiere la cosa: El sutil cambio de significado a que fue sometida la palabra libertad para que esta argumentación se recibiese con aplauso es importante. Para los grandes apóstoles de la libertad política la palabra había significado libertad frente a la coerción, libertad frente al poder arbitrario de otros hombres, supresión de los lazos que impiden al individuo toda elección y le obligan a obedecer las órdenes de un superior a quien está sujeto. La nueva libertad prometida era, en cambio, libertad frente a la indigencia, supresión del apremio de las circunstancias, que, inevitablemente, nos limitan a todos el campo de elección, aunque a algunos mucho más que a otros. Antes de que el hombre pudiera ser verdaderamente libre había que destruir «el despotismo de la indigencia física», había que abolirlas «trabas del sistema económico». |
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| Hagamos un ejercicio mental. ¿Que pasaría si otros muchos hacen lo mismo que él? |
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No en una economía funcional y una economía de mercado, que no es el tipo de economía que padecemos, es una economía funcional. Dice usted que le resulta extraña la idea de que el productor induzca al consumidor a tener necesidades ficticias. Y digo yo que me resulta extraño su comentario. Los productos -como el tabaco o las drogas- crean dependencia; más lejos aún, la vanidad y la envidia son potenciadas a través del márketing y eternamente insatisfechas. ¿Es el tabaco una necesidad? ¿Los clientes de axe consiguieron el efecto prometido? En jerga económica, su función de preferencias es maleable e interdependiente. También habla de la escasez de los bienes, pero lo cierto es que se puede forzar dicha escasez, por ejemplo especulando sobre el trigo o la soja ![]() Y ya para terminar, considerar que el poder y la dominación son exclusivos del socialismo y el Estado es una idea reveladora. Pensaba que eran exclusivos de TODO el mundo los últimos SIEMPRE años. Voy a comprarme un tamagotchi que parecen muy populares, ahora vuelvo...y de paso compro petit suisses, pero claro, a Miguel le daban 2 y yo menos no soy, así que compraré el doble. No olvidarme del axe que esta noche salgo y a las mujeres eso les va a importar una barbaridad, y umm voy en coche que ir andando "es de pobres". Hasta luego
__________________ selección de la mejor malauva de nuestra tierra |
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| Incremento de oferta implica descenso del precio.
__________________ "investors are smoking crack if they believe that Spanish banks are among the strongest in Europe" Jonathan Tepper - Agosto 2009 If you're the first out of the door, that's not called panicking. |
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No en una economía funcional y una economía de mercado, que no es el tipo de economía que padecemos, es una economía funcional. Escribe usted de necesidades, no de deseos. La diferencia es esencial y no meramente fenoménica. Las necesidades son objetivas y están materialmente determinadas; los deseos, en cambio, son subjetivos e inducidos a posteriori. Y yo no hablo de manipulación ni estafa, ni de arteras estrategias por parte de los empresarios para engañar a los consumidores. Digo que las elecciones -y la libertad que a ellas parece subyacer- se dan a nivel de clase, no a nivel de individuo, siendo la libertad objetiva la de un agente en un mercado que ofrece una plétora de productos y que permite al consumidor elegir entre todos ellos, no conformándose la elección por un criterio libre e incausado -la libertad de indiferencia de la célebre paradoja del asno de Buridan-, sino como parte de una red causal de determinaciones materiales externas -sociales, económicas, ideológicas, etc.- que condicionan necesariamente que la elección, de entre todas las posibles, sea una y no otra.
__________________ "Y, a fin de investigar todo lo relativo a esta ciencia con la misma libertad de espíritu con que solemos tratar los temas matemáticos, me he esmerado en no ridiculizar ni lamentar ni detestar las acciones humanas, sino entenderlas." |
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| La anécdota de las sardinas y el día de San Juan que abre este hilo es una parábola sobre la especulación y los beneficios especulativos pero resulta extremadamente equívoca. En esta anécdota, un emprendedor/especulador obtiene un fuerte beneficio arbitrando las posiciones de los productores de sardinas, los pescadores, y los consumidores de sardinas, la gente que acude a ese fiesta. Ese beneficio especulativo del intermediario aparece como una diferencia entre un precio, más alto, que pagan los consumidores y un precio, más bajo que obtienen los pescadores. Podría parecer que es el especulador quien crea esa diferencia entre los precios pagados por los consumidores y los precios cobrados por los pescadores, perjudicando tanto a unos como a otros pero es justo al revés. El especulador, con su actividad, reduce esa diferencia de precios, haciendo que pescadores vendan a un precio más alto y que consumidores compren a un precio más bajo. Puede parecer que la aparición de un especulador improductivo empobrece tanto a productores como a consumidores y que este especulador es un parásito que confisca riqueza a unos y otros pero esto es incorrecto, y podemos estar seguros de que es incorrecto porque las transacciones de ese especulador son transacciones "libres" El especulador propone a productores y consumidores ciertas transacciones que productores y consumidores aceptan libre y voluntariamente, lo que garantiza que esas transacciones no son perjudiciales para esos productores o esos consumidores. Cuando el pescador acepta voluntariamente vender sus sardinas al especulador, está eligiendo la mejor transacción para él de las disponibles en el mundo real y cuando los consumidores aceptan voluntariamente las sardinas del especulador están también eligiendo la mejor de las transacciones para ellos de las disponibles en el mundo real. No se trata de comparar las transacciones que ofrece ese especulador con las mejores transacciones que teóricamente pudiera haber habido, sino en comparar las transacciones del especulador con todas las otras que realmente había. Si el especulador ofrece a los pescadores un precio más alto que todos los demás compradores, está beneficiando a esos pescadores y si el especulador ofrece el precio más bajo a los consumidores también está beneficiando a esos consumidores. El que el especulador del relato pueda obtener un beneficio tan alto es, desde luego, una anomalía económica que no debería suceder normalmente. El especulador de este relato puede verse como un médico económico que obtiene un beneficio muy alto porque cura una situación económica que estaba muy enferma. Si en una región no ha habido un dentista en 20 años, un dentista que se instale allí podrá obtener grandes ingresos curando todas esas dentaduras que no han sido curadas en esos 20 años pero no podemos culpar a ese nuevo dentista de haber causado esta situación patológica. El problema es la falta de dentistas durante 20 años, no el que el nuevo dentista haya visto la oportunidad y se haya instalado allí. De la misma forma, el que ese especulador del relato haya podido obtener grandes beneficios especulativos no es consecuencia de la aparición de la especulación en ese mercado sino, obviamente, es producto de un mercado enfermo precisamente por falta de especulación. Los pescadores del relato han obtenido un precio demasiado bajo y los consumidores han pagado por las sardinas un precio demasiado alto, a pesar del especulador, esto es: de no haber existido ese especulador los pescadores habrían obtenido un precio incluso más bajo y los consumidores habrían pagado un precio incluso más alto. Veamos por qué. Días entes de San Juan, el especulador compra sardinas a bajo precio. En ese mercado de bajos precios, el especulador actúa como un consumidor y genera una demanda de sardinas adicional. Esta demanda especulativa se une al resto de la demanda y refuerza la demanda total. Una demanda reforzada por el especulador empuja los precios hacia arriba y los pescadores consiguen vender sus sardinas a un precio más alto que si no hubiese estado el especulador. Sencillamente, el especulador tiene que ofrecer a los pescadores un precio más alto que los consumidores si quiere hacerse con las sardinas lo que hace que los pescadores vendan sus sardinas a un precio más alto. Cuando el especulador vende sus sardinas en día de San Juan, ocurre lo contrario. El especulador actúa como un pescador y ofrece sardinas. La oferta de sardinas del especulador se une al resto de la oferta y refuerza esa oferta total de sardinas. Esta oferta reforzada de sardinas, gracias a la oferta especulativa, obviamente, reduce el precio de mercado y permite a los consumidores obtener sardinas más baratas. El beneficio que obtiene el especulador, que proviene en todo momento de transacciones voluntariamente aceptadas por la otra parte, no es un beneficio parásito. El especulador obtiene ese beneficio porque mejora tanto el precio que obtienen los pescadores como el precio que obtienen los consumidores y, en ese sentido, tanto pescadores como consumidores pagan ese beneficio al especulador porque la actividad del especulador mejora la situación de pescadores y consumidores. El especulador es un "comerciante en el tiempo". Los beduinos, "comerciantes en el espacio" pueden comprar sal en la costa, donde la sal tiene bajos precios, y vender esa sal en el interior del continente, donde alcanza precios mayores. No hay, por supuesto, nada de abusivo en el beneficio que obtienen los beduinos en este comercio que les permite vivir. Los beduinos extraen sal de lugares donde hay una sobreabundancia de sal y aportan esa sal a lugares donde hay escasez de sal. En la costa, todos los problemas que pueden resolverse con sal están ya resueltos y el excedente de sal no tiene utilidad ni valor económico. En el interior, quedan muchos problemas sin resolver que podrían resolverse con sal y los beduinos al aportar sal traída de la costa ayudan a que esos problemas sean resueltos. Los beduinos ayudan simultáneamente a que los salineros de la costa obtengan un precio mayor por la sal que producen (porque los beduinos son una demanda de sal adicional en la costa) y a que los consumidores del interior obtengan la sal a un precio más bajo (porque los beduinos crean una oferta adicional de sal en el interior). Los beduinos, al extraer sal de lugares de alta abundancia / bajo valor y reinyectar esa sal en lugares de escasez / alto valor, crean valor económico para la sociedad y el beneficio que obtienen de su comercio es el pago justo que la sociedad hace de ese valor económico que crean los beduinos. Los beduinos crean valor económico para el conjunto de la economía porque refuerzan tanto