Altadis: La presión fiscal tiene efectos perversos al reactivar tabaco ilegal
12/12/2011 EFE
Madrid, 12 dic (EFECOM).- El aumento de la presión fiscal sobre el tabaco a finales de 2010 ha tenido un "efecto perverso sobre el mercado" al reactivar su comercio ilícito, lo que hará que, además, por primera vez después de 25 años, el Estado reduzca su recaudación, según el presidente de Altadis, Dominic Brisby.
Durante su intervención en un acto conmemorativo del 375 aniversario de la compañía tabaquera, Brisby ha explicado que la crisis económica ha sido otro factor que ha intensificado el comercio ilegal de tabaco, que prácticamente estaba eliminado.
"Hemos llegado a una situación en la que la carga fiscal del tabaco en España es tan elevada que cualquier posible incremento reducirá los ingresos del Estado y fomentará aún más la actividad delictiva del tabaco ilegal", ha insistido.
El presidente de Altadis ha destacado que la compañía aporta cada año al Estado 4.000 millones de euros a través de la venta de sus productos y del desarrollo de su actividad empresarial en el mercado español.
Ha asegurado que, aunque la compañía siempre ha apoyado una regulación razonable y proporcionada del tabaco basada en evidencias, siempre se opondrá "enérgicamente a cualquier tipo de regulación que sobrepase los límites del sentido común", con el objetivo de proteger la legalidad del negocio.
La consejera delegada de Imperial Tobacco (grupo al que pertenece Altadis), Alison Cooper, ha respaldado la actuación de Brisby y su equipo y ha recordado que la unión de Altadis e Imperial la sitúan como la cuarta mayor compañía tabaquera del mundo, con ventas en más de 160 países, líder mundial en los segmentos de cigarros premium, tabaco de picadura y papel de liar, con una plantilla compuesta por unas 38.000 personas y 51 fábricas repartidas por todo el mundo.
Ha resaltado que España es un mercado fundamental para el grupo, con 6.500 personas contratadas entre Altadis y Logista.
Al acto asistieron, entre otros, el ministro de la Presidencia en funciones, Ramón Jáuregui, y el presidente de La Rioja, Pedro Sanz. EFECOM
Aparte del contrabando, ahora hay un serio competidor prácticamente libre de impuestos: el cigarrillo electrónico. Mucha gente lo prefiere incluso al tabaco, cuesta entre 10 y 50 veces menos y se puede vapear en cualquier lado.
En este caso lo que interesa no es maximizar la recaudación, sino reducir al mínimo los perjuicios en la salud causados por el tabaco entre los fumadores activos y pasivos. La curva de Laffer sigue siendo válida en este caso: Impuestos demasiados bajos incentivarían un mayor consumo, provocando mayores perjuicios para la salud. Impuestos demasiado altos harían que los fumadores recurririeran al tabaco de contrabando para fumar incluso más que antes.
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Jamás moriría por mis ideas. Al fin y al cabo, podría estar equivocado. Bertrand Russell