El Gobierno aprobará ajustes en Sanidad, Hacienda y Trabajo en pleno agosto
Alfredo Pascual 03/08/2011 (17:17h)
Azuzado por el temor al castigo fatal de los mercados a una jornada de emitir deuda soberana, el presidente del Gobierno se ha visto obligado a regresar de sus fugacísimas vacaciones –ha pernoctado un solo día en Doñana- para convocar otro Consejo de Ministros extraordinario. En la cita, que tendrá lugar el 26 de agosto, se aprobarán nuevas medidas de ajuste económico que se sumarán a las adoptadas en el otro Consejo, solo una semana antes.
Los nuevos máximos históricos de la prima de riesgo han hecho saltar todas las alarmas en La Moncloa. Esta semana el bono español ha superado por primera vez los 400 puntos básicos y, al tiempo, ha franqueado la línea roja establecida en el imaginario del común de los agentes económicos que marca el comienzo del abismo.
Además del diferencial con el bund alemán, a Rodríguez Zapatero le preocupa la desestabilización que los mercados están sufriendo por causa de los especuladores, que encuentran en el mes de agosto un terreno abonado por su escaso volumen de operaciones, y la escasa cintura que están demostrando Estados Unidos y la Unión Europea a la hora de solucionar sus problemas.
¿Hacia una nueva regulación de empleo?
Con esta convocatoria adicional se han disparado la especulaciones sobre qué nuevos acuerdos surgirán de ella. Mientras que el recorte del gasto farmacéutico y la modificación de la Ley de Sociedades se dan casi por hechos, el foco se encuentra en este momento en un hipotético paquete de reformas encaminadas a crear empleo. Al respecto, Ramón Jaúregui, ministro de Presidencia, no descarta “alguna otra medida económica que pueda tener carácter de decreto ley”.
El ajuste laboral, de tomar cuerpo, podría incluir un modelo dual que permita a los jóvenes formarse y trabajar al mismo tiempo de forma remunerada, así como una ampliación hasta 2013 del copago de la indemnización por despido improcedente a cargo del Fondo de Garantía Salarial (Fogsas). También se baraja extender el Plan Prepara, conocido popularmente como la “ayuda de los 400 euros”, a parados que sigan itinerarios de formación, y la prórroga de incentivos para la conversión de contratos temporales en indefinidos.
Esta última medida entroncaría directamente con las propuestas que el FMI viene haciendo sobre España, si bien no contemplaría la más insistente de sus peticiones, el abaratamiento del despido. Por su parte el ministro de Trabajo, Valeriano Gómez, declaraba a Europa Press el pasado 19 de julio que, aunque ve posible que se hagan ajustes en el mercado laboral este mes, estima que el acuerdo entre patronal y sindicatos podría estar cerrado antes de septiembre.
Mayor recaudación por Impuesto de Sociedades y recorte farmacológico, las más esperadas
Rodríguez Zapatero ya anunció en la rueda de prensa dedicada al adelanto electoral que se aprobarían medidas para la reducción del gasto público y “alguna modificación normativa” en lo relativo al Impuesto de Sociedades y el presupuesto farmacológico. Jaúregui ha declarado hoy que estos ajustes son “probables”, mientras que la ministra de Sanidad cifraba en 2.400 millones el ahorro del recorte en fármacos durante el último consejo interterritorial.
En un acuerdo alcanzado la última semana de julio con las comunidades autónomas, Pajín informó que su ministerio plantea obligar a los facultativos a prescribir genéricos cuando sea posible en lugar de medicamentos de marca, mucho más caros. Y para cuando no exista una alternativa genérica, Sanidad rebajará un 15% los medicamentos con más de diez años de antigüedad. Otra de sus propuestas pasa porque el historial clínico digital y la receta electrónica sean interoperables en todo el Sistema Nacional de Salud.
En cuanto a la modificación, o más bien ampliación, del Impuesto de Sociedades, existen tres teorías. Una consistiría en un incremento lineal del impuesto para volver a tributar en un 35% en lugar del actual 30%. Otra de las opciones sería suprimir todas las deducciones empresariales mientras que la tercera supondría un guiño a Rubalcaba y a los ‘indignados’, gravando a la banca con un nuevo impuesto que, según el candidato socialista, se aplicaría a los beneficios.
Este ajuste es el más temido por los empresarios, que temen ser ‘rematados’ con una subida en tiempos de gran vulnerabilidad financiera después de los incrementos del IVA y de las rentas de ahorro practicados en 2010.
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