ZAPATERO SIGUE LA CRISIS DESDE SU RETIRO VERANIEGO EN DOÑANA El Consejo de Ministros continúa de vacaciones en una jornada decisiva para España
La crisis de deuda que durante la última semana elevó la prima de riesgo española hasta niveles superiores a los 400 puntos dejó temporalmente sin vacaciones al presidente del Gobierno y arruinó la fiesta familiar de su 51 cumpleaños. Pero el viernes, por la tarde, Rodríguez Zapatero regresó al Palacio de las Marismillas de Doñana y ahí sigue. De vacaciones, como medio país y, también, como el resto de su Ejecutivo.
La agenda de los ministros prevista para este lunes 8 de agosto solo recoge una sola convocatoria, protagonizada por el ministro de Fomento y portavoz del Gobierno, José Blanco, que ha sido entrevistado a primera hora de la mañana en una cadena de radio. Del resto de sus compañeros de gabinete, no se sabe nada en un día en el que se temía que volviera a producir otro lunes negro en las bolsas.
Los ministros y el vicepresidente del área política, Manuel Chaves, están de vacaciones. Este último no ha protagonizado ni una sola comparecencia o aparición en los últimos siete días en los que España se asomó, de nuevo, al precipicio. La situación es también extensible al resto de la clase política que ha brillado por su ausencia en la crisis de deuda. PP y PSOE se han mostrado en este tiempo más diligentes para organizar sus comités de campaña para las elecciones de noviembre que para tomar medidas conjuntas contra la crisis, como sí se ha hecho en Italia, el otro país castigado duramente por los mercados en la última semana.
Allí, el primer ministro, Silvio Berlusconi, ha vivido una semana frenética de intensas reuniones con la patronal italiana Confindustria y los sindicatos y en la que ha tenido que comparecer de urgencia ante el Parlamento en un intento a la desesperada por tranquilizar a los mercados.
La clase política, desaparecida
La tensión económica, que sí ha mantenido en contacto al presidente Zapatero con todos los portavoces de la oposición, no se ha trasladado, ni mucho menos, a la arena política, donde el Congreso sigue sin actividad y los dos principales partidos se han enfrascado en un debate sobre si se debe o no adelantar aún más la fecha de los comicios. La Cámara Baja no registra ninguna sesión o debate desde el pasado 27 de julio y tampoco está previsto que José Bono convoque a la Diputación Permanente de forma inminente. Ese es el órgano que vela por los poderes de la Cámara cuando no hay periodo de sesiones y que permanece de guardia durante todo el año.
Habrá que esperar, pues, hasta el 19 y el 26 de agosto para ver la imagen del Ejecutivo en traje de faena y a pleno rendimiento. Para esos dos días, Zapatero ha convocado a todos sus ministros en sendos Consejo extraordinarios en los que se espera que siga aprobando medidas de carácter económico contra la crisis. Según explicó la semana pasada el ministro de la Presidencia, Ramón Jáuregui, es “probable” que el Gobierno apruebe entonces el decreto ley que contempla la reforma del sistema del gasto farmacéutico, así como una modificación en el Impuesto de Sociedades.
Zapatero se pasó la semana encerrado en Moncloa para seguir el desarrollo de la crisis junto a la vicepresidenta Elena Salgado y su equipo económico. Durante ese tiempo, habló por teléfono con Rajoy y con otros líderes europeos como el presidente francés, Nicolas Sarkozy, o el primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, o los presidentes del Consejo Europeo, Herman van Rompuy, y de la Comisión, José Manuel Durao Barroso.
Aún así, su actuación ha sido de perfil bajo y, a diferencia de Berlusconi, ha cedido todo el protagonismo mediático a su vicepresidenta Elena Salgado. El resto del Gobierno ha estado a lo suyo y en actos de poca trascendencia en los que ha cobrado, incluso, más protagonismo las intervenciones del propio Rey Juan Carlos, que el lunes recibió en audiencia a Zapatero en Palma de Mallorca y, el martes, se vio con los políticos baleares a los que animó a dejarse de “batallitas” contra la crisis.
La crisis de deuda ha pillado a la ministra de Ciencia e Innovación de viaje oficial en Chile y al titular de Cultura, Ángeles Gónzález Sinde, en Paraguay. El jueves, los ministros de Trabajo, Valeriano Gómez, y de Educación, Ángel Gabilondo, participaron con Rubalcaba en un acto de partido para su campaña. La única que ha tenido algo más de agenda ha sido la responsable de Sanidad, Leire Pajín, que ya adelantó sus vacaciones con sus padres al mes de julio.
Iniciado por Keynesian defendiendo el robo (eso si, sin abusar)
Seguro que un trabajador de McDonals también se come alguna que otra hamburguesa gratis, un recepcionista de hotel duerme gratis en alguna habitación, un empleado de agencia de viajes pilla algún viaje de gorra etc.
Eso demuestra sus auténticos intereses, que en ningún momento son el país ni los ciudadanos, solo su posición social y económica. Solo por esto no se les tendría que dejar volver.