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| Traduzco: Jeffrey Tucker 30/11/11 El reciente esquema financiero de la Fed suena a innovación tecnocrática. Disminuyó los costes cambiarios entre bancos centrales del mundo con la idea de que la Fed haría para el mundo lo que, Europa, Reino Unido y China no se animan a hacer, lo cual es poner la impresora a trabajar a toda máquina para rescatar instituciones y economías que fallen. En efecto, la Fed ha prometido ser el prestamista de última instancia de la economía global. Suena a novedad, pero no lo es. Luego de la II Guerra Mundial, John Maynard Keynes pujó por una moneda mundial administrada por un banco central mundial. Esta propuesta era su solución para los problema de disputas entre monedas nacionales. Quitar la capacidad inflacionaria al Estado Nación y dársela a una autoridad mundial. De ese modo, no tendríamos que lidiar con faltas de coordinación otra vez. La idea no cogió vuelo, pero las instituciones que se suponía iban a administrar tal sistema fueron de todas formas creadas: el Fondo Monetario Internacional y el llamado Banco Mundial. No llegó a funcionar de ese modo. En cambio, los Estados Nación retuvieron su autoridad monetaria y las nuevas instituciones fueron ensalzadas como proveedoras de bienestar, instrumentos de transferencia de pagos y cargos a las naciones en vías de desarrollo. El sueño pervivió, de todos modos. La creación del Euro y su banco central fue un paso en esa dirección. También lo fue el cierre de la ventanilla del oro por parte de Nixon. Cada una de las crisis de moneda creó la excusa para avanzar hacia lo que Murray Rothbard llamó el sueño keynesiano. ¿Por qué no ha ocurrido aún? Varias razones. Los Estados Nación no quieren ceder poder. El Banco Mundial y FMI no son institucionalmente adecuados para abordar la tarea. Muchos en el ámbito de la banca son aprensivos en cuanto a la idea, con conocimiento de los estragos que el crédito inflacionista desbocado puede acarrear para la economía mundial. Más que nada, aún no ha existido una crisis lo suficientemente grande que justifique la adopción de tales medidas extremas. De todos modos, esa crisis puede que haya llegado. Desde 2008, la Fed ha demostrado que de entre los bancos centrales del mundo, es lo suficientemente audaz como para adoptar grandes medidas inflacionistas sin titubear. El BCE se ciñe a unas limitaciones estrictas para no actuar como planificador monetario central. China no se ha convertido a la fe inflacionista. Lo mismo con Inglaterra. Ben Bernanke, en cambio, es diferente: se está revelando como un keynesiano con ilimitada fe en el poder del dinero fiat para solventar todos los problemas del mundo. Lo que esto significa es que se deja a la Fed que rescate al mundo sola. Existe una lógica perversa en todo esto. Después de todo, el ser un imperio mundial, operando bajo la suposición de que nada en el mundo se escapa a tu ámbito político, también conlleva ciertas responsabilidades. Asistencia y tropas en el extranjero no son más que sólo el comienzo. Debes también atender a las responsabilidades financieras. Una economía globalizada adicta al crédito necesita de una institución dispuesta a ofrecer y garantizar la liquidez necesaria para atravesar los tiempos duros. Tan pronto como el anuncio de las nuevas mediadas de la Fed fue conocido, el entramado de la red global se encendió con las obvias observaciones que señalan que estas contienen un gran riesgo de desencadenar una crisis de inflación global. Podría llevar hacia el "crack-up boom". La Fed asegura lo contrario. No conlleva ningún "riesgo de intercambio" el adoptar tales medidas. Pero, tal como el economista Robert Murphy explica, "estrictamente hablando esto no es cierto. Si la Fed provisiona con 50mil millones de euros al BCE, el cual (de acuerdo a esos precios de mercado) presta esos euros a bancos privados y, antes de que éstos devuelvan los préstamos, el euro se devalúa frente al dólar..., entonces el BCE no tiene los medios necesarios para devolver el dinero a la Fed. Aunque el BCE posee una