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| Artículo de Muñoz Molina en El País: La era de la fealdad · ELPAÍS.com REPORTAJE: IDA Y VUELTA La era de la fealdad ANTONIO MUÑOZ MOLINA 14/01/2012 Algo más ha ocurrido a lo largo de todos estos años alucinados, los años del delirio que duró tanto y del que no parece que despertemos del todo; algo más, aparte de la sinvergonzonería, del despilfarro, de la arrogancia de los nuevos ricos, de la obsesión por los orígenes, de la creencia alentada por la clase política de que se puede tener todo sin pagar por nada ni responsabilizarse de nada ni agradecer nada. Ahora se abren los ojos, ya sin remedio, y lo que se ve no es solo que de nuevos ricos hemos pasado a nuevos pobres, y que es a los débiles a los que les toca pagar las calamidades desatadas por los poderosos. Lo que se ve, además, es que en todos estos años, sin que nos diéramos mucha cuenta, nos ha ido rodeando e invadiendo un océano de fealdad, un océano que ocupa desde los paisajes que parecían más deshabitados o remotos hasta el corazón de las ciudades. Es una fealdad pública y también privada; una fealdad a escalas inmensas y en tamaños reducidos y no por eso menos viles; se la ve caminando por las calles y cuando se viaja en coche o en tren por esos alrededores cancerosos que nunca terminan y que incluyen siempre centros comerciales, polígonos cimarrones en mitad de páramos, barriadas compactas con torres de muchos pisos que nunca llegarán a ser habitados o urbanizaciones de adosados que se pierden en la lejanía, franquicias de comida basura, prostíbulos con letreros de neón que parpadean débilmente en los mismos secanos y bajo el mismo sol arcaico que tanto emocionaba a los estetas de la generación del 98 La fealdad de iniciativa privada y de pequeña escala lo asalta a uno desde la puerta de un bar del que sale una musiquilla de máquina tragaperras y un olor a fritangas, desde una de esas tiendas o bazares chinos, desde un atroz salón de juegos junto al que algún jubilado se agrava la bronquitis crónica poco antes de aplastar la colilla en el suelo y del volver adentro para dilapidar la pensión escuchando el Baile de los pajaritos. Es asombroso que tratándose de una fealdad en la que intervienen tantos empeños individuales el efecto general sea tan unitario: el mismo en una calle del centro de Madrid y en una del extrarradio, en el sur o en el norte, en nacionalidades históricas dotadas de una identidad cultural que se remonta al paleolítico o a las cruzadas y en esas otras que se han ido apañando por imitación en las últimas décadas. Justo en ese tiempo en el que más recursos se han invertido en recuperar identidades es cuando se ha logrado una unidad más perfecta: la estética española de lo desaliñado y lo pavoroso. Casi no se puede decir, porque otro de los muchos logros de esta época ha sido el fomento de orgullos colectivos tan propensos al agravio que la menor crítica conduce al linchamiento, al anatema y la excomunión. Pero en muchas ocasiones, en una capital o en un pueblo de mil habitantes, lo que sorprende, lo que casi estremece, es el grado y las variedades de fealdad que uno va encontrando. Pero a ver quién es el valiente que da un nombre. La arquitectura popular ha sido arrasada casi en todas partes. Y lo que queda muchas veces es un monumento histórico rodeado de horrores, aislado del ecosistema en el que tuvo sentido. Queda el monumento, mal que bien, quedan las extensiones de bloques de pisos con cierres de carpintería metálica y portales de falso mármol, algunos de ellos aderezados con fantasías posmodernas de los años ochenta, quedan los pavimentos de granito y las calles sin aceras y con bolardos o chirimbolos y bancos públicos sin respaldo que a los arqueólogos del porvenir les servirán para fechar la era Zapatero de principios del siglo XXI. Y quedan otros dos rasgos fundamentales de dicha era: los llamados edificios emblemáticos o icónicos y la escultura de rotonda de tráfico. Ahora es bastante cómico leer las críticas tajantes, aunque retrospectivas, que empiezan a publicarse sobre las extravagancias arquitectónicas de estos últimos veinte años. Pero hasta que Llàtzer Moix publicó en 2010 Arquitectura milagrosa el debate público sobre tales delirios no había existido (o si existía entre los arquitectos no llegaba a nosotros, la plebe no experta y no autorizada a juzgar), y nadie prestaba mucha atención a detalles tan poco relevantes como los costes de la construcción y los del mantenimiento. La era Calatrava también les resolverá problemas de datación a los arqueólogos del futuro lejano, y además les alegrará las excavaciones con hallazgos abundantes, aunque en ocasiones difíciles de interpretar. Pero quizás el misterio arqueológico definitivo del próximo milenio serán las rotondas o glorietas de tráfico: el Stonehenge y el Machu Picchu y la isla de Pascua de la gran era de la fealdad pública española. Quizás en Kazajistán o en Mongolia o en alguna otra república postsoviética de Asia Central se encontrarán monumentos semejantes. Aproximarse por carretera a cualquier ciudad española es un horror más o menos idéntico en el que no hay más variaciones que el tamaño de las esculturas en las glorietas de tráfico y quizás el perfil distante de la aguja de una catedral. Las hay abstractas y las hay figurativas. Casi todas ellas exaltan algún fundamento de la gloria local. Algunas recuerdan el gusto escultórico de aquellos dos antiguos amigos de Occidente, Sadam Husein y Muamar el Gadafi. Algún historiador del arte con inclinaciones depravadas podría hacer una tesis sobre ese fenómeno estético. Estoy impaciente porque se termine y se inaugure la que será probablemente la obra maestra de la escultura de glorieta. Ahora mismo las fotos la muestran todavía rodeada de