Más datos sobre la finca: Un pueblo abandonado "El Horcajo"; Hoy finca de la Garganta. 
El Horcajo, enclavado en medio de un paraje natural sumamente valioso por su diversidad ecológica, a caballo entre las provincias de Ciudad Real y Córdoba, llegó a tener 7.000 habitantes, con juzgado, plaza de toros y hasta estación de tren. Pero hoy no viven más que una decena de personas.
(...) El casco urbano de El Horcajo se encuentra situado en medio de una de las mayores fincas de nuestro país, de unas 14.500 hectáreas, propiedad de la empresa Villamagna, de la que el principal accionista es el Duque de Baviera (primo hermano del Rey, la finca ya no es suya como se dijo antes, sino del Duque de Westmister). La finca, llamada La Garganta, fue adquirida a Riotinto al cesar su actividad minera, y hoy está destinada a fines cinegéticos.Según la CODA, el objetivo de conseguir altísimas densidades de especies cinegéticas lleva a los responsables de la finca a la eliminación de especies depredadoras con métodos ilegales, el cierre de caminos públicos y el intento de expulsar de sus casas a los habitantes de El Horcajo, es lo que «demuestra más claramente el intento por parte de la sociedad Villamagna de gestionar la finca como si de un señorío feudal se tratase».La acusaciones de CODA se quedan cortas para lo que los propios vecinos denuncian. «Aquí no ha llegado la democracia», dice Juan García, uno de los pocos vecinos de El Horcajo, que subsiste gracias a unas pocas ovejas y una pequeña pensión. «Me han hecho la vida imposible. Me han denunciado por mil motivos. Hasta han intentado que los lobos acaben con mi rebaño. Pero no me voy a dejar. Aquí seguiré hasta el final, porque aquí es donde nací».«Nos quieren echar. Les molestamos porque no quieren testigos de sus atropellos. La Guardia Civil, los ayuntamientos de la zona y todos los gobernantes están aliados con los dueños de la finca», dice Eulalio Romero, vecino de El Horcajo los fines de semana y las vacaciones. Todavía trabaja fuera del pueblo, pero aquí piensa venir una vez que se jubile. Lo hará con su esposa, Manuela Castro, también nacida en El Horcajo.IndefensiónLos vecinos se quejan de la indefensión que sienten. Incluso aseguran que no hay un solo abogado en Ciudad Real que les quiera llevar sus temas. Y para uno que encontraron en Madrid, terminó mal la gestión. «Si nosotros le pagamos un millón, Villamagna le ofrece diez y deja el caso al revés de como lo empezó», dicen.Las presiones para que se vayan vienen de lejos y de muy diversas maneras. Cuando Peñarroya vendió la finca a Riotinto, una de las primeras cosas que hicieron fue derribar las casas abandonadas por los mineros. Todas las calles que recorrían la ladera desaparecieron bajo la acción de la maquinaria pesada de Riotinto. Se salvaron sólo aquellas viviendas que tenían dueño, escrituras y que vivían allí. Más tarde empezó la labor de Villamagna. En su afán por controlar su caza iniciaron los vallados cinegéticos. Mallas dobles de hasta tres metros de altura, más otra enterrada de 40 centímetros rodean todo el perímetro de la finca a los largo de decenas de kilómetros. La finalidad no es otra que impedir el acceso de personas, y a la vez contener a todo bicho viviente. Con las mallas se cerraron caminos. Los vecinales que sólo servían para ir a la fuente y las carreteras locales, que comunicaban El Horcajo con la provincia de Córdoba y otros lugares. Hasta El Camino Real de la Plata ha quedado cerrado a su paso por la finca La Garganta.«Este es nuestro mayor problema. Esa carretera es de uso público y tenemos problemas para utilizarla. Los guardas armados con rifles de la finca se cruzan y nos impiden el paso, no nos dejan detenernos y a veces la cierran con las cadenas que tienen puestas», afirma Florentino Romero, otro de los nueve vecinos de El Horcajo. El cierre de una docena de caminos y pistas considerados públicos por lo menos hasta 1979 es uno de los mayores litigios de los vecinos. Especialmente el que les une a la localidad cordobesa de Conquista, el punto donde acuden al médico y el más cercano para las compras. Los incidentes en este tramo de pista, que cruza por mitad de la finca, se han multiplicado durante años dando lugar