Los inmigrantes se sienten en casa. diariovasco.com
Los inmigrantes que han venido a Euskadi en los últimos años han contribuido a mantener el volumen de la población en el País Vasco y han evitado el envejecimiento de una sociedad que había comenzado a sufrir los efectos de la baja natalidad.
La gran mayoría llegó atraída por la posibilidad de encontrar trabajo y solo una minoría reconoce que vino a Euskadi por la existencia de más prestaciones sociales. Su aportación demográfica y económica ha sido fundamental.
En la actualidad viven en la Comunidad Autónoma Vasca 179.551 personas de origen extranjero, de las que 35.000 tienen ya la nacionalidad española. Estos números significan que el 8,2% de la población vasca ha llegado de otros países y que, descontados los nacionalizados, los extranjeros empadronados en Euskadi suponen el 6,6%. Es un porcentaje que sitúa a nuestra comunidad entre las que tienen menos inmigrantes, junto con Cantabria, Asturias, Galicia y Extremadura (la media en España es del 12,2%).
Estos datos estadísticos conforman el armazón de una encuesta sobre la inmigración en Euskadi elaborada por el Departamento de Empleo y Asuntos Sociales del Gobierno Vasco, que ha recogido la opinión de 2.286 personas de origen extranjero. El estudio es el primero de esta envergadura que se realiza en Euskadi y su objetivo es tener una foto lo más real posible para desarrollar políticas futuras como el Plan de Inmigración.
Los resultados de la encuesta desmontan la creencia extendida en algunos sectores de que los inmigrantes se aprovechan de las ayudas sociales para vivir sin trabajar. La población inmigrante ha ido en aumento en los últimos años, hasta alcanzar la cota máxima de 18.813 nuevos ciudadanos que vinieron en 2007. A partir de ese momento la llegada de extranjeros comenzó a descender hasta el punto de que, según los autores del estudio, «el incremento interanual se ha desplomado en los últimos dos años». Y esto sucedió a pesar de que en 2009 entró en vigor la Ley de Renta de Garantía de Ingresos y la Prestación Complementaria de Vivienda, que no parecen haber servido para atraer a gente de fuera.
La encuesta pone de relieve que «la existencia de más prestaciones sociales en la CAV solo es mencionada por un 7,1% de la población de origen extranjero como factor de atracción, frente a un 44,7% que señala la existencia de más trabajo en el País Vasco que en otros lugares y un 68,7% que dice que conoce a alguna persona en Euskadi». Miguel Ángel González, director de Inmigración del Gobierno Vasco, sostiene que el estudio refleja «claramente que se trata de una inmigración volcada en el trabajo. Se constata que un primer factor es la red de relaciones, que vas a un sitio porque conoces gente; pero el otro factor es el trabajo, lo que significa que no solo vas porque conoces gente, sino porque esas personas te están diciendo que aquí se puede conseguir un empleo», afirma.
Seguridad Social
En junio de este año 53.293 inmigrantes estaban afiliados a la Seguridad Social. Es una cifra que ha ido en ligero aumento en los últimos dos años -después de un brusco descenso registrado en 2009-, al revés de lo que ocurre en comunidades como Madrid, Cataluña y Navarra, donde la afiliación extranjera ha bajado un 15,6%. El colectivo de inmigrantes dispone, según la encuesta, de 1.240 millones de euros anuales netos, de los que cerca del 80% (975 millones) proceden de ingresos propios relacionados con su trabajo. «El resto -explica Miguel Ángel González- son prestaciones por desempleo, ayudas sociales de todo tipo, en algunos casos pensiones y un grupo pequeño de gente que vive de rentas, pero el dato general es que viven de su trabajo». Y este trabajo les proporcionaba en 2010 unos ingresos medios per cápita de 863,49 euros.
Los autores de la encuesta han preguntado a sus entrevistados sobre su trayectoria vital, sus expectativas, su situación laboral y su grado de integración en la sociedad vasca. De sus respuestas se extraen datos como que
el 53,9% tenía trabajo en su país de origen pero decidió emigrar en busca de mejores condiciones. Es un sueño que no ha visto cumplido del todo un 26,7% que indica que su empleo actual se sitúa por debajo de su nivel formativo. Además, solo un 6,9% de la población asalariada de origen extranjero ocupa puestos directivos, técnicos o de mando intermedio y un 72,6% trabaja en el sector servicios.
La gran mayoría de la población de origen extranjero (el 90%) asegura que no tiene problemas para integrarse, tanto con los autóctonos como con otros grupos inmigrantes. Quizá por eso revelan una vocación de mantenimiento en Euskadi. La proporción de los que piensan mantener su residencia en el País Vasco asciende al 89,6% en una perspectiva a cinco años. Cuando este plazo de tiempo se convierte en un proyecto de vida, el porcentaje desciende al 75,9%.
Nueva etapa
De los resultados de la encuesta se desprende que el fenómeno de la inmigración en Euskadi ha llegado al fin de un ciclo. La afluencia creciente de personas extranjeras que se ha producido a lo largo de diez años ha concluido y es muy probable que no se repita, al menos en mucho tiempo. «Después de esta década, ahora afrontamos otra etapa en la que el reto está en la convivencia y en la igualdad, no tanto en la acogida», afirma Miguel Ángel González.
Los nuevos ciudadanos han contribuido a dar un impulso a una sociedad que había comenzado a languidecer demográficamente. Imaginar una Euskadi sin ellos, sin ese 8,2% que suponen, sería hoy impensable por lo que supondría en términos de producción y consumo. «Son personas que forman parte de la sociedad vasca, son vascos y vascas , y tenemos que construir entre todos esa sociedad».
Miguel Ángel González insiste en que «seguramente estamos ante otro ciclo migratorio. El que se ha vivido en los últimos diez años es irrepetible porque tiene mucho que ver con el modelo económico que ha habido en todo el Estado», indica el director de Inmigración. «Seguirá llegando gente a Euskadi en proporción mucho menor y seguirá yéndose gente, pero haciendo la suma habrá pequeños crecimientos y el reto será construir una sociedad cohesionada en la diversidad», añade.
Veniamos en Plan Conquistador a hacer las Expañas para volver un día a nuestra tierra y levantar Casas en Plan Indiano. Pensabamos dar con ciudades de leyenda, donde los fabuladores contaban que el Ladrillo era de Oro, pero solo hallamos cuentas de colores, como hace 500 años.