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| Los programas electorales sobre vivienda son como tratar un cáncer con analgésicos La Plataforma por una Vivienda Digna cree que la mayoría de los programas electorales en materia de vivienda –en especial los de los partidos mayoritarios- son como “tratar a un enfermo de cáncer con analgésicos”. Se olvidan de causas, efectos y afectados y además, en algunos casos, traerían más crisis a medio plazo en un país ya devastado por las consecuencias de la vorágine crediticia. ESPAÑA.- La Plataforma por una Vivienda Digna observa "atónita" las propuestas de la mayoría de los partidos políticos para las elecciones del 20N, y afirma que "son como tener a un enfermo de cáncer de pulmón en un momento crítico y que el tratamiento sea permitirle fumar y triplicar los analgésicos". El resultado: "bienestar por unos meses y muerte segura después", explica. Nota de prensa de la Plataforma: Para la PVD es absolutamente increíble que algunos partidos tengan tanto desprecio por los ciudadanos y por su país, que recuperen propuestas para intentar recuperar la burbuja como aumentar las desgravaciones por compra de vivienda (que nunca se han quitado) incluso con carácter retroactivo. A día de hoy todo el mundo sabe que la deuda privada es la causa principal de los problemas económicos de España, de la catarsis del consumo, del cierre de miles de PYMES y por tanto de buena parte del paro, y de medidas como la congelación de las pensiones o la bajada de sueldo a los funcionarios. El tan solo intento de insuflar aire la burbuja, a medio plazo, sólo traerá más deuda y por lo tanto más crisis para todos, incluyendo los propietarios de vivienda. Para este colectivo se ha de deshacer, de una vez por todas, el agujero negro inmobiliario que está engullendo todos los recursos financieros disponibles y por ende, asfixiando la economía de este país y eso pasa por una profunda desinversión en el sector inmobiliario. En este sentido, propuestas como la socialización de perdidas inmobiliarias con la creación de un banco malo, sólo traerán más paro generalizado y más precariedad que afectará hasta a las entidades que empujan estas irreflexivas propuestas. La PVD se pregunta qué más tiene que pasar en este país para que nuestros responsables, retiren un modelo económico basado en el crédito y la especulación sobre la vivienda, que ha resultado ser un fracaso tan monumental, que ha terminado poniendo el país y su soberanía en manos de los especuladores internacionales. Por ello esta plataforma pide a los ciudadanos que sean más inteligentes que los políticos que han gobernado hasta ahora y reclama a los españoles que exploren y voten a otras opciones políticas que se atrevan a “operar el cáncer y asegurarse de que el enfermo cambia de vida”, en vez de “darle analgésicos y permitirle que siga con las costumbres que le hicieron enfermar”. Para la PVD, operar al enfermo y cambiar sus costumbres supone tomar medidas estructurales de verdad, que no recortes, que eviten el incremento artificial de precios de la vivienda, que eviten más sobreendeudamiento familiar, y que pongan fin a la corrupción sistémica que distorsiona toda la política económica del país para ponerla al servicio de un puñado de partidos, empresas y personas. Entre estas medidas, la PVD destaca la desligación del urbanismo de los ingresos de los ayuntamientos, el control de la financiación irregular de los partidos, la limitación de la cuantía y plazos de hipotecas, la bajada drástica del módulo de la vivienda protegida (el silencio sobre esto es tremendamente revelador) y la supresión de cualquier tipo de incentivos a la compra de vivienda, que son profundamente antisociales porque ayudan a los que más tienen y encarecen las viviendas de manera generalizada, mientras que además acaban indefectiblemente convirtiéndose en un mayor margen para promotores, banqueros y distintos intermediarios todo ello pagado con fondos públicos que se hurtan de otras iniciativas públicas absolutamente necesarias. Además, es extremadamente urgente la extensión de medidas paliativas para los afectados por procesos de desahucio y la creación de un gran parque de vivienda pública en alquiler a precios bajos (el existente en Francia alberga a más de 10 millones de personas), utilizando el stock existente, que pueda solucionar la necesidad de vivienda económica de las familias y personas con problemas reales de alojamiento, sea cual sea la causa. El grave problema habitacional y económico se podría haber evitado si los 77.560 millones de euros que se han destinado desde 1979 a los incentivos a la compra de vivienda sólo desde el Estado central (también las comunidades autónomas han sumado suculentas ayudas a la compra), se hubiesen empleado, en vez de en intentar que todos seamos propietarios a crédito, en la creación de un parque de alquiler a precios económicos destinado a las personas con recursos más escasos. En cuanto a otras propuestas de vivienda que tienen como positivo no inflar de nuevo la burbuja son para la PVD bastante superficiales en general, intentando paliar las consecuencias de las dificultades de acceso en vez de analizar y corregir sus causas; exponiendo