La caída en la venta de coches aumenta el volumen de trabajo de los talleres pacenses
La facturación, sin embargo, baja porque los clientes se limitan a reparar lo indispensable y retrasar las tareas de mantenimiento
En 2011 las ventas de coches se desplomaron en Badajoz con un descenso del 35,4% en las matriculaciones. El sector del automóvil está en crisis, pero hay una parte que resiste. Si no hay coche a estrenar, hay que arreglar el antiguo. Por esa razón los talleres mecánicos han mantenido e incluso aumentado su volumen de clientes durante el año que acaba de terminar.
Esta es la valoración de la asociación de empresarios del sector del metal en la provincia de Badajoz (Aspremetal) que asegura que los datos de la zona desafían lo que ocurre en el sector a nivel nacional. «En cada provincia es distinto. A nivel nacional se ha producido una bajada de entre un 4 y un 7% en las reparaciones y el mantenimiento de vehículos, pero en Extremadura, que precisamente destaca por lo malo en las ventas de coches, la caída ha sido mucho menor y en algunas ciudades como Badajoz incluso ha habido un incremento del trabajo», explica Eladio Buzo, presidente de la rama de talleres de Aspremetal.
Eso sí, según este experto, hay una diferencia importante entre los servicios oficiales y los talleres generalistas. Los primeros sí han bajado notablemente su volumen de trabajo, mientras que los segundos tienen más demanda.
En cuanto a las reparaciones que más han aumentado, Eladio Buzo señala que se trata de averías graves porque el parque automovilístico de Badajoz está envejeciendo al no renovarse. «Los coches están durando más y tienden a averiarse», explica, y añade que sí descienden las operaciones de mantenimiento porque los dueños intentar ahorrar gastos.
La buena noticia que acompaña este empuje de los talleres son las contrataciones. Según el responsable de Aspremetal, algunos talleres, ante el aumento de reparaciones, han incorporado más personal. «Hace cinco años, cuando comenzó la crisis, muchos talleres de barrio aguantaban con el titular, un hijo o familiar y quizá un ayudante. Al crear volumen de negocio han visto como la crisis les ha venido bien e incluso hay refuerzos», dice Buzo.
En los talleres, sin embargo, el ambiente que se vive no es de optimismo. Tienen trabajo, pero la facturación desciende porque sus clientes solo reparan lo mínimo y tratan de ahorrar todo lo posible. «La facturación no es la misma. Puedes tener el taller lleno, que lo tienes porque llegan más averías graves, pero apenas haces mantenimiento», explica Miguel Aguilar, de talleres Aguilar.
Este mecánico añade que la situación es difícil con los clientes. «Antes subías el coche al elevador y les decías tienes esto, esto y esto y lo arreglaban. Ahora arreglan lo mínimo para que funcione si lo hacen. Es como una frutería, entran, pero compran lo justo», explica.
Miguel Aguilar detalla que este tipo de operaciones provocan que los profesionales pierdan mucho tiempo porque se realizan muchas revisiones, se preparan muchos presupuestos, pero finalmente no hay tantas reparaciones. «Hay vehículos que los traen para arreglarlos y los tienen dos meses aquí porque no se deciden», concluye.
En el taller de Eduardo Rodríguez, Autonova, la situación es similar. «La gente tira con el coche viejo. Está abollado, pues que esté abollado y si tienen que cambiar el aceite pues aguantan todo lo que pueden».
Según explica el responsable de talleres de Aspremetal, hay dos tipos de vehículos que son los que menos se reparan. «Para economizar las familias ahorran con el segundo coche, no le cambian los neumáticos o aguantan más las averías. También le pasa a los vehículos de los jóvenes. En general, antes de la crisis casi todo el mundo llevaba sus vehículos impecables, pero ahora se abandonan más».
Dentro de los talleres hay un subsector donde se trata de ahorrar lo más posible. Se trata de los negocios de chapa y pintura. «Ahora el 90% de las reparaciones que hacemos es porque las paga el seguro. El particular que venía a arreglar el coche desapareció», se lamenta Víctor Martínez, de talleres Atiliano y Antonio. Actualmente los casos de pacenses que se acercan a esta empresa, por ejemplo, para arreglar un roce por su cuenta, son mínimos.
En cuanto a 2012 los profesionales auguran que seguirá igual. Muchos clientes, pero poco dinero.