Los incidentes de estos días han dado a Camarón la excusa perfecta y además seguro que buena parte de la población británica aplaude la medida.
En Reino Unido se puede recibir ayuda por desempleo, vivienda, gestación, hijos, mayores, cheques de comida, ayuda escolar...
Su retirada podría tener graves consecuencias para las zonas más deprimidas.
En Reino Unido se puede recibir ayuda por desempleo, vivienda, gestación, hijos, cuidado de mayores, cheques de comida, ayuda escolar, por ser viudo, separado... En Tottenham, el barrio donde empezaron las revueltas de Londres, nadie quiere hacer cuentas de qué porcentaje de su vida se mantiene con las prestaciones sociales que les da el Gobierno y el Ayuntamiento.
Todos hablan del no a los recortes sociales y de las consecuencias dramáticas que su retirada podría tener para las zonas más deprimidas de la capital y de muchas grandes ciudades británicas, pero enumerar las ayudas recibidas con una cifra detrás implicaría reconocer que hay un alto porcentaje de vecinos que se moriría de hambre sin este sistema y que, de repente, miles y miles de personas acabarían viviendo en la calle.
"Las principales ayudas para los británicos que están entre los 16 y los 60 años son prestaciones médicas, por desempleo y para la vivienda", explica Vivek Lehal, vecino de Tottenham y trabajador social desde los años 90.
Sin embargo, la lista de 'benefits', palabra mágica en Reino Unido, es mucho más larga y compleja: ayuda por cada hijo, por el cuidado de algún mayor, por incapacidad, para los gastos del nacimiento del bebé, hasta del funeral si los ingresos son bajos, cheques para comprar verdura, fruta y leche; ayuda escolar; por gestación, por estar divorciado, viudo, separado; por ser estudiante... y un largo etcétera que sólo se logra desenredar en los centros de servicios sociales británicos y cuando llega tu turno.
Por eso, las colas en estos edificios son, en algunos distritos, larguísimas cada día. Chicas jóvenes, mayores, con niños, embarazadas, desempleados, discapacitados, hombres solos, acompañados, británicos, inmigrantes... un muestreo muy variado de la otra cara de esa "sociedad enferma" de la que hablaba ayer David Cameron.
Perfiles
"Mujer joven, embarazada, con dos hijos y una madre a su cargo. No tiene empleo y su marido trabaja menos de 16 horas". Esta podría ser la anotación que cualquier trabajador social escribe decenas de veces en una jornada normal de trabajo. En la segunda parte de la hoja de la solicitud, todos los posibles beneficios:
"Si está buscando un trabajo, recibirá una ayuda económica para mantenerse. Por tener dos hijos menores de 19 años, tiene hasta cuatro tipos de prestaciones que podría solicitar, entre ellas una directa de 20,30 libras (unos 23 euros) a la semana por el mayor y otras 13,40 libras (15,2 euros) por cada uno de los siguientes. Si su madre está oficialmente enferma, tiene derecho a ingresar algo por atenderla, una cantidad que se incrementará si además tiene una incapacidad oficialmente diagnosticada. Por estar embarazada, el Gobierno le ayudará durante la gestación, que variarán si es empleada o parada, y con los gastos del recién nacido (éste 'benefits se puede solicitar incluso si se está trabajando) y también cheques para alimentos y para ayuda escolar...".
Pero el 'benefit' más deseado en una ciudad donde los alquileres son altísimos sigue siendo el de vivienda. Muchos receptores de ayudas sociales habitan con sus familias en lo que en Reino Unido se llama una 'council house', es decir, una vivienda del Ayuntamiento que se cede para que puedan estar en un lugar digno. Otros reciben una subvención de parte del alquiler y en ambos casos están exentos de pagar los impuestos municipales, como el IBI, que pueden suponer, dependiendo del barrio y de la vivienda, casi 85 libras al mes (unos 92 euros).
La crisis económica que sufre le país ya obligó al Gobierno de Cameron a anunciar un recorte drástico de estas ayudas. Pero tras los disturbios el debate se ha avivado y ya estudia convertir las prestaciones en una vía de castigo para delincuentes y sus familias. Y eso, en Reino Unido, es casi jugar a ser Dios.
Movilización pacífica
"Nuestros jóvenes ven películas que cuentan historias que nunca nos ocurren a nosotros. Hasta mí llegan familias que ha muerto la madre, el padre no está en este país, lo niños son pequeños... ¿quién los cuida? De verdad que son historias terroríficas", advierte una mujer negra, alta y con la voz suave que habla para un grupo de vecinos que quieren movilizar los barrios desde la resistencia pacífica.
"No creemos en la violencia, sino en el amor", concluye en los dos minutos que le han dado para participar en la asamblea, pero recuerda que Londres puede ser también un infierno para los que no tienen nada que comer.
