Este artículo de Pedro Prieto, Vicepresidente de la Asociación para el Estudio de los Recursos Energéticos (AEREN) y miembro del panel internacional de la ASPO (The Association For the Study of Peak Oil and Gas), es una reflexión crítica sobre los retos energéticos que afronta nuestro planeta en esta segunda década del siglo XXI a causa del cada vez más cercano declive en la producción de combustibles fósiles.
Parece axiomático que bajo el envoltorio financiero de la crisis económica actual se esconde agazapado un monstruo mucho más feroz que el de las irrestituibles deudas soberanas de prácticamente todos los Estados del mundo: el de la crisis energética. Sin la energía necesaria para mantener en marcha la máquina insaciable del capitalismo será imposible seguir creciendo y, pese a ello, son muy pocas –y poco escuchadas– las voces que se alzan para inyectar sentido común en las mentes de los líderes políticos que, como ciegos, cada día nos acercan más al precipicio de un utópico crecimiento, ignorando –¿o quizá ocultando?– que decrecer ha dejado de ser una opción para convertirse en algo ya tan ineludible como respirar o morir.
Prieto toma aquí como excusa una polémica, a propósito del decrecimiento, que en fechas recientes tuvo lugar en el sitio web
Rebelión entre un economista socialdemócrata y un ecologista. Por supuesto, el artículo que sigue a continuación no necesita de dicho contexto y puede leerse de forma independiente.
TLAXCALA: Crecer o decrecer: That Is The Question