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| La economía de la felicidad 2011-08-29 NUEVA YORK – Vivimos en una época de vértigo. A pesar de la riqueza total sin precedentes del mundo, existe una gran inseguridad, un gran malestar y una gran insatisfacción. En Estados Unidos, una amplia mayoría de los norteamericanos cree que el país está "en el camino equivocado". El pesimismo se disparó. Lo mismo es válido en muchos otros lugares. Frente a este contexto, llegó la hora de volver a considerar los motivos básicos de felicidad en nuestra vida económica. La búsqueda implacable de un mayor ingreso está conduciendo a una desigualdad y a una ansiedad sin precedentes, y no a una mayor felicidad y satisfacción en la vida. El progreso económico es importante y puede mejorar marcadamente la calidad de vida, pero sólo si es un objetivo que se persigue junto con otros. En este sentido, el reino de Bután en el Himalaya viene liderando el camino. Hace cuarenta años, el joven y flamante cuarto rey de Bután hizo una elección notable: Bután debía perseguir la "felicidad nacional bruta" (FNB) en lugar del producto interno bruto. Desde entonces, el país ha experimentado una estrategia alternativa y holística para el desarrollo que hace hincapié no sólo en el crecimiento económico, sino también en la cultura, la salud mental, la compasión y la comunidad. Decenas de expertos recientemente se reunieron en la capital de Bután, Thimphu, para analizar la experiencia del país. Fui uno de los anfitriones junto con el primer ministro de Bután, Jigme Thinley, un líder en materia de desarrollo sustentable y un gran defensor del concepto de FNB. Nos reunimos tras una declaración de la Asamblea General de las Naciones Unidas del mes de julio que instó a los países a examinar de qué manera las políticas nacionales pueden promover la felicidad en sus sociedades. Todos los que nos reunimos en Thimphu coincidimos en la importancia de buscar la felicidad en lugar del ingreso nacional. La cuestión que analizamos es cómo alcanzar la felicidad en un mundo que se caracteriza por la rápida urbanización, los medios masivos, el capitalismo global y la degradación ambiental. ¿De qué manera nuestra vida económica se puede reordenar para recrear una sensación de comunidad, confianza y sustentabilidad ambiental? He aquí algunas de las conclusiones iniciales. Primero, no deberíamos denigrar el valor del progreso económico. Cuando la gente tiene hambre, carece de las necesidades básicas como agua potable, atención médica y educación, y no tiene un empleo digno, sufre. El desarrollo económico que alivia la pobreza es un paso vital para fomentar la felicidad. Segundo, la búsqueda incesante del PIB sin tener en cuenta otros objetivos tampoco conduce a la felicidad. En Estados Unidos, el PIB aumentó marcadamente en los últimos 40 años; no así la felicidad. Por el contrario, la búsqueda inquebrantable del PIB llevó a grandes desigualdades en materia de riqueza y poder, alimentó el crecimiento de una vasta subclase, sumergió a millones de niños en la pobreza y causó una seria degradación ambiental. Tercero, la felicidad se logra a través de una estrategia equilibrada frente a la vida tanto de parte de los individuos como de las sociedades. Como individuos, no somos felices si se nos niegan nuestras necesidades elementales, pero tampoco somos felices si la búsqueda de mayores ingresos remplaza nuestra dedicación a la familia, los amigos, la comunidad, la compasión y el equilibrio interno. Como sociedad, una cosa es organizar las políticas económicas para que los niveles de vida aumenten, y otra muy distinta es subordinar todos los valores de la sociedad a la búsqueda de ganancias. Sin embargo, la política en Estados Unidos cada vez más permitió que las ganancias corporativas dominaran todas las demás aspiraciones: imparcialidad, justicia, confianza, salud física y mental y sustentabilidad ambiental. Los aportes corporativos a la campaña cada vez socavan más el proceso democrático, con la bendición de la Corte Suprema de Estados Unidos. Cuarto, el capitalismo global plantea muchas amenazas directas a la felicidad. Está destruyendo el medio ambiente natural a través del cambio climático y otros tipos de contaminación, mientras que una corriente implacable de propaganda de la industria petrolera hace que mucha gente desconozca esta situación. Está debilitando la confianza social y la estabilidad mental, mientras que la prevalencia de la depresión clínica aparentemente