andamios, en medio de un páramo, pero no puede faltar mucho para que esté terminada. Recibirá a los viajeros que lleguen al aeropuerto de Castellón, que fue inaugurado con gran pompa hace casi un año por las autoridades autonómicas y provinciales, pero en el que sigue sin aterrizar ni despegar ningún avión. La escultura, obra del artista Ripollés, es, según la descripción del periódico, "un coloso de metal de 20 toneladas". Representa, en palabras del propio artista, "una figura a la que le saldrá de la cabeza un avión; ese es el germen y el esperma del nacimiento de la obra". Parece ser que se trata de un homenaje algo alegórico al expresidente de la Diputación Provincial de Castellón, de cuyo cerebro brotó, por citar al artista, el germen y el esperma de este aeropuerto. Recordar que la escultura costará 300.000 euros es sin duda una mezquindad. Quién le pone precio al arte. Y al fin y al cabo ese gasto es una nadería en un aeropuerto que ha costado 150 millones de euros, y que costará mantener 8 millones al año. En el caso no improbable de que ningún avión llegue a aterrizar en él, los vecinos de la zona podrán recrearse paseando bucólicamente por las pistas y admirando en silencio la escultura del artista Ripollés. Quizás dentro de mil años el coloso castellonense de 20 toneladas será una de las pocas reliquias visibles de nuestra era de la fealdad. Arquitectura milagrosa. Hazañas de los arquitectos estrella en la España del Guggenheim. Llàtzer Moix. Anagrama. Barcelona, 2010. 288 páginas. 18 euros. antoniomuñozmolina.es |
| Estos 14 usuarios dan las gracias a Derdre por su mensaje: | ||
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| Todos los sitios son exactamente iguales. Recuerdo haber pensado esto la ultima vez que fui a Bilbao. Café en una terracita entre bloques de pisos, cena en un centro comercial... Que pena de España.
__________________ Léase este spoiler con la voz de Fernando Arrabal El tapayogurismo va a shegaaaar... Mis condecoraciones... ![]() ![]() ![]() |
| Estos 3 usuarios dan las gracias a Ergo por su mensaje: | ||
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Lo que se ve, además, es que en todos estos años, sin que nos diéramos mucha cuenta, nos ha ido rodeando e invadiendo un océano de fealdad Algunos éramos plenamente conscientes, señor Molina. No sabe usted cómo cada paso que avanzaba el tentáculo nos dolía.
__________________ War is peace. Freedom is slavery. Ignorance is strength. |
| Estos 5 usuarios dan las gracias a Minsky Moment por su mensaje: | ||
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| La fealdad impregna cada rincón de este país. No existe un ápice de autenticidad sobre esta piel de toro, todo está hecho para engañar, para aparentar algo que no es. Nada surge del consenso, del diálogo, del respeto. Urbanizaciones, PAUs, campos de golf, polígonos industriales, autovías... no destilan más que egoismo. |
| Estos 4 usuarios dan las gracias a Lonchafinofago por su mensaje: | ||
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| Y la falta total de sentido del bien común, de respeto por lo propio, por lo valioso y la Historia.
__________________ De dineros y bondad, la mitad de la mitad . ... . ... ![]() |
| Estos 10 usuarios dan las gracias a aguatico por su mensaje: | ||
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| las ciudades y sobre todo los extrarradios de este pais son horribles,son una mezcla de la europa comunista con toques norte africanos, faltos de encanto de sensibilidad arquitectonica de gusto,paus monstruosos deshumanizantes,barriadas construidas a la buena de dios en descampados,edificios de doce palntas pegados a torres de alta tension y autovias,cada edifico de su padre y de su madre tan proto ves uno verde como otro naranja como otro en forma de platano,he estado unos dias en usa en cincinnati y alguna otra ciudad del medio oeste y vale no tienen catedrales romanicas ni goticas,pero ese tipo de ciudades como podrian ser aqui badajoz o zaragoza son mas coquetas,hay un urbanismo logico,parques cuidados no secarrales de botellon,comodas incluso lo viejo y decadente tiene su encanto,no hay mostoles y fuenlas,españa y madrid sobre todo en cuanto a barrios es un desatre urbanistico y un insulto al ciudano. |
| Estos 2 usuarios dan las gracias a astroman por su mensaje: | ||
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| Hay que remontarse al Movimiento Moderno y a sus grandes nombres para ver en lo que nos han convertido las ciudades y poblaciones españolas. De aquellos polvos tenemos estos lodos, aquello era incomprensible pero "moderno" en su momento y con los años ha ido degenerando en estilo, si encima añadimos a la receta el paletismo y patetismo de quienes pagan éstas obras y quienes dan el visto bueno, estamos atrapados sin salida. Todo político de cultura y urbanismo español lleva un Pocero estilista dentro.
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| Estos usuarios dan las gracias a OCTOPUSSY por su mensaje: | ||
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| Última edición por juanele; 15-ene-2012 a las 17:30 |
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Ejemplo de urbanismo razonable Una calle residencial con edificios victorianos... Más fiel a la realidad sería el Park Hill, en Sheffield: ![]() ![]() PD: Satán es mi señor! ¡SATAAAAÁN!
__________________ Originalmente Escrito por Harold Alexander: "Nos tienen envidia porque España ostenta en sí las mejores características de los demás países europeos: sueldos portugueses, precios alemanes, impuestos suecos, corrupción búlgara, honradez rumana, política italiana, banca albanesa, sanidad británica y engreimiento francés." ![]() http://nuncafollistas.minitroopers.es |
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