a muchas denuncias, pero ninguna sentencia. El último incidente es el protagonizado por el profesor de Geología de la facultad de Ciencias de la Universidad de Córdoba, José Manuel Recio, que en compañía de siete alumnos vio frustrada su excursión didáctica por la guardería de la finca el pasado mes de mayo. El guarda mayor de la finca, llamado José María, les impidió utilizar la carretera cuando se disponían a ver unos cortes geológicos de aquellas sierras.Un testigo de aquel incidente es Francisco Buenestado, ecologista de CODA, que mantiene desde hace años un estrecho cerco a los desmanes ecologistas que se suceden dentro de La Garganta. «Para empezar hay que decir que el vallado de toda la finca es ilegal. Incumple la normativa existente y ha sido denunciado, aunque sin éxito. Pero además, los 14 guardas de la finca se dedican a matar a todos los depredadores que existen, para evitar que se coman la caza».Hay constancia, según un informe de CODA, de la captura y muerte de linces, jinetas, lobos, buitres negros y águilas imperiales y reales. En las diversas inspecciones realizadas se han encontrado diversas trampas para capturar alimañas vivas o muertas, al igual que huevos envenenados, de los que existen decenas de ellos, aunque el uso de veneno no se ha producido en los últimos siete años. La finca La Garganta es uno de esos pocos reductos que quedan en nuestro país de altísimos valores medioambientales. Gran parte de las especies que están en extinción, encuentran en aquellas sierras cobijo. La población de ungulados para la caza es enorme, tanto, que en algunos momentos son un problema por su alta densidad y la presión a la que someten la flora.En cuanto a las virtudes vegetales, La Garganta es una clara representación de bosque mediterráneo y bien merecería la pena de figurar entre los espacios protegidos, en opinión de los ecologistas.«El hecho de que la finca esté dedicada a la caza, hace que los administradores estén repoblando con especies autóctonas algunas zonas. Ese es el único aspecto positivo, porque el administrador de la caza, Francisco Landaluci, un terrateniente manchego, es el responsable de todos los males, por su carácter autoritario y prepotente. De él parten todas las órdenes negativas de La Garganta», dice Francisco Buenestado.
(...) Pero mientras se producen las respuestas oficiales, los problemas no cesan. En El Horcajo languidece hasta la vida. La iglesia del pueblo se cae de vieja sin que nadie haga nada para evitarlo. El altar, los confesionarios, las paredes y ventanas delatan el abandono de esta aldea, a la que todos dan de lado. Para evitar un deterioro mayor de las imágenes, las han trasladado a la sacristía. Allí se apilan media docena de santos y entre ellos San Juan Bautista, patrono de El Horcajo. El cementerio es otro de los sitios olvidados. Los nichos se han abierto y a través de sus paredes derruidas es posible ver los esqueletos de sus moradores. «Aquí entran hasta los jabalíes, porque la valla también se ha caído», dice Josefa Fito, otra de las vecinas de El Horcajo.Por no haber, no existe ni un único punto de luz en todo el casco urbano. Y hasta el agua depende de una bomba que la trae de un arroyo visitado por jabalíes y ciervos, con problemas de potabilidad. «Estamos abandonados por nuestro ayuntamiento, y eso que esta pedanía ha proporcionado muchos beneficios en estos últimos años al municipio de Almodóvar del Campo, a quien pertenecemos», se queja el alcalde pedáneo, Antonio García. No sólo las expropiaciones del AVE produjeron beneficios a las arcas municipales. Desde hace tiempo una empresa se lleva las antiguas graveras de las minas para destinarlos a material de carreteras. Y además, en el año 1993 se produjo una extraña permuta de terrenos entre la finca La Garganta y Almodóvar del Campo que produjeron un pequeño saldo positivo. Pero ni una sola peseta llega a El Horcajo, que por perder hasta ha perdido su condición urbana. El alcalde socialista de Almodóvar del Campo no se explica tampoco esta situación y afirma que están intentado recuperar la condición urbana de El Horcajo. Pero mientras eso no ocurra, allí ningún vecino puede construir, ni reformar a no ser que cuente con los metros cuadrados necesarios para hacerlo en suelo rústico. Y nadie tiene esa cantidad de terreno. Por lo tanto las casas se siguen deteriorando y aquello continúa el declive hacia la ruralización que conviene a los intereses del latifundio vecino.