la demanda, logrando que los salineros obtengan un precio más alto, como la oferta, logrando que los consumidores obtengan sal a un precio más bajo. El que los beduinos puedan reforzar tanto la demanda como la oferta no es contradictorio porque refuerzan la demanda y refuerzan la oferta en dos lugares distintos muy distantes en el espacio. El comercio de un especulador es análogo y crea valor económico por medio del mismo mecanismo solo que si el beduino comercia entre dos lugares distintos en el mapa (en el espacio), el especulador comercia entre dos lugares diferentes en el tiempo. El especulador, lo mismo que el beduino, crea valor porque ayuda a reducir desequilibrios de un mercado, trasladando bienes de lugares en el espacio/tiempo donde hay una sobreabundancia que hace que esos bienes no tangan valor, hacia lugares en el espacio/tiempo donde hay escasez de esos bienes. En el relato que abre este hilo, el especulador puede obtener un beneficio muy grande porque se encuentra con un mercado muy enfermo y obtiene ese beneficio porque ayuda a "curar" ese mercado. El mercado que se encuentra el especulador del relato es un mercado enfermo cuya enfermedad consiste precisamente en una especulación insuficiente. El elevado consumo de sardinas el día de San Juan es algo que todos los agentes de ese mercado deberían conocer, y el momento en que ocurrirá el día de San Juan es perfectamente previsible. Los consumidores que prevean un fuerte consumo de sardinas deberían haber especulado y comprado esas sardinas con antelación, a precios más bajos. Los pescadores que obtenían precios bajos días antes, deberían haber guardado sardinas especulando y previendo los precios más altos de San Juan. Los pescateros deberían haber previsto la fuerte demanda de San Juan y haber especulado comprando y almacenando sardinas con antelación suficiente. Si los agentes de ese mercado hubiesen sabido prever la escasez anunciada de sardinas en día de San Juan, si los agentes de ese mercado hubiesen especulado lo suficiente, habrían logrado que los pescadores hubiesen vendido a precios más altos y los consumidores hubiesen comprado a precios más bajos. Es la falta de suficiente especulación en ese mercado, la falta de pericia de pescadores, pescateros y consumidores, lo que permite que se produzca una severa escasez de sardinas en día de San Juan. El especulador del relato, lejos de ser un parásito maligno, ayuda a los agentes de ese mercado a reducir la severidad de una escasez que no debería haberse producido si los agentes de ese mercado hubiesen hecho bien su trabajo, esto es: si los agentes de ese mercado hubiesen especulado lo suficiente. Última edición por luisito2; 01-jul-2012 a las 13:44 |
| Estos usuarios dan las gracias a luisito2 por su mensaje: | ||
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| ¡¡¡Pues haber pagado tú!!! ....
__________________ El Consejo de Europa fue creado en paralelo a la evolución de la Comunidad Económica Europea por un Estatuto redactado en Londres el 5 de mayo de 1949, al que España se adhirió por medio de Instrumento de 22 de noviembre de 1977. El objetivo principal de este organismo "es", según el art. 1 de dicho Estatuto, favorecer el progreso económico y social de sus miembros..." http://www.ub.edu/dtss/manual/actual...al_europea.htm
Última edición por Faunodemar; 01-jul-2012 a las 14:19 | ||||
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Escribe usted de necesidades, no de deseos. La diferencia es esencial y no meramente fenoménica. Las necesidades son objetivas y están materialmente determinadas; los deseos, en cambio, son subjetivos e inducidos a posteriori. Las “clases” no existen son solo una necesidad de la superstición. Las necesidades humanas, de cada ser humano, ni son objetivas ni pueden conocerse de antemano. Cada ser humano define, inventa, construye sus necesidades. Creo que este debate sería completamente estéril. Yo hablo de economía, de la realidad y usted obviamente no. Confunde la estructura del indoeuropeo con la estructura del mundo y proyecta lo que solo es una construcción lingüística sobre la realidad. Eso permite borrar la realidad, no entenderla. La estructura causal temporal y “ontológica” que aplica es la estructura de un idioma, algo que está en las palabras que utiliza para describir y pensar la realidad, no en esa realidad que siempre se le escapará. Ni un millón de filósofos durante un millón de años habrían dado nunca con la ecuación del electrón de Dirac, con la Segunda Ley de la Termodinámica o con la explicación de la existencia de diferentes seres vivos. Las formas de vida evolucionan porque el ambiente selecciona, elige, unas mutaciones que son anteriores temporal y “ontológicamente” y a pesar de ello, es el ambiente quien da forma a los seres vivos resultantes. El ambiente es la causa y los seres vivos resultantes el efecto. En economía, no en política, el consumidor, la demanda, es la causa y el productor, la oferta, el efecto. Si el indoeuropeo no dispone de las estructuras para dar cabida a este mecanismo debe cambiar el lenguaje en el que expresa el mundo porque el mundo no va a cambiar su estructura para amoldarse al indoeuropeo. |
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| lo unico q demuestra esto es q por cada listo hay 100 gilipollas que pagan las sardinas a 20 euros, por los ******** yo pa eso me llevo un bocadillo de latun. |
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