Iniciado por
Malditos_Usureros
Ojo que no me expresé bien, obviamente no envío remesas ya que por suerte mi familia no las necesita (por ahora). A lo que me refería es que cuando uno emigra, los primeros años se los pasa "pensando en euros", ahorrando el dinero para luego algún día regresar y gastárselo en España (pisito, etc.)
Al cabo de unos años uno va cambiando de opinión, y especialmente si ha formado familia en el extranjero (mujer, hijos, etc.) va descartando la opción de volver y gastarse el dinero en España, por lo que ese dinero será gastado e invertido en el extranjero.
Por tanto, España que se olvide de contar con gran parte del dinero de los que emigran, porque esto no es como en los 60, que los padres vivían en la pobreza, hoy en día es al contrario, los padres de los jóvenes que emigran están con sus sueldazos de indefinidos, pensión de 1800€, y pisito y casita en la playa pagados.
Por eso vayan descartando un gran impulso gracias a las remesas.
Justamente eso llevamos tiempo pensando algunos, que no tiene sentido esperar un envío masivo de remesas de los españoles que emigren al extranjero, porque su situación familiar no se puede comparar con la de los latinoamericanos que viven y trabajan en Europa o Estados Unidos.
Gran parte de los mexicanos, colombianos o peruanos emigrados al exterior tienen familias que sufren una situación económica muy precaria y les envían una porción de sus ingresos para aliviar ese problema.
En cambio, la mayoría de los españoles que se trasladan a otros países son hijos de padres bien situados, con plazas de funcionarios y muchos trienios y complementos o contratos blindados en empresas importantes. Si ambos trabajan, no es raro que en conjunto ingresen 4.000 euros al mes, además de tener pagada la casa hace siglos y tener un tren de vida más que razonable.
Por tanto, ¿qué sentido tiene que un médico o ingeniero español que vive fuera envíe dinero a sus padres, que no lo necesitan para nada, porque ya tienen de sobra?
No es comparable la precariedad y la pobreza que sufren familias enteras en América Latina (independientemente de la edad de sus miembros) con las diferencias generacionales que se ven en España (y posiblemente en los demás países del sur de Europa): jóvenes que sufren un paro brutal y sueldos muy bajos para los que tienen la suerte de trabajar, mientras sus padres tienen contratos fijos, sueldos bastante buenos y muchos cobrarán pensiones de 1.500 e incluso 2.000 euros al mes. A esos padres no les hace ninguna falta que sus hijos les manden remesas desde el extranjero.