Después de los últimos tres años, todos los poderes económicos y financieros de Españistán, la banca y el empresauriado, han aumentado sus beneficios hasta récords históricos, mientras despedían en masa todo lo que han podido y apalancaban la economía. No sólo para tumbar a un gobierno, mal que les pese, elegido por los españoles en 2008 (aunque ello supusiera tumbar también al país entero) sino también para aleccionar al pueblo de que no les voten nunca más, o si no, ya saben lo que ocurrirá, en esta gran crisis económica, los poderes financieros se han instalado definitivamente en la política.
A partir de 2012 veremos qué sucede en España. ¿Harán la banca, los especuladores y los empresarios que vuelva a circular el dinero, ahora que sus hipotéticos aliados están en el poder? ¿Convertirán a Rajoy en el salvador de la patria de cara al público? ¿O tal vez... tomará España el mismo camino de Grecia e Italia? ¿Aprovechará el poder financiero esta oportunidad para hacerse con el control absoluto del país?
A favor de la primera posibilidad se encuentra el precedente de 1996. Fue llegar el PP al gobierno y la crisis desapareció de un plumazo. De la noche a la mañana, el dinero volvió a moverse de inmediato y la economía, entonces en apuros, pasó de golpe a ir como un cohete. Era la primera vez en veinte años que la derecha volvía a pisar el gobierno, y los poderes económicos y financieros reaccionaron con agrado, sacando todo lo que tenían guardado e invirtiéndolo, como diciendo, ¡por fin!
Sin necesidad de cambiar ninguna ley de impuestos, ni flexibilizar el mercado laboral, el PP "consiguió" en poco tiempo que el dinero que no se veía el día anterior, apareciera y emergiera igual que sale la espuma de una botella de cava recién descorchada. Puede que ahora ocurra lo mismo. Las empresas del IBEX y demás acaparadores de recursos han conseguido decenas de miles de millones de beneficios, récords absolutos, mientras destruían millones de puestos de trabajo para perjuicio de toda la sociedad.
Es probable que se repita la historia y que estos personajes, ahora que ha habido un cambio de gobierno, utilicen todos los beneficios que han conseguido en estos años de estafa masiva para sacar al país de la depresión. Si ocurre sólo quedará la duda de si lo hacen porque son aliados naturales del PP, o porque quieren dejar claro lo que pasará si, por alguna circunstancia, entran otros al gobierno.
Pero visto los precedentes en Italia y en Grecia, países en los cuales los banqueros ya gobiernan no desde la sombra, sino a cara descubierta, se abre otra posibilidad, muy comentada en este foro. Lo que antes era una sociedad perfecta, la que había entre el PP y los dueños del IBEX, se podría estar resquebrajando y ni siquiera la mayoría absoluta de Rajoy impediría que los que tienen el dinero se comprometieran a reflotar el país, como ya hicieron en aquella ocasión. Podría ser que esta vez no les diera la gana. No lo necesitan. Se pueden permitir seguir destruyendo empleo y haciendo retroceder al país, puesto que, pase lo que pase, tienen aseguradas sus rentabilidades.
Con lo que ha pasado en Italia y Grecia, ¿por qué no forzar para que ocurra lo mismo en España? La banca y grandes empresas se podrían permitir no volver a invertir hasta que el Gobierno de Mariano, con su contundente mayoría, caiga ante, nunca mejor dicho, la presión de los mercados. No valen las excusas. Con las leyes laborales más flexibles y con los impuestos a las empresas más bajos que ha habido en la historia reciente de España, hay el doble de paro que en la media de la UE. Tres cuartas partes del endeudamiento son deuda privada.
Pese a todo, Rajoy se ha pasado toda la anterior legislatura diciendo que la culpa es de Zapatero. Si no salimos de la crisis, ¿dirá también que la culpa es suya? Si el paro sigue subiendo, llegará un momento en el que el pueblo se cansará de escuchar a Rajoy escudándose en la "herencia socialista" y pedirá responsabilidades. Cuando manda el estómago, se pierde la conciencia democrática. Ya ocurre en Italia, la gente no protesta si un gobierno tecnócrata hace que funcione el país. ¿Es este nuestro destino?