«Estamos seguros que ellos mismos han hecho desaparecer los papeles. Porque si no, no se explica cómo el mismo Ayuntamiento que nos cobra un recibo de contribución urbana, luego dice que esto es rural. Lo han intentado todo para que nos fuéramos, pero no lo haremos», dice uno de los vecinos con firmeza. Cuando ya casi daban todo por perdido en vista de que ningún grupo político les apoyaba, salvo los dos concejales de IU del Ayuntamiento, los ecologistas han levantado su bandera. El pasado 13 de marzo realizaron una marcha por los caminos normalmente cerrados por los guardas de la finca. Y en los últimos meses el tema se ha aireado en los medios de comunicación regionales. (Fuente:elmundo.es. Líder de información en español) ENTRE ALAMBRADAS
En los pueblos cercanos al nuevo trazado de la autopista están que trinan. En Fuencaliente (a 25 km), por ejemplo, se han recogido más de 800 firmas. No entienden cómo no se aprovecha para la construcción de la vía de peaje el mismo corredor que ya existe para el AVE y que pasa por el centro de la finca. Los vecinos se preguntan qué clase de poder posee el duque para desviar una carretera. «Horcajo está vallado por todos lados como si fuera un campo de concentración. Al cerrar todas las lindes, el duque sólo nos ha dejado una salida, la del túnel», afirma Juan, uno de los vecinos de este pequeño pueblo. Se refiere a un tubo excavado en la roca madre de algo más de un kilómetro de distancia, única vía de escape de una aldea sitiada por las alambradas, las traviesas del AVE y las amenazas de los guardas que, según dice, «han llegado a las manos».
Cuando este túnel se inunda o el duque lo cierra como medida de presión, la aldea queda incomunidada. «Llevo 83 juicios contra el propietario de la finca y contra Villamagna S.A, la empresa que la gestiona. Pero hasta la fecha nadie ha movido un dedo.Sólo accedieron a abrir uno de los caminos cuando vinieron las cámaras de televisión y nos quejamos de lo que ocurría», confirma Juan. Esta senda, que atraviesa la finca, la única abierta al tráfico, llega hasta Conquista, en la provincia de Córdoba, y es una de las 13 travesías públicas que posee La Garganta. Las otras 12 permanecen cerradas.
Si alguien se aventura a entrar en ese camino, los guardas lo siguen muy de cerca con un todoterreno. «Disculpe, pero son las órdenes», comenta uno de los vigilantes encogiéndose de hombros.Vicente Luchena, de Ecologistas en Acción, lleva denunciando esta circunstancia varios años. «Estas rutas están en todos los archivos, pero el duque las ha cercado. Muchos están desaparecidos porque no se ha ocupado de mantenerlos». También se queja del uso que hace de las tierras: «Cultiva miles de hectáreas que luego no recoge, sólo para cobrar las ayudas que le llueven de Europa».
Además, otros colectivos ecologistas han denunciado en numerosas ocasiones la muerte intencionada de especies en peligro de extinción dentro de la finca. «Como le interesa la caza por encima de todo, está acabando con los depredadores. Si quiere que sus tierras estén llenas de conejos, pues los encargados de la finca ponen trampas contra las águilas y ya está, dejan de comérselos. Esta misma situación se ha repetido con linces, lobos y zorros». Los guardas afirman que el duque viaja poco, que sólo aparece por La Garganta con su familia «de vez en cuando, durante dos o tres días». REBELION CONTRA EL SEOR FEUDAL / EL MUNDO
__________________ David Ben-Gurión (fundador del estado de "Israel" en 1948): Si yo fuera un líder árabe, nunca firmaría un acuerdo con Israel. Es normal, hemos tomado su país. Ellos solo ven una cosa, que hemos llegado y hemos robado sus tierras. Por qué ellos deberían aceptar esto? Son considerados como los mayores enemigos de los judíos aquellos que revelan los secretos del Talmud o causan daño pecuniario a los judíos aunque sea de poca importancia -Noseroth- traidores. Choschen Hammischpat 388, 10.
Última edición por Siguiendo la Verdad; 16-ene-2012 a las 14:37 |