impresora, esta fue configurada para euros, no dólares." Y continúa con algo que casi todos saben pero nadie se anima a decir: "La actual ronda de intervenciones no solucionará el problema. Más adelante, probablemente más pronto que tarde, los bancos centrales del mundo adoptarán más medidas extraordinarias, nuevamente para que las finanzas del mundo no se vengan abajo" La velocidad a la cual todo esto ocurre es demasiado alta como para que pueda ser contemplado. Hace 36 horas escuchábamos las primeras preocupaciones referidas a la ausencia de crédito en Europa. Grandes corporaciones veían sus líneas de crédito estrechadas. Los bancos comenzaban a ser más escrupulosos en sus operaciones, lo cual no es una sorpresa dado que los intereses al 0% hacen difícil conseguir ganancias en las operaciones de préstamo convencionales. En otoño de 2008, la Fed dejó que las preocupaciones sobre las restricciones del crédito aumentaran hasta el punto de manía internacional antes de actuar. Esta vez se anticipó a las inevitables advertencias acerca del fin de la civilización. ¡Sólo billones en dinero impreso pueden salvarnos! La Fed lo vio venir y decidió actuar en consecuencia antes de que se le requiriera. Pero, en lugar de permitir a los mercados asentarse, el efecto pasa a ser justamente el contrario. Si vas al doctor por un resfriado, y éste se apresura a llevarte al hospital para realizar una intervención quirúrgica, no te limitas a felicitarle por su pericia. Te das cuenta de que él sabe algo que tú no, o sea, que tu condición es mucho más grave de lo que creías. Tu familia probablemente entre en pánico Tan sólo por esta razón psicológica, la acción puede desencadenar actuaciones locas por parte de los mercados. La Fed es la impresora del mundo entero. Es un nuevo mundo, uno valiente. ("a brave one", haciendo alusión al Mundo Feliz de Aldous Huxley) Si crees que una nueva era de prosperidad, paz y estabilidad nos aguarda, significa que haz estado viviendo debajo de una roca durante al menos el último siglo. No existirá ni un alma que descanse a pierna suelta, sabiendo que Ben Bernanke se ha autoerigido en oficial prestamista del mundo entero. Jeffrey Tucker para The Daily Reckoning Read more: Leaping Toward the Keynesian Dream Leaping Toward the Keynesian Dream
__________________ “Llegará el día en que desapareciendo las sombras sólo queden las verdades, que no dejarán de conocerse por más que quieran ocultarse entre el torrente oscuro de las injusticias” (Juan Manuel de Rosas. 1857) Última edición por saquetas de Goldman; 02-dic-2011 a las 17:04 |
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| Ron Paul lo llama QE3 global: <****** width="420" height="315" src="http://www.youtube.com/embed/NShpNZfeKyA" frameborder="0" allowfullscreen>******>
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| Menuda tontada. La FED no está salvando al mundo ni nada de nada. Van a lo suyo y a lo de sus amigos de la casta, y están jodiendo a Europa para que encienda su impresora también. No digo que en Europa se vaya a dejar caer el casino financiero, pero sí se le va a atar mucho más corto, porque no está de deuda como el de EEUU. Estoy deseando ver caer a los usanos con el terrorista económico Bernanke a la cabeza. Por cierto, Ron Paul me gusta, y como buen patriota habla como si EEUU estuviera salvándonos el culo, pero sabe que es mentira. |
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Menuda tontada. La FED no está salvando al mundo ni nada de nada. Van a lo suyo y a lo de sus amigos de la casta, y están jodiendo a Europa para que encienda su impresora también. No digo que en Europa se vaya a dejar caer el casino financiero, pero sí se le va a atar mucho más corto, porque no está de deuda como el de EEUU. ¿Para qué fueron van Rompuy y Barroso a EEUU?
__________________ “Llegará el día en que desapareciendo las sombras sólo queden las verdades, que no dejarán de conocerse por más que quieran ocultarse entre el torrente oscuro de las injusticias” (Juan Manuel de Rosas. 1857) |
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