Modernas (contradicciones) estupideces
Clasificado en: Destripando que es gerundio, Zoon politikon — Supermon @ 10:45
Los tiempos avanzan que es una barbaridad, ya lo decía mi bisabuela cuando pusieron una bombilla de 15 “bujías” en su casa, “la galdarrilla luciendo sin aceite, lo que hemos llegao a ver”. Pero como monos poco evolucionados que somos, estos avances nos descolocan. Y provocan ciertas contradicciones.
Por ejemplo, mientras que ahora muchos adolescentes se relacionan “virtualmente”, en lugar de verse y tocarse físicamente, que es lo que procede; en la mayoría de los trabajos que se desarrollan delante de una pantalla se exige presencia física, lo que supone tener que desplazarse y el consiguiente desperdicio de tiempo y energía (y recordad que T=E*t). Una vez en el trabajo, mientras tecleamos, perdemos más tiempo comentando lo poco que se invierte en energías alternativas para ahorrar combustible.
Y es que la informática ayuda, pero algunas cosas que se habrían logrado simplificar, como hacer la declaración de la renta o calcular una nómina, se han convertido en una “tarea de chinos expertos”, gracias a una legislación mutante, redundante y autonomizada; es corriente que una empresa renuncie, por ejemplo, a aplicarse bonificaciones de los seguros sociales por ser más costoso de calcular que lo que supone el descuento.
A su vez, la contabilidad, nacida hace seis siglos con la idea de mostrar fielmente el valor de las cosas, se ha convertido en una ciencia arcana que ha logrado que a mayor beneficio menos impuestos pagas (debido a que te puedes pagar los mejores contables). Algunos de esos megacontables son los que definen la solvencia de empresas o países, empleando el mismo sistema que el de los antiguos hechiceros: “si te echo el mal de ojo y te pones malito del susto es que mi mal de ojo es realmente mágico”.
Y es que todo evoluciona. Después de siglos de lucha sindical para lograr las 40 horas semanales, empresas (a veces con beneficios) despiden o prejubilan empleados mientras que a los que se quedan se les obliga a hacer horas extras; los trabajadores agachamos las orejas, la inspección de trabajo mira para otra parte y a nadie se le pasa por la cabeza la idea de repartir el trabajo y el salario (quicir, siendo constructivos; la idea de comprarse un Dragunov también la ha comentado el Camarada alguna vez).
Esos mismos empresarios también aplican una curiosa regla de tres. “Si necesito un empleado, en lugar de contratarlo, voy a pagar a Fulanito, para que a su vez contrate a un empleado, y me lo preste”. Esto, desde luego, crea empleo (el del tal Fulanito), aunque también incrementa los costes. Y ha obligado a estirar poco a poco el concepto de subcontratación fraudulenta que recogen las leyes, logrando que muchos organismos públicos se hayan apuntado al carro.
Así, algunas empresas consiguen tantos beneficios que luego tienen que crear “fundaciones” para realizar gestos bondadosos con la plebe. Otras veces, el rendimiento se resiente, ya que los trabajadores no saben ni para quién trabajan y en cuanto aprenden los entresijos de una estructura les mandan a otro “proyecto”. Y entonces llegan las pérdidas. También es corriente que los directivos que mejor despiden a sus esclavos trabajadores se suban el sueldo, aún en situaciones de crisis, y a veces en un porcentaje tal que absorba las reducciones conseguidas con los despidos.
Hoy en día es normal que se afirme que “para crear empleo lo mejor es facilitar el despido”, y el que lo diga se quede tan ancho y a veces se autoproclame “de izquierdas”, y aproveche para blindar su contrato, no siendo que un buen día alguien le aplique sus propias palabras. Es normal que los economistas hablen de la “desconfianza del consumidor”, olvidando que el consumidor está acojonado, precisamente, por los economistas. Citando a otro familiar, ya me decía mi hermano, cuando estudiaba la carrera, que la economía es “el arte de explicar las cosas a toro pasao”. Como para pedirles visión de futuro.
Yo de momento estoy preparando llevar una denuncia a Inspección de Trabajo, y ya que voy, haré una recopilación de casos de otras empresas según lo que oiga por mi entorno. Creo que todos deberíamos hacer lo mismo para comprobar si realmente no vale para nada o arreglaríamos algo o bien aceleramos el apocalipsis.