| Su esquema presenta muchos cabos sueltos que dan menos consistencia al mensaje final que entiendo que quiere usted presentar, que sería que hay un diseño "exterior", impuesto a esos países por el capitalismo mundial, la Reacción, los Mercados, o quien fuera.
Por ejemplo, Mussolini llegó al poder en 1922, bastante antes que la agitación revolucionaria posterior a la crisis de 1929. La dictadura de los coroneles en Grecia data de finales de los años 1960, más o menos. Esta dictadura sucedió a una (azarosa) democracia que había durado unos veinte años. En Portugal el autoritarismo de Salazar también arranca de los años veinte, como punto final de una larga serie de golpes de estado y revueltas que no tenían excesivo cariz revolucionario, sino que, resumiendo mucho, eran el síntoma de la lucha por el poder entre republicanos burgueses y monárquicos también bastante burgueses.
Le concedo que en esos países, aunque sólo desde 1945, pesaron mucho las políticas de la Guerra Fría y los designios de Estados Unidos para el área: la Doctrina Truman, el Plan Marshall, etcétera, y que los Estados Unidos pusieron mucho de su parte para el establecimiento y consolidación de las democracias en Italia, España, Portugal...
Pero tal y como lo presenta usted, me parece un esquema demasiado simple, demasiado uniforme, demasiado generalizado, que da la impresión de que todo lo fía a causas externas. Un poco el defecto que suelen presentar las explicaciones históricas conspirativas, aunque no digo que la suya lo sea tan marcadamente como las de los reptilianos y los masones, ni mucho menos. ;-) |