está en aumento. Los medios masivos se han convertido en lugares desde donde transmitir los "mensajes" corporativos, muchos de ellos manifiestamente en contra de la ciencia, y los norteamericanos padecen un creciente rango de adicciones de consumo. Consideremos de qué manera la industria de la comida rápida utiliza aceites, grasas, azúcar y otros ingredientes adictivos para crear una dependencia poco saludable de alimentos que contribuyen a la obesidad. Un tercio de los norteamericanos hoy son obesos. En definitiva, el resto del mundo seguirá sus pasos a menos que los países restrinjan las prácticas corporativas peligrosas, entre ellas la publicidad de alimentos adictivos y poco saludables para los jóvenes. El problema no es sólo la comida. La publicidad masiva contribuye a muchas otras adicciones de consumo que implican grandes costos para la salud pública, entre ellas un tiempo excesivo frente al televisor, apuestas, consumo de drogas, tabaquismo y alcoholismo. Quinto, para promover la felicidad, debemos identificar los muchos factores más allá del PIB que pueden aumentar o reducir el bienestar de la sociedad. La mayoría de los países invierten para medir el PIB, pero gastan muy poco para identificar las causas de la mala salud (como la comida rápida y el tiempo excesivo frente al televisor), la caída de la confianza social y la degradación ambiental. Una vez que entendamos estos factores, podremos actuar. La búsqueda demencial de ganancias corporativas nos está amenazando a todos. Sin duda, deberíamos respaldar el crecimiento económico y el desarrollo, pero sólo en un contexto más amplio que promueva la sustentabilidad ambiental y los valores de la compasión y la honestidad que se necesitan para generar confianza social. La búsqueda de la felicidad no debería estar confinada al bello reino montañoso de Bután. Jeffrey D. Sachs es profesor de Economía y director del Earth Institute en la Universidad de Columbia. También es asesor especial del secretario general de las Naciones Unidas sobre los Objetivos de Desarrollo del Milenio. La economía de la felicidad - Jeffrey D. Sachs - Project Syndicate
__________________ "The only thing that will redeem mankind is co-operation." Bertrand Russell, Human Society in Ethics and Politics, 1954. |
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| Me nudo ladrillo, este tio es un putos paniaguado, el problema de occidente se resume en una puta palabra, CORRUPCIÓN. El ver como ingentes cantidades de sinvergüenzas, roban al ciudadano con total impunidad. Y eso lo piensa el Yanki, el aleman y hasta el de Sierra Leona y para eso no hay que trabajar en la ONU.
__________________ Cuando en una democracia el gobierno, la oposición, los acaudalados y los sindicatos roban; la prensa miente y los jueces miran para otro lado, quedan pocas vías para la solución de problemas. En Suiza esto no pasa. ¿Por qué? Fácil, en casa tienen de esto: ![]() Automatica. Y a disposición de ricos y pobres. Nadie anda tocando los *** por la cuenta que le trae. |
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Me nudo ladrillo, este tio es un putos paniaguado, el problema de occidente se resume en una puta palabra, CORRUPCIÓN. No, se resume en ignorancia, en pensar que vas a ser más feliz por acumular mientras más cosas mejor (camino directo a la dependencia, a la egolatría y de ahí a la infelicidad), o por encadenar tantos momentos de hiperestimulación y placer como puedas (camino directo a la dependencia y al displacer puramente fisiológico por un mecanismo parecido al síndrome de abstención). Y por otro lado un modelo educacional obsoleto. Ken Robinson lo explica de manera muy divertida, no os lo perdáis.
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No, se resume en ignorancia, en pensar que vas a ser más feliz por acumular mientras más cosas mejor (camino directo a la dependencia, a la egolatría y de ahí a la infelicidad), o por encadenar tantos momentos de hiperestimulación y placer como puedas (camino directo a la dependencia y al displacer puramente fisiológico por un mecanismo parecido al síndrome de abstención). Y por otro lado un modelo educacional obsoleto. Ken Robinson lo explica de manera muy divertida, no os lo perdáis. Las personas desde mi punto de vista, necesitan crecer, el proceso de crecimiento tiene etapas, el detenerse en determinadas etapas del crecimiento del individuo, puede resultar util, para desprestigiar al individuo, pero si desprestigiamos al individuo que nos queda ¿?