Los 'benefits' y sus recortes aparecen detrás de cada intervención. "La solución no es quitarlos, ni recortarlos, porque están abocando a familias enteras a la calle y a la pobreza. La solución es controlarlos, que vigilen su buen uso y que los seguimientos sean reales", advierte la segunda 'speaker'.
Control
Precisamente este es otro de los puntos polémicos del debate. Una de las denuncias que hacen los colectivos y grupos vecinales es que el sistema de prestaciones está viciado pero no por quienes lo necesitan y no podrían vivir sin él, sino por quienes piden ayudas sin control y sin merecerlo.
Jóvenes que llegan a estudiar inglés trabajan un mes y ya piden ayuda para el alquiler; trabajadores que reciben otras ayudas en sus países de origen y aprovechan para pedir más; empleados que no declaran lo que ganan... y otro largo etcétera que ha provocado una perversión irresponsable de esta política social.
"Hay que llegar a un equilibrio. Ahora están retirando prestaciones a mucha gente que se queda sin médico porque no tiene trabajo y como no tiene un empleo no puede ni pagar un doctor ni solicitar esta ayuda... es increíble. En el caso de los jóvenes cierrran los centros de ayuda para buscar empleo, tienen familias que no pueden mantener, no encuentran trabajo... sólo les queda delinquir e ir a la cárcel donde están mucho mejor porque tienen televisión, comida y acaban por no enfrentar el futuro", añade Vivek Lehal.
El análisis de quienes viven en estas zonas es transparente: "De ahí a las revueltas en la calle, sólo hay un paso".
Un día estaba Diógenes comiendo un plato de lentejas. En ese momento llegó Aristipo, otro filósofo que vivía con lujo adulando al rey Alejandro Magno y le dijo:
Mira, si fueras sumiso al rey, no tendrías que comer esa basura de lentejas
Diógenes le contestó:
Si tú aprendieras a comer lentejas, no tendrías que que degradarte adulando al rey
Estos usuarios dan las gracias a Sealand por su mensaje:
Jóvenes que llegan a estudiar inglés trabajan un mes y ya piden ayuda para el alquiler; trabajadores que reciben otras ayudas en sus países de origen y aprovechan para pedir más; empleados que no declaran lo que ganan... y otro largo etcétera que ha provocado una perversión irresponsable de esta política social.
Hagan apuestas señores, cuantos de esos son compatriotas?
Estos 12 usuarios dan las gracias a jelou por su mensaje:
Jóvenes que llegan a estudiar inglés trabajan un mes y ya piden ayuda para el alquiler; trabajadores que reciben otras ayudas en sus países de origen y aprovechan para pedir más; empleados que no declaran lo que ganan... y otro largo etcétera que ha provocado una perversión irresponsable de esta política social.
Hagan apuestas señores, cuantos de esos son compatriotas?
Jóvenes que llegan a estudiar inglés trabajan un mes y ya piden ayuda para el alquiler; trabajadores que reciben otras ayudas en sus países de origen y aprovechan para pedir más; empleados que no declaran lo que ganan... y otro largo etcétera que ha provocado una perversión irresponsable de esta política social.
Hagan apuestas señores, cuantos de esos son compatriotas?
Y la solución no está en controlar esas ayudas sino en eliminarlas, no?
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" Todo país en el que la separación de poderes no esté establecida y los derechos de los ciudadanos no estén garantizados no tiene Constitución"
Estos 2 usuarios dan las gracias a nora por su mensaje:
Jóvenes que llegan a estudiar inglés trabajan un mes y ya piden ayuda para el alquiler; trabajadores que reciben otras ayudas en sus países de origen y aprovechan para pedir más; empleados que no declaran lo que ganan... y otro largo etcétera que ha provocado una perversión irresponsable de esta política social.
Hagan apuestas señores, cuantos de esos son compatriotas?
Jóvenes que llegan a estudiar inglés trabajan un mes y ya piden ayuda para el alquiler; trabajadores que reciben otras ayudas en sus países de origen y aprovechan para pedir más; empleados que no declaran lo que ganan... y otro largo etcétera que ha provocado una perversión irresponsable de esta política social.
Hagan apuestas señores, cuantos de esos son compatriotas?
Hace tiempo recuerdo haber leído una publicación patria en la que se comentaba que tras haber estado trabajando en Londres durante una temporada (hablamos de no sé si eran 3 ó 6 meses, nada de larga duración) tenías derecho a pedir el "paro" inglés, y era una pastita (no sé si leí 50000 pesetas de la época o 500 euros de más ahora). Y eso en una publicación medio seria... Eso sí, la factura me la haces sin IVA
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Cómo puedes explicar a los hijos de la soberanía económica y fiscal españolas que las normas del juego para sus hijos son totalmente diferentes? Nuestra situación para ellos es como el niño en la playa de Santo Tomás de Aquino. Es el noúmeno de Kant. Es el genio maligno de Descartes.
Ser de izquierdas es como ser de derechas: una de las múltiples maneras que tiene el ser humano de demostrar su estupidez (Ortega y Gasset)