En todas partes se habla de recortes sociales, de dolorosos ajustes, de cambio de mentalidad, pero curiosamente todas las miradas se dirigen a quienes no gozaban de las mieles del triunfo, trabajadores y clases medias.¿Pero quién apunta con el dedo a los empresarios, los ricos, las megaempresas? ¿Por qué nadie les exige esfuerzos parejos? Resulta cansino repetir que hasta aquí nos condujo la desregulación y codicia de la Banca Privada (curiosamente también parece que todo se arreglaría con mas liberalización de los “mercados”). Todas las promotoras inmobiliarias, cajas, bancos que durante lustros obtuvieron pingues beneficios desaparecieron y con ellas, ¡puf!, se volatilizó el dinero que habían ganado (mejor dicho se lo repartieron y salieron corriendo). O alegórico es el caso de Telefónica, que obteniendo en el año 2010 beneficios superiores a los 10.000 millones de euros, presentó posteriormente un ERE para 8.000 de sus trabajadores en España (¿quien comprara sus servicios cuando no necesitan trabajadores bien pagados? ¿Cómo pueden repartir bonus millonarios a sus directivos para llevar a cabo dicha medida lo mas rápido posible?)Señores esta es la ley de coge los benéficos y /o los bonus y corre, esa el la liberalización de los “mercados”.
¿Esto es sostenible? ¿Este es el modelo a seguir? Se impone un cambio de mentalidad, claro que sí, pero considero son otras mentes —rancias, egoístas, donde el beneficio a corto plazo sea el objetivo y estas sí, eminentemente anacrónicas— las que deben asumir algunas verdades. A saber: que no se puede engordar exponencialmente año tras año, que el crecimiento infinito no existe, y que ganar menos ganando todos no es perder, es otra forma de ganar.
De los que compran tierras en África para especular con ellas mientras se mueren de hambre sus habitantes mejor ni hablamos. Sigan liberalizando los “mercados” que esta claro que quien mas tiene mas quiere repartir.
Cuanto cinismo e hipocresía tienen.