__________________ Cuando en una democracia el gobierno, la oposición, los acaudalados y los sindicatos roban; la prensa miente y los jueces miran para otro lado, quedan pocas vías para la solución de problemas. En Suiza esto no pasa. ¿Por qué? Fácil, en casa tienen de esto: ![]() Automatica. Y a disposición de ricos y pobres. Nadie anda tocando los *** por la cuenta que le trae. Última edición por librepensador; 01-sep-2011 a las 12:10 |
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| Discurso colectivista y socialista a más no poder. Desde su cómoda Cátedra, este señor se dedica a pontificar al resto de los mortales sobre lo que debemos hacer y en qué consiste la felicidad. ¿Está mal enriquecerse? A su juicio, sí. Pues mire, no, siempre que se haga respetando la libertad de los demás. Deje de pontificar sobre lo que debemos hacer los mortales para "ser felices" y ocúpese de sus propios asuntos. ¿Quiere felicidad en la sociedad? Deje que cada uno persiga los fines que humanamente considere que le harán feliz, sean estos acumular oro o cultura o libros en estanterías o coleccionar sellos. Por otra parte, volvemos a decir lo mala que es la sociedad capitalista, "yo soy muy listo, que por algo soy profesor de universidad, y sé lo que te conviene, no como tú, que eres un gordo seboso que va al McDonalds y además no hace más que consumir productos inútiles". De predicar el "buenismo" y la "felicidad" para todos a DICTAR a punta de pistola lo que el común de los mortales debe hacer para ser feliz hay un paso. En Korea del Norte, son OBLIGATORIAS las manifestaciones de felicidad, cantos públicos, y demás, mientras la gente pasa hambre física y no tienen electricidad por las noches. Mucho cuidado con esta caterva de profesores universitarios ignorantes, pretenciosos, arrogantes, resentidos, y envidiosos.
__________________ Muchos dicen que quieren ser empresarios, cuando lo que en realidad quieren es ser ricos. |
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| La economía de la felicidad ... aqui va un articulo de EL PAIS "Optimistas a la fuerza, pase lo que pase": Optimistas a la fuerza, pase lo que pase · ELPAÍS.com
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| Hace tiempo descubrí que para hacer feliz a un niño no tienes que comprarle juguetes, solo tiene que traerle amigos a jugar, y eso es gratis.
__________________ Si Dios existe, espero que tenga una buena excusa |
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| Es sabido que vivimos en un planeta con grandes desigualdades en el que la inmensa mayoría de los seres humanos se ven obligados a sobrevivir en la miseria. Pero dejando a un lado momentáneamente las infelicidades que produce el capitalismo entre los más indefensos, en vez de eso, centrémonos en los supuestos beneficiados del Capitalismo. Hablemos sólo del primer mundo. El Capitalismo es un modelo económico que necesita permanentemente estar en crecimiento, cuando no crece entra en crisis. El Capitalismo avanzado necesita del consumo, si este decae, no puede crecer. Y para mantener alto el consumo, el Capitalismo avanzado recurre al Consumismo. Creo que todos estaremos de acuerdo en esto. El Capitalismo necesita, por lo tanto, crear constantemente nuevas necesidades consumistas. Necesidades que, por definición, no todos pueden satisfacer. Teniendo en cuenta que la felicidad consistía en tener aquello que se necesita, esta creación de nuevas necesidades, necesariamente, ha de provocar infelicidades. Habrá quien afirme que el Capitalismo, aunque cree nuevas necesidades, también cubre otras. No estoy totalmente de acuerdo con esta afirmación, pero vamos a aceptarla como válida. El problema surge cuando, independientemente de su eficacia cubriendo necesidades, el Capitalismo es muchísimo más eficaz creando nuevas. Si las personas carecieran de voluntad, no podrían ser felices en una sociedad capitalista porque nunca podría pagar todo lo que se les ofrece de forma atractiva. Aquel que consigue ser feliz es, precisamente, no dejándose llevar por la publicidad consumista, quedando al margen de la enorme influencia que ejerce sobre nosotros a todas horas. Para nuestro sistema económico, es malo que una persona sea feliz. Porque una persona feliz compra menos. Enseguida está satisfecha y por tanto no es rentable. En el Capitalismo, la felicidad es