El presidente ejecutivo de Catalunya Banc cobraría esta indemnización incluso si se fuera por voluntad propia. La cifra no incluye las aportaciones a los planes de pensiones.
Xavier Horcajo. Madrid
Si ahora mismo el nuevo presidente ejecutivo de Catalunya Banc decidiese irse a casa a descansar por voluntad propia, podría cobrar un blindaje de 10 millones de euros.
Entre los increíbles pactos y prebendas económicas que establecieron Narcís Serra y Adolf Todó antes de que este se incorporara como director general de Caixa Catalunya en marzo de 2008, resalta su contrato blindado. Y es increíble no ya por la cifra de 10 millones de euros, totalmente fuera de lugar, sino porque cobraría esta indemnización si se va de la Caja por voluntad propia. Algo inusual y proscrito en los contratos de alta dirección en España y las cities financieras internacionales. El contrato que firmaron ante notario Narcís Serra y Adolf Todó especifica que su indemnización por cese asume también la posibilidad de que Todó dé “un portazo”, es decir, que se vaya cuando quiera. El monto a percibir se calculará multiplicando por cinco su sueldo fijo y variable o bonus.
Sueldo desorbitado
Cuando a principios de 2010 saltó a los medios de comunicación que Todó se había subido el sueldo un 34% en sus dos primeros años en Caixa Catalunya y que cobraba ya 800.000 euros anuales, la propia entidad también reconoció que la parte variable de su salario había subido hasta el 50%. Lo que no dijo la entidad, y nadie conocía entonces, es que su contrato le reconoce que este importe se puede doblar y, por tanto, puede alcanzar el 100% de su sueldo fijo. Ya estamos en un salario anual de 1,6 millones de euros.
Pero en otro párrafo el contrato establece otro variable complementario bianual. No figura su porcentaje, pero es fácil deducir que, como mínimo, el umbral de su sueldo fijo y variable se sitúa en dos millones de euros.
La indemnización que cobraría en una eventual rescisión de contrato, sea voluntaria o no, sube a 10 millones de euros. Y también podría llevarse la parte de los fondos de pensiones ya provisionados o dotados a su nombre que, a tenor de la multimillonaria pensión que le regaló Narcís Serra, podrían ser varios millones más.
Es otro poco edificante ejemplo de cómo los directivos de las cajas actúan como si fuesen los dueños, pero sin jugarse su patrimonio. Los blindajes ocultos y prejubilaciones de platino han aflorado en Novagalicia, la CAM o Catalunya y son más de 100 millones de euros los privilegios de directivos que han salido a la luz tras las agonías de sus entidades: fusionadas in extremis, nacionalizadas o intervenidas.
Adolf Todó disfruta un blindaje en CatalunyaCaixa de 10 millones de euros | Intereconomía | 625845