Ahora la oferta y la demanda, esa ley del mercado que funcionaba de forma perfecta hasta el año 2007, ya no sirve. A ella se agarraban con cierta altanería la mayoría de los promotores para sustentar, entonces, aquellas subidas de precios estratosféricas. “No se puede imaginar cómo está el mercado. Nos los quitan de las manos. Si no compra hoy, quizá mañana el precio suba”, comentaban con una sonrisa maliciosa ante la cara incrédula del cliente.
Pues bien, lo dicho, la situación ha cambiado. Los precios no paran de bajar, y mucho más que deben hacerlo para que los ciudadanos puedan comprarse una vivienda sin hipotecarse de por vida y a unos precios que no sean necesariamente sangrantes. Y, claro, esa ley ya no resulta válida para esos promotores inmobiliarios que se resisten a bajar los precios de las viviendas construidas sobre suelos que compraron a precio de oro. Nadie les obligó a hacerlo.
Pero, como ellos decían antes y tratan de desterrar ahora, es lo que hay. Si no se compran viviendas es porque el cliente no puede o, si tiene potencial económico para hacerlo, toma la decisión de esperar a que sigan bajando los precios.
Y claro, como ya el mercado no parece obedecer ahora a la respuesta de la oferta y la demanda, se trata de buscar a los culpables de que los precios bajen. Nadie nombró a Emilio Botín, presidente del Santander, pero hacia él y su entidad fueron enviados mensajes duros durante la conferencia inmobiliaria previa al Salón Inmobiliario de Madrid 2012.
La razón, el haber alardeado de vender pisos nuevos en Seseña por un precio un 70% más baratos de lo que costaban en 2007. Y, claro, la demanda respondió comprándolos de manera masiva. “Abuso de posición dominante”, “competencia desleal”, “uso de la financiación como arma de comercialización masiva”, fueron algunos de los calificativos vertidos por Mikel Echavarren, consejero de la consultora Irea, quien remató la crítica refiriéndose a la ilegalidad que supone vender a pérdidas, por debajo del coste de la construcción. Ya verás cómo se va a poner Echavarren y demás acólitos cuando se enteren de que Botín ha puesto precio al remate final de Seseña. Pisos de cuatro dormitorios, en su momento en 300.000 euros, los ofrece ahora desde 99.000.
Feroces críticas a las ahora malvadas entidades financieras, las mismas que eran bendecidas hasta hace cinco años porque metían en el sector todo el crédito que se les solicitaba y que, ahora, tienen la culpa de todo porque se atreven a “tomar todas las garantías reales que han podido”, señalaba indignado el propio Echevarren. Y ¿qué quiere? Esto funciona así. Si pides un crédito y no lo pagas te arriesgas a que te ejecuten el préstamo y te quedas sin la garantía. A los particulares les quitan sus viviendas y a las empresas sus inmuebles y terrenos.
Pero, puestos a buscar culpables de la bajada de precios, las entidades financieras no están solas. Algunos periodistas y algunos medios de comunicación, esos que se niegan a trasladar la información sesgada que proviene del sector, son también responsables de esta bajada, porque dan una imagen pésima de su realidad.
Ni más ni menos que la que se ganaron a pulso. Dicen que es necesaria la mayor transparencia posible. Y hablan de transferencia, cuando sus webs corporativas adolecen, en la inmensa mayoría de los casos, de información veraz.
¿Transparencia? Cuando, si requieres información de precios y te identificas como periodista, te dan unos, y si acudes a una caseta como un particular, te dan otros. En la mesa de debate organizada para despotricar contra los medios de comunicación –Jesús Rivasés, director de la revista Tiempo, fue su representante en esa mesa, y hay que decir que salió más que airoso de la encerrona–, Ignacio González, subdirector general de Estadísticas Coyunturales y de Precios del Instituto Nacional de Estadística (INE), les hizo bajar la cabeza cuando certificó esa práctica dual de que, a la hora de recabar datos sobre precios en las casetas de ventas, los agentes los obtienen si no se identifican como tales, pero no logran resultado alguno si van por delante con su identificación. Estan con la soga al cuello,buscan culpables de que no se lo puedan llevar calentito como hace años,estos si que merecen ser juzgados por hacer de un bien de necesidad,algo con lo que enriquecerse.
Saludos.
__________________ Un chollo no es para quien lo compra,sino para quien puede pagarlo....... |