revolucionaria. Es antisistema. Así de perverso es nuestro modelo. Pero el Consumismo no es únicamente una incitación a aumentar las compras, es también todo una filosofía y una forma de ver la vida. Nos es preciso rodearnos de objetos inútiles que servirán para llenar vacíos y para conseguir la felicidad. ¿Quieres hacer amigos? Compra Donetes. ¿Te sientes gordo? Bebe Fontvella. ¿Te sientes poco valorado? Cómprate un Mercedes. Todos los problemas de la vida pueden ser solucionados comprando algo. Todo es sustituible por algo. Es la eterna y cansina canción, no hay modo de librarse de ella a nivel individual sin alienarse del resto de la sociedad. Pero lo más importante de todo es asegurarse de que no tenemos menos que ninguno de nuestros vecinos. No pasa nada por no tener coche... siempre y cuando nadie de tu entorno lo tenga. Empiezan a surgir conceptos como el de “perdedor” o “triunfador” que marca a los seres humanos desde que alcanzan la adolescencia. Nadie quiere estar en el grupo de los perdedores, que por otra parte han de ser necesariamente la inmensa mayoría de las personas, ya que sólo unos pocos pueden ser “triunfadores”. Como es algo que depende del entorno, ni siquiera hay barrios de “triunfadores” y “perdedores”, sino que aquel que gana mucho dinero tendrá que competir contra otra gente que a lo mejor gana más que él y en vez de ser un “triunfador” en un barrio pobre es posible que se vea obligado a vivir como un “perdedor” en un barrio rico. Este modelo resulta terriblemente eficaz. Todo el mundo se esfuerza en la competencia por acumular objetos inútiles que demuestren que no son “perdedores”. De esta forma aumenta la productividad y el consumo mientras millones de personas viven alienadas e infelices. El aparentismo no es algo típicamente español, se da en todas las sociedades modernas. Quizás en menor grado en las más avanzadas, como las Nórdicas.... ¿Y a quien beneficia todo esto? Pues a nadie, y eso es lo más perverso del sistema. Las supuestas clases “beneficiadas” se ven a su vez envueltas en este vendaval capitalista y consumista, entrando en un ciclo de autodestrucción que puede terminar fácilmente en la cárcel, sin familia ni amigos reales o con el hígado y el corazón destrozados por el estrés. Los grandes empresarios, en contra de lo que se suele suponer, son uno de los colectivos más trabajadores de nuestra sociedad. Deben mantener un alto nivel de trabajo y eficacia y eso se traduce en una vida sin tiempo para establecer relaciones afectivas y en unos grados de estrés sumamente destructivo. El obrero mileurista, otro tanto de lo mismo, y del parado expulsado del círculo de consumo, ni hablamos, claro. Lo conocemos mucho mejor. No digo, por supuesto, que este sea el caso de todos los miembros de las clases altas de nuestra sociedad, pero sí que es el caso de la mayoría. El ser humano del sXXI no está alienado por su trabajo, como afirmaba Marx, sino por una sociedad que pretende que para ser feliz es necesario pertenecer a un ridículo porcentaje de personas que no tienen tiempo para vivir. ¿Quién demonios disfruta de su tiempo? Poquísimos privilegiados. ¿Cómo podemos haber caído en una trampa de este calibre? ¿Por qué nos resulta tan difícil salir de ella? No es más que una humilde reflexión.
__________________ "The only thing that will redeem mankind is co-operation." Bertrand Russell, Human Society in Ethics and Politics, 1954. |
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El Capitalismo es un modelo económico que necesita permanentemente estar en crecimiento, cuando no crece entra en crisis. El Capitalismo avanzado necesita del consumo, si este decae, no puede crecer. Y para mantener alto el consumo, el Capitalismo avanzado recurre al Consumismo. Creo que todos estaremos de acuerdo en esto. El capitalismo evolucionó (en sentido literal. Las guerras siempre las han ganado, primero, los ejércitos más jerárquicos, y cuando todos lo fueron, las economías más productivas) para optimizar el crecimiento y el incremento de la producción, y en esto es insuperable. Si los problemas económicos de tu país vienen de su pequeño tamaño, el capitalismo es tu sistema. Eso si, cuando la economía crece en exceso poniendo en peligro los recursos naturales, el capitalismo es un problema. Es mi opinión. |
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