Esta crisis ha hecho que un puesto de trabajo sea tan valioso, que por mucho que empeoren las condiciones laborales, los trabajadores ya no hacen huelga por miedo a perder el empleo. Y los sindicatos mayoritarios, comprados.
El neolibeggalismo va a shegarrr. Y lo que es peor, lo aceptaremos sin rechistar.
Carlos ******* - Sígueme en Twitter 15/12/2011 (06:00h)
El viejo axioma que sostiene que a más recortes sociales, mayor conflictividad laboral, se ha quebrado. Al menos en la actual crisis económica, que pasará a la historia como la de menor litigiosidad entre trabajadores y empresarios. Hasta el extremo de que durante los ocho primeros meses de este año el número de asalariados que ha secundado una huelga ha caído a la mitad respecto del mismo periodo del año anterior. O dicho en otros términos, de los 301.042 trabajadores que participaron en una huelga entre enero y agosto del año pasado, se ha pasado a apenas 146.141 trabajadores en 2011, lo que da idea del descenso.
Los datos proceden del Ministerio de Trabajo y reflejan con toda claridad que a medida que se ha ido prolongando la crisis económica, el número de paros en los centros de trabajo se ha ido reduciendo, lo que parece indicar que no se trata de un fenómeno coyuntural, sino de carácter permanente. De hecho, y según esas mismas fuentes, en 2010 -tercer año de crisis económica- 340.776 trabajadores se pusieron en huelga, casi la mitad que un año antes (653.483). Se trata, en concreto, del segundo menor número de huelguistas de la década.
Esto quiere decir que incluso en los años de expansión económica se ha producido mayor conflictividad que en los años de crisis económica, lo que refleja un cambio social y hasta cultural de indudable transcendencia. Aunque es probable que también tenga elementos que hay que relacionar con el partido gobernante. Los años de mayor conflictividad laboral -excluidas las huelgas generales- coinciden con los del Gobierno del Partido Popular (entre 2011 y 2003), pese a que en esos ejercicios la economía creció por encima del 2,7%. Por el contrario, entre 2005 y 2008, con un crecimiento similar, la conflictividad laboral se mantuvo en niveles bajos en términos históricos.
Los datos del Ministerio de Trabajo reflejan, igualmente, una reducción significativa del número de jornadas perdidas por huelga: 286.800, poco más de la mitad que un año antes.
El desplome de la conflictividad laboral ha sido especialmente intenso en el caso de la industria, tradicionalmente el sector con mayor índice de huelgas en coherencia con la mayor representatividad sindical. De los más de 301.000 trabajadores que pararon en 2009, se pasó a poco más de 103.000 en 2010, y en lo que va de año el descenso es más que evidente.
El ‘ladrillo’ olvida las huelgas
Esto sugiere que los problemas de los centros de trabajo se están solucionando en la mayoría de los casos sin que los sindicatos o los comités de empresas convoquen huelga, lo que da a entender un nuevo marco de entendimiento laboral en unas circunstancias económicas especialmente difíciles. Algo que parece coherente con lo sucedido en el sector de la construcción -el más afectado por la crisis-, donde las huelgas son un fenómeno del pasado. Durante los ocho primeros meses del año, apenas 1.500 trabajadores del sector de la construcción han ido a la huelga, lo que supone auténtica paz social en el sector.
La conflictividad laboral no sólo es escasa, sino que, además, es poco persistente, como lo demuestra el hecho de que prácticamente el 90% de los huelguistas pararon menos de seis días laborales.
Los datos de Trabajo no incorporan la huelga general de septiembre de 2010 convocada por las centrales sindicales contra la reforma laboral del Gobierno Zapatero. La administración lo achaca a que las comunidades autónomas -que tienen traspasada la competencia- no informaron en su día de los resultados de la convocatoria, lo que ha dejado al país sin estadísticas. Los últimos datos corresponden a 2002, cuando 4,5 millones de trabajadores secundaron la huelga general convocada por UGT y CCOO contra la reforma laboral del Gobierno Aznar.
La información que suministra el Gobierno sobre conflictividad laboral se refiere a todas las huelgas y cierres patronales de los que ha tenido conocimiento la autoridad laboral, exista o no constancia administrativa previa de su convocatoria. Se exceptúan los siguientes tipos de paros: Las llamadas huelgas de celo, las de duración inferior a una hora, las que se refieren a actividades convencionalmente no productivas (huelgas de estudiantes o de consumidores), y, por último, a las que afectan a colectivos sin derecho de huelga: personal militar y Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado.