
23-oct-2011, 20:39
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 | Supermiembro | | | |
Heterodoxia » La Corrupción La Corrupción Siempre que nos referimos a la corrupción solemos hacerlo en términos morales y éticos, calificando la actividad como “mala” en cuanto a que es opuesta a “buena”. Es verdad: la corrupción es un cáncer que devora a las sociedades, pero si solo fuese por sus connotaciones morales o religiosas sería un mal menor. La corrupción tiene un profundo efecto económico, yo diría que el más importante, dentro de cualquier sociedad.
Una sociedad cualquiera si quiere mejorar su nivel de vida debe aumentar su productividad a largo plazo. Esto quiere decir que hoy cavo la zanja con una pala de madera, mañana con una de acero y un pico y pasado con una retroexcavadora. Para que esto sea posible a alguien se le tiene que ocurrir la idea y la sociedad debe invertir capital en desarrollar esa idea. A los que se les ocurren las buenas ideas les llamamos emprendedores y la sociedad, mediante los bancos o los inversores directos les presta el capital para que lleven a cabo su cometido. A mayor grado de desarrollo el capital requerido cada vez es mayor: no cuesta lo mismo una carpintería para hacer palas de madera, que una fundición de acero, que una inmensa planta de producir retroexcavadoras.
El capital es finito, ya que proviene de dos sitios: ahorro interno de los habitantes o préstamos del exterior. En el primer caso la población deja de consumir para ahorrar, es decir: baja voluntariamente su nivel de vida para generar un excedente que puede ser invertido por lo que solo puede ahorrar hasta cierto punto. En el segundo caso los prestamistas extranjeros concederán créditos hasta por un límite. Al ser el capital finito la sociedad no puede invertir en todo lo que se le ocurra: si quiere mejorar su nivel de vida a largo plazo debe invertir en aquello que aumente su productividad económica. Una vez decidida cierta opción de inversión, existirá menos capital para otras opciones. Es como tener una escopeta de un solo disparo, como no obtenga una presa que provea buen alimento no van a existir mas balas para intentarlo con otra. Las diferentes ideas que bullen en cualquier sociedad compiten por el capital disponible para hacerse realidad. Corresponde a los propietarios de ese capital o a la banca el asegurarse que esos recursos serán invertidos en cosas rentables que aumenten la productividad a largo plazo y mejoren la vida de la población. También corresponde al estado crear el sistema y el marco legal para que esto sea así. Toda la vida los emprendedores han tenido que convencer a sus financistas bien sean inversionistas o banqueros para que arriesguen su dinero. Corre exclusivamente de su parte el convencer a los reticentes e inquisitoriales futuros financiadores así como el aportar garantías suficientes: como que el emprendedor también arriesgue su patrimonio personal en la aventura. Todo con la esperanza de que el capital disponible se asigne a los proyectos que de verdad son útiles. La corrupción lo que hace es cortocircuitar este proceso. Ya no importa que la inversión sea útil o no, lo que importa es que la inversión se haga. Entonces la discusión se centra en quien va a construir aquello, quien será el proveedor de tal y cual, la comisión del 8%, la recallificación de mi terreno y poner a mi amigo o familiar de director o consultor. El que luego aquello sea útil o no , rentable o no, mejore la vida de la población o no, aumente la productividad o no pasa a un plano secundario. Mientras tanto otros emprendedores con proyectos útiles para la sociedad no consiguen financiación al haberse esta asignado a otros “negocios”.
Esta es la terrible verdad económica que la corrupción esconde: los ahorros de la población y los créditos exteriores son dilapidados en proyectos cuyo único fín era obtener una mordida. Si la mordida fuese, digamos, del 10% el otro 90% invertido se habrá desperdiciado. Desde el punto de vista estrictamente económico sería más conveniente regalarle a la mafia corrupta ese 10% y que por lo menos el otro 90% del capital estuviese disponible para que otros emprendedores pudiesen llevar a cabo proyectos que si sean útiles a la sociedad, es decir: mejoren su nivel de vida largo plazo. Esta es la verdadera razón por la cual los regímenes corruptos se ven envueltos en serios problemas económicos para cierto tiempo. El capital disponible es dilapidado en proyectos inútiles cuyo único objetivo es el de generar comisiones y enchufes. Las inversiones realizadas de esta manera no revierten en beneficios, por lo que dicho capital es dilapidado. Esto agota el stock de capital y obliga a la población a realizar nuevos esfuerzos para reponerlo. De aquí provienen los innumerables recortes de empleo, salarios y beneficios sociales.
Los regímenes corruptos dilapidan el capital que con tanto esfuerzo la población a ahorrado para luego le exigir a esa misma población el reponerlo de la única forma posible: ahorrando más y bajando aun más su nivel de vida. Luego se pretender seguir con el ciclo de malas inversiones en un círculo infernal que no tiene fin. No importa el nivel de ahorro de la población: con este sistema siempre se realizaran malas inversiones, siempre se dilapidará el capital del que se disponga.
España es el caso paradigmático de muerte por dilapidación de capital de los primeros diez años de este siglo. La inmensa corrupción urbanística ha dilapidado una parte importante del capital disponible. Se han construido aeropuertos, AVEs, autopistas, radiales y un sinfín de cosas que no han reportado crecimiento a largo plazo y que solo han beneficiado al contubernio constructoras, bancos y dictadura de partidos. Cabría preguntarse cuántos emprendores industriales, cuantas buenas ideas, cuantos proyectos interesantes se habrán quedado en el tintero mientras el régimen corrupto dilapidaba nuestras escasas reservas de capital. En un país de cuarenta y cinco millones de habitantes por lo menos tendría que haber cien mil personas con buenas ideas que no han tenido acceso a la financiación requerida.
Por otra parte áreas que si tienen un impacto directo en la productividad y el nivel de bienestar a largo plazo han sido totalmente desatendidas. Tal es el caso de la industria de la alimentación, industria de energías renovables, manejo del agua, ferrocarriles de mercancías, sistemas de justicia, educación y energía.
Esa es la tragedia de la corrupción: malbaratar el ahorro de la población, desviar las inversiones hacia pozos sin fondo y eliminar toda posibilidad de desarrollo y bienestar.
El nivel de corrupción se encuentra claramente correlacionado con el nivel de bienestar general de los países. En el informe 2009 de transparencia internacional (Transparency Inc.) se observa cómo generalmente los países con menos índice de corrupción (mayor puntuación) son en los que la población disfruta de un mayor nivel de bienestar. Como en todo, existen algunas excepciones pero la tendencia general es a menos corrupción mayor bienestar. Solo hay que ver el mapa de casos de corrupción política que acompaña a este artículo: claramente las regiones más afectadas por esta crisis proveniente de malbaratar el capital son las más corruptas.
La corrupción en inherente a la actual cultura del ser humano, por esto la sociedad ha creado mecanismos un tanto artificiales tales como la moral y la religión para contenerla. El diseño del estado también influye de forma determinante y a eso se refiere la separación de poderes prevista en los estados democráticos. El ejecutivo, el legislativo y el judicial se vigilan mutuamente cada uno defendiendo su propio interés: es el ser reelecto. Este es el sentido económico de la separación de poderes, cosa que en nuestro país brilla por su ausencia.
Así nos ha ido.
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