vaguedades que no cambian nada o, lo que es peor, apostando por más construcción con sobreprecio en un país con el parque inmobiliario por habitante más grande de toda la UE y en el que sobran millones de pisos vacíos. Para la PVD, lamentando las consecuencias que la crisis también tiene para miles de personas del sector inmobiliario que nunca tomaron decisiones, mientras se siga dificultando artificialmente que los precios en relación a los salarios vuelvan a niveles anteriores a los años 90, y mientras no se apueste de verdad por otros sectores productivos, estaremos abocados a una prolongación o incluso un agravamiento de la crisis. De nada servirá que el sector inmobiliario detenga su caída si eso implica olvidarse de miles de empresas de otros ámbitos y de las familias que han de pagar las viviendas. Por todo ello, con la experiencia acumulada desde el año 2003, la Plataforma por una Vivienda Digna quiere transmitir que las propuestas de la mayoría de los partidos -y en especial de los mayoritarios- en materia de vivienda son decepcionantes y serían, de llevarse a cabo, o inútiles, o incluso, a medio plazo, nefastas para una inmensa mayoría de ciudadanos. Ante la cercanía de las elecciones generales, pedimos por ello a los ciudadanos que exploren otras opciones políticas y que obren y voten en consecuencia para cambiar esta amarga situación. Los programas electorales sobre vivienda son como tratar un cáncer con analgésicos |
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| qu programas electorales? prometo hasta que la meto? es que la gente no se conciencia,en la oposicion el psoe llevo una propuesta para legalizar el cannabis,siendo los que cortan el bacalao han puesto 300 euros de multa a todo kiski. |
| Estos usuarios dan las gracias a kasper98 por su mensaje: | ||
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| La medida que no les va a quedar mas remedio que hacer... es tirar todos aquellos edificios nuevos en las afueras de las ciudades invendibles y esperar que gobierne el pp dentro de 8 años para volver a construir, y obligar a tirar inmuebles viejos en los centros de las ciudades para reconstruirlos. Por lo que tengo entendido quieren dar curro de nuevo a esos encofradores, escayolistas, peones.. que se han quedado sin trabajo. Por cierto... menudas elecciones... de la inmigracion ni se ha hablado nada, y mira que el PP podia haber fundido a UPyD con su politica de inmigracion, que es el gran talon de aquiles del programa de Rosa Diez... quiere meter mas inmigrantes en España.
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| Los programas electorales sobre vivienda son como tratar un cáncer con analgésicos Peter Griffin- Zas en toda la boca! - YouTube |
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| ATTAC-MADRID ADVIERTE DE QUE LOS PROGRAMAS ELECTORALES DE LOS PARTIDOS POLÍTICOS MAYORITARIOS NO ABORDAN UNA REFORMA PROFUNDA DE LA POLÍTICA ESPAÑOLA DE VIVIENDA Attac-Madrid considera que los programas electorales presentados por los partidos políticos mayoritarios (PP y PSOE) ponen de manifiesto la ausencia de una política de vivienda coherente, sostenible y que garantice el derecho de toda la ciudadanía al acceso y disfrute de una vivienda digna. Esta ausencia se concreta en los siguientes aspectos: · Los programas disfrazan de ayudas a las personas lo que en realidad son ayudas al sistema financiero y a los promotores. · Omiten la obligatoriedad de que los irresponsables (banca y promotores) paguen al menos parte de sus “errores”. · Visibilizan la inexistencia de una política para la vivienda en alquiler y, en especial, de “alquiler social”. · No abordan el tema del escandaloso número de viviendas vacías (3 millones, según el INE). · Eluden la modificación de la actual normativa urbanística, base del actual desastre social, ecológico, económico y de la corrupción generalizada. Attac-Madrid denuncia esta situación que es especialmente preocupante si se tiene en cuenta que el boom inmobiliario de la última década ha sido el epicentro de nuestra actual crisis. Economistas tan autorizados como el Premio Nobel, Paul Krugman, o el catedrático de Economía Inmobiliaria, Ricardo Vergés, han llegado a afirmar que el corazón de la crisis financiera europea se encuentra en la burbuja inmobiliaria española y en la “flexibilidad” de ésta para absorber la liquidez acumulada de forma poco ortodoxa por los bancos europeos durante los últimos quince años. Los programas electorales de los partidos mayoritarios destacan la importancia de mitigar la situación de las personas afectadas por un sistema hipotecario manifiestamente injusto y desequilibrado. Sin embargo, Attac-Madrid entiende que, a pesar de esta supuesta muestra de sensibilidad social, no se pretende afrontar una reestructuración profunda de nuestro sistema hipotecario ni encarar con realismo el insoportable lastre de la deuda hipotecaria. Asimismo, esta actitud serviría de justificación para enmascarar su verdadera preocupación, saciar el apetito de las entidades financieras por cobrar los imprudentes préstamos hipotecarios concedidos. Attac-Madrid considera positivas iniciativas como el establecimiento incondicionado de la llamada “dación en pago” o la eliminación de prácticas y cláusulas contractuales abusivas, pero señala que sigue sin asumirse la necesidad de regular el flujo de crédito con actuaciones que impidan el sobre-endeudamiento masivo e insostenible. En este sentido, se echan en falta medidas como la limitación del número de años de amortización de la deuda, la exigencia de un ahorro previo del comprador o de la compradora (que impida las hipotecas por el 100% o incluso por el 120% del valor del inmueble), la proporcionalidad entre el importe del préstamo y la renta familiar disponible o el equilibrio entre la duración del préstamo y la vida activa. Por otra parte, los programas guardan silencio sobre las consecuencias del riesgo inmobiliario y la exposición de las entidades financieras al precipicio de los impagos. Omiten las medidas a adoptar para evitar el inmenso agujero negro inmobiliario que nos ha llevado a la situación actual y que requieren de la intervención del FROB, lo que supondrá un incremento del déficit público y servirá como justificación para exigir futuros recortes sociales. De igual modo, sorprende que no se aborde el tema del alquiler social y la necesidad de crear un parque público de viviendas, a pesar de que España se mantiene a la cola de la UE-15 en esta materia (apenas un 1% del total de viviendas, otros Estados comparables a España rondan el 20%). Algunos programas contemplan el alquiler social como un medio diferido de acceso a la vivienda en propiedad, fomentando de nuevo la utilización de los recursos públicos en beneficio de intereses privados. Lamentablemente, el discurso de la austeridad podría utilizarse como excusa para desmantelar la escasa vivienda que gestionan actualmente las comunidades autónomas y los ayuntamientos. Y todo ello en un país que ve cómo aumentan las situaciones de exclusión social. También se detecta un sospechoso silencio en relación con la vivienda vacía. A diferencia de otros países europeos, no se ha encontrado en los programas citados una política definida para dar salida al inmenso número de viviendas desocupadas (3 millones según el último censo de vivienda publicado por el INE). No contemplan medidas como la estimulación del alquiler, la progresividad impositiva a las viviendas vacías y, sobre todo, a su acumulación. Sin embargo, sí se hace mención a la necesidad de encontrar mecanismos que permitan dar salida al stock acumulado por promotores inmobiliarios y entidades financieras, lo que significa dar un barniz social a actuaciones que solo les favorecen a ellos. Algunos programas tratan de facilitar la adquisición en propiedad de ese stock mediante la reducción del IVA o las desgravaciones fiscales. El silencio se extiende a la normativa sobre suelo y urbanismo. No se propone la aprobación de un reglamento que desarrolle la Ley del Suelo vigente, ni la prohibición de instrumentos que han demostrado ser tan nefastos como los “convenios urbanísticos”, ni una reforma de la Ley de Haciendas Locales que permita desligar la financiación de los ayuntamientos del urbanismo. Tampoco se propone una Ley de Transparencia que abarque, además de las administraciones públicas, a la financiación de los partidos políticos. No es posible seguir manteniendo en la opacidad la relación partidos-entidades financieras, tan expuesta a los intereses particulares de los excesos de la burbuja inmobiliaria. Los programas también obvian la puesta en marcha de una política efectiva enfocada a la rehabilitación, de especial interés por la cantidad de empleo que generaría y por ser una actividad sostenible indefinidamente en el tiempo. La rehabilitación con obligación de mejora de la eficiencia medioambiental contribuiría al necesario “decrecimiento” en el consumo de recursos energéticos y naturales, a la vez que mejoraría, directa e inmediatamente, la calidad de vida de la ciudadanía. Por otra parte, tampoco se adoptan compromisos concretos en cuanto a la reducción de emisiones de CO2 y al consumo de agua del parque inmobiliario. Attac-Madrid señala que nos encontramos de nuevo con medidas que contribuyeron al boom inmobiliario y a la consolidación de la cultura de la propiedad a cualquier precio, como la actualización de la desgravación fiscal para la adquisición de vivienda, que, con el pretexto de ayudar al pago de las hipotecas, supone un elemento distorsionador de los precios al alza. Además, este tipo de incentivos fiscales tienen un efecto regresivo, puesto que benefician más a quienes tienen rentas más elevadas. En definitiva, Attac-Madrid lamenta que los partidos mayoritarios citados insistan en poner parches a un modelo de vivienda y urbanismo que ha provocado un deterioro ecológico irreversible, inmensos desequilibrios sociales y un endeudamiento generalizado de la población. Unas políticas que no solo dificultan el acceso a una vivienda digna para gran parte de la ciudadanía sino que nos conducirán hacia situaciones de estancamiento que generarán más desigualdad, más recortes sociales y la consolidación de un poder financiero que dirige nuestras instituciones y gobierna nuestro futuro. http://www.attacmadrid.org/wp/wp-con...elecciones.pdf |
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